Estaba allí en esa enorme habitación desempacando sus cosas, la verdad es que estaba bastante asombrado con lo enorme de su cama, el gran balcón que había, la terraza con un jacuzzi personal, camino hasta el closet para comenzar a guardar su ropa y era extremadamente grande.
“Tendré que hacer muchas compras para poder lograr llenarlo”
Pensó él al estar de pie frente a ese enorme closet.
Una vez caminó hasta el baño, quedó asombrado veía todo su alrededor era enorme, sumamente limpio, con una gran bañera.
“No puedo creer que todo esto sea mío, no cabe duda de que mi abuela aquí tendrá las mejores comodidades. Jamás imaginé que estaría en un lugar como este”
En todo momento tenía a su abuela presente.
Seguía observando su habitación el enorme televisor que estaba pegado a la pared, camino hasta las ventanas y la abrió, la vista era espectacular desde allí veía todo el jardín y la piscina.
-Esto es mucho más de lo que siempre soñé-
Dijo mientras se lanzaba muy feliz sobre su cama.
-Lucia, debo buscarla para hablar con ella lo había olvidado-
Se paró muy deprisa de la cama, guardó su billetera su celular y bajo de la habitación tenía mucha hambre así que invitaría a su novia a comer algo y sería allí donde le explicaría todo lo que había sucedido y porque no se había comunicado con ella durante esos dos días.
Al llegar, miro que en la sala solo estaba su madrastra con una cara de desagrado cada vez lo miraba, pero él ignoraba todo eso. La verdad no tenía ninguna intención de encajar con ninguno de ellos y menos con ella.
Sus únicas intenciones era hacer justicia, y solo esperaba el momento en el que tuviera la más mínima prueba acerca del asesinato de su padre para decir toda la verdad.
Abrió la puerta de la mansión, y justamente allí estaba Rivas a punto de tocar el timbre.
-Maikol, veo que vas de salida he llegado en un buen momento entonces-
Le dijo el abogado mientras buscaba algo en su bolsillo.
-Así es, estaba por salir-
Le contestó extrañado, no entendía porque él había llegado en un buen momento.
-Esto es tuyo, sé que te servirá de mucho- Le dijo mientras estiraba sus manos y le entregaba las llaves de un auto -y ahí está el auto- se apartó dejando la vista libre hacia aquel carro que estaba estacionado fuera de la mansión
Maikol no pudo evitar sonreír genuinamente.
-Muchísimas gracias de verdad-
No pudo evitar darle un abrazo y un fuerte apretón de manos.
Rivas veía en él la inocencia que tenía.
-No tienes nada que agradecerme, es a tu padre a quien debes hacerlo todo lo que tienes ahora y comenzaras a tener será solo gracias a él yo solo cumplo con las órdenes que él dejó-
Rivas era un gran amigo de Ricardo le sabía sus más íntimos secretos, y sabía muy bien que le hubiera encantado conocer a Maikol, haber podido compartir con él por eso siempre que pudiera le recalcar que su padre era un gran hombre.
Él no tenía nada más que hacer ahí, Christell no era de su agrado solo había ido hasta allá a entregarle las llaves del auto a su nuevo dueño y en vista de que él saldría se dio la media vuelta y se fue también.
Maikol caminó hasta su nuevo auto y pasó su mano sobre él.
“No puedo creer que esta nave sea mía, Lucia se va a sorprender mucho”
Subió al auto, por dentro era igual de hermoso que por fuera lo encendió y comenzó a conducir a la casa de Lucia.
-Nunca imaginé que podría estar viviendo de esta manera-
Dijo con una gran sonrisa en su rostro mientras mantenía ambas manos en el volante y su mirada fija hacia adelante.
Iba conduciendo a una velocidad adecuada, pasó por una floristería.
“Le llevaré unas flores a Lucia sé cuánto le encantan”
Hizo una parada y se bajó del auto.
-Buenas tardes, me da un ramo de rosas por favor las mejores que tenga-
Pidió ser atendido.
Una vez que le dieron las flores se dio cuenta de que eran muy hermosas estaba seguro de que a su novia le encantaría, sacó dinero de su billetera y pagó.
Fue nuevamente hasta el auto y subió en él, colocó del lado del copiloto el ramo de rosas y siguió conduciendo.
- ¿Cómo estará mi abuela? Debo pasar a verla en cuanto pueda-
Maikol tenía tantas cosas en su mente, que no había pasado a ver cómo seguía su abuela, pero luego lo haría, sabía que todo estaba bien ya que de no ser así el doctor no hubiera tardado en llamarlo.
Llegó fuera de la casa de Lucía, tomó el ramo de rosas, bajó del auto y caminó hasta la puerta.
Toc, toc.
Comenzó a golpear la puerta.
Fue Cristina la madre de Lucia quien lo recibió.
-Maikol, ¿Qué tal? ¿Cómo has estado? -
Le pregunto si ella se la llevaba muy bien.
-Muy bien gracias por preguntar ¿Se encontrará Lucia-
Pregunto extrañado de que no hubiera sido ella quien salió.
-No, ella salió hace poco ya debe estar por llegar-
Agacho su cabeza.
-Maikol ¿eres tú? –
Escucho detrás de él la voz de su novia.
Ella no lo podía creer, jamás la había visto vestir de esa manera tan elegante en la que estaba.
-Soy yo mi amor-
Sonrió y la tomó entre sus brazos.
Pero ella estaba completamente paralizada y en shock.
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