—Mi niña, te has quedado dormida.
Su voz melosa provoca que abriera mis ojos y lo primero que vea es sus encantadores ojos. Me acaricia el rostro de manera tierna, mientras sonríe, su bella sonrisa. Mario Ernesto siempre ha sabido cómo hacerme sentir bien, en su rostro solo emana amor y felicidad.
— Lo siento. Sabes que me brindas mucha paz, además me encanta escucharte leer.
Me sonríe mientras sigo entre sus brazos. Su cama se ha convertido en mi lugar favorito, me siento segura y tranquila. De pronto se levanta por un momento, dejándome sola en la cama. Observó su cuanto, él es tan ordenado y meticuloso con todo, tanto en su ropa como en su escritorio todo se encuentra en su lugar.
Se sienta por unos momentos en su escritorio donde se encuentra su computadora, puedo ver que teclea y en un momento a otro comienza a sonar una bella melodía. Se levanta para encaminarse a nuestro lugar, sin dudarlo une nuestros labios de manera tierna y dulce.
— Cuando estamos juntos me siento como esta canción, la vie en rose.
Nuevamente nos acomodamos en la cama. Me acurruco en su pecho en silencio, mientras él procede acariciarme el cabello. La sensación de estar así en paz, provoca en mi cuerpo una felicidad genuina, sin duda se siente tan bien estar a su lado. Quisiera quedarme aquí por el resto de mis días para que esta bella sensación nunca desaparezca.
Se que somos jóvenes, que tal vez no hemos vivido lo suficiente para saber que lo sentimos es real, pero para mi lo es. Simplemente por lo que siento por este hombre es un amor genuino. Dudo volver a sentirme así con alguien más.
......Quand il me prende dan ses bras......
......Il me parle tout bas......
.........Je vois la vie en rose.........
Mario Ernesto sin duda es el amor de mi vida. Estoy segura que quiero pasar mi vida a su lado. Cierro mis ojos mientras disfruto de este bello momento. Me siento en sus brazos como en aquellas historias de amor que tanto he leído en libros o aquellas películas en donde todo es perfecto.
......Il me dit des mots d’amour......
......Des mots de tous le jours......
.........Et ca me fait quelque chose.........
Mis mejillas se sonrojan al pensar que en un futuro podremos unir nuestras vidas para siempre, que lo nuestro puede durar. Se siente tan mágico lo nuestro que no quiero que se acabe.
—Te ves tan linda cuando te sonrojas mi amor.— Acto seguido me brinda un beso en mi frente. Alzo mi mirada para encontrar en su rostro una expresión de ternura, pero también con un toque distinto. En sus ojos se denota su amor genuino, que todo lo que quisiera en este mundo fuera yo, su amada. En un movimiento ágil me coloca debajo de él y comienza a besarme lentamente, guiandose con el ritmo de la canción.
......Il est entré dans mon coeur......
......Une part de bonheur......
......Dont je connais la cause......
Los besos continúan, tanto que poco a poco dentro de mi siente un fuego incontrolable, siento como una de sus manos deja mi cuello y comienza a recorrer mi cuerpo hasta llegar a mi cadera. y la otra sigue acariciando mi rostro. No quiero que pare, mis manos se aferran en su nuca, señal de que no quiero que se separé de mi.
Sus labios abandonaron los míos para trasladarse a mi cuello, ocasionando que se me escapara un suspiro de placer. Noto como sonríe ante mi reacción. Entre los besos subió a mi oído y susurro.
—Te amo.— Es la primera vez que pronuncia esas palabras. Mi corazón salta de alegría que en mis ojos se escapa una lágrima de tanta felicidad. Si esto es un simple sueño, no quiero despertar. Quiero que este momento sea totalmente eterno.
Ahora entiendo su sentir, si estamos juntos nuestra vida es color rosa, llena de amor y felicidad.
......C’est lui pour moi......
......Moi pour lui......
......Dans la vie......
......Il me l’a dit, l’a juré pour la vie. ......
Abro mis ojos. El sueño fue un recuerdo de años atrás. La sombra de la soledad nuevamente me cubre. Él murió y no volveré a verlo nunca más. No volveré a estar entre sus brazos. No volveremos a tener nuestra vida rosa. Comienzo a llorar, el dolor sigue aquí tan firme como hace tres años y medio. ¿Algún día parará?.
Miro a mi alrededor dándome cuenta de que me hallo en un cuarto blanco, mi vista se mantiene ligeramente borrosa. Puedo escuchar ligeros susurros fuera de la habitación. Los dolores en mi cabeza no son intensos pero aún se mantienen. No entiendo por qué mi cuerpo se encuentra reaccionando de dicha forma.
Me levanto de la cama lentamente, comienzo a caminar hacia la puerta para poder escuchar la conversación que dos personas tienen afuera de la habitación donde me encuentro.
—Lo más probable es que tu novia tenga anemia. Deberías de estar al pendiente de ella, bueno, si realmente te importa. Te recomiendo que la acompañes a que se realice un chequeo médico e ir con un especialista para que le den un diagnóstico más preciso.
—Gracias Doctora.
¿Nuevamente esa voz?, ¿Si es esa voz?. Me siento tan confundida por los dolores que realmente no sé si esa voz es la misma que escuche antes de perder el conocimiento. Escucho que alguien se acerca, así que nuevamente me acuesto en la cama y finjo estar dormida. ¿Quién fue la persona que me tomó en sus brazos y me trasladó hasta aquí? ¿Por qué la doctora le dijo que era su novia? ¿Acaso él le dijo? ¿Por qué no negó ese supuesto?. Un fuego se despierta en mi interior. Quisiera golpearlo. No me gustan las mentiras, además el tema de decir que es mi pareja, es algo que no soporto. Ese lugar siempre lo tendrá Mario Ernesto. ¿Además él fue quien dijo que quería cuidarme? ¿Quién mierdas se cree? ¿Lo conozco? ¿Es un maldito acosador?
—Dulce Jesica, deberías cuidarte más. ¿Sabes que Lucia se preocupa por ti? ¿Qué hasta yo me preocupo por ti?. Aunque tú eres indiferente a nosotros.
Se acerca a acariciar mi cabello lentamente. mientras que yo continuo con mi farsa estar dormida hasta que escucho que sale de la habitación. Abro mis ojos y me siento en la cama, la sensación de soledad inunda mi pecho. Estoy sola. Miro mi muñeca izquierda y miro mis pequeñas cicatrices. Han pasado unos años desde la última vez que intenté acabar con mi vida. Acarició mi herida más grande.
—Es tan difícil continuar en pie.
Mis lagrimas recorren mis mejillas. Mi pecho duele como si le hubieran acuchillado, es un dolor tan familiar pero pasarán mil años y nunca me acostumbraré. Me acurruco en la cama como si fuera una bebé, tratando de alguna manera buscar un poco de consuelo. Cada día que pasa pienso si algún momento podré hacer las paces con este tormento. ¿Podré ser feliz? ¿Podré seguir con mi vida?. Hay días que el apetito desaparece, con ello mis energías y esperanzas de mejorar se desvanecen. Me siento sin rumbo en el mundo. Tal vez en estos momentos solo sigo viviendo solo por hacerlo.
...“Quiero verte triunfar, mi niña”...
Aquellas palabras siempre me las repetía cuando me observaba estresada, triste o en algún momento que no me sentía bien. Cinco palabras, pero esas eran lo suficiente para sentirme mejor. Sobre todo cuando rodeaba mis brazos, y susurraba aquellas palabras. Sinceramente daría todo lo que pudiera para pasar unos minutos en aquellos brazos, sentir su fuerza y su calor.
Trato de respirar lentamente para tranquilizar mi llanto. Me asusto al recordar que no he visto mis cosas, rápidamente busco mi mochila, por suerte se encuentra al lado de la cama. Tomo mi celular para ver la hora, son las una y media de la tarde. Por la hora dudo que el Licenciado que imparte la clase de derecho Procesal Civil me permita ingresar, para él la puntualidad es todo, es una de sus lecciones para la vida laboral, o bueno eso siempre dice.
Es por ello que mejor tomo mis cosas y me dispongo a retirarme, a pesar de que aun mantengo los mareos. Abro la puerta de la habitación para encontrarme con la doctora,
—Señorita, ¿qué cree que hace? — Comenta con un tono de enojo.
—Me retiro para ir a casa a descansar. Gracias por los cuidados. — Comienzo a caminar ligeramente lentamente para salir de su “consultorio”, ya que me sigo sintiendo mareada.
— Espere unos minutos. Su novio me comentó que iría por sus cosas y vendría para que la llevara a su casa.
—No hay ninguna necesidad de esperarlo. Yo me puedo ir sola, así que con su permiso.— Comento con un tono irritado. Puedo notar como la Doctora se queda incrédula por la manera en que contesta, pero sinceramente no me importa.
Cuando tomo la manija para salir, alguien más se me adelanta y abre la puerta quedando frente a frente, me sonríe al verme.
—¿Lista para irnos?.
—¿Irnos? No hay necesidad, puedo irme sola. — Dicho esto continúo mi camino pero siento un fuerte mareo lo que provoca que caiga de rodillas.
—Sí claro. — Su tono de ironía me molesta, por lo que lentamente me levanto, sin embargo se acerca a ayudarme. — Jesica ni puedes, y por tu seguridad es mejor que te acompañe.
—Hágale caso a su novio. Usted aún no se encuentra en condiciones para que pueda manejar.
Sin poder decir o hacer algo más saco de mi mochila las llaves de mi vehículo y se las entregó a Lucas, por lo que me sonríe.
—Detrás de ti.— Y con un gesto con la mano comienzo a caminar hacia el estacionamiento de la universidad pero de manera lenta y respirando profundamente, detrás de mí se encuentra Lucas siguiendo mi paso, pero ninguno de los dos intentamos hablar.
Llegando a donde se encuentra estacionado el carro, Lucas se apresura a desbloquear el seguro y abre la puerta del copiloto para que yo ingrese, por lo que obedezco de mala gana. Cierra mi puerta para tomar el lugar del piloto.
Una vez listos, me entrega su celular.
— Coloca tu dirección en el Maps, para que puedas descansar en el camino.
Sin decir alguna palabra más, la coloco. Me acomodo en mi lugar, abro la ventana para así respirar profundamente y distraerme mirando el recorrido a través de ella.
Después de unos cinco minutos, la voz de Lucas me saca de mi tranquilidad.
— Oye, ¿Te puedo preguntar algo?.— Lo volteo a ver.
— Dime.
—¿Qué fue lo que te pasó en tu muñeca izquierda?.
Regreso mi mirada hacia la ventana, incómoda ante su pregunta, sin embargo también un poco extrañada. ¿En qué momento vio mi herida?.
Como si pudiera leer mis pensamientos continúa comentando.
— Cuando te acomode en la cama de la enfermería, y apoye a la Doctora en la revisión de tus signos vitales, levantó la manga de tu playera, y bueno note esa marca.— Nuevamente dirijo mi mirada hacia él, por su tono de voz y sus gestos faciales pareciera que dijera la verdad, no obstante, no le diré nada. Finalmente es solo un desconocido.
—Fue ocasionado por un accidente.
—Oh, está bien.
Y nuevamente nos quedamos en silencio hasta llegar a mi casa. Se estaciona a la entrada, baja del carro para caminar hasta llegar a mi puerta y la abre. Me bajo de manera lenta
— Mañana vendré por ti. Sigues viendote pálida y mareada.
—No es necesario.
— No es pregunta, ni mucho menos sugerencia. Vendré por tí para que vayas de manera segura a la Universidad.
—Lo que su majestad diga. — Comento de manera molesta y comienzo a caminar hasta la puerta, por lo que Lucas comienza a seguirme.
Cuando volteo a reclamar algo, noto su rostro cerca del mío. Mi corazón se acelera, pero no de manera romántica, sino de peligro. Toma mi mano derecho y me entrega las llaves de mi carro.
—Te recomiendo que te realices análisis de sangre y demás. Es por el bien de tu salud. — Me sonríe y se aleja de mí, mientras supongo que está solicitando un uber.
Saco mis llaves e ingreso a la casa vacía. Es deprimente regresar y solo encontrar la soledad. Subo directamente a mi habitación y me acuesto directamente a mi cama.
Me quedo mirando el techo y me doy cuenta que durante tanto tiempo me he sentido sola, estoy sola. Miro mi herida y la acarició lentamente. ¿Por qué no lo complete?.
Me levanto decidida a ir al techo de la casa, tal vez mis vecinos piensen que estoy loca pero realmente necesito sacar estos sentimientos que me provocan tantas cosas, que me hacen sentir ahogada. Además es necesario gritarle al cielo, tal vez pueda escucharme
—Si estuvieras aquí sé que me estarías regañando por cómo me encuentro. Por todo lo que he hecho. Lo siento, no soy tan fuerte como en algún momento lo creí. Me haces falta. — Grito, pero sé que lo primero que dije es mentira. Si él estuviera aquí yo no estaría muerta en vida.
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Capitulo Actualizado
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Updated 35 Episodes
Comments
Jessica Mickelson Cortés
era mario el novio o k
2024-05-03
7
Gladys Gómez
esta historia se hacemeja a mi vida. yo también perdí a mi amor d adolecensia... me lo mataron :(
2024-03-09
2
Celia Maza
está fastidiosa. le quita el ánimo de seguir leyendo la. la voy a seguir porque cuando empiezo a leer una novela la termino así no sea de mi agrado
2024-03-08
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