Fui arrojada a los pies de una tarima dónde había una gran fila de mujeres, todas igual a mí, envuelta en trapos sucios y atadas de manos y pies, no sabía cuál de todas era alguna de entre mis conocidas, intente reconocerlas pero sus rostros estaban inclinados al suelo, como si no se atrevieran a mirar a nadie. Debieron pasar por lo mismo que yo, eso pensé, debían estar devastadas.
Haberlo perdido todo en un día, podía traumatizar a cualquiera.
Pensar en armar una revuelta no me resultaría, ya que sus espíritus no buscaban la libertad o la venganza, como en el mío nacía, desde que precencié como los invasores acabaron con Rumanía . Guardé silencio y me quedé quieta, tenía que esperar mi turno para ser vendida .
Todos ofrecían entre " 3.000 a 5.000 denarios"por una común, esto era suficiente como comprar 3 gallinas en dónde vivía. Así qué valiamos, tan poco para ellos, me disgustaba saber el destino de aquellas mujeres que tal vez podía conocer.
Recuerdo que cuando fue vendida una mujer de tez blanca y ojos azules ella peleó al ser entregada en brazos de un hombre de textura ancha y aspecto de pervertido.
Recuerdo muy bien. sus ruegos .
"¡ No por favor, yo tengo hijos !"
" ¡ Quiero volver por ellos ! " .
Cuando miré su rostro, la reconocí, era mi vecina la amiga de mi madre, tenía 10 años más que yo y dos pequeños hijos que cuidaba junto a su esposo que era el panadero de nuestro poblado .Siempre se murrmuraba lo felices que ellos eran con algo de envidia, nunca peleaban, y su matrimonio siempre se veía estable. Fueron como un ejemplo de lo que era tener una familia.
"Dina" se llamaba la mujer que peleaba al ser arrastrada por los sirvientes de aquel hombre que la compró . Deseé no mirar más su rostro, pues su desesperación me rompía el alma, no quería pensar en que habrá sido de su esposo o de sus hijos que siempre me saludaban al pasar cuando regaba las plantas.
Esas caras angelicales y voces amables, podrían estar muertos o huérfanos desde ahora en algún otro lugar ...
" Raymundo maldito " murmuraba mientras fruncia el seño. Mi odio hacía él no podía no aumentar, no solo me lo quito todo a mí, si no también a los demás .
Era algo común, esto solía pasar cuando un país conquistaba a otro, pero nunca creí que sería el mío en ser conquistado . Siempre oiamos del emperador Raymundo ... el que había estado conquistando todo a su paso .
La manera en que hablaban de él, me helada la sangre, pues se comentaba que los territorios donde el conquistó, a las mujeres que estaban embarazadas se les sacaba el niño de su interior para que se desangraran hasta la muerte. Mientras que a los hombres mandaba a qué se los devoraran vivos, los leones y tigres que tenía por mascotas, si estos osaban en ofenderlo.
Era demasiado cruel y despiadado, pensar en que alguna mujer podría soportarlo me daba ñañaras.
Al llegar mi turno el hombre que nos ofrecía hizo una gran pausa, antes de que yo subiera mis captores le informaron que yo era pura. Esto había puesto sus ojos llenos de avaricia, al imaginarse cuánto podrían pagar por mi, si además de joven y hermosa, era virgen.
No se oía ni una respiración entre la muchedumbre, todos me miraban de arriba abajo, la mayoría eran hombres, solo cerré mis ojos con asco al pensar que me pasaría lo que Dina, " Terminaré con algún vejete maloliente" .
El subastador con una mano tomo uno de mis mechones largos y rojizos, lo levantó al aire . — Está hermosura de mujer, es la gran subasta que he estado guardando para el final,— anunció.
La gente al escucharlo murmuraron, y yo abrí los ojos al escucharlos, pude ver lascivia en la cara de muchos.
— Está en la flor de su juventud— añadió y soltó mi cabello para agarrar mi mentón con la misma mano levantándolo hacía arriba— ¡Que empieze la subasta señores ! —
Muchos empezaron a sacar apresuradamente sus bolsas llenas de monedas de oro, " Doy 6.000 " gritó uno, " Yo doy 12.000" gritó el otro después empezaron a pelearse por qué la mayoría no quería que alguien se llevara su premio .
Cuando el alboroto fue tanto, el subastador mando a llamar la atención y los soldados del emperador que custodiaban la subasta se hicieron presentes a los costados .
— ¡Dejen de hacer tanto escándalo!,¡ O serán arrestados por estos hombres ! — amenazó para que dejarán de pelear .
Todos al conocer como eran las torturas de las pobres almas que terminaban en manos de los soldados, silenciaron con gran miedo en sus rostros.
El hombre que me subastaba resopló. Yo gire mi rostro con disgusto, mordiendo mis dientes " No importa, a quien me vendas, esa persona morirá antes de que pueda tocarme ".
Nunca había tenido ganas de matar a alguién, pero ese día, la ganas de quitarle al vida al que me tocase, me dominaron por primera vez .
Puedo decir que ahí empeze a sentir que si debía matar para sobrevivir, lo haría sin dudarlo .
Me había olvidado que no solo había hombres comprando esclavas, si no también mujeres que buscaban ayudantes para su servicio.
La subasta empezó nuevamente...
" Empezaremos con 10.000, ¿Que les parece ? " Mencionó el hombre que me vendía.
— Yo ofresco 40.000 por aquella jovencita — dijo una voz femenina entre la multitud
Todos miraron hacia ella y yo también lo hice, era una mujer mayor la que quería comprarme, todos la conocían, así que nadie se atrevió a ofrecer más no sé si por miedo a quiénes servía, o por qué tal vez no tenían la misma cantidad o más.
Ella se acercó hasta la tarima y me miró
—Si 40.000 ofreceré —confirmó por si no la habían escuchado.
— ¡Bien ! ¡ vendida ! — dijo el subastor y al terminar de decir eso los soldados de traje blanco y cinta azul que custodiaban la venta, me arrastraron hasta abajo.
Fuí entregada a esa mujer, pero esto no resultaba en un alivio del todo, por dentro también pensaba en matarla para poder huir y buscar rehacer mi vida y al ser ella muy mayor me resultaría más fácil aniquilarla. En cuanto tuviera la oportunidad, lo iba a hacer ...
— Irás conmigo al palacio de Los valles a servirme a partir de este día — .Me dijo aquella anciana .
Cuando escuché que iría al palacio donde estaría Raymundo, mis planes de matar aquella mujer se esfumaron.
Tenía la oportunidad de ver al desgraciado qué me lo quitó todo...
Podía aniquilarlo si lo planeaba con anticipación...
Una leve sonrisa surgió en mis labios, y mis ojos se pusieron ansiosos " ¡Te mataré!, ¡Desgraciado!, ¡Te matare ! " decía en mi mente mientras respiraba aceleradamente. Estaba feliz, ansiosa por vengar a mi padre y a madre, y también a todos los que yo conocía, que murieron bajo las ambiciones de ese hombre .
La anciana no se dió cuenta de mis expresiónes, mientras que el exclavo de ella quién me ponía los grilletes , si lo notaba al ver en mi cara, una mirada perdida.
Mi ama, mando a parar una carroza y junto al otro exclavo fui llevada al gran palacio.
Creía que me encontraría con él a la primera, fui demasiado ingenua al no saber cómo era un palacio, ni como eran sus rutinas, yo tramaba esconder algo filoso y en el momento oportuno clavarselo cuando me lo encontrara.
Que triste y básica idea tenía, el que menos estaba en el palacio era él. Tenía muchos hogares alrededor del mundo, no solo se quedaría en el palacio que tenía cerca de Rumania.
De esto me di cuenta al pasar meses y meses fregando pisos por todos lados.. Pero no importaba cuánto tuviese que esperar, o cuánto tiempo seguiría partiéndome la espalda ....Yo lo iba a esperar, y completaría mi venganza al fin .
Mientras yo aguantaba tareas a las que no estaba acostumbrada, sus concubinas al envidiar mi apariencia, se volvieron molestas, me acosaban... tirado más basura a donde yo ya había fregado por horas con mis propias manos.
" Fracasada "
" Piojosa "
Era una de las cosas que escuchaba de ellas mientras me empujaban cuando pasaban a mi lado . Sus insultos no me dolían, ni me llevaban a querer huir, sabía muy bien que me detestaban por qué apesar de tener un rostro sucio, y un trapo arapiento como vestido era incluso mucho más bella que ellas, que teniendo un vestido brillante y lujoso con una cara bien cuidada, no llegaban a compararse a mí.
Pasé no solo por ésto, también por maltratos aún peores, les gustaban divertirse conmigo al mandarme a hacer tareas sin sentido como limpiar sus zapatos rotos, para luego acusarme con mi dueña de que yo los rompí, también hacían esto con sus joyas y demás pertenencias . Me llamaban " La exclava inútil " por qué no hacía nada bien.
Sus acusaciones falsas me llevaron a muchos azotes, y castigos, que implicaban no darme de comer ni beber por días.
Todo esto por haber servido mal a las concubinas imperiales del señor Raymundo .
Ellas eran tal como pensé, unas malditas desgraciadas, tal como era él, solo unas perras podían soportar a aquel monstruo por poder.
Cuando volvía de un azote que me dejó sangrando de la espalda, volví a empezar a limpiar las baldosas del suelo, la que ya había limpiado, pero necesitaba llorar y limpiar me ayudaba a pasar desapercibido las lágrimas que arrojaba a las baldosas.
Mientras fregaba ese trapo con agua, mezclado con la sangre de mis nudillos me decía.
" Todo sea por esperar a Raymundo "
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Updated 68 Episodes
Comments
Beatriz
Autora es ESCLAVA Con. S y no EXclava
2024-10-19
1
Beatriz
Sin mata al abusador sería legítima defensa
2024-10-19
0
Heydee Cordova
se puede sobrevivir a tanto dolor...
2024-07-20
0