SERVIR O MORIR

...IVONNE:...

El demonio siguió llevándome comida, conté seis platos en total y supe que llevaba aproximadamente dos días encerrada.

La misma avena, pero no me quejaba, lo que antes era considerado un plato insípido, a mí me parecía un manjar, me había devuelto las energías y estaba lista para dar una buena pelea.

Había escondido una de las cucharas bajo la almohada, esperando al rey para encajarla en uno de sus ojos, sin importar que eso no sirviera de nada, me daría algo de satisfacción.

Escuché ruido y tomé la cuchara, escondiendo en mi espalda, en el cinturón de mi falda.

— ¿Tu rey planea tenerme cautiva para siempre? — Exigí al cabra cuando volvió a traerme un plato con avena.

— Agradece que estás aquí cautiva y que no te ha llamado a su presencia.

Se agachó y noté unas llaves colgando de su cuello.

— ¿Qué sucederá si me llama? — Pregunté, para retrasar su partida.

— Le servirás al Rey Demonio.

Fruncí el ceño — ¿Servirle?

Me enseñó los dientes — Tu inútil cuerpo debe servirle de algo.

— ¿A qué te refieres? — Me aproximé hasta la reja.

Rió con ironía — Una en la que él sienta satisfacción.

Me estremecí — No me tocará, antes muerta.

— Tu cuerpo envenenado no será impedimento para él y dudo que puedas evitarlo.

Estiré la mano con rapidez y tiré de la llave en su cuello, busqué con rapidez la cuchara cuando intentó rasguñar y la encajé en su ojo antes tirar con fuerza para golpear su cabeza contra los barrotes.

Cayó al suelo, inconsciente.

Rompí la cuerda que ataba la llave y la tomé.

Busqué la cerradura con afán, estirando la mano para hallar el oficio, cuando lo encontré, tomé la llave y la coloqué allí, girando hasta abrirla.

Tomé al demonio, arrastrándolo por sus patas hasta dejarlo dentro de la celda, quitándole la cuchara del ojo y luego la cerré.

Me llevé la llave también.

— A ver si te resulta divertido, esqueleto ahí te lo encargo — Dije al saco de huesos en la esquina.

Caminé con cuidado por el pasillo, aferrando mi cuerpo a la pared para estar atenta.

Había un corredor, el pasillo se dividía en varias direcciones y me detuve, buscando alguna corriente de aire que me pudiera llevar hasta el exterior, pero no sentí nada.

Decidí aventurarme por el de la derecha.

Había otros calabozos, encontré una bara de hierro en el suelo y reemplace la cuchara por la bara.

Llegué al final y solo había una pared.

Decidí volver para tomar el camino de la izquierda.

El pasillo doblaba seguí mi camino, alerta ante cualquier sonido, pero solo hacía eco mi respiración.

Llegué a un tramo largo de escaleras y al final había una puerta enorme de hierro.

¿Era la misma cerradura? Intentaría abrirla con la llave de la celda.

Dí un paso hacia la escalera cuando una mano salió de la pared, cubriendo mi boca, aplastando mi espalda contra un cuerpo sólido y frío.

Forcejeé, tratando de golpear con mis codos los costados y darle pisotones.

Me levantó del suelo y me sacudí con fuerza.

Aventó mi cuerpo y rodeé, aterrizando sobre mis pies, elevando mi bara para golpear al susodicho.

— ¿Qué le hiciste al cabrito?

El Rey Demonio apareció por completo, sus ojos brillantes en la oscuridad y me sentí como una pulga, apenas y alcanzaba su pecho de lo alto que era.

— Deberías mejorar la seguridad de éste lugar — Lo apunté, alerta.

Sus músculos se tensaron — Argumenta eso cuando logres salir del castillo sin un rasguño.

— No descansaré hasta lograrlo.

Abrió sus brazos — Primero tendrás que pasar por encima de mí.

Me aventé con la bara hacia él, esquivó, desapareciendo.

Tropecé, casi perdiendo el equilibrio.

Apareció frente a mí y la bara desapareció de mis manos cuando la guié a su cabeza. Me quedé desconcertada, retrocediendo.

— ¿Buscas esto? — Apareció en su mano, la deterioro hasta hacerla polvo. Traté de no verme impresionada — Intenta hacerlo mejor — Se burló, haciendo sonar su cuello.

Elevé mis puños y avancé, atacando de nuevo, giró su cuerpo y su ala me golpeó, azotando mi cuerpo contra la pared.

Apreté los dientes y lo observé con frustración.

— ¿Eso es todo? — Se cruzó de brazos.

— Tendrás que matarme porque no te serviré como una maldita esclava — Gruñí, alejando mi cuerpo de la pared.

— No tienes opción, aprenderás a obedecer a la fuerza.

Solté un gruñido de furia y le lancé una patada, la detuvo, terminé en el suelo.

— No terminas de entender que nada puede conmigo — Me tomó del brazo, alzando mi cuerpo y golpeé su rostro con mi puño, solté un gemido de dolor cuando mis dedos protestaron — Me dedicaré a doblegar ese temperamento.

Giró mi brazo, obligando mi cuerpo a girar, inmovilizó ambos brazos contra mi espalda, forcejeé inútilmente, grité cuando mis huesos protestaron.

— Déjame ir.

— Si me sirves de forma obediente te quitaré la maldición.

Resoplé — No sería tan estúpida como para confiar en la palabra de un demonio, todo el mundo sabe que son la raza más traidora y mentirosa.

— Puedo hacer un juramento de sangre — Me soltó y me alejé, moviendo mis brazos entumecidos.

— Un juramento de sangre también se puede romper.

Negó con la cabeza — Tal vez entre tu gente se puede romper, pero los demonios lo hacemos de otra forma.

Le dí una mirada desconfiada — ¿Cómo?

— Pagamos una consecuencias sino cumplimos.

— ¿Cómo cuál? — Arqueé las cejas.

— Cualquier cosa, por ejemplo quedarse sin voz, tener comezón o tener entumecidas las piernas por un tiempo prolongado — Se encogió de hombros — Y como las maldiciones, las consecuencias se cumplen al pie de la letra.

— ¿Yo puedo ser quién elija la consecuencia?

— Adelante, pero te advierto que no hará falta — Se acercó y me evaluó desde su altura — Tu también deberás cumplir con tu parte.

— Aceptaré si solo incluyes a mis compañeros en tu juramento de sangre.

Frunció el ceño — ¿Tus compañeros?

— Todos tienen maldiciones.

Se rió — Mi consideración tiene límites.

— Entonces no me interesa en lo absoluto, no te serviré — Elevé mi barbilla.

— Ese veneno te matará sino aceptas — Volvió a su expresión seria.

— No me importa de todas formas ésta vida es miserable, tu te encargaste de eso.

Sonrió de forma burlona — Vendrás conmigo, ya es hora de que empieces a servirme.

— No...

En un segundo terminó cerca de mí, tomando mi cuello.

— Algo que aprenderás es que carezco de paciencia y si alguien me lleva la contraria no soy nada agradable — Enseñó sus colmillos y abrió sus fosas nasales — No me costaría nada poseer tu cuerpo hasta hacer estallar tu cerebro, sufrirás demasiado — Sus párpados volvieron a tornarse oscuros y unos ojos rojos se abrieron en los dobles de sus alas, un escalofrío me recorrió y un frío traspasó mis huesos — Tu alma es joven y débil, aunque demasiado salpicada de odio para tu escasa edad.

Sentí un dolor de cabeza y gemí de dolor.

Me soltó, escondiendo sus alas, los ojos de sus alas se cerraron y me sentí débil por segundos.

— Te conviene hacer el juramento de sangre, tendrás algo a cambio de servirme, pero si te obligo con torturas no obtendrás nada y morirás pronto.

— ¿De qué sirve que me quites la maldición? ¿A caso me dejarás ir?

No respondió a mi pregunta y me tomó del brazo.

— Camina.

Me obligó a avanzar hacia las escaleras.

— ¿A dónde me llevas?

— Deja de preguntar.

— Buscaré la forma de matarte — Juré y soltó una carcajada.

— Aprecio tu sinceridad y valentía, pero no lo lograrás.

— Todo ser tiene una debilidad y tu no eres la excepción.

Se limitó a observar de reojo.

Ondeó su mano y la puerta se abrió sola, revelando un corredor abierto con umbrales y ventanas rotas, el océano podía verse desde allí.

Chasqueó la lengua hacia unos demonios que hacían guardia contra la pared y ellos avanzaron hacia nosotros.

— Lleven a la humana a mi habitación — Ordenó y los demonios me observaron.

— Si, mi señor — Chillaron.

— Tienen mi permiso de paralizarla si intenta algo estúpido.

Sus escuálidas manos me tomaron y avanzaron por unos de los pasillos hasta un vestíbulo sucio y destruido, había columnas rotas y a la escalera le faltaba el pasamanos.

Había muchos demonios y todos me siguieron con la mirada.

— ¿A dónde llevan a esa humana? — Preguntó uno que estaba de cabeza, colgando del candelabro como un murciélago.

— El rey ordenó llevarla a sus aposentos — Contestó uno de ellos, mientras subíamos por las escaleras.

— Ya la hizo su mascota.

Me tensé, furiosa por su comentario.

Terminé guiada hasta una de las torres, del ala norte y me dejaron dentro de una habitación demasiado oscura y fría.

Cerraron la puerta en mi cara y tiré de la perilla, no podía abrirse.

Giré mis ojos por la habitación.

Solo había una inmensa cama de sábanas de terciopelo color vino y una mesa bastante rústica.

No había sillones, tampoco fuego en la chimenea, el balcón estaba abierto y el viento frío entraba, elevando las cortinas rasgadas.

Salí y apoyé mis manos del muro.

El golpe de la altura casi me hizo retroceder, la torre era inmensa y el mar agresivo chocaba muy por debajo del suelo, en los muros de contención.

No había forma de escapar, terminaría estrellando mi cuerpo contra las olas.

Era una prisionera y eso significaba que sería peor que estar muerta.

Los demonios volaban cerca, dando vueltas.

Retrocedí cuando uno de ellos se acercó.

La demonio con cuernos posó sus pies en el muro.

— Demasiado flaca y debilucha — Me evaluó despectivamente.

— ¿Quién rayos eres tú?

— Soy la hembra de Ezra — Siseó.

— ¿Y quién es Ezra? — Le di una expresión de indiferencia.

— Cabeza hueca, Ezra es el rey.

— Ah, no sabía su nombre.

Desplegó sus alas, presumiendo.

— Bastará solo una vez para que mueras.

— No entiendo.

Puso los ojos en blanco — No podrás aguantar la posesión carnal de Ezra. Puedes estar feliz por estar en los brazos de semejante macho, pero no habrá más que dolor y agonía.

— ¿Por qué estaría feliz de que un demonio abuse de mí? — Resoplé, bastante irritada con esa largartona ¿En qué mundo vivía? Ninguna humana estaría contenta de que la mancille a la fuerza un demonio.

— No te hagas la estúpida, sé que lo deseas y que tal vez creas que vivirás mucho sirviendo a mi macho, pero no pasarás de hoy y Ezra volverá a mis brazos.

Me reí de forma irónica — ¿Volaste hasta acá solo para decirme eso?

— No, vine a dejarte en claro que Ezra es mío y que podría aventar tu cuerpo de cristal con facilidad de este balcón si me provocas — Me enseñó los colmillos.

La evalué sin miedo — No necesitas celar a tu macho, lo aborrezco.

El rey demonio apareció, aterrizando en el balcón de sorpresa y la demonio palideció.

— ¿Qué haces aquí, Sirla?

Sirla entornó una expresión inocente.

— Estaba dandole unos consejos a la humana de como servirte adecuadamente.

— No necesito que te tomes esas molestias — Gruñó él, severamente — Largo de aquí.

Sirla me lanzó una mirada de amenaza y salió volando.

Celosa sin sentido.

— Entra — Ordenó el maldito y volví adentro, cerró las ventanas y me tensé cuando se aproximó.

— No estés cerca de ninguno de los líderes de demonios, me refiero a ella y alos otros dos que viste cuando despertaste.

— ¿Te parece qué me acerqué a ella? — Arqueé las cejas.

— Hoy me servirás.

— ¿Cómo? — Me estremecí.

— Habrá una celebración y quiero que me sirvas allí, todo lo que te ordene lo harás, incluso arrodillarte a mis pies.

— Antes muerta que postrada ante ti — Le enseñé los dientes y se acercó amenazante, intenté retroceder pero me tomó de la nuca y enterró su mano en mi cabello.

— Si me sigues retando voy a entregarte a los demonios de la celebración, harán contigo todo lo que se les pase por la mente.

— Dijiste que mi veneno los mataría.

— Solo a los más débiles, a mis aliados más poderosos les parecerá un aderezo en lugar de un veneno — Sus garras aparecieron y trazó una por mi mandíbula — ¿Prefieres eso a ser una humana obediente y sumisa qué solo me sirva a mí?

— No.

Sentí un cosquilleo en la piel cuando bajó su mirada a mi boca.

Me soltó de golpe.

— Entonces manos a la obra.

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Comments

Alex

Alex

Ella es su debilidad

2025-02-15

0

Natalia Beatriz Leguizamon

Natalia Beatriz Leguizamon

celosa

2025-01-21

0

Natalia Beatriz Leguizamon

Natalia Beatriz Leguizamon

dicho asi parece tierno jajajaaaa

2025-01-21

1

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Capítulos
1 UNA MALDICIÓN MORTAL
2 UN DEMONIO ENTRE DIOSES
3 LUCHANDO EN El AIRE
4 UNA BESTIA CON ALAS DE CUERVO
5 A TRAVÉS DE OTROS OJOS
6 PRESA DEL REY DEMONIO
7 LA REVELACIÓN DE LOS ANCESTROS
8 SERVIR O MORIR
9 UN ESPECTÁCULO DESAGRADABLE
10 ALZADA A LOS CIELOS
11 TENTACIONES EN JUEGO
12 HUIDA HACIA LA LIBERTAD
13 NUEVAMENTE CAPTURADA
14 LA REBELIÓN
15 UN DEMONIO CAÍDO
16 DOS TEMPERAMENTOS LUCHANDO
17 ENEMIGOS QUE APARECEN
18 EL OASIS OCULTO
19 UNA CURA CON PRECIO
20 LA TRAICIÓN DE LOS DIOSES
21 UN FUERTE VÍNCULO
22 UNA BATALLA QUE LLEVA AL ENCUENTRO
23 DEVUELTA EN EL REFUGIO
24 LOS AMULETOS DE LA SANACIÓN
25 LA MALDICIÓN SEPULTADA
26 SIN DESPEDIDA
27 LA BATALLA COMIENZA
28 UN ATAQUE CON PROPÓSITO
29 UN LAZO ROTO
30 LOS DIOSES EN LA TIERRA
31 RENACER
32 NUEVOS VÍNCULOS
33 UN NUEVO MUNDO
34 VOLANDO JUNTOS
35 UN SER EN EL VIENTRE
36 LOS SECRETOS PESAN
37 REUNIÓN CON LOS DIOSES
38 INSTINTO DE MADRE
39 UN LAZO QUE PENDE DE UN HILO
40 LOS DEMONIOS REBELDES
41 RECONCILIACIÓN
42 CONTANDO LOS SEGUNDOS
43 EL DIOS DEL INFRAMUNDO
44 EL REGALO DE LA DIOSA
45 LOS LAZOS ACEPTADOS
46 LAS HISTORIAS QUE EMPIEZAN
47 EL RASTRO DE UN TESORO
48 ORGULLO ABAJO
49 DIOSES ENFRENTADOS
50 TRISTEZA ETERNA
51 SERES UNIDOS
52 LA PUERTA ABIERTA
53 CONFLICTO EN LOS CIELOS
54 UN ENFRENTAMIENTO ENTRE PADRE E HIJO
55 EL ÚLTIMO ENFRENTAMIENTO
56 OTRA VERSIÓN DE LA HISTORIA
57 LA CAÍDA DE UN DIOS
58 POR LA ETERNIDAD
59 ALAS AL AMANECER
60 EPÍLOGO
Capítulos

Updated 60 Episodes

1
UNA MALDICIÓN MORTAL
2
UN DEMONIO ENTRE DIOSES
3
LUCHANDO EN El AIRE
4
UNA BESTIA CON ALAS DE CUERVO
5
A TRAVÉS DE OTROS OJOS
6
PRESA DEL REY DEMONIO
7
LA REVELACIÓN DE LOS ANCESTROS
8
SERVIR O MORIR
9
UN ESPECTÁCULO DESAGRADABLE
10
ALZADA A LOS CIELOS
11
TENTACIONES EN JUEGO
12
HUIDA HACIA LA LIBERTAD
13
NUEVAMENTE CAPTURADA
14
LA REBELIÓN
15
UN DEMONIO CAÍDO
16
DOS TEMPERAMENTOS LUCHANDO
17
ENEMIGOS QUE APARECEN
18
EL OASIS OCULTO
19
UNA CURA CON PRECIO
20
LA TRAICIÓN DE LOS DIOSES
21
UN FUERTE VÍNCULO
22
UNA BATALLA QUE LLEVA AL ENCUENTRO
23
DEVUELTA EN EL REFUGIO
24
LOS AMULETOS DE LA SANACIÓN
25
LA MALDICIÓN SEPULTADA
26
SIN DESPEDIDA
27
LA BATALLA COMIENZA
28
UN ATAQUE CON PROPÓSITO
29
UN LAZO ROTO
30
LOS DIOSES EN LA TIERRA
31
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32
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33
UN NUEVO MUNDO
34
VOLANDO JUNTOS
35
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36
LOS SECRETOS PESAN
37
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38
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39
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40
LOS DEMONIOS REBELDES
41
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42
CONTANDO LOS SEGUNDOS
43
EL DIOS DEL INFRAMUNDO
44
EL REGALO DE LA DIOSA
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LAS HISTORIAS QUE EMPIEZAN
47
EL RASTRO DE UN TESORO
48
ORGULLO ABAJO
49
DIOSES ENFRENTADOS
50
TRISTEZA ETERNA
51
SERES UNIDOS
52
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53
CONFLICTO EN LOS CIELOS
54
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