Endimion se marchó a caballo poco después de eso, no contestando ninguna pregunta más dejando a Hawk inmensamente descontento.
Se marchó rápidamente, porque los recuerdos estaban volviendo por propia voluntad, y con furia.
Endimion sabía que tenía que estar solo cuando la plenitud de ellos lo reclamara finalmente.
No pensaba voluntariamente sobre Tuluth nunca.
Infiernos, él no pensaba voluntariamente ya, no si podía evitarlo.
Tuluth: en su memoria un valle humeante, nubes negras tan gruesas que sus ojos ardían con el hedor acre de casas ardientes y carnes ardientes. Niños gritando. ¡Och, Cristo!
Endimion tragó duro cuando estimuló a Occam en un galope por la cuesta.
Permanecía impasible ante la belleza de la noche de las Highlands, perdido en otro tiempo, sólo rodeado por el color de la sangre y la oscuridad de la desolación de un alma deformada, con una estrella brillando débilmente, del color de la plata
HOTARU
Recordar su hermosa imagen en el bosque donde lo vio por primera vez aún seguía intacta en su memoria , su dulzura , su calidez , su amor por cada ser vivo que encontraba y la sonrisa que le regaló aquel día .
¿Es él un animal, pa? ¿Puedo cuidarlo? ¿Por favor? ¡Él es una bestia realmente gloriosa!
Y en su mente él tenía de nuevo dieciséis años y miraba hacia abajo al pequeño niño platinado como la hermosa luna .
El recuerdo se derramó sobre él y goteó su vergüenza, más gruesa que la miel grumosa cayendo de un tarro.
Hotaru lo había encontrado en los bosques, recogiendo basura como una bestia.
-¡Él sería más feroz que mi Savanna TeaGarden, pa!
Savanna TeaGarden era su cachorro, todas sus ciento cuarenta libras de cachorro de perro lobo irlandés.
¡Él me protegería bien, pa, que yo sé que lo haría!
En el momento en que él había dicho las palabras, Daki había hecho el silencioso juramento de protegerlo siempre, sin soñar nunca que llegaría el día en que debería protegerlo de sí mismo.
Endimion frotó su mandíbula recién afeitada y echó su cabeza en el viento.
Por un momento breve, sintió el pelo enmarañado de nuevo, la suciedad y el sudor y su trenza de guerra, sus ojos feroces que rebosaban de odio.
Y el dulce niño puro que había confiado en él, mirándolo.
Och, pero él lo había disuadido rápidamente .
Gibraltar y Elizabeth St. Clair habían estado montando hacia la casa de su hijo en las Highlands durante una semana antes de que Gibraltar finalmente confesara su plan. Él no se lo habría dicho en absoluto, pero no podía permanecer imperturbable viendo a su esposa alterada.
¿Que dijiste qué?- dijo Elizabeth acusadoramente a su marido cuando ella volvió su yegua y fue a medio galope a su lado-. ¿Qué hiciste?
-¿Yo qué? No pude oír nada. Estabas demasiado lejos- la fastidió él.
Eso es, Gibraltar, lejos. ¡Lo sé!
Gibraltar levantó una ceja, curioso.
¿Qué es, amor?
Ruborizada por el agravio, su esposa estaba aún más tentadora que cuando estaba calmada.
Él no era contrario a provocarla gentilmente para disfrutar esa imagen.
Elizabeth sacudió su cabeza vivamente.
Estoy enferma de oír a los hombres hablar sobre nuestro tan perfecto , tan puro , tan solteron que casi es monje , hijo , Gibraltar.
Has estado escuchando detrás de las puertas de nuevo, ¿no es verdad, Elizabeth?- preguntó él con ligereza .
Escuchar detrás de las puertas, no escuchar detrás de las puertas.
Si mi hijo es motivo de discusión, aunque sea sólo por los guardias- ella gesticuló irritablemente en dirección a ellos- tengo derecho a escuchar.
Nuestros temibles protectores, quienes, podría apuntar, son hombres maduros absolutamente saludables, han estado rindiendo tributo a sus virtudes. Y por virtudes no querían decir su físico o cualquiera de sus curvas encantadoras, sino su temperamento dulce, su paciencia... su profesión al claustro, por el amor de Dios. ¿Te susurró una palabra a ti sobre esta súbita inclinación a consagrarse al convento?-.
Sin esperar una respuesta, Elizabeth guió su montura hacia él y lo observó-. Hablan sin parar de cuán perfecto es y ninguno de ellos dice una palabra sobre hacerlo con él .
Gibraltar rió cuando condujo a su semental para que trotara al lado de la yegua de su mujer.
¿Cómo te atreves a pensar que esto es cómico?
Gibraltar agitó su cabeza, sus ojos chispeantes. Sólo Elizabeth tomaría como una ofensa que los hombres no hablaran sobre seducir a su único hijo.
Gibraltar, debo pedirte que seas serio por un momento. Hotaru tiene veintiún años y ningún hombre ha intentado cortejarlo en serio. Juro que es el chico más exquisito en toda Escocia, y tanto los hombres como mujeres caminan en círculos calladamente, adoradores, alrededor de él. Haz algo, Gibraltar. Estoy preocupada
Su sonrisa se marchitó. Elizabeth tenía razón. No era cosa de risa. Gibraltar había sacado esa conclusión por sí mismo. No permitiría que Elizabeth continuara preocupándose cuando él había tomado acción que pondría pronto a ambos su temor a descansar.
-Ya me he ocupado de eso, Elizabeth.
-¿Qué quieres decir? ¿Qué has hecho esta vez?
Gibraltar la estudió intensamente. En ese momento no estaba completamente seguro de qué perturbaría más a Elizabeth: continuar preocupándose sobre el estado de soltería de su hijo , o los detalles de lo que había hecho sin consultarla. Un singular momento masculino de reflexión lo convenció de que ella estaría deslumbrada por su ingenio .
He ordenado a tres hombres cuidar de Caithness en nuestra ausencia, Elizabeth. Cuando volvamos, o HOTARU habrá escogido a uno de ellos, o uno de ellos lo habrá escogido. No son el tipo de hombres que se rinden ante un poco de resistencia. Ni son el tipo de hombres para caer en sus "historias del convento" .
¿Uno de ellos lo escogerá? ¿Estás diciendo que uno de esos hombres que has seleccionado podría comprometerlo si él no escoge?
Seducirlo, Elizabeth, no comprometerlo- protestó Gibraltar-. Ellos no lo arruinarían. Son todos lairds honorables, respetables-. Su voz se ahondó persuasivamente-. Seleccioné a los tres basado en parte en el hecho de que también son todos muy… er - él buscó una palabra lo bastante inocua para que no alarmara a su esposa, porque los hombres que había escogido podían ser patentemente alarmantes -… masculinos-. Si pensaba que su intento de sutileza aliviaba sus preocupaciones, falló-. Exactamente lo que Hotaru necesita- le aseguró él.
-¡Masculinos! ¡Quieres decir sinvergüenzas inveterados y libertinos! Probablemente dominantes, crueles y arrogantes. ¡No me engañes con palabras, Gibraltar! .
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 75 Episodes
Comments