Decía que el lord y su señora dejarían Caithness y me llamaba para pagar una vieja deuda que tengo con él.
Deseaba que vigilara su demesne mientras él no estaba aquí para hacerlo por sí mismo.
Hotaru atisbó clandestinamente sobre la balaustrada y vio a Endimion sentado con dos hombres cerca del hogar principal.
Por un momento eterno, él sencillamente, no pudo apartar la vista de él.
Enojado , desvió su mirada y estudió a los recién llegados.
Uno de los hombres se echó hacia atrás sobre su silla, como si poseyera el torreón y medio campo circundante.
En un escrutinio más cercano, el gamma decidió que probablemente actuaría como si poseyera cualquier lugar que juzgara digno poseer.
Era un estudio en rojo de la cabeza a los pies: cabello peli rojo, piel morena , vestido con un largo traje de lana roja que no se rompía incluso ni con un hilo de color.
Sangre de las Highlands definitivamente tosca, concluyó él . Una cicatriz delgada se extendía desde su mandíbula hasta debajo de su ojo.
Sus ojos flotaron sobre el segundo hombre.
-Quinn- susurró él .
No había visto a Quinn de Moncreiffe desde que se había criado con Endimion bajo la tutela de su padre, años atrás.
Alto, dorado e impresionantemente guapo, Quinn de Moncreiffe lo había confortado en las muchas ocasiones en que Endimion lo había sacado de quicio.
En los años que habían pasado desde que él lo había visto por última vez, había madurado en un hombre sobresaliente, con los hombros anchos, una cintura esbelta, y el largo cabello rubio tirado hacia atrás en una coleta.
-Parece que casi cada hombre en Escocia y la mitad de Inglaterra está endeudado con Gibraltar St. Clair de una manera u otra- observó Quinn.
Ramsay Logan cruzó sus manos detrás de su cabeza, se apoyó de nuevo en su silla y cabeceó.
-Sí. Él me sacó de más de un problema cuando yo era más joven y más proclive a pensar con la cabeza pequeña .
Och, ¿por qué piensas que has cambiado, Logan?- lo provocó Quinn.
No tanto que todavía no pudiera golpearte hasta dejarte sin sentido, de Moncreiffe- replicó Ramsay a su vez.
Ramsay Logan, meditó HOTARU ; el había tenido razón sobre su linaje. Los Logan eran de hecho Highlanders.
Ramsay parecía uno de esos salvajes montañeses cuya notoriedad sólo era excedida por sus masivos títulos.
Eran un clan rico en tierras y poseían gran parte de las Highlands del sur. Sus ojos se arrastraron de nuevo a Endimion, a pesar de sus mejores intenciones.
Él se relajó suntuosamente en su silla, compuesto como un rey y actuando como si tuviera todo el derecho del mundo para estar allí.
Los ojos del pequeño y enojado gamma se estrecharon.
Las esquinas de la boca de Endimion se estiraron brusca y débilmente .
Es como en los viejos tiempos, con los dos atizándose uno al otro, pero salvándome de sus disensiones.
Hay un enigma aquí. ¿Por qué Gibraltar St. Clair convocaría a los tres a Caithness? No he oído hablar de ningún problema aquí en años.
Quinn, ¿qué decía tu mensaje? ¿Que necesitaba que lo sirvieras en Caithness en su ausencia?
Sobre ellos, Hotaru frunció el entrecejo.
Era una buena pregunta. ¿Por qué llamarían sus padres a esos tres hombres a Caithness mientras ellos asistían al bautismo de su nieto?
Hatchard, el jefe armas de Caithness, comandaba una fuerza poderosa de guardias, y no había habido ningún problema en esas partes de las Lowlands durante años.
-Decía que deseaba que cuidara de Caithness en su ausencia, y si no podía sacar tiempo de mis navíos para venir, que debía venir por Hotaru .
Encontré su mensaje bastante singular, pero tuve la impresión de que él estaba angustiado sobre la seguridad de su pequeño hijo y la verdad sea dicha, he extrañado al pequeño - contestó Quinn .
Hotaru se sacudió. ¿A cuál de ellos había engañado su pa?
- Hotaru la Diosa-Emperatriz en persona-. Ramsay encendió una mueca lobuna.
Los orificios nasales de Hotaru se dilataron y su columna se tensó.
-¿Qué?-. Endimion parecía confundido.
Él está refiriéndose a su reputación tan alabada.
¿No te detuviste en los establos cuando llegaste?-. Cuando Endimion agitó su cabeza, Quinn resopló-. Te perdiste de una buena charla.
Los muchachos parloteaban sin parar sobre él antes de que nosotros tuviéramos la oportunidad incluso de apearnos y nos advirtieron de no manchar su semblante de 'santidad'.
La 'Diosa-emperatriz Hotaru', la llamó uno de los muchachos, diciendo que nombrarlo simplemente 'Reina' era demasiado trivial.
¿Hotaru?-. Endimion parecía dudoso .
El nombrado miró furiosamente la cima de su cabeza.
Exactamente- afirmó Ramsay-. Todos ellos.
Un muchacho me dijo que es considerado la segunda Madonna, y cree que si él queda preñado , será ciertamente el producto de una intervención divina.
Debo decir, que cualquier intervención o interacción con Hotaru sería divina- dijo Quinn y sonrió abiertamente.
Sí, justo entre esos divinos muslos suyos. ¿Viste en la vida una pareja mejor formada para el placer de un hombre?
Ramsay bajó sus pies ante el hogar y cambió de posición en su silla, dejando caer sus manos en su regazo.
Las cejas de HOTARU subieron hasta la línea del pelo, y puso una mano sobre su boca.
Endimion echó una profunda mirada a Ramsay y Quinn.
Espera un minuto.
¿Qué quieres decir con 'sus divinos muslos'?
Nunca te has encontrado con Hotaru ¿verdad? No sabes siquiera cómo es. Y Quinn, no lo has visto desde que era pequeño .
Quinn pareció un poco incómodo.
-¿Tiene él el cabello plateado?- replicó Ramsay-. ¿Cantidades de él, desplomándose hasta pasar las curvas de sus caderas? ¿Rostro perfecto y más o menos así de alto?-. Él sostuvo su mano con ligereza sobre su cabeza sentada para demostrarlo-. ¿Está su alcoba en la segunda planta y hacia el este?
Endimion asintió cautelosamente.
Sé cómo se ve. Quinn y yo lo vimos en una ventana cuando llegamos- lo informó Ramsay.
HOTARU gimió suavemente, esperando que él no continuara.
Pero Ramsay continuó .
-Si es él el pequeño que estaba cambiándose de vestido, con unas cuevas que un hombre podría...
Las manos de Hotaru volaron protectoramente a su corpiño. Es un poco tarde para eso, se lamentó.
No la viste vistiéndose- gruñó Endimion, mirando fríamente a Quinn para confirmarlo.
-No- Ramsay proporcionó servicialmente-, lo vimos sin vestir.
Enmarcado en la ventana, el sol derramándose sobre el vestido mañanero más espléndido de piel rosada que he visto alguna vez.
El rostro de un ángel, muslos cremosos, y todo plateado entre ellos.
La mortificación había llevado a las mejillas de Hotaru un rubor furioso desde dentro de su cabeza al saber que le habían visto todo . Ahora parecía incendiarse. Ellos lo habían visto; a todo él .
¿Es eso verdad, Quinn?- demandó Endimion
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