15.

Destiny se despertó con el ruido motorizado de la cortadora de césped. ¿Qué hora era? En los últimos días cuando despertaba todavía se podían apreciar motitas púrpuras en el cielo antes del amanecer, sin embargo al abrir los ojos pudo vislumbrar los candentes rayos de sol colándose entre las cortinas. Se incorporó de un salto, buscando su teléfono celular entre las sábanas. ¡Eran las 10 de la mañana!

—No puede ser —chilló, cayendo de rodillas al piso y cubriéndose el rostro con las manos.

Hasta entonces fue consciente de la extraña textura de su frente. Con disgusto, despegó el trozo de papel adherido a su piel, sintiendo que su mundo se desmoronaba al leer el contenido. «Buenos días, bella durmiente. Amanecí de buen humor gracias a ti, pero si no te presentas en mi oficina antes de las 11:00 am, considérate despedida.»

Esa nota solo podía significar que James Miller había entrado en su recamara y fue testigo de sus vergonzosas posiciones para dormir. ¿Qué tal si el cretino ese le había sacado una fotografía con la boca abierta, o peor? No quiso seguir cavilando lo que él pudo haber visto de ella.

Corrió a ducharse rápidamente, recordando que ese día tenía que resultar de la mejor manera posible. Hacer sonreír a James era su nuevo objetivo de vida y como toda una organizadora de eventos profesional tenía demasiadas actividades en mente.

Dado que llegaría casi a la hora de salida a la oficina, asumió que podía dejar los formalismos atrás, decidiéndose por un ligero vestido rojo de tirantes cubierto con una chaqueta de mezclilla. Se colocó rubor en las mejillas y bálsamo en los labios, terminando con el tiempo justo de pasar a la habitación de James para recogerle ropa más cómoda.

Bajó las escaleras haciendo malabares con sus pasos, los perros bien entrenados de James no dejaban de mordisquearle los pies, retrasándola intencionalmente.

—Buenas tardes, señorita —le saludó con sorna el chofer.

Destiny apretó los labios, formulando dos hipótesis en su cabeza. Una era que los empleados no la toleraban porque creían que ella era una zorra o porque eran demasiado fieles a James y torturarla era una muestra de lo que podría pasarle si se atrevía a lastimarlo.

Se acomodó sus gafas de sol y se plantó frente al viejo pingüino arrogante.

—¿Vas a llevarme tú o tengo que pedir un taxi? —amenazó, cruzando los brazos—. James explotará de rabia si se entera que llegué tarde por tu culpa.

Xiang arqueó las cejas, limitándose a abrirle la puerta del automóvil.

Destiny sonrió ante su pequeño triunfo. En el camino a la oficina tuvo que responder a las decenas de mensajes que tenía desde la noche anterior. Notó con pesar que ninguno era de Ian. Le dejó una corta nota de voz en su buzón y se deslizó en el asiento, frustrada. Tenía que compensar el tiempo perdido con él, en cuanto su contrato con James terminara y pudiese recuperar el control de su vida, se esforzaría para hacerlo.

Se colocó su identificación en el cuello y salió disparada del auto. Faltaban solo tres minutos para la hora que James le había indicado. Para su desgracia, dos ascensores estaban fuera de servicio y el otro parecía extraviado en el limbo, no quedándole más remedio que subir por las escaleras hasta el último piso.

Sus tenis rechinaron cuando frenó su carrera en la entrada de la oficina.

—¡Lo logré! —anunció, con su voz apagándose en cada letra.

Justo en ese momento James se abrazaba de una mujer desconocida con gran satisfacción. Destiny corrió de forma instintiva, ¿por qué esa mujer se tomaba ese tipo de atribuciones con él? Se la quitó de encima, tirándola de los hombros y se interpuso entre ellos.

—Hola —saludó, retando a la hermosa joven de cabello negro y ojos azules—, soy Destiny Love. ¿Y tú eres?

—Catherine Miller, soy la prima de James.

James se carcajeó frente a la expresión desencajada de Destiny.

—Baja un poco la guardia, Chispita. Estamos seguros con ella.

Destiny se sintió más avergonzada que nunca en su vida, el parecido entre Jang y Catherine saltaba a la vista.

—Disculpa mi agresividad —murmuró, haciendo una pequeña reverencia.

Los ojos astutos de Catherine escrutaron a Destiny de pies a cabeza, ¿qué diablos hacia su primo con esa mujer?

—No me digas que eres la nueva novia de este patán. —Catherine se cruzó de brazos, retando a James con la mirada—. Déjame decirte que todavía estás a tiempo de arrepentirte, ¿qué clase de mujer uniría su vida a la de un hombre que olvida las fechas de cumpleaños de sus familiares y que desvía cada una mis llamadas hasta que decide pedirme un favor?

James se masajeó el cuello con una mano, consciente de que Catherine no se merecía el trato que él le dio durante las últimas semanas, pero no contaba con el humor suficiente para que nadie se inmiscuyera en su vida privada.

—No soy su novia —aclaró Destiny, ruborizada.

—Entonces, ¿quién eres? James me dijo que necesitaba algo muy especial para ti, que tenía que asegurarme de complacerte y...

—Suficiente —espetó James, colocando su brazo en los hombros de Destiny—. Ella es una amiga muy querida y en efecto, te exijo complacer sus exigencias. Encárgate de que reciba un trato especial.

Catherine sonrió.

—Por supuesto. Anda, niña. Mi equipo te está esperando en la sala de juntas.

Destiny esperó la aprobación de James, quien solo asintió con la cabeza. Los primos guardaron silencio hasta que ella desapareció de la sala.

—Se nota a kilómetros que ella no es una mujer de nuestra clase —dijo Catherine.

Y James sabía que no lo hizo con la pretensión de menospreciar a Destiny, sino para expresar su sorpresa ante la extraña compañía que él había aceptado.

—¿Mi tía sabe que andas ilusionando jovencitas con la promesa de que pueden casarse contigo?

James se sacó la corbata de un tirón, ofuscado. La idea de que la gente sacara conclusiones apresuradas de su relación con Destiny comenzaba a cansarlo.

—La contraté como mi acompañante porque me siento seguro con ella, ¿sabes? April está en la ciudad y Destiny es lo único que me mantiene medianamente cuerdo para no correr como un estúpido a suplicarle un poco de amor.

—Entiendo —le apoyó Catherine, posando su mano en el pecho de su primo—. Cualquier cosa es mejor que esa mujerzuela que compró mi tía para ti.

—¿A qué te refieres? —preguntó James, percibiendo una punzada de pánico en sus sentidos.

Catherine desvió su mirada, advirtiendo el tremendo error que estuvo cerca de cometer.

—Es mejor que me vaya a la sala de juntas —vaciló mirando su reloj de muñeca—, ¿Me acompañas?

James negó con la cabeza.

—Encárgate tú del asunto.

...***...

Catherine Miller era una mujer que daba escalofríos. Destiny se unió a la sala de juntas sin entender de qué iba el asunto, encontró a varias muñecas vivientes apostadas junto a la pared, como si intentasen ser una réplica de la propia Catherine.

—Buenos días —saludó.

No hubo respuesta.

Se encogió de hombros y se sentó en una de las sillas giratorias, la habitación era realmente inmensa y elegante, era capaz incluso de ver su propio reflejo en la mesa. Aprovechó para ponerse un poco de rimel en las pestañas y resaltar su mejor atributo. Desde niña no paraba de recibir elogios por sus hechizantes ojos verdes.

Catherine entró a la sala observando con curiosidad a la desaliñada chica que se encontraba frente a ella. Era un tanto simpática gracias al color de sus ojos y su cabello claro, pero demasiado ordinaria para su gusto.

Carraspeó, llamando la atención de Destiny.

—Antes de comenzar, quisiera que me expliques con detalles cuál es tu relación con mi primo.

—¿Quieres saber si me acuesto con él? —atacó Destiny, batiendo sus pestañas con inocencia.

Catherine sonrió. Destiny Love era lista y descarada.

—James Miller y yo sostenemos una relación estrictamente profesional —respondió extendiendo su mano para que Catherine notara su anillo—. Estoy comprometida y voy a casarme muy pronto con el amor de mi vida.

Eso coincidía con la versión de James, sin embargo había algo entre esos dos que no terminaba de convencerla. No necesitaba que otra oportunista viniera aprovecharse de su primo.

—Es justo el motivo por el que estoy aquí —Catherine chasqueó los dedos y como por arte de magia las muñecas junto a la pared tomaron a Destiny y comenzaron a envolverla con diferentes telas y a tomar medidas de su cuerpo.

—¿Qué significa esto? —gritó Destiny, acababan de pincharla con un alfiler.

—Esto… —dijo Catherine, sacando una cámara de su bolso—, es a lo que me dedico. Diseño vestidos de novia.

Destiny se quedó con la boca abierta, ¿vestido de novia? ¿Acaso James se había vuelto loco? En su libreta bancaria no habían fondos suficientes para pagar un servicio de la categoría de los Miller.

—¡Alto! —ordenó, sacudiéndose de encima a las empleadas de Catherine—. Tengo que hablar con James, no estoy en posición de pagar por tus servicios.

Catherine evitó reírse.

—Lo sé, esto es un regalo de James para ti —tomó una fotografía, cegando por un instante a Destiny—. Y por si nadie te lo ha dicho, aceptar un regalo con agradecimiento, es una norma básica de la buena educación.

En otra circunstancia, Destiny se habría defendido del insulto taimado que acababa de recibir, pero el hecho de que James hubiese planificado esa sorpresa para ella de la noche a la mañana, de verdad la conmovió.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play