Mis ojos brillaron cuando Randall quito la tapa de la caja de una manera lenta y tranquila, como si temiese destruirla.
Su mirada se entrecerro cuando sus ojos cayeron sobre lo que había dentro de la caja, por un momento, no supe si le agrado o no.
Él movió sus manos y las metió en la caja, sacando una pequeña caja de color rojo muy hermoso, esta tenía pequeñas cintas de color dorado a los lados que terminaba en un moño sobre la tapita de la cajita. Mis ojos se volvieron cálidos al ver esa pequeña caja.
Antes de morir, mi madre me dejó esta gran caja con pertenencias muy valiosas. Cuando se me fue entregada, dijo "Esto es para ti y la persona que más te ama, si hace todo por ti, quedate con él y entrégale la mitad de todo lo que haya en la caja, la otra mitad es tuya."
Nunca revise lo que había en la caja, pero al ver esa pequeña caja, recordé que fue algo que mi madre tenía en su habitación, unos días antes de mi cumpleaños, ella la compró. No sé lo que hay dentro, pero si recuerdo haberla visto en su mesita de noche, justo al lado de la cama.
Randall miró la pequeña caja detenidamente, se volvió hacia mí y me preguntó -¿Qué hay dentro?- pero negué con la cabeza y me encogi de hombros, si soy honesta, no sé en lo más mínimo que hay en la caja. En mi vida pasada no me atreví a abrirla por las cosas que decía mi padre, sobre lo decepcionada que estaría mi madre.
Tal vez, de forma inconsiente, temía hacerlo y dárselo a la persona equivocada, ahora, me alegro de no haberlo hecho.
-¿Enserio no sabes lo que hay?¿No temes que sea algo inapropiado o demasiado exagerado?- La voz de Randall se volvió seria mientras me miraba, mi ceño se frunció cuando escuché sus palabras, mi mirada cayó sobre la cajita una vez más.
Realmente parecía una caja de anillos matrimoniales pero ¿Qué tiene eso de malo? Entrecerre los ojos hacia esa pequeña caja, sacando miles de suposiciones de que podría ser, pero mi mente solo podría pensar en un par de anillos.
-No, no importa si es algo inapropiado o exagerado, solo sé que es para ti y para mí. Me lo dio mi madre unos días antes de morir.- Le dije a Randall con seriedad, quería negar cualquier pensamiento extraño que tuvieran nuestras mentes.
-Ya que te lo dio la Tía, es mejor que lo habrás tú.- Randall me dijo, empujando la caja hacia mí, sin embargo, se la empuje nuevamente a él -Sí te la entrego a ti, es porque quiero que la habrás tú.- Mis palabras fueron firmes, y aunque parecía reacio, abrió con lentitud la cajita.
Mis ojos se abrieron cuando cayeron sobre los dos objetos dorados que yacían silenciosamente en la caja, esos eran ¡Los anillos de compromiso de mamá y papá!
Uno era más pequeño que el otro pero lo demás era exactamente igual, con pequeños gravados que decían "Soy tuya" y "Tu eres mío" escrito en el interior de los anillos, el pequeño y el grande respectivamente. Pequeñas incrustaciones de diamantes yacían alrededor del anillo como decoración.
Mis ojos quedaron fijos en esos anillos durante mucho tiempo ¿Porque mis padres decidieron dármelos? Estos fueron utilizados cuando se comprometieron en su juventud, no deberían habernoslo dado.
Saqué el de tamaño más grande y tomé la mano de Randall para luego colocarlo en el dedo anular, no estoy segura de si va en ese lugar pero lo dejaré allí por el momento. Luego de ponerlo, tome el otro y estaba a punto de ponérmelo cuando mi mano fue detenida por Randall.
Levante la cabeza para mirarlo confundida, al ver su rostro rojo y labios fruncidos, me di cuenta de que estaba nervioso, además de tímido. No pude evitar sonreír, lo encontré tan lindo, me sorprende el no haber notado esas cosas en el pasado.
-Yo lo pondré por ti.- Me dijo con seriedad, sin embargo, pude notar lo nervioso y tímido que se encontraba, sus manos temblaban ligeramente. Casi solté una carcajada pero temía que se pusiera más nervioso si hacía eso, después de todo, era tan tímido que parecía adorable.
Randall pareció poner el anillo con dificultad, pero cuando lo logró, soltó un gran suspiro de alivio, como si hubiese hecho la cosa más dificultosa del mundo. Me reí divertida y lo inste a seguir revisando en la caja.
Pronto, sacó otra caja pero de un tamaño más grande, lo que llamó mi atención, él la abrió, dejando a la vista dos hermosos colgantes con forma de medio corazón, en medio del corazón roto había una letra gravada. Tanto Randall como yo tomamos el que tenía la inicial contraria, ambos nos miramos y luego los pendientes.
Me di cuenta de una cosa, al unir las dos piezas, se formaba un corazón completo y una "Y" justo en medio. Randall sostuvo la que tenía la "H" y yo sostuve la que tenía una "R".
¿Era casualidad o mi padre dijo la verdad cuando me repitió más de diez veces que mi madre quería que me casará con Randall? Eso quieres decir, si es así ¿Decepcione grandemente a mi madre al elegir a otra persona en mi vida pasada? Ni siquiera cumplí su único deseo en mi vida pasada, es más, me molestaba que mi padre lo mencionará porque creía que era mentira.
Pará mí, eran sólo inventos hechos por mi padre para que yo dejara a Maxwell... Ahora parece que nunca fue así.
Pero esta vez, lo haría mejor. Me colgué el collar en el cuello y sonreí mientras miraba a Randall, quien hizo lo mismo con el rostro sonrojado.
Él luego volvió a sacar otra caja, esta vez, era del mismo tamaño que la caja donde venían los anillos. Randall lo abrió y efectivamente, eran anillos pero de matrimonio. Esa la volvimos a guardar, luego sacamos otra pero de un tamaño más grande, ambos nos miramos con sorpresa.
La caja no tenía gran tamaño pero le alcanzan tantas cosas, mi madre sin duda las acomodo muy bien. Randall desató el moño y la abrió con cuidado, ambos soltamos un jadeo cuando vimos muñecos de madera puesto uno al lado del otro.
Uno era un gato de color blanco y ojos negros, su cola larga formaba medio corazón, sus orejas se acostaron hacia adelante mientras su boca estaba ligeramente abierta, como si maullara. En cuanto a la otra, era un gato de color negro y ojos azules, su cola tambien formaba medio corazón, sus orejas, a diferencia del otro gato, estaban levantadas y su boca se encontraba cerrada.
Uno era dócil mientras el otro era dominante, no pude evitar mirar fijamente el gato blanco, el cual parecía dócil. Levante la cabeza y mire a Randall, sus ojos estaban fijos detenidamente en el gato negro. Parecía que los dos elegimos inconscientemente.
Ambos elegimos el propio y nos sonreímos. Esa también era la última caja.
Cuando terminamos de ver las cosas, guarde la caja en el lugar donde la tenía guardada anteriormente. Randall se fue a su habitación luego de darme una pequeña caricia en la cabeza y las buenas noches. En cuanto a mí, tomé una ducha y me fui a dormir.
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Comments
More more ❤️❤️
Era que estabas ciega
2024-12-02
2
Julia Emperatriz Oyola Urzola
que romántico 😊
2024-11-26
1
Vanessa Ibáñez Fernández
que hermoso regalo x parte de su mami
2024-08-23
1