La pelea entre Ryuji y el segundo dedo comenzó de manera intensa y pareja. Ambos luchadores demostraron habilidades extraordinarias y una determinación feroz. Cada movimiento era calculado y ejecutado con precisión, buscando debilitar al oponente.
Durante los primeros minutos, Ryuji logró esquivar los ataques del segundo dedo y contraatacar con golpes rápidos y certeros. Parecía tener la ventaja y creía que podría superar a su enemigo. Sin embargo, poco a poco, Ryuji empezó a notar que el segundo dedo era mucho más poderoso y hábil de lo que había anticipado.
A medida que la pelea avanzaba, Ryuji se sorprendía al ver cómo el segundo dedo esquivaba sus ataques con una agilidad impresionante y contrarrestaba con golpes devastadores. Los golpes del segundo dedo eran precisos y contundentes, infligiendo heridas dolorosas a Ryuji. A pesar de su determinación, Ryuji no podía evitar sentirse abrumado por la brutalidad de los ataques.
La pelea se volvió cada vez más feroz y despiadada. El almacén resonaba con el sonido de golpes, gruñidos y el crujir de huesos. Ryuji recibía una serie de golpes contundentes y rápidos, dejándolo sin aliento. A pesar de sus esfuerzos por defenderse, las heridas comenzaron a acumularse en su cuerpo. Su visión se nublaba y el dolor se intensificaba, pero se negaba a rendirse.
A pesar de las heridas y el dolor agonizante, Ryuji reunía todas sus fuerzas y luchaba con valentía. A medida que su resistencia disminuía, se dio cuenta de que estaba enfrentando a un enemigo formidable y cruel. Sin embargo, su determinación no flaqueaba y se negaba a abandonar su misión.
El enfrentamiento se convirtió en una batalla de supervivencia, donde Ryuji luchaba no solo contra el segundo dedo, sino también contra sus propias limitaciones físicas y emocionales. Cada herida infligida parecía ser un recordatorio de la brutalidad de la sombra sin rostro y un impulso para seguir adelante.
A pesar de la adversidad, Ryuji se mantenía firme, buscando una oportunidad para contraatacar y cambiar el rumbo de la pelea. Su mente estaba llena de determinación y sus movimientos, aunque dolorosos, continuaban siendo precisos y letales.
La batalla brutal entre Ryuji y el segundo dedo llegó a un punto crítico, donde la fuerza y resistencia de Ryuji se vieron severamente mermadas. Sin embargo, su espíritu indomable seguía ardiendo dentro de él, negándose a ser derrotado.
A medida que la pelea continuaba, Ryuji comenzó a darse cuenta de que estaba en una situación desesperada. Su cuerpo estaba agotado y lleno de heridas, y el segundo dedo parecía imparable. El segundo dedo, sin mostrar piedad, sacó una espada de su cinturón, deslumbrando a Ryuji con su brillo amenazador.
Con una sonrisa cruel en su rostro, el segundo dedo se abalanzó sobre Ryuji y, en un movimiento ágil, le hizo un corte profundo en el brazo. El dolor atravesó el cuerpo de Ryuji, pero su determinación no flaqueó.
A pesar del corte en su brazo, Ryuji continuó luchando, pero su resistencia disminuía rápidamente. El segundo dedo aprovechó la situación y comenzó a lanzar una serie de ataques rápidos y precisos, cortando el cuerpo de Ryuji una y otra vez.
Los cortes se multiplicaban en el cuerpo de Ryuji, dejando rastros de sangre en su piel. Cada herida se sumaba al dolor insoportable que sentía, pero Ryuji se negaba a rendirse. Su mente estaba enfocada en su objetivo y en proteger a aquellos que le importaban.
A pesar de la agonía que lo invadía, Ryuji encontró una última reserva de fuerzas y lanzó un contraataque desesperado. Sin embargo, el segundo dedo era demasiado rápido y ágil, esquivando los golpes y respondiendo con más cortes precisos.
Ryuji se encontraba en un torbellino de dolor y desesperación. Cada herida le recordaba su vulnerabilidad y la brutalidad de la sombra sin rostro. Sin embargo, su espíritu de lucha se mantenía intacto.
A medida que los cortes se multiplicaban en su cuerpo, Ryuji luchaba por mantenerse en pie. Cada paso era una lucha contra el dolor y la debilidad, pero su determinación lo impulsaba a seguir adelante. Aunque las fuerzas lo abandonaban lentamente, se negaba a dejarse derrotar.
La pelea continuó en un frenesí de sangre, sudor y dolor. El almacén se llenó con los gritos de Ryuji mientras su cuerpo se llenaba de cortes profundos. A pesar de estar al borde del colapso, Ryuji no se rendía.
El segundo dedo, viendo que Ryuji estaba al límite de sus fuerzas, aprovechó la oportunidad y lanzó un golpe final devastador. Ryuji cayó al suelo, exhausto y herido, pero su espíritu indomable seguía ardiendo. Aunque había sufrido una derrota brutal, su determinación no se apagaba.
Con el último aliento que le quedaba, Ryuji miró fijamente al segundo dedo y dijo con voz entrecortada: "Aunque me hayas derrotado físicamente, nunca podrás quebrar mi voluntad de luchar por la justicia".
El segundo dedo, satisfecho con su victoria, se alejó dejando a Ryuji tirado en el suelo, cubierto de heridas y sangre. Pero a pesar de la oscuridad que lo rodeaba, Ryuji se aferraba a la esperanza de un mañana
Mientras Ryuji yacía en el suelo, luchando contra el dolor y la debilidad, sus amigos comenzaron a preocuparse por su ausencia prolongada. Habían pasado horas desde que se retiró para enfrentarse al segundo dedo, y su extraño comportamiento anterior solo aumentaba su inquietud.
Decidieron investigar por su cuenta y se dirigieron al lugar donde Ryuji había acordado encontrarse con el segundo dedo. Al llegar, quedaron impactados al ver el estado desolado del almacén. Escombros esparcidos, manchas de sangre en el suelo y un ambiente opresivo les indicaban que algo terrible había ocurrido allí.
Desesperados por encontrar a su amigo, comenzaron a buscar entre los escombros, llamando su nombre. Fue entonces cuando uno de ellos encontró a Ryuji, herido yacía en el suelo. La visión los dejó sin aliento.
Rápidamente, lo levantaron con cuidado y lo llevaron a un lugar seguro. Mientras uno de ellos buscaba ayuda médica, los demás intentaban detener las hemorragias y cuidar de sus heridas.
Ryuji luchaba por mantenerse consciente mientras sus amigos hacían todo lo posible por salvarlo. Sabía que no podía rendirse ahora, que debía sobrevivir para poder seguir luchando contra la sombra sin rostro y proteger a aquellos que le importaban.
Poco tiempo después, la ayuda médica llegó y Ryuji fue trasladado de urgencia al hospital. Los médicos hicieron todo lo posible para estabilizarlo y tratar sus heridas. Pasaron días llenos de incertidumbre y angustia mientras esperaban noticias sobre su estado.
Finalmente, Ryuji comenzó a mostrar signos de mejoría. Sus heridas sanaban lentamente, y su fuerza y determinación se reavivaban. A medida que se recuperaba físicamente, también se fortalecía mentalmente, preparándose para enfrentar a la sombra sin rostro una vez más.
Sus amigos estaban aliviados al verlo recuperarse, pero también se sentían culpables por no haber estado allí para protegerlo durante su enfrentamiento con el segundo dedo. Prometieron estar más unidos que nunca y apoyarse mutuamente en la próxima batalla que se avecinaba.
Ryuji, ahora más determinado que nunca, estaba decidido a descubrir la verdad detrás de la sombra sin rostro y detener su reinado de terror de una vez por todas. Aunque sus heridas físicas aún sanaban, su espíritu de justicia ardía con una intensidad renovada.
Ryuji yacía en una cómoda cama de una amplia habitación en su casa, que más parecía una mansión debido a la riqueza de su familia. A su lado, su padre, un hombre serio pero preocupado, observaba con tristeza las heridas de su hijo. Los ojos de Ryuji se encontraron con los de su padre, y en ese momento, un recuerdo se desvaneció en su mente.
Recordó una escena del pasado, después de que recibió el disparo y logró llegar a casa con dificultad. Su padre lo había recibido con angustia en su rostro, pero también con una mezcla de alivio y enojo.
"Te dije que no hicieras una estupidez", le dijo su padre con voz entrecortada mientras lo ayudaba a sentarse en el sofá de la sala de estar. "No puedo soportar la idea de perderte, Ryuji".
Ryuji, con una sonrisa débil en su rostro, respondió: "Lo siento, papá. No quería preocuparte ni meterte en esto. Pero tenía que hacerlo, tenía que luchar contra la injusticia".
Su padre suspiró profundamente, colocando una mano en el hombro de Ryuji. "Entiendo que tienes tus razones, hijo, pero no quiero que te arriesgues de esta manera. Eres valioso para mí, para tu familia".
Ryuji asintió, sintiendo un nudo en la garganta. "Lo sé, papá. Pero no puedo quedarme de brazos cruzados mientras otros sufren. No puedo ignorar mi deber de luchar por lo que es correcto".
Su padre lo miró con orgullo mezclado con preocupación. "Eres valiente y noble, Ryuji, como tu madre. Pero también necesitas cuidar de ti mismo. Prométeme que serás más cauteloso en el futuro, que buscarás ayuda cuando la necesites".
Ryuji apretó la mano de su padre con ternura. "Te lo prometo, papá. No quiero causarte más preocupaciones. Pero tampoco puedo alejarme de esta lucha. Haré todo lo posible para proteger a quienes amo y poner fin a esta oscuridad".
El recuerdo se desvaneció, y Ryuji regresó al presente, con su padre a su lado en la mansión familiar. Ahora entendía la preocupación y el amor incondicional que su padre sentía por él. Era consciente del privilegio que le brindaba su posición y de la responsabilidad que tenía para aprovecharlo en bien de los demás.
Ryuji miró a su padre con determinación en sus ojos. "Papá, sé que te preocupas por mí, pero también sé que me apoyas en esta lucha. No puedo rendirme ahora. Juntos, encontraremos una manera de detener a la sombra sin rostro y hacer justicia".
Su padre asintió, orgulloso pero preocupado. Sabía que no podía detener a Ryuji de seguir su camino, pero haría todo lo posible para protegerlo y respaldarlo en cada paso del camino.
En ese momento, en la habitación de la mansión, padre e hijo se prometieron mutuamente seguir adelante, enfrentar los desafíos venideros y encontrar una solución a esta pesadilla que había afectado sus vidas.
Con el apoyo de sus amigos, Ryuji se preparó para el próximo capítulo de su lucha. Sabía que enfrentar a la sombra sin rostro sería un desafío aún mayor, pero estaba dispuesto a arriesgarlo todo para proteger a aquellos que le importaban y llevar la justicia a aquellos que habían causado tanto sufrimiento.
Saiji, el padre de Ryuji, miró a su hijo con determinación en los ojos. Aunque aún preocupado, sabía que Ryuji estaba decidido a seguir adelante y no podía detenerlo. Inspirado por la valentía de su hijo, Saiji tomó una decisión.
Saiji: Ryuji, sé que estás comprometido con esta lucha y no puedo detenerte. Si esto es lo que realmente quieres, entonces estaré a tu lado en cada paso del camino. No importa lo que suceda, te apoyaré incondicionalmente.
Ryuji sintió un alivio mezclado con gratitud al escuchar las palabras de su padre. Sabía que no iba a ser un camino fácil, pero contar con el apoyo de su padre significaba mucho para él.
Ryuji: Gracias, papá. Tu apoyo significa el mundo para mí. Prometo hacer todo lo posible para mantenerme a salvo y proteger a quienes amo. Juntos, encontraremos la manera de detener a la sombra sin rostro y poner fin a su reinado de terror.
Saiji asintió, demostrando su confianza en la determinación de Ryuji.
Saiji: No tengo dudas de tu fuerza y capacidad para enfrentar este desafío, Ryuji. Pero recuerda, no estás solo. Tenemos recursos y conexiones que podemos utilizar en esta lucha. Trabajaremos juntos para desentrañar los secretos de la sombra sin rostro y llevar justicia a quienes han sido víctimas de sus actos.
Ryuji sonrió, agradecido por la sabiduría y el apoyo de su padre.
Ryuji: No puedo expresar con palabras lo agradecido que estoy, papá. Sé que esto no será fácil, pero con tu apoyo y nuestra determinación, estoy seguro de que podemos lograrlo.
Ambos se miraron, compartiendo un momento de entendimiento y resolución. Sabían que enfrentarían grandes peligros y desafíos, pero también tenían la certeza de que, juntos, podrían superarlos.
En la mansión, padre e hijo se prepararon para lo que estaba por venir. La batalla contra la sombra sin rostro sería brutal y peligrosa, pero su unión y determinación serían su mayor fortaleza. Juntos, estaban dispuestos a enfrentar cualquier obstáculo con valentía y no descansarían hasta que la justicia prevaleciera y la pesadilla llegara a su fin.
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