NUEVAMENTE CAPTURADA

...EZRA:...

Supervisé que los humanos fueran llevados a los calabozos, a empujones, mis demonios los condujeron hacia las celdas vacías. Lloriqueos y súplicas se hicieron escuchar, muchos de ellos pedían a gritos ser liberados, pero ninguno tenía la suficiente fuerza para enfrentarnos. Esa gente tenía un pie en la tumba desde hace tiempo, sus cuerpos eran tan delgados que la piel se le pegaba a los huesos, sus cabellos enmarañados, las ropas gastadas y sucias.

No había niños, lo que me facilitaba la tarea, no es que me importaran en lo absoluto, no quería que el ruido de llantos aumentara.

A los niños les costaba más ser silenciosos.

Los demonios echaron llave a regañadientes, disgustados por mi decisión.

Solté un rugido fuerte, estremeciendo los calabozos.

El ruido se detuvo y todos me observaron con terror, obligando sus cuerpos temblorosos a callar.

— ¡No quiero ni un maldito ruido de quejas, llantos y súplicas! — Gruñí, paseando mi figura lobuna cerca de los barrotes — ¡Ni un maldito sonido! — Raspé mis garras contra los barrotes y las personas se arrinconaron hacia atrás — ¡Si escucho aunque sea un lloriqueo desde mi habitación, le arrancaré las lenguas! — Enseñé los dientes — ¿Queda claro? — Me planté — ¡Dije! ¿Queda claro! — Muchos asentimientos se oyeron, caminé hacia los pasillos, Orion me interceptó, siguiéndome por el pasillo.

Cada vez que lo recordaba encima de mi hembra, mi sangre negra hervía.

— Deberías darle a los demonios lo que desean.

No me detuve y seguí caminando.

— No estoy aquí para complacer, es al contrario — Mis garras rasparon contra el suelo.

Me sentía con más energía cuando estaba en mi forma de bestia, debía recordarle a los demonios que debajo de mi apariencia de semi dios, había un ser primitivo y poderoso.

— Para evitar los disgustos deberías hacerlo — Dijo, con sutileza y le lancé una mirada.

— No hay suficientes humanos para todos, es lo que sus huecas y vacías cabezas no entienden.

— Los que ya no tienen fuerzas deberían ser tomados en cuenta, solo para calmar la tensión.

Me detuve y lo evalué.

— ¿Temes un alzamiento?

— Precisamente eso es lo que me preocupa — Chasqueó los dedos.

— ¿Me crees débil para no poder contener a mis demonios?

Se estremeció — No, no es así, Ezra, no me gusta contradecir...

— Entonces no lo hagas.

— Cuando lo hago es por razones de peso, si esto continúa, los demonios se alzarán y debilitarán el imperio.

— Si se les ocurre la grandiosa idea, tendrán que enfrentarme — Me acerqué a él — Solo te advierto, sé sabio al elegir de que lado estarás si eso pasa.

Salí de los calabozos, entrando en el castillo, apartando a los demonios menores con solo mi andar.

Llegué al vestíbulo principal y Sirla me abordó, entrando por una de las ventanas, despegando frente a mí.

— Sabes, me gustas más en ésta forma.

— Apártate, no estoy de humor.

— Anoche no tenías el mismo parecer — Pasó sus manos por su túnica — Con tus dedos me demostraste cuan ansioso estabas, tenías hambre de mí.

— Anoche, fue anoche y el pasado se deja atrás.

Se rió — Eres un hueso duro de roer — Elevó su dedo índice — Una vez lo hicimos en tu forma demoníaca ¿Vas a negar qué te divertiste?

Me tensé y ella me observó con curiosidad.

Un montón de imágenes me invadieron y mi furia llegó a un punto incontrolable.

Tomé a Sirla del cuello y la elevé del suelo, empezó a sacudirse, desesperada.

— ¡La ayudaste a escapar!

Abrió sus ojos como platos — ¿Cómo...

La aventé hacia la pared y cayó al suelo, escupiendo sangre negra por la boca.

— Ella quería escaparse y yo solo le facilité las cosas — Se atrevió a hablar, tomé su oscuro espíritu y gritó.

— ¡Ogran y tú firmaron su sentencia de muerte!

La solté y se desplomó en el suelo.

— Es solo una humana ¿Por qué te importa tanto? — Jadeó, escupiendo más sangre.

No tenía tiempo que perder.

Volé por la ventana, agitando mis alas con prisa, yendo a la torre a comprobar lo que la mente de Ivonne me había mostrado, encontré una cuerda echa con las sábanas y cortinas colgando del balcón.

Giré rápidamente, por detrás del castillo, con el juicio nublado por la huida de Ivonne.

Maldita seas.

Ahora tenía que perseguir a una mocosa rebelde que osaba desafiarme, solo por propio bienestar.

Sentí un fuerte golpe viniendo de ella, tropecé contra una roca de la montaña, la rompí en trozos cuando me estrellé contra ella sin poder evitarlo.

Sacudí mis alas antes de caer.

Me iba pagar por esto.

Mis garras cortaron el resto de la roca y solté un rugido.

Volé hacia las colinas cuando más imágenes de Ogran atacando a Ivonne llegaron.

Ésta vez no habría perdón, no fue suficiente con arrancarle la garganta.

Llegué al sitio y me detuve, observando hacia abajo, Ogran la sostenía de los pies, abrió su maldito hocico, pero Ivonne sacó un arma de su cinturón y la clavó dentro de su garganta.

El rugido de dolor me dió satisfacción y me permití sonreír ante el doble merecido.

Ivonne cayó al suelo, alejándose mientras el demonio se sacudía furioso, tratando de desencajar la bara de hierro, la arrancó y volvió a gruñir, saltaron gotas espesas de sangre.

Los ojos furiosos de Ogran buscaron a Ivonne.

Descendí, preparando mis garras, las hundí en su mandíbula, abrió sus ojos como platos al verme.

— Mi señor...

— ¡Dale mis saludos al Dios del Inframundo!

Tomé su hocico lo abrió, arrancándole la cabeza de un tirón.

La sangre salió disparada y el cuerpo cayó, estremeciendo la tierra.

Me quedé de pie sobre su él y luego encajé mis garras en su pecho, buscando su miserable espíritu, lo destruí, destruyendo con mi oscuridad hasta secarlo y volverlo nada.

Me aparté, saltando del enorme cuerpo.

Sacudí mis manos para limpiarlas y me olí a Ivonne.

Giré mi cabeza hacia ella.

Estaba impactada, respirando con fuerza, con salpicaduras de sangre en el rostro y las manos, con algunos rasguños en su cuello.

Avancé y retrocedió, empezó a correr.

Me trasladé, apareciendo frente a ella y se detuvo en seco, con terror en sus ojos almendrados.

Cambié de forma, mi pelaje desapareció y mi hocico se acortó.

Su pecho se agitó y sus ojos detallaron el proceso con mucha impresión.

Esos labios redondos se mantuvieron abiertos.

Recogí mis garras y la observé.

— Nunca podrás escapar de mí.

Soltó un grito cuando la cargué, despegando con ella hacia el cielo.

Se aferró a mi cuello cuando tomé velocidad, elevando y descendiendo sin precaución.

Una caída no le vendría mal después de escapar de mi lado.

Llegamos al castillo, pero no me dirigí a la torre, sino a la parte trasera del castillo, donde había un calabozo cerca de las olas que rompían contra el muro.

Abrí la puerta de hierro con mi poder mental y entré directamente en el húmedo sitio.

Había una escalera que conducía hacia un pequeño espacio para los prisioneros.

Aterricé allí y la solté.

Sus pies tocaron la superficie.

Se alejó rápidamente.

— ¿Qué me harás?

Busqué un grillete con una cadena clavada en la pared.

Volví a usar mis poderes, el grillete se levantó del suelo y se cerró alrededor de su tobillo.

Ivonne bajó su mirada y tiró de su pierna, la cadena se tensó.

— Me desobedeciste, me traicionaste — Gruñí, cruzando mis brazos — Ahora pagarás por ello, te dejaré aquí un buen rato hasta que aprendas que con mi paciencia no se juega.

Apretó sus manos en puños.

— Solo hice lo que cualquier humano razonable y con posibilidades haría, buscar mi libertad.

Me aproximé y coloqué mis manos en sus mejillas, sosteniendo con firmeza.

— No terminas de entender, tú me perteneces.

Sus fosas nasales se abrieron, sus ojos ardieron.

— Jamás dejaré de odiarte — Me enseñó los dientes — Disfrutas atemorizar y pisotear, sentirte grande al escupir en mi cara que nunca podré contigo.

— Así es, nunca lograrás nada.

No podría explicarle mis verdaderas razones al retenerla. Solo se alejó una vez y terminé chocando con una pared de rocas.

Trató de sacudir mi agarre, pero la obligué a observarme a los ojos.

— Obedece y volverás a la comodidad de la habitación, desafía mi autoridad y tendrás el saludo de la marea alta al atardecer.

Señalé con la mirada hacia el enorme orificio por encima de nuestras cabezas, por donde entraría el agua en un par de horas.

Me dió un rodillazo entre las piernas, arañó mi rostro y encajó sus uñas en mis brazos.

Nada eso tuvo efecto físico en mí.

Su rechazo hacía mellas en mi interior, el vínculo era débil y su desprecio me llenaba de un dolor que jamás sentí en mi eterna existencia.

Era tan molesto lidiar con su odio.

Me separé de ella.

— ¿Por qué haces esto? — Enterró las manos en su cabello — Dime la verdad. Solo soy una humana envenenada, no te sirvo de nada, maldita sea — Volvió a tirar de la cadena.

— Eres mía.

Se quedó quieta, soltó un risa llena de ironía y cansancio.

Resopló, confundida — Eres un sádico, un malvado, desde que tengo ocho años volviste mi vida un infierno — Sus ojos brillaron con dolor y frustración — Vi a mis padres morir, en manos de tus demonios, jugaron hasta cansarse con ellos mientras yo observaba escondida bajo mi cama — Aún así no lloró — Desde ese instante me prometí que no me verían derrotada, que moriría luchando — Me lanzó otra mirada de odio — Me prometí llevarme a muchos de ustedes antes de terminar muerta, porque siempre han disfrutado del terror y el miedo que causan en nosotros, yo me negué y me niego a dárselos. No soy débil, no soy miserable, soy una humana, nací aquí y tengo derecho a defenderme y defender a mi gente de ti. No me someteré a tu yugo, jamás. Haz lo que quieras, yo seguiré intentando escapar.

¿Por qué tenía que ser tan diferente al resto? ¿Por qué lucir mucho más atractiva con ese espíritu rebelde y lleno de valentía? Sería mucho más fácil para mí romper ese vínculo si no sintiera la atracción que me provocaba cada vez que la veía luchando y escondiendo su temor.

Me aproximé a ella y retrocedió.

— Nada servirá para hacerte sentir mejor, éstas frente al destructor del mundo.

— De un mundo que era puro y lleno de vida.

Solté una carcajada.

— Que el mundo luzca como el paraíso no quiere decir que hay pureza, en la belleza, se esconde la oscuridad y los pecados — Tomé su barbilla — Solo hay una diferencia entre el mundo de ahora y el de antes, la ausencia de las apariencias, pero con ocho años de vida eras muy inocente para entenderlo.

Se sacudió de mi agarre.

— Aún así era felíz.

— ¿Dónde están los dioses que tanto halaban los humanos? A ellos no les importa tu gente, son igual de escorias que yo.

— Jamás se atrevieron a tanto.

— Su indiferencia es muestra de la falta de aprecio, no soy el único culpable — Agité mis alas, despegando — El odio es un cegador.

— No, me permite recordar el sufrimiento de mi gente, la misma que tienes encerrada en los calabozos — Elevó su barbilla.

Ascendí hacia la puerta y salí por ella, con la cabeza revuelta por sus palabras.

Aquella humana me estaba afectando más de lo que imaginé.

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Comments

Francisca Miranda Garcia

Francisca Miranda Garcia

pues ya que le diga que los une

2025-01-10

0

el mundo es muy bello pero los humano lo estamos echando a perder con la maldad

2024-09-21

2

Olga Ortiz

Olga Ortiz

en verdad tienes una imaginación única, eres muy buena escritora te felicito

2024-08-01

3

Total
Capítulos
1 UNA MALDICIÓN MORTAL
2 UN DEMONIO ENTRE DIOSES
3 LUCHANDO EN El AIRE
4 UNA BESTIA CON ALAS DE CUERVO
5 A TRAVÉS DE OTROS OJOS
6 PRESA DEL REY DEMONIO
7 LA REVELACIÓN DE LOS ANCESTROS
8 SERVIR O MORIR
9 UN ESPECTÁCULO DESAGRADABLE
10 ALZADA A LOS CIELOS
11 TENTACIONES EN JUEGO
12 HUIDA HACIA LA LIBERTAD
13 NUEVAMENTE CAPTURADA
14 LA REBELIÓN
15 UN DEMONIO CAÍDO
16 DOS TEMPERAMENTOS LUCHANDO
17 ENEMIGOS QUE APARECEN
18 EL OASIS OCULTO
19 UNA CURA CON PRECIO
20 LA TRAICIÓN DE LOS DIOSES
21 UN FUERTE VÍNCULO
22 UNA BATALLA QUE LLEVA AL ENCUENTRO
23 DEVUELTA EN EL REFUGIO
24 LOS AMULETOS DE LA SANACIÓN
25 LA MALDICIÓN SEPULTADA
26 SIN DESPEDIDA
27 LA BATALLA COMIENZA
28 UN ATAQUE CON PROPÓSITO
29 UN LAZO ROTO
30 LOS DIOSES EN LA TIERRA
31 RENACER
32 NUEVOS VÍNCULOS
33 UN NUEVO MUNDO
34 VOLANDO JUNTOS
35 UN SER EN EL VIENTRE
36 LOS SECRETOS PESAN
37 REUNIÓN CON LOS DIOSES
38 INSTINTO DE MADRE
39 UN LAZO QUE PENDE DE UN HILO
40 LOS DEMONIOS REBELDES
41 RECONCILIACIÓN
42 CONTANDO LOS SEGUNDOS
43 EL DIOS DEL INFRAMUNDO
44 EL REGALO DE LA DIOSA
45 LOS LAZOS ACEPTADOS
46 LAS HISTORIAS QUE EMPIEZAN
47 EL RASTRO DE UN TESORO
48 ORGULLO ABAJO
49 DIOSES ENFRENTADOS
50 TRISTEZA ETERNA
51 SERES UNIDOS
52 LA PUERTA ABIERTA
53 CONFLICTO EN LOS CIELOS
54 UN ENFRENTAMIENTO ENTRE PADRE E HIJO
55 EL ÚLTIMO ENFRENTAMIENTO
56 OTRA VERSIÓN DE LA HISTORIA
57 LA CAÍDA DE UN DIOS
58 POR LA ETERNIDAD
59 ALAS AL AMANECER
60 EPÍLOGO
Capítulos

Updated 60 Episodes

1
UNA MALDICIÓN MORTAL
2
UN DEMONIO ENTRE DIOSES
3
LUCHANDO EN El AIRE
4
UNA BESTIA CON ALAS DE CUERVO
5
A TRAVÉS DE OTROS OJOS
6
PRESA DEL REY DEMONIO
7
LA REVELACIÓN DE LOS ANCESTROS
8
SERVIR O MORIR
9
UN ESPECTÁCULO DESAGRADABLE
10
ALZADA A LOS CIELOS
11
TENTACIONES EN JUEGO
12
HUIDA HACIA LA LIBERTAD
13
NUEVAMENTE CAPTURADA
14
LA REBELIÓN
15
UN DEMONIO CAÍDO
16
DOS TEMPERAMENTOS LUCHANDO
17
ENEMIGOS QUE APARECEN
18
EL OASIS OCULTO
19
UNA CURA CON PRECIO
20
LA TRAICIÓN DE LOS DIOSES
21
UN FUERTE VÍNCULO
22
UNA BATALLA QUE LLEVA AL ENCUENTRO
23
DEVUELTA EN EL REFUGIO
24
LOS AMULETOS DE LA SANACIÓN
25
LA MALDICIÓN SEPULTADA
26
SIN DESPEDIDA
27
LA BATALLA COMIENZA
28
UN ATAQUE CON PROPÓSITO
29
UN LAZO ROTO
30
LOS DIOSES EN LA TIERRA
31
RENACER
32
NUEVOS VÍNCULOS
33
UN NUEVO MUNDO
34
VOLANDO JUNTOS
35
UN SER EN EL VIENTRE
36
LOS SECRETOS PESAN
37
REUNIÓN CON LOS DIOSES
38
INSTINTO DE MADRE
39
UN LAZO QUE PENDE DE UN HILO
40
LOS DEMONIOS REBELDES
41
RECONCILIACIÓN
42
CONTANDO LOS SEGUNDOS
43
EL DIOS DEL INFRAMUNDO
44
EL REGALO DE LA DIOSA
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LOS LAZOS ACEPTADOS
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LAS HISTORIAS QUE EMPIEZAN
47
EL RASTRO DE UN TESORO
48
ORGULLO ABAJO
49
DIOSES ENFRENTADOS
50
TRISTEZA ETERNA
51
SERES UNIDOS
52
LA PUERTA ABIERTA
53
CONFLICTO EN LOS CIELOS
54
UN ENFRENTAMIENTO ENTRE PADRE E HIJO
55
EL ÚLTIMO ENFRENTAMIENTO
56
OTRA VERSIÓN DE LA HISTORIA
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LA CAÍDA DE UN DIOS
58
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ALAS AL AMANECER
60
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