HUIDA HACIA LA LIBERTAD

...IVONNE:...

Las tres demonios trajeron mi comida al día siguiente.

— ¿Y el rey?

Me interesaba saber donde estaba, ya que planeaba llevar a cabo mi escape.

— El rey está ocupado — Gruñó la de largas extremidades, sino fuera por su voz, no la distinguiría de un macho.

— ¿Estará todo el día ausente? — Se observaron, meditando si responder — Quisiera saber cuanto tiempo tendré que esperar — Hice un gesto de aburrimiento — Él es mi único entretenimiento — Solté un suspiro dramático para convencerlas.

— Vendrá en la noche.

Las tres salieron en fila y cerraron la puerta con llave.

Me comí la avena, había hasta rodajas de pan y no estaba duro.

Registré el suelo en busca de mi corset y cuando lo hallé retiré la cuerda con agilidad, amarré los extremos con ella y rompí un trozo con los dientes para cubrir el oficio que había hecho el rey cuando me sanó la herida.

El muy desgraciado tenía el descaro de insinuar que yo le pertenecía.

Pretendía tenerme cautiva hasta que se cansara.

Ese demonio era mucho más peligroso de lo que pude imaginar, debió haberme poseído la mente para que yo sintiera un extraño cosquilleo entre las piernas cada vez que se acercara. El recuerdo de su húmeda lengua en mi piel, sus manos pasando por mi senos y mi abdomen, las garras afuera, su respiración en mi oído.

Otro calor intenso creció en mi centro.

Golpeé mi frente.

Yo no podría ser tan estúpida como para desear las caricias y besos del ser que más odiaba, el que destruyó mi mundo y mi vida.

Por eso debía huir antes de que mi mente terminara manipulada por él.

Me estaba tentando para que cediera, pero yo jamás le daría la espalda a mi gente, no me humillaría.

Hice una especie de mochila con el corset.

Metí las rodajas de pan para el camino y tomé la botella con vino de Ezra para meterla en el bolso, luego usé una de mis correas de armas para cerrarla y dejar una gasa por donde sostenerla.

Rompí la falda del vestido, dejando solo la parte superior como camisa y me coloqué mi falda de cuero, también las botas trenzadas.

Busqué en la chimenea la bara para atizar el fuego que había visto anteriormente.

La golpeé varias veces contra el suelo hasta romperla en dos.

Las guardé en el cinturón de mi falda.

Tomé las sábanas de la cama, mientras observaba al balcón, pero solo el mar abierto permanecía como testigo de mi huida.

Até las sábanas en las puntas, con mucha firmeza, también tomé las cortinas, tirando con fuerza para bajarlas.

Las até también, formando una cuerda larga.

Llegué al balcón con mi rollo enorme de cuerda, se que no bastaría con la que hice, pero las baras de hierro serían de utilidad para cuando se terminara.

No debía resbalar.

Pan comido.

Observé a todas partes, atando un extremo al muro, con mucha fuerza.

Me escondí en la habitación cuando un grupo de demonios pasó surcando los cielos y esperé otro poco para volver al balcón, con mi bolso lleno de provisión para el camino atado la espalda.

— ¿A caso estás intentando escapar?

Me sobresalté, al hallar a Sirla saltando del muro.

Tomé una postura alerta e intenté ocultar la cuerva de tela detrás de mí.

— Estoy haciendo cosas de humanos.

Se rió, cruzando sus esbeltos brazos.

— Los demonios somos los reyes del engaño y la astucia, no los engañados, no puedes mentir sin ser descubierta.

— No voy a permitir que arruines mi plan de huida — Gruñí, acercándome a ella — Si vas a contarle a tu rey, haré lo posible para dejarte tuerta.

— Niña, tan atrevida, harías bien en guardar tus amenazas — Enseñó sus colmillos afilados — Soy lo suficientemente hábil para ser yo quien te arranque los ojos antes de que te des por enterada.

Guié mi mano a la bara en mi cinturón, alerta por si atacaba.

— Voy a pelear por mi libertad.

Agitó su mano con desdén — No será necesario.

Fruncí el ceño — ¿Qué quieres decir con eso?

— No voy a detenerte, adelante escapa — Agitó su cabeza hacia el vacío.

Estreché mis ojos — No confío en ti.

— No lo hago por generosidad, quiero que Ezra sea solo para mí y tu quieres libertad, así que te ayudaré para que cada una tenga lo que desea.

La evalué con desconfianza.

— Si osas engañarme, te equivocas de humana, no soy ingenua y mucho menos estúpida.

Se acercó, evaluando mi ropa y mi rostro.

— Si ayudarte a escapar significa tener a Ezra solo para mí, entonces estoy dispuesta a sacrificar mi lealtad.

No podía perder tiempo.

— Acepto la ayuda.

Sonrió abiertamente.

— Baja por la cuerda, yo voy a camuflajear tu olor para que ningún demonio te perciba y luego te llevaré hasta el camino más discreto para volver a la orilla, detrás del castillo hay un grupo de rocas empinadas, con un sendero entre sí, por ahí no te verán los demonios, luego de que llegues a la orilla voy a distraer a Ezra lo suficiente.

— Si me engañas, te mato — Gruñí y volvió a reír.

— Me conviene que logres escapar, haz lo que te digo, yo voy a vigilar el perímetro — Agitó sus alas de murciélago y despegó.

No confiaba en ella, pero necesitaba marcharme cuanto antes.

Deslicé la cuerda por el balcón y tomé aire, calmando mi pánico por la altura cuando trepé al muro y me giré, sosteniendo mi cuerpo con una mano en la piedra mientras que con la otra enrollaba la cuerda en mi mano.

Apoyé mis pies de la piedra cuando solté el muro y me sostuve de la cuerva, empecé a bajar con cuidado, observando de reojo como Sirla daba giros a lo lejos, rodeando la torre.

Debería hacerme la labor más sencilla y llevarme hasta la orilla ¿Y arriesgarme a qué me soltara contra las olas que chocaban agresivamente en las roncas?

Prefería el camino difícil.

Descendí, con los dientes apretados y las manos ardiendo por el.

Me impulsé con los pies, deslizando un poco de cuerda antes de volver a estampar mis botas en la piedra.

Bajé hasta la mitad cuando la cuerda se terminó.

Tomé una de las baras, buscando un hueco entre la esquina entre las piedras para hundirla allí, encajé la bara y luego encajé la otra unos centímetros más abajo.

Solté la cuerda, aferrando mis manos a las baras mientras buscaba aliviar el peso con mis pies en los bordes irregulares que sobresalían de la pared.

El viento me azotó y desencajé la bara para clavarla más abajo, trozos pequeños de piedra salieron cuando volví a sostenerme.

Se me hicieron ampollas y mi respiración se atoró, pero logré pisar las rocas de abajo, las olas se estrechaban, furiosas, salpicaduras de agua rozaron mi rostro y mis piernas.

Me sostuve de la pared, la superficie rocosa era resbalosa, el camino por allí era suicidio.

Sirla apareció, suspendida frente a mí.

Su túnica se agitaba, revelando sus piernas largas y sus pies descalzos, el cabello liso se agitaba en su hermoso rostro.

— ¡Toma mi mano, te llevaré hasta la orilla!

Enfundé una de las baras y la otra la mantuve en mi mano como arma y la tomé.

Tiró de mí, me elevó y ahogué un grito cuando las olas se acercaron peligrosamente a mí.

Voló muy bajo y casi me hace chocar contra las rocas puntiagudas.

— ¡Maldición, ten cuidado!

Su risa se escuchó, ahogada por el sonido del mar, me llevó por el agua hasta la parte trasera del castillo.

La orilla estaba cerca, como lo dijo, había un grupo de montañas puntiagudas y rocosas que se alzaban a unos pocos metros de la orilla.

Soltó su agarre y caí en el agua, cerca de la orilla.

Estaba helada y manoteé para cabalgar fuera de las olas que por poco me arrastraron.

Fulminé a la demonio con la mirada, cuando terminé completamente empapada.

— Uy, lo siento, se me resbaló el agarre — Agitó sus alas y lancé una salpicadura de agua hacia ella, se apartó a también — Oye, vuelve a hacer eso y avisaré a Ezra de tu huida.

Me reí de forma malvada mientras pisaba la arena.

— Te agradecería si fueras humana, pero eres un demonio y actúas bajo tus propios intereses.

— Tal vez tenga que repetir la acción un par de veces más — Insinuó y elevé mi mirada hacia ella.

— ¿A qué te refieres?

— ¿No lo supiste? — Arqueó las cejas — Pensé que tus tres sirvientas te habían informado, los hombres de Ezra atraparon a varios de los tuyos y puede que mi rey vuelva a obsesionarse con otras humanas.

Todo mi interior se estremeció de la furia.

— ¿Cómo qué atraparon a muchos de los míos?

Apartó un cabello rebelde de su rostro.

— Ezra ordenó una cacería masiva y tuvo mucho éxito, los demonios alados atraparon a un montón de humanos.

Despegó antes de que pudiera contestar.

El odio y la furia me hicieron soltar un gruñido.

¿Cómo pude ser tan estúpida de soñar con ese ser tan despreciable, de dejarme tocar y disfrutar de esas caricias?

Derramé lágrimas de dolor, por esos humanos atrapados, por casi olvidar el sufrimiento de mi gente y la destrucción del mundo.

Yo escaparía, pero esas personas serían asesinadas y sus almas terminarían dentro de los secuaces de Ezra.

Me sentí impotente por no poder ayudar, por no salvarlos de su destino, pero no podía contra un montón de demonios y contra el rey.

No había nada que hacer y eso me frustraba.

Lo único que podía hacer era volver a mi escondite y lamentar mi fracaso.

Deseaba ser más fuerte que Ezra para poder acabar con su imperio de oscuridad.

Me apresuré hacia el sendero, entre las montañas puntiagudas, andando a prisa hacia el interior del reino, donde esperaba estar a salvo.

...****************...

Llevaba mucho tiempo andando, me detuve a descansar, me senté sobre una roca cuando logré ver las colinas a lo lejos.

Tenía mucho camino por delante.

Desaté la mochila improvisada y saqué la botella, bebí un poco de vino para tomar energía y le dí solo una mordida al pan.

Volví a levantarme y empecé a caminar, atravesando la tierra seca, entre árboles huecos y vientos agitados.

Estaba temblando por la ropa húmeda, pero ese era el menor de mis problemas.

Debía volver, encontrarme con mis compañeros, la gente a la que nunca le daría la espalda.

Con mi Peter, el amor desde mi infancia.

Ezra, no Ezra. Peter.

"Ezra, quédate con Ezra" Dijo mi voz interna.

Fruncí el ceño ante la confusión de mi mente y la incoherencia de mis pensamientos.

Algo me golpeó desde atrás, elevando mi cuerpo.

Fui lanzada hasta chocar contra un árbol.

Terminé en el suelo, viendo borroso y con mis oídos pitando.

Estreché mis ojos a la enorme figura que se acercaba, estremeciendo el suelo con sus pasos.

Mi visión se aclaró.

El lagarto gigante de escamas negras se aproximó con una sonrisa afilada.

— Nos volvemos a ver, flacucha.

Esquivé la patada.

El tronco detrás de mí terminó hecho astillas.

Giré en una vuelta canela antes de terminar de pie, tomando mi bara del cinturón.

— Suerte, así puedo dar mi revancha.

Se rió a carcajadas — Querrás decir que así podré matarte y ésta vez no perderé el tiempo en dar sermones. No habrá nada que me detenga, no eres tan lista después de todo, confíar en Sirla es como esperar a que tus dioses te salven.

Maldita tramposa, ya me lo esperaba y aún así caí como tonta.

Avanzó y esquivé su puño.

Volvió a atacar y salté, girando en el aire para caer sobre mis pies.

— ¡Eres escurridiza, pero no por mucho! — Gruñó, lanzando sus garras hacia mí.

Salté hacia atrás.

— ¡Si no mueres por mi mano, lo harás por la mano de tu rey! — Mascullé.

— ¡El reinado de Ezra está por llegar a su fin! — Aseguró con una carcajada, tratando de atraparme, dando un pisotón.

Me dió a entender que había diferencias en su gobierno y que muchos de sus seguidores estaban descontentos.

Observé los lugares donde no tenía escamas.

Me desvié, rodeando entre sus piernas, clavé la bara en su muslo y un rugido salió de su garganta.

Salí de debajo y me apresuré a correr cuando golpeó el suelo con tanta fuerza, la bara de hierro se escapó de mi agarre.

Perdí el equilibrio gracias al impacto.

Sentí como me tomaba de los pies y me alzaba del suelo.

Terminé de cabeza.

— Los humanos no pueden conmigo, todos mueren, les arranco la cabeza y luego me bebo su sangre como aperitivo inicial, sus almas salen apresuradas, pero las aspiro.

Abrió su boca, revelando sus dientes afilados y guió mi cabeza hacia ellos.

Busqué con mi mano la otra bara que tenía escondida en el cinturón.

Cuando estuve lo suficientemente cerca de sus afilados dientes, la encajé dentro de su garganta.

— ¡Ahogate con esto!

Más populares

Comments

Sumeli Pinto

Sumeli Pinto

Me parece que la única forma de que ella seda ante la petición del Rey es que se entere de la conexión que tienen

2024-08-26

4

Eva Mari♥️😍🌖🌊

Eva Mari♥️😍🌖🌊

hazle caso de a tu voz interna quédate con el hermoso demonio

2024-06-23

5

Orozco Beatriz

Orozco Beatriz

Ezra salvala 🥰😈

2024-06-20

1

Total
Capítulos
1 UNA MALDICIÓN MORTAL
2 UN DEMONIO ENTRE DIOSES
3 LUCHANDO EN El AIRE
4 UNA BESTIA CON ALAS DE CUERVO
5 A TRAVÉS DE OTROS OJOS
6 PRESA DEL REY DEMONIO
7 LA REVELACIÓN DE LOS ANCESTROS
8 SERVIR O MORIR
9 UN ESPECTÁCULO DESAGRADABLE
10 ALZADA A LOS CIELOS
11 TENTACIONES EN JUEGO
12 HUIDA HACIA LA LIBERTAD
13 NUEVAMENTE CAPTURADA
14 LA REBELIÓN
15 UN DEMONIO CAÍDO
16 DOS TEMPERAMENTOS LUCHANDO
17 ENEMIGOS QUE APARECEN
18 EL OASIS OCULTO
19 UNA CURA CON PRECIO
20 LA TRAICIÓN DE LOS DIOSES
21 UN FUERTE VÍNCULO
22 UNA BATALLA QUE LLEVA AL ENCUENTRO
23 DEVUELTA EN EL REFUGIO
24 LOS AMULETOS DE LA SANACIÓN
25 LA MALDICIÓN SEPULTADA
26 SIN DESPEDIDA
27 LA BATALLA COMIENZA
28 UN ATAQUE CON PROPÓSITO
29 UN LAZO ROTO
30 LOS DIOSES EN LA TIERRA
31 RENACER
32 NUEVOS VÍNCULOS
33 UN NUEVO MUNDO
34 VOLANDO JUNTOS
35 UN SER EN EL VIENTRE
36 LOS SECRETOS PESAN
37 REUNIÓN CON LOS DIOSES
38 INSTINTO DE MADRE
39 UN LAZO QUE PENDE DE UN HILO
40 LOS DEMONIOS REBELDES
41 RECONCILIACIÓN
42 CONTANDO LOS SEGUNDOS
43 EL DIOS DEL INFRAMUNDO
44 EL REGALO DE LA DIOSA
45 LOS LAZOS ACEPTADOS
46 LAS HISTORIAS QUE EMPIEZAN
47 EL RASTRO DE UN TESORO
48 ORGULLO ABAJO
49 DIOSES ENFRENTADOS
50 TRISTEZA ETERNA
51 SERES UNIDOS
52 LA PUERTA ABIERTA
53 CONFLICTO EN LOS CIELOS
54 UN ENFRENTAMIENTO ENTRE PADRE E HIJO
55 EL ÚLTIMO ENFRENTAMIENTO
56 OTRA VERSIÓN DE LA HISTORIA
57 LA CAÍDA DE UN DIOS
58 POR LA ETERNIDAD
59 ALAS AL AMANECER
60 EPÍLOGO
Capítulos

Updated 60 Episodes

1
UNA MALDICIÓN MORTAL
2
UN DEMONIO ENTRE DIOSES
3
LUCHANDO EN El AIRE
4
UNA BESTIA CON ALAS DE CUERVO
5
A TRAVÉS DE OTROS OJOS
6
PRESA DEL REY DEMONIO
7
LA REVELACIÓN DE LOS ANCESTROS
8
SERVIR O MORIR
9
UN ESPECTÁCULO DESAGRADABLE
10
ALZADA A LOS CIELOS
11
TENTACIONES EN JUEGO
12
HUIDA HACIA LA LIBERTAD
13
NUEVAMENTE CAPTURADA
14
LA REBELIÓN
15
UN DEMONIO CAÍDO
16
DOS TEMPERAMENTOS LUCHANDO
17
ENEMIGOS QUE APARECEN
18
EL OASIS OCULTO
19
UNA CURA CON PRECIO
20
LA TRAICIÓN DE LOS DIOSES
21
UN FUERTE VÍNCULO
22
UNA BATALLA QUE LLEVA AL ENCUENTRO
23
DEVUELTA EN EL REFUGIO
24
LOS AMULETOS DE LA SANACIÓN
25
LA MALDICIÓN SEPULTADA
26
SIN DESPEDIDA
27
LA BATALLA COMIENZA
28
UN ATAQUE CON PROPÓSITO
29
UN LAZO ROTO
30
LOS DIOSES EN LA TIERRA
31
RENACER
32
NUEVOS VÍNCULOS
33
UN NUEVO MUNDO
34
VOLANDO JUNTOS
35
UN SER EN EL VIENTRE
36
LOS SECRETOS PESAN
37
REUNIÓN CON LOS DIOSES
38
INSTINTO DE MADRE
39
UN LAZO QUE PENDE DE UN HILO
40
LOS DEMONIOS REBELDES
41
RECONCILIACIÓN
42
CONTANDO LOS SEGUNDOS
43
EL DIOS DEL INFRAMUNDO
44
EL REGALO DE LA DIOSA
45
LOS LAZOS ACEPTADOS
46
LAS HISTORIAS QUE EMPIEZAN
47
EL RASTRO DE UN TESORO
48
ORGULLO ABAJO
49
DIOSES ENFRENTADOS
50
TRISTEZA ETERNA
51
SERES UNIDOS
52
LA PUERTA ABIERTA
53
CONFLICTO EN LOS CIELOS
54
UN ENFRENTAMIENTO ENTRE PADRE E HIJO
55
EL ÚLTIMO ENFRENTAMIENTO
56
OTRA VERSIÓN DE LA HISTORIA
57
LA CAÍDA DE UN DIOS
58
POR LA ETERNIDAD
59
ALAS AL AMANECER
60
EPÍLOGO

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play