llegan a casa de Thomas y salen del auto, Clío se topa con una remodelación exuberante a un palacio, la locura al arreglo desborda destellos tenues por el perímetro.
—Y yo que venía a pedirte unos día extra mientras ocurre todo. —confíesa Clío un tanto aturdida.
—¿Qué ocurre? ¿Algo no te gustó de la decoración? Prefiero la elegancia, ante todo.
—Olvídalo, no soy quién para decirte en que gastar tu dinero, llévame a mi casa por favor.
—¿Por qué? ¿No te vas a quedar? —Exclama Thomas sorprendido mientras se recuesta afuera del auto.
—¡No puedo pagarte alquiler de una habitación que se encuentra en un palacio! Sabes que no soy precisamente millonaria, además necesito el dinero que ganamos anoche, no tengo más alternativas.
Thomas cruza los brazos —¿Acaso yo te cobre por quedarte? Eres una invitada y una muy especial.
—No me quedaré en tu casa sin pagar, me sentiría como un parásito, yo no quiero causar más lástima... Oba me grita como si fuera una arrastrada sin futuro, yo... ¡No quiero que alguien piense que tiene el derecho de humillarme por darme dinero!
—Nunca te juzgaría, esto no es tu culpa, es sólo el papel de tu vida... estudias, luchas y te esfuerzas, sé que tu amiga no quiso herirte y yo menos, estoy contigo, quiero tu alma Clío... Pero no como un demonio, quiero tu alma como un hombre.
—¿Qué dices? ¿Cómo puede gustarte una mujer como yo? ¡No tengo nada! Sólo dependo de mí hermano que trabaja en el extranjero, sólo cuento con mi cerebro, ¡has perdido los sentidos! ¡No soy nadie para la industria! Sólo fantaseo con mi futuro detrás de las mejores noticias, sólo soy una estudiante.
—¿Cómo puedes quitarte tanto mérito? ¡¿Cómo puedes hacerte este daño?! No sabes cuanto deseo que te quedes... No pierdas el juicio por demonios o humanos crueles, —lleva sus manos a los hombros de Clío cálidamente, para después acariciar su cabello —¿Quién detiene a un corazón cuando ama? Me has corrompido, me has vuelto esclavo de tu valentía, lo menos que puedo ofrecerte es el permanecer bajo mi cuidado, vamos Clío... Déjame protegerte...
Ha perdido su camino, desea con fuerza inacabable lograrlo... Ella sólo quería ser digna de amor, digna de grandeza y respeto, pero tú, tú Thomas, joven cálido y amante empedernido, ¿cómo brota de tu rostro la confianza de una complaciente mirada?
Clío toma la mano de Thomas sonriente —En ese caso, pagaré las facturas.
—Me conformo con que te encargues del Internet, vamos adentro... El frío es cada vez más fuerte.
Ambos entran, sus corazones iluminan un destino diseñado por el cielo, son la creación a un nuevo amor... Pero ¿cómo saberlo con certeza? Su amor es mutuo o unilateral, para variar la habitación de Clío es hecha para la realeza, la alfombra dorada y ligeramente teñida de marfil, su cama tan grande como acolchada, precedida a un librero precioso, un computador, una laptop y un cuadro a su grupo musical favorito con una dulce dedicatoria.
Ella observa extrañada a Thomas —Oye, ¿Cómo sabias que vendría?
—No lo sabía, lo hice por si vendrías.
—¿Y este cuadro? Esta firmado y plasmado con una dedicatoria en mi nombre por el grupo Derniere, ¿Cómo sabias que me gusta ese grupo?
—Oh eso, es sólo una coincidencia... Digo, ¿A qué chica no le agrada Derniere?
—Vale... Yo no quiero incomodarte, es tu casa, voy a dejar mis cosas, te agradezco mucho por tu bondad y tolerancia.
—Con el mayor de los gustos Clío, descansa y ten por seguro que no es necesaria tanta formalidad.
Se retira cortés de la habitación de Clío, quien desempaca y realiza su trabajo faltante. Al cabo de unas horas, las amenazas de su intolerante corazón, distorsionan sus sentidos por remordimiento, Clío juega con sus manos, posada en una esquina de la enorme cama.
Trastocada toca la puerta de Thomas para después autorizada por su permiso entrar en la instancia.
—Thomas… yo… hay algo que tengo que decirte, es tiempo de que sepas algo más de lo que ves en mí.
Curioso, el joven se levanta de su escritorio.
—Dime… quiero escucharlo.
—Sabes que no confío en los demonios, pero todo ¿Tiene una causa no?, Lo admito y mis ojos clamaron el rencor que me había consumido en el día de su adiós.
—No lo entiendo Clío, rencor consumido en el día de su adiós…
—Me cuesta creer en la existencia de la bestia dócil, soy honesta a mi desempeño en el ámbito de los buitres, mi valoración por ocasionar tanto dolor contribuye en gran medida a los quejidos de los avaros, lo poseen todo y nos dejan las migajas, ahora mi rumbo se ha trastornado.
Clío continúa temblorosa con su historia;
—Al ser un alma que un demonio persigue descontrolado a todo furor de su festín y juntando mis manos solo clamo paz, el miedo recorre mis venas y mi vago recuerdo del ayer, me señala con flechas la gran iglesia. No conoces el temor que empapa la oscuridad a una niña de solo siete años, Al entrar en el santo recinto mis párpados se cierran, mi vista descansa y las memorias de mi antigua casa destrozada retumban en mi corazón, el lugar en donde estaba era Bora-hae un pueblo muy cercano de Arián, recuerdo que mi hogar era a las afueras y tan humilde como tranquilo, reconfortaba aquel que lo pisara, ya nada de lo que fue se quedo como antes, pues al cabo de unos años un terrateniente nacido en Bruch, invirtió y lo convirtió en la sucursal más famosa para los turistas… Tan costosas sus haciendas, tan grandes e inalcanzables, de mi antiguo hogar ya no quedaba nada, nos corrieron a la fuerza, mi padre era un hombre muy terco y… bueno… lo mataron junto a mi madre, mi hermano y yo escapamos.
—Clío…
—Tal vez… esa era una razón para alejarme de ti, te odiaba, pero lo escondía muy bien… al principio sólo planee usarte, pero hace poco descubrí que el terrateniente sólo ejerció dicha acción por la culpa de un demonio, estuve sola por mucho tiempo y temía.
Sabes, una simple investigación universitaria no me motivaría para enfrentar a un demonio, el verdadero motivo tras mi ira es que siempre deseaba obtener la posibilidad de recuperar mi antigua casa, por eso estoy trabajando, recuerdo que lloraba y decía que mis lamentos no serán favorecidos por dinero, lo único que conseguirán será pena ajena y la penuria de la hipocresía galante. Pero tu, me viste sin lástima, tu… me ves con amor, por eso te estoy agradecida.
Thomas sonríe amoroso y contesta —Soy tuyo cuando quieras, sabes que tienes un chico que se volverá tu esclavo, además es admirable… Recuperar tu vivienda de la infancia, el recuerdo de tus valientes padres.
—Si… es algo que necesito hacer por mi cuenta, sólo con mi esfuerzo y mi ser…
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Comments
Irma Rocha Cruz
sí que ha pasado por mucho.....
2024-05-26
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