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BDSM ¿Abuso O Placer?

BDSM ¿Abuso O Placer?

Status: Terminada
Genre:Romance / Dominación / Juego de roles / BDSM / Completas
Popularitas:322.1k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Marines bacadare

Giorgia Bellini, una joven de 22 años, proviene de una familia conservadora y con una madre feminista. Tiene poco interés por las relaciones personales y el sexo. Su vida cambia cuando descubre que su mejor amiga, Livia Vespucci, también de 22 años, está en una relación con un novio dominante. Aunque Livia asegura estar feliz, Giorgia empieza a sospechar que algo no está bien.

Preocupada por los comportamientos controladores del novio de Livia, Giorgia investiga el BDSM por Internet y descubre que lo que está viviendo Livia no es una práctica sana, sino abuso. Decide llevarla a una comunidad de BDSM, con la excusa de querer aprender, pero su verdadero objetivo es que Livia se dé cuenta de que su relación no es BDSM, sino abuso.

Mientras Giorgia se adentra en este mundo, conoce a un dominante que cambia su perspectiva sobre el amor y el control. Ahora, debe enfrentar un dilema: ¿puede ayudar a su amiga sin arriesgar su amistad y su propio corazón?

NovelToon tiene autorización de Marines bacadare para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Enfrentados.

Rodrigo no puede dejar de dar vueltas por la sala, las manos apretadas en puños, la mirada fija en Vittorio. El ambiente está cargado de tensión, como si el aire mismo se hubiese vuelto espeso, denso, insostenible. Giorgia está en otra parte del club, y aunque no los oye, Rodrigo no puede evitar que su ansiedad crezca con cada segundo que pasa cerca de Vittorio.

—¡No puedes seguir con esto, Vittorio! —exclama, su voz tensa, marcada por una mezcla de frustración y preocupación.

Vittorio lo mira parado frente a él, sus manos en los bolsillos y un semblante relajado pero igual de imponente. No hay duda de que Rodrigo lo está presionando, pero en su rostro no hay sorpresa. Es como si estuviera esperando este momento, como si ya supiera que llegaría, tarde o temprano.

—¿Qué quieres decir? —su voz es calma, demasiado calma—. ¿De qué hablas, Rodrigo?

—Lo sabes perfectamente. Giorgia no es para ti. Es una joven inexperta. No tiene idea de lo que está pasando, no sabe en qué se está metiendo, y tú… tú eres el último que debería involucrarse en esto.

Vittorio se levanta lentamente, como si cada movimiento estuviera calculado. Sus ojos brillaban con algo que Rodrigo no podía identificar, pero que le causaba un nudo en el estómago. La forma en que lo mira, con esa calma inquietante, le hace pensar que las cosas se estaban tornando más peligrosas de lo que había imaginado.

—¿Y tú qué sabes sobre lo que Giorgia necesita o no necesita? —replica Vittorio, su tono ahora más afilado, pero sin perder el control. Algo dentro de Rodrigo se retuerce ante esa pregunta, pero mantiene la compostura.

—¡Lo que sé es que Giorgia está aquí para ayudar a su amiga! No está aquí para esto, no está hecha para este mundo. ¿Qué quieres de ella, Vittorio? ¿Usarla como otra de tus sumisas? ¡No! ¡Ella no es como las demás!

Rodrigo da un paso hacia él, su respiración acelerada, los músculos tensos. Su tono es duro, desafiante, pero hay algo más: el miedo. Un miedo profundo de ver a Giorgia atrapada en algo que no entiende, que no puede controlar, que puede destruirla de maneras que ni siquiera imagina.

Vittorio lo observa en silencio durante un momento, sus ojos oscuros fijos en los de Rodrigo. Finalmente, suspira, como si ya hubiese agotado su paciencia.

—No sabes nada de lo que pienso o quiero hacer con ella, Rodrigo. No entiendes nada, así que no te metas. Ella está aquí porque quiere estarlo, porque lo ha decidido. No es un juego ni una elección que tú puedas juzgar.

Rodrigo aprieta los dientes, la ira fluye como un torrente dentro de él. Quiere gritar, pero las palabras se ahogan en su garganta. La verdad que quiere que Vittorio vea, la verdad que teme, se escurre entre sus dedos como agua. Una relación entre Vittorio y Giorgia sería diferente. Rodrigo no puede negarlo, no puede ignorarlo, pero no puede dejar de preocuparse. No confía en él. No confía en su capacidad de protegerla.

—No me hagas creer que todo esto es… normal. —La voz de Rodrigo se quiebra en un susurro bajo, pero pesado de significado—. Lo que pasó con ella… No quiero que vuelva a ocurrir. Ella es inocente, no puede entender lo que tú… lo que todos nosotros hacemos aquí. No tiene ni idea de en qué se está metiendo.

Vittorio se acerca un paso, su mirada fija en la de Rodrigo, como si estuviese escudriñando su alma. Su tono, en cambio, fue diferente, no tan fuerte. Hay un deje de decepción cuando habla, como si estuviera tocando una fibra demasiado sensible.

—¿Ella? ¿Esto se trata de ella? ¿Jamás me creíste, cierto?

—No es eso, pero todo te apunta a ti. Ella era fuerte, experimentada, y mira cómo acabó. —Rodrigo quiere hacerlo entender.

—Yo no tuve nada que ver, y pensé que mi amigo me había creído.

—Ella es diferente, Vittorio.

—¿Por qué sigues hablando de Giorgia así? —pregunta, pero la pregunta está cargada de algo más, algo más profundo. Una amenaza disfrazada de curiosidad—. ¿Por qué sigues pensando que sabes lo que es mejor para ella?

Rodrigo abre la boca para responder, pero no es capaz de encontrar las palabras adecuadas. Todo le parece un caos, todo se siente… equivocado. La confusión lo invade como una marea. Intenta apartar la mirada de Vittorio, pero sus ojos se clavan en los suyos de manera fija.

—Porque no quiero que te conviertas en su maldición, Vittorio. —Su voz tiembla, pero sus palabras son claras, con la verdad que no puede esconder—. Porque nunca me hiciste caso, te pedí que te alejaras de ella también.

—Y lo hice. Tú eres el culpable porque, por ti, me alejé de ella.

—No, todo pasó porque regresaste y acabaste con ella. —Rodrigo levanta la voz.

Vittorio vacila un instante, una sombra cruza su rostro, pero no dice nada. Rodrigo da un paso atrás, su corazón golpea con fuerza contra su pecho. Ya no puede soportarlo. Lo que ha estado evitando, lo que ha estado guardando, finalmente está saliendo. Está perdiendo el control, y él lo sabe.

—Todo te lo echas a la espalda, todo lo que te pasó con ella. ¡Ella no sabe lo que está pasando! —Rodrigo aprieta los dientes, la frustración alimenta sus palabras—. La mujer que se suicidó… Ella nunca entendió qué era lo que realmente necesitaba, nunca lo entendió. Y tú, Vittorio, no hiciste nada para detenerlo.

Vittorio se queda en silencio por un largo rato, su expresión imperturbable, pero sus ojos se estrechan. Hay algo en su mirada que, por un momento, Rodrigo piensa que finalmente ve algo de arrepentimiento, de culpa. Pero no.

Finalmente, Vittorio da un paso hacia él, acercándose con lentitud. Rodrigo no retrocede, no se aparta. Lo enfrenta, cara a cara, sin titubear.

—¿Crees que eso te da derecho a juzgarme? —pregunta, su voz baja, peligrosa, pero también llena de dolor—. ¿De verdad piensas que todo lo que pasó fue mi culpa? ¿Que no me di cuenta? ¿Que no me importa? ¿Que yo la maté?

Rodrigo traga saliva, sintiendo cómo el peso de sus palabras cae sobre él. No sabe si en realidad Vittorio está tomando responsabilidad o si simplemente lo está esquivando, pero la duda sigue allí, latiendo en el aire entre ellos.

—Yo no te estoy acusando, solo quiero que te alejes de Giorgia —dice, la voz quebrada, pero firme—. No quiero que Giorgia sufra como ella sufrió. No quiero que termines destruyéndola también.

Vittorio da un paso atrás, su mirada endureciéndose. Por un momento, las palabras se quedan suspendidas entre ellos, flotando en el aire denso que ahora los rodeaba. Eso que ha salido de la boca de su amigo lo ha golpeado con fuerza.

—No sabes cómo duele darse cuenta de que ni siquiera tu casi hermano te cree. Y no me importa lo que quieras tú; si ella quiere acercarse a mí, no lo voy a impedir. No cometeré ese error dos veces.

Rodrigo cierra los ojos por un momento, respirando profundo. No tiene respuesta, no sabe qué más decir. Ha llegado tan lejos en su preocupación por Giorgia que casi ha olvidado por qué está tan seguro de sus sospechas. Pero la realidad es que no sabe nada. Nadie sabe nada, más que Vittorio.

Cuando finalmente abre los ojos, Vittorio ya está caminando lejos de él.

Rodrigo mira hacia él, esperando escuchar algo más, alguna palabra que pueda cambiar el curso de todo. Pero lo único que escucha es el suave crujido de la madera bajo los pasos de Vittorio, quien, sin mirar atrás, sale de la habitación.

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Santa Bello
Sin palabras excelente
Santa Bello
Te felicito te felicito y te felicito
Santa Bello
No quiero que termine esta novela estoy enamorada
Santa Bello
Definitivamente mi novela preferida te felicito con el alma por escribir esta historia que para muchos es tabú
Santa Bello
No es venganza es justicia divina
Santa Bello
Vittorio aparece por favor
Santa Bello
Que capítulo y que madurez la de giorgina
Santa Bello
Vittorio en vez de aclarar todo de una vez
Santa Bello
Mateo quiere atrapar a Georgia
Santa Bello
Que hermoso capitulo amo esta novela
Santa Bello
Buscando amor consiguió a un ser despreciable
Verónica Vega Oporto
Al principio no me gusto , pero al seguir leyendo me fui entusiasmado y al final quedé fascinada, Felicitaciones escritora.
Marines Bacadare: Gracias hermosa por darle una oportunidad. Feliz de que te haya gustado, te hago una invitación a mi perfil allí encontrarás de todo, desde novelas rosas a otras que querrás odiar a todos.
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Beatriz
Para mi esto es patológico. Mientras a ella la vuelve trizas,el santo sin dolor,sin heridas etc. Mentes retorcidas la de ambos
Marines Bacadare: Quiero aclarar algo importante: el BDSM no se considera una enfermedad ni una patología cuando se practica de forma libre, consensuada y segura entre adultos. Hoy en día, la psicología y la medicina lo diferencian muy bien: lo patológico es cuando hay falta de consentimiento, daño real o sufrimiento no deseado.

En el caso de mis personajes, la dinámica de dominación y sumisión está basada en acuerdo y deseo mutuo, no en demencia o trastorno. Es simplemente otra manera de explorar la intimidad y el poder desde la ficción. Comprendo que puede no ser un tema con el que todas las personas se sientan cómodas, y eso también es válido.
Si a usted solo le gusta lo convencional, eso está perfecto. Por eso hay advertencias en la historia para que vean el menú antes de sentarse a comer.
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Beatriz
Victorio al parecer tiene muchísimo dinero pero en que trabaja?. Los dominantes infringen dolor,mucho dolor mientras ellos ni un rasguño.
Beatriz
Como se puede sentir placer con el dolor. Esto no es para mi,no sé si soy normal o anormal . Y cuando hacen cortes,corréanos fuertes,quemaduras, y otras tantas barbaridades como hacen con sus cicatrices. No sigo leyendo esto me parece absurdo,me dan nauseas. Chao
Beatriz
En la realidad todo se usa en algunas parejas. Yo no podría soportar nada que me produzca dolor así no sea fuerte. Todos estos “juegos”me parecen macabros. Sado masoquismo en toda su extensión
Beatriz
Es un psicopata sadico. Allí solo se practica el sado masoquismo disfrazado de amor. El verdadero amor no maltrata,no daña
Cinthya Lopez
sin palabras autora excelente historia con mensajes muy buenos
Cinthya Lopez
llore autora muy linda historia gracias
Cinthya Lopez
que crueldad así me salto el capitulo ojalá Vittorio los vuelva añicos
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