Llegó a la casa y subo las escaleras, trato de no hacer ningún ruido, al parecer todos están ocupados en la cocina preparando el desayuno.
Llegó a mi alcoba y me quitó la playera de Benjamín, la cual todavía traigo conmigo, la tomo entre mis manos y aspiro su aroma. Siento como si lo tuviera tan cerca de mí, ese particular aroma a cítricos y madera, me encanta.
Dobló la playera y la guardo en mi armario, sé que prometí devolverla, pero creo que este hombre me pone todo el mundo de cabeza que podría no devolver jamás su ropa, solamente para sentirme cerca de él.
Él es muy raro, a veces se comporta como alguien sin alma y otras veces puede llegar a ser la persona más dulce que conozco, no sé que cuál sea su pasado, pero todo lo que quiero es estar cerca de él.
Quiero sentir cada noche sus brazos alrededor de mi cintura, quiero que sus labios toquen los míos y que sus miradas sean únicamente para mí. Le quiero y no quiero que él se aparte de mí, sé que mi familia no lo aceptaría. Pero daría la vida por él, no me importaría dejar el imperio Jones y ser alguien normal, una chica que viva la vida a su manera. No quiero tener que preocuparme por la prensa o por lo que he de vestir o comer. No si él está a mi lado, además tengo una carrera terminada y no me costaría mucho empezar desde cero. Estaría dispuesta a ser su todo, siempre y cuando él también lo quiera.
La puerta sonó y me saco de mi ensimismamiento.
—adelante.—respondo
—señorita Jones, el desayuno está servido—dice Alice haciendo una reverencia.
—gracias Alice, pero tomaré el desayuno más tarde. Podrías decirle a Marsella que iré a entrenar, yo les avisaré en cuando vaya a tomar el desayuno.
Alice asiente con la cabeza y sale de mi habitación cerrando la puerta.
Mientras tanto yo me colocó un conjunto deportivo y unos tenis. Tomo mi bolso para hacer ejercicio y meto en el mi uniforme de jiu-jitsu. Hoy me toca entrenar, lo hago cada vez que no tengo paz mental. Y últimamente he estado un poco estresada con todo esto que está pasando con Benjamín. Estoy confundida le quiero, pero él no parece sentir lo mismo.
Bajo las escaleras y me encuentro con él, le sonrió como una tonta, por más que quiero evitar sonreírle no puedo. Es como si no tuviera fuerza de voluntad en mi propio cuerpo. Él me mira y como siempre tiene esa misma facción de superioridad. Es como si yo le importara un comino, pero luego recuerdo como se preocupó por mí en la noche y me confunde más.
—buenos días, Benjamín—le saludo sabiendo que no me correspondería el saludo.
—buenos días,Jones. —me mira fijamente y puedo sentir mis mejillas ruborizar se
—veo que saldrás hoy.
—que te hace pensar eso ratoncita.
—bueno tienes una pinta de salir hoy. Él traía pantalones negros y una camisa manga larga blanca la cual estaba doblada hasta los codos.
—si salgo o no, no es de tu interés ratoncita entrometida.
Benjamín se acercaba cada vez más a mi, no se cómo, pero siempre logra ponerme nerviosa, mi respiración se vuelve entrecortada, mis palmas sudan y estoy muy acalorada, cierro los ojos para no verle más porque no se de qué sería capaz, ya que estando el cerca no puedo controlar mi propio cuerpo.
—no tengas miedo ratoncita no te haré daño, se ríe y yo le empujó.
—no es gracioso
—lo se pero me gusta ver cómo te pones nerviosa, eso es un efecto que siempre logro causar sabes.
—¡ya basta!, ¿estás ocupado hoy?
—mmmm,¿ no por?—¿piensas invitarme a la cena?
—jajajaj, no, no haré eso, pero necesito que me lleves a un lugar.
—dile a Tomasso, él es el chofer a cargo, o es que acaso te gustó tanto que no puedes separarte ni un minuto de mi.
— ya quisieras, te quiero a ti porque necesito a alguien con quien practicar.
—no soy un muñeco de trapo Jones, pero no tengo nada en la agenda así que quiero ver cómo pateas el trasero de tu entrenador.
—nunca dije a dónde iría.
—Soy un buen detective querida, que puedo decirte. Conmigo es todo o nada, no acepto nada a medias sabes.
Él me sonríe y no puedo creer que con solo una sonrisa el haya hecho que mis bragas se mojaran. Pero como evitarlo si Benjamín es muy guapo, además ese tatuaje que trae en el brazo es muy sexy.
Ambos salimos de la villa y subimos al auto. Coloco mis cosas de entrenamiento en el asiento trasero y me subo al asiento de copiloto.
—¿no me digas tuviste un date hoy?—le pregunto para romper el silencio que se ha formado en el auto.
—eres muy entrometida sabes.—dice sin perder la vista del camino.
—solo quiero saber, soy curiosa, que puedo decirte.
— bueno en ese caso averiguarlo por ti misma será pan comido ratoncita.
—eres un odioso, gatito odioso y nefasto
Benjamín condujo hasta la dirección que le dije, al llegar él estacionó ambos bajamos del auto y entramos, era un departamento que mis padres me habían regalado, pero que yo había mandado a redecorar ahora este sería mi gimnasio y mi salón de entrenamiento personal.
Fui a los vestidores y me cambié, la ropa deportiva por el uniforme de jiu-jitsu
—¿estás listo?, porque hoy pienso cobrarme todas las que me debes gatito.
Benjamín solamente se me quedó mirando y después soltó una sonrisa de lada.
—golpéame
— ¿golpearte? no, no lo haré.—no golpeó chicas.
—miedoso.
—llámame como quieras, pero no pienso tocarte.
—esta bien entonces yo daré el primer golpe.
Me acerque a él y lo golpee fuertemente en la cara, vi como el tomo su mano y se sobo en donde le había golpeado. Intento acercarce mi, pero lo derrive y ambos caímos, nuestras miradas se encontraron,.yo caí sobre el y nuestros labios se unieron.
—esto es un error, estamos cometiendo un maldito error.
—un maldito pero irresistible error Benji.
Lo mire y volví a unir mis labios a los de él, rodamos por el suelo hasta que el logro dominar me, este era el error más grande y más irresistible que estaba cometiendo. Ya no había vuelta atrás me había enamorado de Benjamin Rinaldi.
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Updated 60 Episodes
Comments
Marta Bedetti
qué bueno
2024-03-03
2