Los años fueron pasando, diez para ser exactos y en la familia sufrieron la pérdida de Hércules, su mascota adorada que ya estaba demasiado viejo y cansado, pero le brindo amor hasta el último día de su vida. Los niños no querían volver a tener nunca más otro perro, la bola de pelos era un miembro de la familia y no había día que no la extrañaran. Sabían que ese pulgoso era irreemplazable, así que simplemente se acostumbraron a su ausencia.
En la casa de Renato y Helen todo marchaba a la perfección hasta que sus hijos se convirtieron en adolescentes, en ese momento comenzaron las peleas como es normal entre hermanos, porque cada uno ya tiene su carácter bastante definido. Aunque últimamente Bianca estaba más rebelde, Dante más callado y Catalina más independiente. Todo ese cambio hace que Helen se preocupe y se estrese demasiado. Ella desea ver a sus hijos unidos como antes y sin discutir por todo, pero Abril la tranquiliza diciendo que es normal y solo es una etapa que los niños deben atravesar.
⎯ Deja que el tiempo haga su magia y acomode todo en su lugar.⎯ la aconseja sabiamente Abril mientras beben un té en la galería, ya que la tarde esta preciosa y el jardín se ve muy bello con sus rosales florecidos.⎯ Yo pase por cosas parecidas mis niños eran muy revoltosos y aunque Abigail con Renato eran inseparable, más de una vez tuve que separarlos porque se iban a las manos.⎯ sonríe con melancolía.⎯ Abi era una boxeadora nata y Reni nunca le devolvió ni un solo golpe y mi pobre Lolo siempre quedaba de lado. Ese par nunca lo integraron del todo.
⎯ No lo sabía.⎯ comenta Helen y le da pena su cuñado y ahora una duda se genera en su mente pensando si Cata se siente igual que su tío.
⎯ Ahora lo sabes, las peleas entre hermanos nunca se acaban al igual que el amor que se tienen. Así que no te preocupes más y viajen tranquilos, que yo me ocupo de cuidar a mis nietos.
⎯ Gracias Abril. ¿No se que haría sin tu apoyo? Eres una gran mujer, ojalá mi madre hubiera sido la mitad de lo generosa que tú eres.
⎯ Basta pequeña, me vas a hacer llorar.⎯ Abril había encontrado a una hija en Helen, así que ambas se miran y sin decir una sola palabra se abrazan.
Esa tarde, después de tomar el té con su suegra, Helen volvió más animada a su hogar y comenzó a preparar las maletas, ahora si ya no tenía dudas de acompañar a su esposo.
El matrimonio había regresado a la rutina de la empresa y cada vez que surgía algún viaje de negocios aprovechaban para avivar la llama del amor, pero con todo lo que pasaba en su hogar, ella estaba indecisa de abandonar por dos semanas a sus hijos.
Renato y Helen estaban en Dubái haciendo negocios con unos jeques árabes que querían invertir en Italia. Por el día trabajaban muy arduamente pero por la noche disfrutaban y trataban de conocer ese maravilloso país.
Faltando un día para regresar a su hogar Renato pagó una excursión en el desierto, los camellos cabalgan a través de las dunas bajo el magistral cielo estrellado. Cuando estaban con los instructores, Helen no se animaba a subir, primero no sabía cabalgar, segundo porque le tenía miedo al animal y tercero olía horrible.
⎯ Renato Rinalde esta bestia es olorosa.⎯ se quejaba Helen frente a su camello.⎯ Seguro tiene pulgas.
⎯ Piensa que es Hércules, tienen el mismo olor y esa bola de pelos era un pulgoso ¿Recuerdas cuando tenias que bañarlo y la cantidad de pulgas que encontrabas en el agua? ⎯ ella asiente.⎯ Bueno esto es lo mismo.
⎯ No es lo mismo, mi bola de pelos era hermoso, no puedes compararlo.
⎯ Bueno como digas, para mí, esto es lo mismo, solo que un animal más grande.⎯ Renato se apoya en la espalda de su esposa y le dice al oído.⎯ Será una experiencia excitante.
Ella lo mira y se sonroja, luego él subió al animal como si nada y el cuidador del camello la ayudó a montarlo, él la abrazó protegiendo su cuerpo para que no se caiga. El animal comenzó a caminar y con el vaivén de sus cuerpos en movimiento hizo que la pareja se excitara, realmente era una experiencia única e irrepetible y Renato perdía la oportunidad de besar a su mujer con lujuria a cada instante, de repente el carraspeo del guía los interrumpe.
⎯ Señores, más adelante están las dunas, ahí podrán descender y tomar fotos.
⎯ De acuerdo.
⎯ Yo vendré en dos horas para indicarles el camino al hotel, por favor respeten el lugar y no se alejen de su tienda.⎯ indica el hombre al ver como el matrimonio se acariciaba.
⎯ Nos portaremos bien.⎯ responde Renato sin parar de reír.
Renato ayuda a bajar a Helen del animal e ingresan a una tienda con una manta y varios almohadones apoyados cuidadosamente en el suelo, en una cesta había una botella de champán, fresas y unos bombones. Ellos se recuestan y desde ese lugar se podía ver el infinito del cielo y contemplar todas las estrellas del firmamento.
Renato sirve dos copas con la espumante bebida Helen está inmersa en sus pensamientos y de repente con su dulce voz le habla:
⎯ Mira amor, se ven todas las estrellas. Esto es muy hermoso.
⎯ Ya voy señorita garabato.⎯ contesta coqueto y se acerca besando su cuello.⎯ Ten.
⎯ Gracias.⎯ dijo recibiendo su copa y mirando el azul profundo de los ojos de su esposo.
⎯ Brindemos por nosotros.
⎯ Está bien.⎯ susurra ella mientras muerde su labio inferior y chocan sus copas.
⎯ Te amo, señorita garabato.
⎯ Yo también y no sabes cuanto.⎯ entonces unen sus labios en un apasionado beso, al separarse ella apoya su cabeza en el pecho de su amado y murmura.⎯ Espero ver una estrella fugaz, así pedimos un deseo.
⎯ Yo no deseo nada, la vida me lo ha dado todo.
Renato en estos últimos años de su vida se había dado cuenta lo afortunado que era. Tenía una gran familia que lo apoyaba en todo. Una hermosa mujer, que supo derribar todas sus barreras y temores. Tres hijos que le alegraban sus días y le confirmaban que a veces el amor ES más fuerte que cualquier profecía y que cualquier fanatismo se puede romper si uno se esfuerza en abrir los ojos y se concentra en lo importante que realmente tiene en la vida.
⎯ Bueno amor, yo si voy a pedir algo.⎯ Helen se separa al ver el firmamento.⎯ Deseo…
⎯ No lo digas o no se hará realidad.
⎯ De acuerdo. No lo diré, pero espero que se cumpla, aunque falta mucho para eso.
⎯ Ahora quiero saber.⎯ comenta Renato intrigado.
⎯ Si se cumple, algún día te lo diré.
⎯ Bueno, busquemos una estrella fugaz, porque quiero que todos los deseos de mi bella mujer se cumplan.⎯ él la besó con mucha pasión como el primer día y lentamente la fue recostando en los suaves almohadones.
Renato con los pasos de los años se volvió muy cariñoso y romántico, ya no ocultaba sus sentimientos y todo era gracias a su desaliñada secretaria que robó su corazón… Su señorita garabato.
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Comments
victor hernandez
que triste las mascotas forman parte siempre de la familia son uno más
2025-01-07
1
ماريكروز10
Hermoso capitulo 😍
2024-09-14
1
Patricia Salazar
Amo el romanticismo de esta linda pareja 😍
2024-08-24
1