Ryuji y Akio paseaban por los pasillos del colegio, conversando animadamente sobre sus planes para ayudar al colegio,pero siendo discretos viendo si no había nadie.
Mientras caminaban, se encontraron con el club de karate, que estaba llevando a cabo una sesión de entrenamiento.
Akio, entusiasmado por su deseo de volverse más fuerte, sugirió que se unieran al entrenamiento del club.
Akio: Ryuji, ¿qué te parece si nos unimos al entrenamiento del club de karate? Podríamos aprender algunas técnicas útiles para nuestras peleas.
Ryuji asintió con una sonrisa, interesado en mejorar sus habilidades de combate.
Ryuji: Suena bien, Akio. Sería genial tener más herramientas en nuestro arsenal. Vamos a acercarnos y preguntar si podemos participar.
Sin embargo, cuando se acercaron al grupo de karatekas, Ryuji, sin darse cuenta, hizo un comentario desafortunado.
Ryuji: ¿Están seguros de que esto es karate? Parece más una clase de ballet.
El comentario fue escuchado por uno de los participantes del club, llamado Takeshi, quien ya tenía cierta antipatía hacia Ryuji.
Takeshi: ¿Qué dijiste? ¿Crees que esto es fácil? Demuéstrame qué puedes hacer, mocoso.
Takeshi, con una mirada desafiante, se acercó a Ryuji, listo para desafiarlo a un enfrentamiento.
Ryuji se dio cuenta de su error y se disculpó rápidamente, intentando calmar la situación.
Ryuji: Lo siento, no quise ofender. Fue solo un comentario inapropiado. No tengo intención de subestimar tus habilidades.
Takeshi, sin embargo, no parecía dispuesto a aceptar las disculpas de Ryuji. Estaba decidido a enseñarle una lección y probar que no debía ser subestimado.
Takeshi: Las disculpas no significan nada. Si quieres mostrar respeto, demuéstramelo en el tatami.
El ambiente se volvió tenso mientras los otros miembros del club de karate observaban con interés el enfrentamiento que se avecinaba.
Ryuji, decidido a rectificar su error y mantener su honor, aceptó el desafío de Takeshi.
Ryuji: Está bien, Takeshi. Demuéstrame lo que tienes.
Los dos se prepararon en posición de combate, con los ojos fijos el uno en el otro.
Estaba Ryuji listo para la acción aunque algo desinteresado y por otro lado Takeshi con la persepcion de la realidad totalmente alterada.
La adrenalina comenzó a fluir mientras se acercaban lentamente.
El enfrentamiento entre Ryuji y Takeshi estaba a punto de comenzar, y ambos estaban dispuestos a darlo todo.
Los dos combatientes se encontraron en posición de combate, preparados para demostrar sus habilidades. Takeshi, un hábil practicante de karate, desató una serie de rápidos golpes y patadas, mostrando su destreza en el arte marcial.
Takeshi lanzó un potente puñetazo directo hacia el rostro de Ryuji, pero este lo bloqueó con habilidad, respondiendo con un contraataque veloz. Ryuji canalizó su energía y lanzó una serie de golpes y patadas inspirados en el estilo de karate de Takeshi.
El intercambio de movimientos fue impresionante, con Ryuji demostrando que también podía manejar el karate con fluidez. Los golpes y patadas se sucedían, y el sonido de los impactos resonaba en el pasillo.
Ryuji, decidido a demostrar que había aprendido de sus errores, combinaba la técnica del karate con su propia fuerza y agilidad. Realizó un ágil movimiento de piernas, ejecutando una patada giratoria que desafió la guardia de Takeshi. La patada conectó en el costado de Takeshi, haciéndolo retroceder unos pasos.
Takeshi, sintiendo el impacto, se llenó de impotencia y rencor hacia Ryuji. El fuego de la venganza ardía en sus ojos mientras redoblaba su determinación y contraatacaba con una ferocidad renovada. Golpeaba con furia descontrolada, buscando superar a Ryuji a toda costa.
Ryuji, consciente de la hostilidad en el corazón de Takeshi, se mantuvo firme y en guardia, defendiéndose de los ataques feroces. Aunque estaba en desventaja ante la furia desatada de Takeshi, no se dejó intimidar y buscó oportunidades para contraatacar.
La pelea continuó con una intensidad creciente, pero la ira de Takeshi lo hacía cometer errores en su técnica. Ryuji, aprovechando las aperturas, respondía con precisión y eficacia, lanzando golpes y patadas bien calculados.
En un momento crucial, Ryuji desvió un puñetazo de Takeshi y aprovechó la oportunidad para lanzar un potente golpe directo hacia su torso. El impacto fue contundente, enviando a Takeshi hacia atrás, y cayó al suelo con una expresión de dolor y frustración en su rostro.
La pelea había llegado a su fin, pero en lugar de encontrar un respetuo mutuo, Takeshi quedó con un profundo resentimiento hacia Ryuji. Se levantó del suelo con dificultad, mirando a Ryuji con rabia contenida.
Takeshi: Esto no ha terminado, Ryuji. Puede que me hayas vencido hoy, pero te aseguro que nuestra historia no termina aquí. Te demostraré que eres un maldito arrogante que no merece estar en nuestro colegio.
Con esas palabras cargadas de ira, Takeshi se dio la vuelta y se alejó, dejando a Ryuji con un sentimiento agridulce de victoria y preocupación por el resentimiento que había despertado en su oponente.
La pelea con Takeshi había dejado una marca profunda en ambos,o bueno por lo menos a Takeshi ya que Ryuji por otro lado,bueno.....
Ryuji:(poniendo sus manos en el hombro de Akio y Hinata que estaban ahí)bueno,¿Tienen hambre?
Akio y Hinata asintieron con una sonrisa, dejando atrás la intensidad de la pelea y enfocándose en el presente. Juntos, los tres amigos se dirigieron a la cafetería del colegio, disfrutando de un merecido descanso y compartiendo risas.
Ryuji, manteniendo en secreto sus planes como vigilante enmascarado, sabía que debía proteger a sus amigos de cualquier peligro que pudiera acechar en las sombras. Aunque Hinata no sabía de sus actividades nocturnas, Ryuji confiaba en su instinto para protegerse a sí misma. Además, la presencia de Akio, quien ahora había ganado confianza y habilidades gracias a su entrenamiento juntos, le brindaba cierta tranquilidad.
Mientras disfrutaban de sus comidas, Ryuji decidió cambiar el tono de la conversación, tratando de aliviar cualquier tensión que pudiera haber quedado después del enfrentamiento con Takeshi.
Ryuji: Oye, Akio, ¿Que tal si salimos jugar los videojuegos que te gustan tanto todos juntos? Deberíamos organizar una noche de juegos en mi casa este fin de semana. Y Hinata, tú también estás invitada, por supuesto.
Este quedaria pensando en la estúpidez que había dicho ya que recordó que su padre era un yakuza y probablemente se molestaría con el o podría actuar de mala manera con sus invitados. Además de que no le gustaba la idea de involucrarlos con estos,Akio era una expresión por qué quería volverlo fuerte,pero no quería involucrarlo de más.
Akio: ¡Sí, me encantaría! Aunque espero que no me ganes tantas veces como antes, Ryuji.
Hinata: Será divertido pasar tiempo juntos y desconectar un poco del estrés del colegio. Gracias por invitarme, Ryuji.
Ryuji: No hay de qué, chicos. Todos necesitamos un descanso de vez en cuando. Además, estoy seguro de que Akio aprenderá a vencerme pronto. ¡No puedo esperar para ver eso!(con una cara nerviosa ya que no podía retractarse)
Los amigos continuaron disfrutando de su comida, compartiendo anécdotas divertidas y haciendo planes para su noche de juegos. Aunque Ryuji sabía que el camino hacia la justicia aún era largo y difícil, valoraba la amistad y el apoyo de Akio y Hinata en esta lucha contra la corrupción en el colegio.
Mientras tanto, en las sombras, la sombra sin rostro observaba desde lejos, vigilando cada movimiento de Ryuji y sus amigos. La batalla estaba lejos de terminar, y el destino del colegio y de Ryuji seguían en juego.
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