LA REVELACIÓN DE LOS ANCESTROS

...EZRA:...

Necesitaba las respuestas, aquella humana no tenía dones de hechicería, las maldiciones solo pudieron traspasar a los humanos comunes y no había ninguna explicación lógica para que un ser sin ningún poder pudiera entrar dentro de mis barreras ¿Y si ella también veía a través de mí? No, no iba permitir tal intromisión, mis secretos y mi pasado estaban sellados, si esa niña tenía acceso a mi mente entonces conocería lo del trato con los dioses y podría causar un gran conflicto con los demonios en mi contra.

Esa humana me odiaba, quería destruirme y no había dudado en clavarme una daga envenenada a pesar de su miedo, pero jamás lograría nada, lo podría intentar mil veces y moriría en cada intento.

Yo era el más fuerte de los demonios, el primero en la cúspide de la raza, no había nadie más poderoso que yo, excepto el Dios de Inframundo, pero él no podía pisar la tierra y mientras yo estuviera en el mundo, sería imparable.

¿Entonces por qué me preocupaba esa maldita humana? De no ser por mí ya estaría muerta, la sané porque ya no soportaba ese maldito dolor en la costilla y ¿Por qué lo sentía?

Eso es lo que me estaba inquietando, incluso mientras moría podía sentirlo, esa debilidad era como un peso en mis hombros que se aligeró en cuento la sané.

Esto era extraño.

Así que iba aclarar mis dudas de inmediato.

Aterricé en el balcón de mi habitación después de dar muchos giros pensando en ese insignificante ser que me había retado.

Ese maldito olor me había atormentado cuando tuve mi primer encuentro impetuoso con la chica, quería hincarle los colmillos en el cuello para marcarla, lamer y exhalar su esencia.

Esa sensación primitiva de querer aparear con la chica me había hecho enojar, ni siquiera era de mi gusto, a duras penas tenía un cuerpo esbelto, era demasiado delgada y frágil, sin curvas, ni senos, pero mis instintos salvajes respondían por si solos ante su presencia.

Jamás intenté intimar con una humana, no era de mi gusto, ya que mi fuerza era demasiado para que una mortal lo soportara, sumado a eso estaba el hecho de que podía haber un riesgo de que una aberración surgiera de la unión, un demonio gestado en un vientre humano estaba prohibido.

La gestación era perversa, la criatura se alimentaría de la madre hasta matarla, además sería primitiva sin razonamiento, todo un ser despiadado y oscuro, mucho más que cualquier demonio de raza pura.

Por eso los demonios que se atrevían a cometer impurezas con humanas preferían asesinarlas después del acto.

Sacudí los pensamientos, me había desviado demasiado en un tema que ni siquiera debería estar analizando y menos al pensar en esa chica flacucha de la que no sabía absolutamente nada, ni su nombre.

Entré, tomando una copa vacía y me dirigí a la chimenea.

Llené la copa con cenizas y me arrodillé en la alfombra, colocando la copa frente a mí.

Consultaría a los ancestros demoníacos, solo ellos tenían las respuestas a mis demandas, solo ellos sabían los secretos de las vidas demoníacas y más la del hijo bastardo del Dios del Inframundo.

Saqué la garra de mi dedo índice y corté mi palma, antes de que la herida se cerrara coloqué mi puño bajo la copa, derramé tres gotas, concentrándome.

Empecé a recitar en mi lengua demoníaca, el hechizo de los ancestros y una nube de humo rojo se elevó de la copa.

Los susurros llegaron, recitando.

— Oh, espíritus demoníacos, busco la respuesta, una humana a logrado entrar en mis barreras mentales, siento su dolor y también veo a través de sus ojos. Deseo que sea revelada ante mí la razón.

El humo se onduló formando siluetas mientras el coro de susurros aumentaba a un ritmo rápido.

La respuesta llegó y el humo se esfumó abruptamente.

Le dí un manotazo a la copa, furioso, sin poder asimilar lo que había visto.

Esto era inconcebible.

Me levanté con abrupto, decidido a ir a matarla.

Desaparecí en las sombras, usándola para bajar hasta los calabozos.

Llegué al pasillo lleno de celdas y me arrastré dentro de las sombras de la pared.

Era imposible que esto fuera cierto, pero los espíritus demoníacos jamás se equivocaban.

Los demonios estaban destinados a estar solos para siempre, eramos seres que concebía solo con unión física, no había nada que nos atara, salvo la lujuria y todos los sentimientos impuros, negativos.

Sin alma y sin corazón no había posibilidades.

Había un error garrafal y debía acabar con eso de inmediato.

Llegué a la celda de la chica y entré, traspasando los barrotes hasta salir de las sombras.

Me elevé frente a la cama de la mujer, ocultando mi presencia.

Era demasiado joven, de tan solo dos décadas, podía intuir en su alma joven, en los tintes de pureza y de sentimientos de odio en los de oscuridad.

Y lo peor de todo es que era mortal.

La evalué detenidamente.

Su cabello caía sobre el colchón mohoso, liso y castaño, rostro fino y nariz respingona.

Brazos delgados, piernas largas descubiertas por la falda, con correas de cuero en sus muslos, el corset roto, con la piel curada sin ni siquiera una marca del recuerdo.

¿Quién era ella? ¿Por qué ella?

Tenía los ojos cerrados, así que preparé mis garras para acabar con ella, la guié a su garganta para asesinarla.

Ya no más, esto acabaría de raíz.

Me detuve con abrupto.

No podía matarla, si ella era...

Entonces significaba que si moría, yo me vería afectado. Por mi bien tendría que mantenerla a salvo.

Demasiado pura a pesar de su cuerpo envenenado.

¡El veneno! no había pensado en ello.

Ese veneno consumiría su cuerpo hasta matarla y yo debía quitarle la maldición antes de que eso sucediera.

Apreté mis puños, queriendo golpear algo.

Dependía de esa mortal para no perder mi energía.

Esto tendría que ser algún maldito castigo.

¿Si los dioses se enteraban, si los demonios lo descubrían? Tendrían a ambos bandos en mi contra.

Se suponía que debía desaparecer hasta el último humano del mundo.

Debía pensar en una forma de deshacer ese lazo antes de que todo se saliera de control, mientras tanto debía encontrar la forma de mantenerla viva y a salvo sin levantar sospechas por parte de los demonios.

Me ganaría más enemigos y debía parecer que estaba usando en lugar de estarla protegiendo.

Salí de allí sin que la humana se diera cuenta.

Cuando salí del calabozo volví a mi presencia física.

— Oye tu — Demandé a un demonio que caminaba por el pasillo.

Se sobresaltó al verme e inclinó su cabeza.

— Mi señor.

— Busca algo en la cocina y llévalo a la humana — Ordené y se desconcertó.

— ¿Algo cómo qué? — Su voz se oyó temerosa.

— Si serás imbécil, comida ¿Qué más se busca en una cocina?

— Lo siento, mi señor — Agachó las orejas — Pero no creo que haya ningún alimento comestible.

— Pues encuéntralo antes de que termines como Ogran.

Ese idiota había quedado vivo, pronto volvería a sanar, pero en un tiempo largo, su cuello tardaría en regenerarse y así no volvería a escuchar su irritante voz, ni sus cuestionamientos.

El maldito estaría en cama y si volvía a desafiarme, terminaría de arrancarle la cabeza.

— No, no, no será necesario, cumpliré con lo mandado — Se apresuró, corriendo con sus pezuñas.

La comida era otro problema, tendría que encontrar la manera de encontrar alimento para la chica.

— Qué éste caliente, necesito que la humana tenga toda la energía para servirme.

— Si mi señor.

Se marchó, para chismosear lo que había oído.

Ya esa parte estaba hecha, los demonios pensarían que mi intención de conservar a la mujer viva era para explotarla y sacar provecho de ella hasta su muerte.

...****************...

— Los demonios murmuran, Ezra — Dijo Orion, bebiendo de su copa, en el gran salón del consejo, en una mesa de piedra que había ordenado poner en el lugar donde estaba la de madera que rompí.

— Eso no es novedad.

— La humana trajo mucho revuelo y más con lo que planeas hacer con ella — Pasó su dedo por el borde de la copa.

— Está envenenada, así que quiero darle otra utilidad en el poco tiempo que le queda — Elevé una comisura.

— Sufre de una maldición particular, todas lo son, pero ésta es muy interesante, una mujer envenenada significa solo una cosa — Insinuó y elevé una ceja hacia él.

— ¿Qué significa según tú?

— Jamás fue ni será tocada por los de su especie ni por los demonios menores.

Traté de lucir neutral, ante el tirón en mi masculinidad.

— El veneno es tan toxico que mataría en segundo a quien la besara o tomara, al menos a los menos poderosos — Dejé la copa a un lado.

— Eres un perverso — Rió, el único que se atrevía a hablarme con tanta confianza era él, pero de todas formas no lo veía como un aliado — Cuando lanzaste aquella maldición sobre la tierra no me imaginé algo así, aún no me explicas con detalles porque lo hiciste.

— Adoro el sufrimiento humano y entretenerme.

Sabía lo que estaba pensando, que había dejado sin alimento a muchos demonios con esa acción.

Había muchos tipos de maldiciones y algunas no eran impedimento para los demonios.

La maldición fue una de mis estrategias para acelerar la erradicación, todo humano que eligió esconderse las iba a padecer hasta morir.

La particularidad y tipo, dependería del el lugar o cosa con la estuvieran en contacto en ese momento.

Tal vez la mortal estaba cerca de algún frasco de veneno en el instante en que sucedió.

Necesitaba quitarle la maldición cuanto antes.

Sirla entró, con pasos impetuosos hasta detenerse frente a la mesa.

— He escuchado que has decidido conservar a la humana ¿Seré suplantada de mis servicios? — Su expresión mostraba el desagrado por mi decisión.

— No tengo porque darte explicaciones.

— No, claro que no, pero me parece que la humana es algo débil para la tarea.

— El que sea débil o no, no es debería molestarte — Arqueé las cejas.

— Ezra, no necesitas de la humana, los demonios estarán muy alterados y querrán tomarla.

— Solo yo tengo el poder suficiente para soportar su veneno, no voy a tener una humana inútil bajo mi castillo, voy a usarla hasta que muera.

— ¿Y yo donde quedo? — Me observó con súplica.

— Eres parte de mi consejo, pero no es tu obligación estar al pendiente de mis encuentros carnales.

— La humana morirá en cuanto la tomes.

— Ya basta — Chasqueé la lengua y apretó la boca — Podrías unirte a Ogran.

Salió del salón, enojada y Orion silbó, pero volvió a su postura seria ante mi mirada amenazante.

Solo yo podía tocarla.

Entonces deduje como atacar el veneno en su cuerpo.

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Comments

Francisca Miranda Garcia

Francisca Miranda Garcia

ese demonio ya se encontró su media naranja supongo que es su destino de demonio

2025-01-10

2

Natalia Beatriz Leguizamon

Natalia Beatriz Leguizamon

mmmmm que malote

2025-01-21

0

Luis Daniel Rodríguez Perez

Luis Daniel Rodríguez Perez

interesante será que es su alma gemela?

2024-12-20

3

Total
Capítulos
1 UNA MALDICIÓN MORTAL
2 UN DEMONIO ENTRE DIOSES
3 LUCHANDO EN El AIRE
4 UNA BESTIA CON ALAS DE CUERVO
5 A TRAVÉS DE OTROS OJOS
6 PRESA DEL REY DEMONIO
7 LA REVELACIÓN DE LOS ANCESTROS
8 SERVIR O MORIR
9 UN ESPECTÁCULO DESAGRADABLE
10 ALZADA A LOS CIELOS
11 TENTACIONES EN JUEGO
12 HUIDA HACIA LA LIBERTAD
13 NUEVAMENTE CAPTURADA
14 LA REBELIÓN
15 UN DEMONIO CAÍDO
16 DOS TEMPERAMENTOS LUCHANDO
17 ENEMIGOS QUE APARECEN
18 EL OASIS OCULTO
19 UNA CURA CON PRECIO
20 LA TRAICIÓN DE LOS DIOSES
21 UN FUERTE VÍNCULO
22 UNA BATALLA QUE LLEVA AL ENCUENTRO
23 DEVUELTA EN EL REFUGIO
24 LOS AMULETOS DE LA SANACIÓN
25 LA MALDICIÓN SEPULTADA
26 SIN DESPEDIDA
27 LA BATALLA COMIENZA
28 UN ATAQUE CON PROPÓSITO
29 UN LAZO ROTO
30 LOS DIOSES EN LA TIERRA
31 RENACER
32 NUEVOS VÍNCULOS
33 UN NUEVO MUNDO
34 VOLANDO JUNTOS
35 UN SER EN EL VIENTRE
36 LOS SECRETOS PESAN
37 REUNIÓN CON LOS DIOSES
38 INSTINTO DE MADRE
39 UN LAZO QUE PENDE DE UN HILO
40 LOS DEMONIOS REBELDES
41 RECONCILIACIÓN
42 CONTANDO LOS SEGUNDOS
43 EL DIOS DEL INFRAMUNDO
44 EL REGALO DE LA DIOSA
45 LOS LAZOS ACEPTADOS
46 LAS HISTORIAS QUE EMPIEZAN
47 EL RASTRO DE UN TESORO
48 ORGULLO ABAJO
49 DIOSES ENFRENTADOS
50 TRISTEZA ETERNA
51 SERES UNIDOS
52 LA PUERTA ABIERTA
53 CONFLICTO EN LOS CIELOS
54 UN ENFRENTAMIENTO ENTRE PADRE E HIJO
55 EL ÚLTIMO ENFRENTAMIENTO
56 OTRA VERSIÓN DE LA HISTORIA
57 LA CAÍDA DE UN DIOS
58 POR LA ETERNIDAD
59 ALAS AL AMANECER
60 EPÍLOGO
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Updated 60 Episodes

1
UNA MALDICIÓN MORTAL
2
UN DEMONIO ENTRE DIOSES
3
LUCHANDO EN El AIRE
4
UNA BESTIA CON ALAS DE CUERVO
5
A TRAVÉS DE OTROS OJOS
6
PRESA DEL REY DEMONIO
7
LA REVELACIÓN DE LOS ANCESTROS
8
SERVIR O MORIR
9
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ALZADA A LOS CIELOS
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14
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17
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19
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20
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LA BATALLA COMIENZA
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