El trabajo de Destiny comenzaba a las dos de la tarde, motivos por los que se pasaba la mañana dándole lata a Megan en la floristería Celeste, que junto con la Agencia de citas y el Club de solteros Lovely, conformaban el conglomerado de negocios de Taylor Ross.
Destiny era la encargada de entretener a un grupo de veintiséis solteros desde las ocho de la noche a una de la madrugada. No negaba que se divertía, pero su aspiración más fuerte era ser celestina, quería ayudar a las personas a encontrar su media naranja. Comprendía que las relaciones no eran perfectas, muchas veces ni siquiera congeniaban las personalidades, la química sin embargo no podía faltar.
Ella e Ian por ejemplo, tenían gustos diferentes, peleaban algunas veces y luego se reconciliaban. A la hora de salir, era un problema acordar el lugar de la cita, Ian quería ir al estadio a ver un partido y Destiny al cine. Al final, hacían ambas cosas por grave que fuese el desacuerdo.
Esa noche después de una fiesta hawaiana, llegó a casa y encontró en su contestadora un mensaje de Ian diciendo que viajaba a Paris con su jefe durante un mes. El hecho le disgustó, cuando Ian regresara le daría su reprimenda. Él solía hacer siempre lo mismo, avisarle a última hora por miedo a que ella se molestara, y efectivamente, así era. Pero en contra del trabajo, Destiny no podía hacer nada. Lo que sí sabía, era que pasaría mucho tiempo sola cuando se casaran mientras Ian continuase trabajando con ese abuelo aventurero.
A la mañana siguiente su mejor amigo Erick Harris , estaba tocando su puerta antes de la hora apropiada para el café. Ella lo recibió con una sonrisa condescendiente y corrió al sofá a terminar con su libro. Erick corrió al baño a ducharse y a sacar el traje de emergencia que Destiny le guardaba en su armario. Asaltó el frigorífico, consiguiendo el último pudin de chocolate.
Destiny le miró de soslayo cuando tomó asiento junto a ella, oliendo a jabón y a loción para después de afeitar.
—Espero que hayas terminado el ejemplar que te regalé. Nos vemos frente a la librería a la una de la tarde.
—Te seré sincero, no lo he leído —confesó Erick con fingida vergüenza—. Pero comentaré lo que tú me relates en el camino y le diré a tu amiga que es genial.
Destiny rodó los ojos. La familia Harris eran personas con una disciplina moralista bien arraigada, sobre todo la abuela de Erick que estaba en contra de las relaciones prematrimoniales. A Destiny le causaba gracia esa cuestión, ni siquiera ella pensaba de esa manera. Por eso cuando Erick planeaba una aventura con una de sus amiguitas, llamaba a su casa diciendo que iba a dormir en el departamento de Destiny porque estaba cansado y quedaba más cerca de la oficina. Destiny siempre estaba preparada para los interrogatorios nocturnos de la veterana Miki Harris, la mayoría de veces le daba tanta risa engañarla que no sentía culpabilidad alguna.
—No te contaré nada.
Erick le estampó un beso en la frente cruzándose de brazos.
—Entonces yo tampoco te contaré que Miki se enamoró de tu amorcito en la fiesta de cumpleaños de su mejor amiga, Jang, la abuela de James Miller.
Destiny levantó las cejas.
—Imagino que ligó con todas las nietas de las viejitas.
—Qué rayos, asistieron sólo muchachonas mayores de sesenta —Erick se burló, apartándose una pelusa del pantalón—. Por la noche decidieron continuar con su salvaje celebración jugando un partido de Rummy y arrastraron a James con ellas, así que no te fue infiel ayer.
Destiny se lamió un dedo y pasó una página del libro, escuchando desinteresadamente a Erick.
—No es mi amorcito. Mi amorcito de verdad se llama Ian, te lo he dicho, Erick.
—No lo amas, Destiny, compréndelo. Es costumbre, trauma, obsesión, lo que quieras, pero no es amor. Me rehúso a entregarte en el altar si insistes en casarte con él.
—No te he pedido que lo hagas —replico—. Caminaré sola, como lo he estado siempre.
Erick se encogió de hombros levántandose del sofá.
—Como quieras, nos vemos más tarde —se despidió, abriendo la puerta.
Destiny escuchó el ruido de una ambulancia cuando Erick salió de la casa. Se sentó sobre sus piernas en el sofá y se masajeó las sienes, observando las flores de papel para su boda. Jennifer le había dicho lo mismo en una ocasión, pero pese a lo que todos dijeran, ella estaba segura de amar a Ian.
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Talklesswinmore
Enamorada del personaje
2024-02-23
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