Una buena noticia

Lucia no podía creer lo que Maikol le estaba diciendo.

 

-¿Qué? ¿Por qué no me lo dijiste antes? Cuando hablaste de que tu abuela estaba enferma jamás pensé que fuera algo tan grave- Maikol bajo su rostro y sus ojos se cristalizaron - ¿Qué pasa? Acaso es algo grave- Preguntó ella insistentemente.

 

-Está en estado de coma, pero la verdad es que te he mentido, mi abuela nunca estuvo enferma- Vio como Lucia frunció su ceño – Te he dicho que la familia de mi padre es de temer, al mirarse amenazados porque tendría algo de la herencia han ido a casa como no estaba yo allí tomaron represalia en contra de mi abuela y las consecuencias fueron graves-

 

Le contó él con un nudo en la garganta que apenas lo dejaba hablar.

 

- ¡Eso es terrible mi amor! No debiste haber tomado ese dinero entonces estás en peligro, solo mira lo que le han hecho a tu abuela-

 

Lucia se alarmó mucho, temía por lo que le pudiera pasar a su novio.

 

-No te preocupes, nada me pasara tengo un truco has debajo de la manga. Se de ellos un gran secreto que no les convendría que saliera a la luz y lo mejor que pudieran hacer es dejarme en paz-

 

Exclamó Maikol mientras tenía su mirada fija hacia la nada.

 

Ella se sorprendió cuando apenas los acababa de conocer y ya sabía un secreto de ellos la intriga la estaba consumiendo.

 

- ¿Qué es eso que sabes sobre esa gente? ¿Por qué estás tan seguro de que eso será una amenaza para ellos y te dejarán en paz? –

 

Estaba muy interesada en saber.

 

-Será mejor que no sepas más, yo estoy en peligro no solo por ser el heredero sino también por saber ese secreto del que te estoy hablando, no te quiero exponer lo mejor será que no sepas nada-

 

Le dijo él, mientras ella cruzó sus brazos y volteo su mirada hacia otro lado.

 

-Aquí está, cómo me lo ha pedido lo mejor de la casa-

 

El mesero ya había llegado con la comida de ellos, una deliciosa langosta a la plancha con ensalada.

 

-Muchas gracias, esto se ve realmente delicioso-

Le contestó Maikol aquel mesero.

 

Comenzaron a comer, él tenía mucha hambre, había estado todo el día ocupado que no le había dado tiempo siquiera de poder comer, la comida estaba realmente deliciosa y podía ver como su novia lo disfrutaba.

 

Una vez que terminaron con la comida Maikol dejo la propina sobre la mesa, salieron de allí y subieron nuevamente al auto.

 

- Muchas gracias por haberme traído mi amor –

 

Le dijo Lucia mientras le dio un fuerte abrazo y un beso en sus mejillas.

 

-No tienes nada que agradecer mi amor, ahora te llevaré a casa quiero pasar al hospital para ver cómo sigue mi abuela-

 

Se colocaron el cinturón de seguridad, y comenzaron a conducir a casa de Lucia.

 

“Pobre Maikol no puedo creer que esté pasando por todo esto, él no lo merece es tan noble que se me hace imposible aceptar que tenga que estar sufriendo”

 

Aunque él ante ella tratara de verse duro como un roble ella lo conocía muy bien, mientras él iba concentrado conduciendo ella no quitaba su mirada sobre él y se daba cuenta de que todo esto le estaba afectando mucho, y de una u otra manera también le afectaba a ella por se su novia y amarlo tanto.

 

-Sabes que estoy contigo y siempre será así ¿verdad? –

Colocó su mano sobre su pierna.

 

-Lo se mi amor, por eso te lo agradezco tú y mi abuela lo son todo para mi y ahora que ella se encuentra en esa situación eres tú la que me da fuerzas para continuar-

 

Contestó él mientras la miraba, tomaba su mano y la besaba.

 

Dos cuadras después llegaron a la casa de Lucia ella se quitó el  cinturón, le dio un beso de despedida en sus labios y bajó del auto.

 

Maikol se aseguro de que ella entrara a su casa, y encendió su auto nuevamente conduciendo hasta el hospital, pero había mucho tráfico.

 

-Demonios no puede ser- Golpeo el volante, estaba desesperado tenía dos días sin saber de su abuela -No debí haber dejado que pasara tanto tiempo, prometí que iba a estar a su lado y no lo he hecho-

 

Después de una hora muy larga en el tráfico al fin llegó al hospital, bajó al estacionamiento, dejó su auto y luego entró.

 

Caminó por los pasillos y miró al doctor que atendía a su abuela a punto de entrar en su consultorio.

 

- ¡Doctor! ¡Doctor! ¡espere un momento por favor! –

 

Maikol lo llamó frenando su entrada al consultorio.

 

-Maikol que bueno que has venido-

 

Le dijo el doctor con una gran sonrisa en su rostro.

 

Él no entendía a qué se debía esa sonrisa, pero imaginaba que, si era así, algo bueno había sucedido o al menos eso esperaba.

 

-Estaba resolviendo unos asuntos, pero finalmente he venido-

 

Se excuso delante del doctor por su ausencia.

 

-Tu abuela es muy fuerte, ha evolucionado continuamente y salió del estado en el que estaba es por eso que la hemos trasladado a una habitación normal de igual manera bajo supervisión mía o de alguno de mis colegas que están al tanto de su caso-

 

Dijo él.

 

- ¿Es enserio lo que me dice? No lo puedo creer- tenía una gran sonrisa en su rostro - ¡Gracias! ¡No sabe cuánto se lo agradezco! No pudo contenerse y le dio un fuerte abrazo al doctor, debido a toda la alegría que tenía – Puedo pasar a verla-

 

-Si claro, sígueme por aquí-

 

Él se fue detrás del doctor hasta la habitación de su abuela.

 

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