Ava
Llegamos a la casa y ya era muy tarde, tenía mucha hambre y no había comido bien desde hace mucho rato, mi estómago gritaba con ansias de ser alimentado.
— ¡¡¡hooolaaaa!!!, señora Marcella.
—oh, buenas tardes, señorita, la señora Marcella salió a hacer unas compras hace una hora, pero dígame en qué puedo ayudarle.
—mmm, ¿podría servirme algo de comer?, tengo mucha hambre, por favor.
—claro que si señorita, pase al comedor y enseguida le serviré.
—¿alguien más va a almorzar?
—bueno... Benjamín está comiendo en estos momentos en la cocina.
—¡en ese caso, me gustaría acompañar al gatito a comer!—dije con mucho entusiasmo
—¿disculpe?, —¿dijo gatito?, —no tenemos ninguna mascota señorita.
—jajaja—me reí como loca recordando que solamente yo le decía así a Benjamín.
—disculpa, yo me refería a Benjamin.—comere con él.—la sirvienta me vio con cara de asombro.
—ah h..., está bien señorita.
*****
La comida se sirvió en la cocina justamente como lo había pedido Ava, Benjamín ni siquiera entendía por qué Alice estaba sirviendo comida otra vez, lo único que pensó fue que ella también iba a tomar el almuerzo. Muchas veces ella lo había esperado por horas solamente para comer juntos.
Alice salió de la cocina y llamo a Ava a almorzar.
**
Ava
me senté a tomar mi almuerzo el cual estaba servido justamente frente al gatito gruñón.
—hola gatito gruñón.—el no respondió al instante sino hasta despues.
—ahora también arruinarás mi almuerzo, ¿acaso no te basta con arruinar mi mañana?—gracias a ti y a tu obsesión por las compras tuve que dejar todos mis pendientes.
—lo siento, era necesario salir por cosas. —no entendía lo que había pasado, o porque el me lanzaba quejas nada más.
—no me interesa, pero te diré una cosa. ¡deberías dejar de pensar en ti y pensar en los demás también!—solto con enojo Benjamin
—¿disculpa?, —yo también me enoje así que le respondí de la misma manera.—¡¡por si ya lo olvidaste yo soy dueña de esta casa, trabajas para mí y si no te gusta que yo te ponga a hacer otros trabajos entonces renuncia!!
—créeme, que estoy a punto de hacerlo, si no fuera por mi madre, desde hace tiempo que habría dejado este empleo.
Preferí ignorar al gatito rabioso, a veces olvidaba que era muy arisco y le gustaba tirar veneno. ambos terminamos de almorzar en silencio, yo me retire. despidiéndo me de mi gatito.
—bueno, nos vemos después gatito, solté un beso al aire para despedirme de él.
Benjamín se me quedó viendo, y me lanzó una mirada asesina.
****
Benjamín
Vi que Alice había terminado de servir la comida, pero se me hizo raro no verla sentada frente a mí como siempre. La vi salir de la cocina y después vi entrar a Ava, quien me saludo, ella se veía muy feliz. Era hermosa cuando sonreía, recordé como ambos habíamos peleado lado a lado contra esos criminales.
—¡ya basta, Benjamín!, no puedes seguir pensando en ella. ¿Pero como evitarlo?, si desde que llegó no puedo parar de verla. Me estoy volviendo loco. Hoy había pasado el mejor día de mi vida. —me repliqué a mi mismo que estaba totalmente prohibido pensar en ella.
Estaba enojado conmigo mismo por no dejar de pensar en Ava, así que le contesté con enojo, ya que gracias a ella tenía mucho trabajo pendiente.
Al parecer me pase de imbécil, ya que ella se enojó por lo que había dicho; sin embargo, no me importo, mientras ella me siga tratando mal y me odie, yo estaré contento. Porque de esa manera no podre darle lugar a sentimientos que creí habían desaparecido.
Los dos terminamos el almuerzo en silencio, por más que quería pedirle perdón por haber sido un cretino, no lo hice. Había cometido un error y no me arrepentía de haberlo hecho.
Cuando ella terminó se levantó, dio unos pasos y se detuvo solamente para lanzarme un beso como despedida. No me quedo nada más que lanzarle una mirada asesina.
Aunque para ser sinceros muy en fondo eso había provocado que mi corazón latiera como a mil por hora.
****
Ava
Ya era de noche, tomé una ducha y me coloqué un pijama que estaba conformado por un short corto de satín y un corpiño de tirantes. El cual mostraba más de la cuenta, pero me daba igual, nadie entraba a mi habitación por la noche, así que podía dormir totalmente desnuda si quería.
Me seque el cabello con una toalla y coloque los lentes de armazón que usaba cuando leía, por el día solía usar los lentes de contacto así nadie me vería con ellos, debía lucir perfecta ante los demás y con los lentes de armazón era imposible por eso solía usarlos nada más por las noches y cuando estaba sola.
Escuché a alguien llamar a mi puerta.
—señorita Ava, han llegado algunos paquetes para usted.
—está bien, solamente súbanlos a mi habitación Marcella
—me concentre en mi libro preferido, deje la puerta sin seguro porque sabía que Marcella traería mis paquetes, los cuales tenían las cosas que había comprado por la mañana. Me distraje tanto en el libro que no me fijé quien era el que había entrado a mi habitación.
—¡necesito tu firma!
volteé y en ese momento mi cara quedó totalmente roja de la vergüenza, corrí rápidamente al clóset y me quedé ahí.
Benjamín había entrado con los paquetes y me había visto en pijama.
—¡ya salga, necesito su firma!—me decía con un tono molesto e impaciente.
—¡no, no lo haré!, ¡es que acaso no viste como estaba vestida!
—¡no me importa si no sale en este momento, yo mismo entraré a ese clóset y la sacaré a la fuerza!
—¡bueno, pues quiero verlo intentarlo!
pensé en que este tipo se rendiría que tonta fui...
La puerta del clóset se abrió de golpe y Benjamin se quedó mirandome.
—ya le dije que necesitaba su firma.
—bien se la daré y lo quiero fuera de mi clóset y de mi habitación. Lo miré a la cara fijamente.
— ya bájele dos rayitas a su tono que fue usted quien pidió subir esto, además he visto mejores cuerpos que el suyo.
—pervertido, levanté una mano, la cual quedó atrapada en el aire antes de impactarse contra su mejilla.
yo quise retroceder, pero choque contra la pared. El me tenía acorralada, puso su otra mano sobre la pared, dejándome encerrada. podía sentir su aroma varonil muy cerca de mi, mi respiración se hizo cortante.
El se acercó más a mi y podía sentir su aliento cálido,cerca de mi cuerpo, su cercanía hacia que mi corazón latiera como loco, Benjamín estaba enojado, me miro analíticamente y soltó una sonrisa perversa.
—le voy a advertir una cosa, jamás vuelva a levantarme la mano, entendió. soltó mi mano con brusquedad. Dio media vuelta y salió del clóset.
Pero que diablos había pasado, yo me quedé paralizada, me deje caer, escuché la puerta cerrarse y me quedé ahí un momento.
—ni siquiera había notado que traía los anteojos.¿el me había visto así? Y no dijo nada al respecto.
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Comments
Nancy romero
Me encanta ,ava es muy divertida y benjamín ya se le quitara lo huraño solo le falta que den un beso
2024-01-25
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