LA REBELIÓN

...IVONNE:...

Me senté en el húmedo suelo, frustrada por mi fracaso y enojada por el demonio que se creía mi dueño solo porque así lo quiso.

El calabozo era frío gracias a su cercanía al mar, las paredes y el suelo escurrían agua, el eco de las olas rugía muy cerca. Esperaba no morir ahogada, pero tampoco esperaba que al rey le importara rescatarme cuando el agua alcanzara un nivel peligroso.

Había una alcantarilla en el suelo, pero demasiado pequeña para que pudiera vaciarse rápidamente.

Era un insensible, ignoraba mis palabras, podía arrastrarme a sus pies, lloriqueando y seguiría con esa expresión fría.

Ablandar a un demonio era imposible, no tenían alma ni corazón, solo espíritus oscuros en sus cuerpos fríos.

Nada serviría para obtener mi libertad, mi discurso había fallado, esperaba una razón para tanta maldad, pero solo hubo una actitud llena de vanagloria, sin siquiera una justificación de peso, solo el deseo de poder y dominación.

No sentía compasión ni por su raza.

El lagarto se merecía morir, pero después de mi huida era lógico que se pusiera de su parte en acabar conmigo, en cambio le arrancó la cabeza y lo asesinó de forma despiadada.

Me salvó de nuevo y me encerró sin torturar, hasta ahora no me había forzado.

¿Entonces qué quería de mí?

¿Cómo supo dónde estaba? Tal vez interrogó a Sirla o tenía poderes síquicos para hallarme.

 Observé hacia el orificio, notando que las olas ya estaban llegando.

Ahogarse podría ser una muerte silenciosa y lenta, pero era desesperante.

Tal vez así quería que muriera.

El agua estaba entrando, escurriendo por la pared con rapidez.

Las olas empezaron a romper de forma más elevada, el agua saltó hacia adentro, mojando mi cuerpo.

Me levanté, buscando algún clavo en la pared o en el suelo, pero no encontré nada.

El agua siguió entrando cuando la marea alcanzó a cubrir el orificio.

Subió de mis pies a las pantorrillas y luego a las rodillas, alzándose rápidamente a mi cintura.

Tiré de la cadena con ambas manos, esperando que el material cediera, grité frustrada cuando no se movió.

El agua ya me estaba rozando las costillas y Ezra no apareció.

Llegó hasta mis hombros y tiré desesperada.

El cuello.

Me elevé con el agua, tratando de tomar suficiente aire. La cadena me impidió seguir subiendo, tomé suficiente aire, llenando mis mejillas hasta que el agua alcanzó mi cabeza y me sumergí.

...EZRA:...

Llegué al patio del castillo, encontré a la mayoría de los demonios reunidos allí, de pie, en el frente estaba Sirla junto a Parla y Orion.

Me detuve en pleno vuelo y todos elevaron sus miradas.

— ¿Qué rayos están haciendo aquí? — Gruñí, con expresión severa — ¡La casería no ha terminado, vuelvan a la exploración, cumplan con sus respectivas labores si no quieren permanecer sin almas por más tiempo!— Ninguno se movió, todos se mantuvieron quietos — ¿Qué esperan para obedecer? ¡Largo, muevan sus patas esqueléticas antes de que pierda la poca paciencia que tengo!

Sirla se cruzó de brazos — Resulta, querido Ezra que nuestra gente no tolerará más tu tiranía.

Mis garras salieron — ¡Si cometen la estupidez de rebelarse ante mí, terminarán muertos, nadie es más fuerte que yo!

— Eso está por verse — Sirla hizo aparecer una copa — Lo encontré en tu habitación.

La copa que usé para consultar a los ancestros. Debe incinerarla. Maldición.

— Sirla, ya no soporto más tu metiche naríz, Ogran terminó sin cabeza por las mismas razones, veo que quieres tener el mismo destino y descuida, te daré lo que tanto deseas, tu espíritu volverá al Inframundo, de donde nunca debiste salir — Mi forma de bestia se reveló nuevamente y los demonios dudaron.

— ¡Ninguno debe acobardarse! — Sirla alzó la voz — ¡Recuerden lo que los ancestros pronunciaron, lo que nos explica la razón por la que Ezra se ha vuelto tan blando con la humana! — Se proyectó — ¡Está vinculado a ella, por ende, tiene una debilidad, ya no es indestructible! — Aventó la copa hacia mí, la golpeé con mi ala hacia ella, se apartó a milésimas — ¡También nos han develado la razón por la que has estado negando a tu gente alimentarse de humanos, resulta que el trato con los dioses escondía una parte que nunca revelarías ante nosotros, querías destruirnos a todos, planeabas ser el único demonio sobre la tierra! — Los otros demonios gruñeron, enojados — ¡Traicionaste a nuestra gente, al final decidiste estar de lado de tu extirpe de dioses!

— ¡No soy leal a nadie, ni a los dioses, ni a demonios, mi trato con esos bastardos del cielo me beneficia, destruir la plaga humana y la demoníaca por mi libertad! — Abrí mis brazos ante ellos — ¡Ahora, vengan a mí, reciban la destrucción!

— ¡Quería ser fiel a ti! — Gruñó Orion, sacando sus garras — ¡Pero esto es demasiado para tolerar, creí que eras un buen líder, pero solo nos usaste para beneficiarte a ti y a tus malditos dioses!

— ¡Déjense de moral, son tan repulsivos como yo, me sirvieron solo por interés, así que basta de palabras, ataquen! — Solté un rugido.

Los demonios alados se lanzaron desde el cielo, en una orda directo hacia mí, me elevé hacia ellos, estrellando mi cuerpo contra los suyos, lancé mis garras hacia sus gargantas, desgarrando estómagos y arrancando alas a mi paso.

Los chillidos llenaron el aire, junto con los cuerpos cayendo a la tierra.

Me saltaron encima para tratar de inmovilizar mi cuerpo, rasguñando y mordiendo, lancé una onda de poder, despellejando los cuerpos a mi alrededor.

De nuevo me rodearon, usé mis dientes para arrancar las cabezas mientras tomaba a otros por sus alas para arrancarlas.

Esquivé otro ataque y tomé de las patas, girando el demonio hasta aventarlo contra los demás.

Seguían lloviendo los mal nacidos, me moví velozmente, girando entre las torres del castillo, me detuve en una, esperé a que se acercaran y me aparté.

Los demonios estamparon sus cuerpos contra la torre, la piedra se rompió y la torre se desplomó.

Otro grupo se aproximó, llenando la tierra de chillidos agudos.

Descendí hacia el patio, rasgando a los demonios reunidos allí a mi paso, ninguno logró tocarme o reaccionar.

Maté a todos los que estaban el patio, dejando cuerpos grises adornando el suelo.

Los demonios alados giraron en torno a mí para impedirme el paso.

Volví a lanzar otra onda, destruyendo sus espíritus, la sangre negra bañó mi cuerpo y el ambiente.

Orion me atacó, golpeando mi cuerpo.

Usé mis alas para no caer, estabilizando mi cuerpo antes de aterrizar sobre mis pies.

— ¡No me sorprende tu traición, eres el hijo del dios de Inframundo, está en ti querer ser el único con poder en los mundos! — Gritó, acercándose — ¡No vas a lograrlo!

Me reí, deteniendo el ataque trasero de Parla, tomándola del cuello, encajé mis garras en su piel antes de aventarla hacia el agua.

— ¡Deja de hablar y demuestra que eres más entretenido que estos inútiles!

Me enseñó los dientes, gruñendo de la rabia mientras se lanzaba atacarme con sus garras, bloqueé sus ataques y golpeé su mandíbula, enviando su cuerpo a una pared.

Sirla siseó volando a lo lejos y me alcé para perseguir cuando caí al suelo, sintiendo mi cuerpo como si estuviera atado, el ensordecimiento me dominó.

Sirla rió a carcajadas — ¿Es tu compañera humana, no es así? ¿Por cierto? ¿Dónde la dejaste? Nos gustaría mucho entretenernos con ella.

Maldita sea. Lo había olvidado, la marea debió subir. Debía ir por ella, ponerla a salvo de esos malditos.

Me levanté a la fuerza.

Orion se aproximó, aventando un enorme trozo de piedra que alcancé a esquivar.

Necesitaba deshacerme de ellos antes.

Lo ataqué, golpeando su abdomen, enviándolo de nuevo a otra pared, adentro del castillo para ganar tiempo.

Otra ola de debilidad cuando intenté despegar.

"Ivonne, aguanta"

Unas garras rasgaron mi rostro.

— ¿Qué se siente sentirse tan débil? — Se burló Sirla, volando a mi alrededor.

Despegué, tomándola del cuello antes de que pudiera parpadear.

Hundí mis garras en sus ojos y la aventé al suelo.

Gritó de dolor, cubriendo sus ojos, la sangre se escurrió por sus dedos.

Iba a lanzarme a matarla cuando sentí otro golpe de debilidad.

Volé hacia el calabozo, con rapidez y prisa, tropezando cuando sentí la sensación de una bocanada de agua entrar en mi cuerpo.

Me estreché contra la puerta.

— ¡Ivonne! — Grité, con los ojos muy abiertos al hallar un pozo de agua.

Me aventé al agua, entrando con dificultad por mis alas, suerte que eran impermeables nade hacia abajo.

Notando las burbujas que salían de la boca de Ivonne, apunto de ahogarse, con sus ojos cerrados y su cuerpo quieto.

Luché contra su debilidad, ignorando la presión en mi pecho y llegué a la cadena, rompiendo el grillete.

Tomé a Ivonne y ascendí.

Me arrastré a las escaleras, colocando a Ivonne cerca de la entrada del calabozo.

Coloqué una mano en su pecho y entré en su cuerpo, expulsando el agua hacia su garganta.

Ivonne expulsó el agua, tosiendo.

Abrió sus ojos, con confusión.

...IVONNE :...

Las pupilas rojas de Ezra me evaluaron con preocupación, estaba arrodillado frente a mí, en su forma de bestia, empapado.

Me elevé, sintiendo mi respiración débil.

Estaba en la entrada del calabozo, fuera del agua.

No muerta.

Volví mis ojos hacia Ezra.

— De nada.

Su voz se oía diferente, como con eco.

Se levantó, sacudiendo el agua de su cuerpo, moviendo las alas, salpicando gotas a su alrededor.

Me levanté con dificultad y lo seguí hacia afuera, a la entrada, sus orejas lobunas estaban alertas, olisqueó el aire y soltó un gruñido bajo.

— Tenemos que irnos.

— ¿A dónde? ¿Por qué?

— No hay tiempo para explicaciones — Me tomó de la cintura y me tensé, su forma de bestia me atemorizaba mucho.

— ¿Volverás a encerrarme en la torre?

— No iremos al castillo, mi gente se ha alzado en mi contra.

Me aparté — ¿Qué dijiste?

— Debemos buscar un sitio para ponerte a salvo.

No comprendí nada — Esto no es mi problema, déjame ir, yo no tengo nada que ver en esto.

Soltó un rugido más fuerte que las olas, dejándome muda y me lanzó una mirada fiera.

— ¡Desde ahora estamos del mismo lado, se ha convertido en tu problema también!

— No entiendo ¿Qué tengo que ver yo en esto? ¿Qué culpa tengo yo te qué tus demonios no soportaran tu tiranía?

— ¡Te van a matar sino te mantienes a mi lado!

— ¿Y? ¿Qué te importa a ti lo que me suceda?

Se acercó, tomando mi rostro, con sus manos llenas de pelaje negro y peligrosas garras que podían arrancarme el rostro.

— ¡Agárrate a mí y no hagas preguntas!

Me tomó de la cintura y me alzó.

Me aferré a su cuello y el viento rugió a nuestro alrededor.

No, no era el viento.

Era una orda de demonios voladores acercándose.

— ¡Necesito mis manos libres, aferrate a mi cintura! — Ordenó.

Me sentí nerviosa, pero hice lo que me pidió, rodeé su cintura con mis piernas.

Una risa baja se oyó.

— ¡Ni se te ocurra mencionar algo! — Gruñí, con las mejillas ardiendo.

El momento bochornoso pasó cuando los demonios giraron para rodear a Ezra.

Se aproximaron tan rápido.

Grité cuando el primero se lanzó en ataque, un manotazo de Ezra y terminó cayendo al mar.

Otro lo abordó por atrás y giró abruptamente, me aferré para no caer cuando le desgarró la garganta.

Los demonios se lanzaron a la vez y ahogué un grito cuando sus garras se aproximaron a mí.

Ezra las detuvo, rasgando con facilidad y arrancando miembros.

La sangre me salpicó y los chillidos aturdieron mis oídos.

Soporté los giros bruscos y sacudidas, aferrando mis uñas a su espalda y apretando las piernas.

Grité cuando sentí un tirón en mi cabello.

Ezra mordió el brazo del demonio, liberando mi cabello, la mano quedó enredada en mi trenza y la aventé con asco hacia otro demonio.

Me estaba mareando por la velocidad y los cambios de dirección rápidos.

Pero, no me solté.

Tres atacaron a la vez y usé mi puño para darle a uno, haciendo mi parte, aunque Ezra podía lidiar con ellos fácilmente.

Todos terminaron en el fondo del mar y pudimos llegar a tierra firme.

Ezra voló, adentrándose más en el territorio.

Observé hacia atrás, estrechando mis ojos hacia una extraña figura que se aproximaba algo.

Era una silueta gigante, con alas grandes.

Apuntó algo hacia nosotros.

— ¡Cuidado! — Grité a Ezra, tirando de él cuando algo se aproximó velozmente.

Fue demasiado tarde.

Ezra gritó de dolor, me resbalé de su agarre cuando se desplomó.

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Comments

Francisca Miranda Garcia

Francisca Miranda Garcia

ojalá salgan bien librados por ella

2025-01-10

0

Eva Mari♥️😍🌖🌊

Eva Mari♥️😍🌖🌊

ayyyyy no mi ansiedad 😨 está buenísima la historia

2024-06-23

4

Judith Yoyce Sarmiento Berrospi

Judith Yoyce Sarmiento Berrospi

Hola autora solo felicitarle por la.novela que esta muy buena la expectativa que tuve con esta novela me dejó sin palabras, porque no me gusta mucho leer este tipo de novelas pero usted lleno todo mi interés con esta novela que esta interesante y por favor suba un maraton no nos deja con la intriga y con el corazón a mil. 🥰👏👏

2024-06-22

5

Total
Capítulos
1 UNA MALDICIÓN MORTAL
2 UN DEMONIO ENTRE DIOSES
3 LUCHANDO EN El AIRE
4 UNA BESTIA CON ALAS DE CUERVO
5 A TRAVÉS DE OTROS OJOS
6 PRESA DEL REY DEMONIO
7 LA REVELACIÓN DE LOS ANCESTROS
8 SERVIR O MORIR
9 UN ESPECTÁCULO DESAGRADABLE
10 ALZADA A LOS CIELOS
11 TENTACIONES EN JUEGO
12 HUIDA HACIA LA LIBERTAD
13 NUEVAMENTE CAPTURADA
14 LA REBELIÓN
15 UN DEMONIO CAÍDO
16 DOS TEMPERAMENTOS LUCHANDO
17 ENEMIGOS QUE APARECEN
18 EL OASIS OCULTO
19 UNA CURA CON PRECIO
20 LA TRAICIÓN DE LOS DIOSES
21 UN FUERTE VÍNCULO
22 UNA BATALLA QUE LLEVA AL ENCUENTRO
23 DEVUELTA EN EL REFUGIO
24 LOS AMULETOS DE LA SANACIÓN
25 LA MALDICIÓN SEPULTADA
26 SIN DESPEDIDA
27 LA BATALLA COMIENZA
28 UN ATAQUE CON PROPÓSITO
29 UN LAZO ROTO
30 LOS DIOSES EN LA TIERRA
31 RENACER
32 NUEVOS VÍNCULOS
33 UN NUEVO MUNDO
34 VOLANDO JUNTOS
35 UN SER EN EL VIENTRE
36 LOS SECRETOS PESAN
37 REUNIÓN CON LOS DIOSES
38 INSTINTO DE MADRE
39 UN LAZO QUE PENDE DE UN HILO
40 LOS DEMONIOS REBELDES
41 RECONCILIACIÓN
42 CONTANDO LOS SEGUNDOS
43 EL DIOS DEL INFRAMUNDO
44 EL REGALO DE LA DIOSA
45 LOS LAZOS ACEPTADOS
46 LAS HISTORIAS QUE EMPIEZAN
47 EL RASTRO DE UN TESORO
48 ORGULLO ABAJO
49 DIOSES ENFRENTADOS
50 TRISTEZA ETERNA
51 SERES UNIDOS
52 LA PUERTA ABIERTA
53 CONFLICTO EN LOS CIELOS
54 UN ENFRENTAMIENTO ENTRE PADRE E HIJO
55 EL ÚLTIMO ENFRENTAMIENTO
56 OTRA VERSIÓN DE LA HISTORIA
57 LA CAÍDA DE UN DIOS
58 POR LA ETERNIDAD
59 ALAS AL AMANECER
60 EPÍLOGO
Capítulos

Updated 60 Episodes

1
UNA MALDICIÓN MORTAL
2
UN DEMONIO ENTRE DIOSES
3
LUCHANDO EN El AIRE
4
UNA BESTIA CON ALAS DE CUERVO
5
A TRAVÉS DE OTROS OJOS
6
PRESA DEL REY DEMONIO
7
LA REVELACIÓN DE LOS ANCESTROS
8
SERVIR O MORIR
9
UN ESPECTÁCULO DESAGRADABLE
10
ALZADA A LOS CIELOS
11
TENTACIONES EN JUEGO
12
HUIDA HACIA LA LIBERTAD
13
NUEVAMENTE CAPTURADA
14
LA REBELIÓN
15
UN DEMONIO CAÍDO
16
DOS TEMPERAMENTOS LUCHANDO
17
ENEMIGOS QUE APARECEN
18
EL OASIS OCULTO
19
UNA CURA CON PRECIO
20
LA TRAICIÓN DE LOS DIOSES
21
UN FUERTE VÍNCULO
22
UNA BATALLA QUE LLEVA AL ENCUENTRO
23
DEVUELTA EN EL REFUGIO
24
LOS AMULETOS DE LA SANACIÓN
25
LA MALDICIÓN SEPULTADA
26
SIN DESPEDIDA
27
LA BATALLA COMIENZA
28
UN ATAQUE CON PROPÓSITO
29
UN LAZO ROTO
30
LOS DIOSES EN LA TIERRA
31
RENACER
32
NUEVOS VÍNCULOS
33
UN NUEVO MUNDO
34
VOLANDO JUNTOS
35
UN SER EN EL VIENTRE
36
LOS SECRETOS PESAN
37
REUNIÓN CON LOS DIOSES
38
INSTINTO DE MADRE
39
UN LAZO QUE PENDE DE UN HILO
40
LOS DEMONIOS REBELDES
41
RECONCILIACIÓN
42
CONTANDO LOS SEGUNDOS
43
EL DIOS DEL INFRAMUNDO
44
EL REGALO DE LA DIOSA
45
LOS LAZOS ACEPTADOS
46
LAS HISTORIAS QUE EMPIEZAN
47
EL RASTRO DE UN TESORO
48
ORGULLO ABAJO
49
DIOSES ENFRENTADOS
50
TRISTEZA ETERNA
51
SERES UNIDOS
52
LA PUERTA ABIERTA
53
CONFLICTO EN LOS CIELOS
54
UN ENFRENTAMIENTO ENTRE PADRE E HIJO
55
EL ÚLTIMO ENFRENTAMIENTO
56
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