Rouse
Me despierto en la mañana con un tremendo dolor de cabeza, siento mis ojos muy pesados y no quiero levantarme de la cama, no me siento mal físicamente pero tengo mi corazón lastimado, así que decido intentar volver a dormir.
Pero siento una mano que me acaricia el cabello y cuando abro mis ojos, me doy cuenta que es Cristian sentado en el piso de mi habitación abatido. Se sorprende cuando nuestras miradas se encuentran y se levanta de golpe.
-Buenos días-, dice cauteloso esperando mi reacción.
-Buenos días-, es todo lo que digo, y todo el ambiente a nuestro alrededor se siente tan tenso.
-¿Cómo te sientes?-, y yo sólo puedo mirarlo con mala cara.
-¿Cómo me podría sentir después del escándalo de anoche?-, le digo cargado de reproche.
-Estaba preocupado, Rouse. Me sentí angustiado cuando fui a tu trabajo y me dijeron que no estabas, mi cabeza empezó a pensar y no sabía nada de ti, no supe que hacer, así que te empecé a buscar por los alrededores y no logré dar contigo, y me preocupé mucho más- dice sin mirarme.
-Terminé todo mi trabajo temprano y me dieron todo el día libre, así que fui a comer pizza y comprar helado, luego vine a casa-, le digo ya no tan molesta.
-Pero estaba preocupado, Rouse- me dice como si estuviera reviviendo lo mismo de ayer. ¡Ay, Cristian!
-¿De casualidad llamaste aquí a casa para saber si yo estaba aquí? ¿Tu mente nunca imaginó que podría estar en casa o simplemente comiendo pizza?-, le digo confundida, ¿Acaso no es lo que se podría pensar normalmente?
-No, no pensé en eso-, y por un segundo vuelve a ser ese niño pequeño. -Sólo estaba muy preocupado- y se levanta, toma una caja de la mesa del closet y me la da. -Esto es para ti-, termina por decir.
-¿Qué es?-, le pregunto antes de abrirlo.
-Sólo ábrelo-, e intenta una sonrisa. Y yo lo abro, y mi boca casi cae al suelo.
-¡Cristian, te has vuelto loco! ¡No puedo aceptar eso!-, le digo mirando al Iphone de último modelo que tengo en mis manos.
-Pero yo necesito que lo aceptes. Así sabré siempre dónde estás y que estás bien, que no te ha pasado nada malo, y tú me avisarás de cualquier cambio que ocurra en el día-, termina por decir determinado.
-Pero cualquier teléfono común pudo haber resuelto eso ¡No había necesidad de esto! ¡Estás loco de remate!-, vuelvo a decir.
-Ya está configurado para que lo puedas usar, tienes un correo electrónico, tienes tus mensajes de texto, tienes WhatsApp y todo lo que vayas a necesitar, tienes el número de mi padre, Silvia, Clara, el de la casa y por supuesto el mío.- me mira antes de continuar:
-Tienes un localizador por si te pierdes y tienes un mapa de la ciudad. Necesito que me prometas que lo usarás y lo llevarás contigo siempre-, me mira directo a los ojos.
Y yo ahora entiendo todo lo de anoche, ahora todo tiene sentido, se sentía preocupado, igual que la mañana en la que me fui sin despedirme, pero es que esa no es la manera de actuar, aunque ahora veo la justificación a su reacción, no fue mi culpa porque nunca he tenido un teléfono en mi vida, y menos ésta belleza.
Pero sólo tengo una conclusión: Cristian no es un hombre común, definitivamente.
-Bien, te lo prometo-, le digo, y también recuerdo. -¿Qué pasó con las rosas normales que un chico le regala a una chica como disculpa?-, y sonrío un poco. -Tú, Cristian Hassan estás realmente loco-, y yo sonrío.
-Tú me vuelves loco-, y me sonríe también al ver que me sonrojo un poco. Mira hacia los lados buscando algo:
-Ah, casi lo olvido, ya vuelvo-, y sale de la habitación unos minutos, pero vuelve rápidamente con dos tazas y unas cuantas galletas, y yo me quedo mirándolo.
-Toma, es el chocolate que preparaste ayer, lo calenté un poco para que lo tomáramos, y también compré estas galletas para acompañar-, y yo me quedo totalmente sorprendida.
-Gracias-, le digo sorbiendo un poco del chocolate.
-Gracias a ti por prepararlo, quedó muy rico-, y sigue tomando su chocolate.
Nos quedamos en silencio hasta terminar las tazas de café, yo recostada al copete de la cama y él sentado en la orilla. Después de terminar nuestras tazas de café y las galletas él las toma y se las lleva, despidiéndose de mí y diciendo que me espera en el auto.
Dios, Cristian es tan complicado, siempre que hay una emoción fuerte en su cabeza, la expresa con la rabia y con la confrontación, el conflicto… ¿Por qué? ¿Por qué es así? Entonces yo miro el Iphone que depositó en mis manos. ¿Acaso ésta es su forma de pedirme disculpas?
Miro la hora y dejo de pensar en Cristian, lavo mis dientes, me doy un baño, me cambio, tomo mi cartera y mi nuevo teléfono y salgo de la habitación, veo la hora en el móvil y aún es temprano, pero igual decido bajar y hoy Cristian me espera en el auto. Abre la puerta para mí y luego entra él cerrando la puerta.
-Angelo, has una parada en el nuevo restaurante-, le dice al guardia y yo lo miro con el ceño fruncido. -El chocolate con galletas no es un desayuno y tienes que alimentarte bien-, es todo lo que dice, y yo me quedo en silencio.
Pasaron unos minutos y llegamos al restaurante, él rodea el auto y abre mi puerta. Nos bajamos y para mi sorpresa, él toma mi mano y entramos así, agarrados de manos.
Obviamente las personas se nos quedaron mirando y hacían comentarios pero Cristian actuaba como si no los escuchara, así que yo hice lo mismo, nos sentamos en la zona VIP y un camarero nos enseña el menú, pero Cristian ya sabe lo que va a pedir:
-Vamos a pedir una pizza, por favor-, y yo me le quedo mirando con mi boca en el suelo. -¿De qué deseas la pizza?-, y ésta vez se dirige a mí.
-Peperoni-, le digo yo.
-Una pizza de peperoni con…-, me mira para terminar el pedido.
-Coca cola, por favor-, entonces camarero anota eso y se va.
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Comments
Yaris González Acevedo
no era chocolate??🤷
2023-10-23
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