Un plan en contra del heredero capitulo 7

--------------------1 semana después--------------

 

Maikol estaba en su casa, era un día de esos en los que le tocaba ir a trabajar e ir a la universidad llegaría tarde, estaba ya listo para irse de casa. Se sentía ahora tan bien y tan seguro había pasado ya una semana desde la lectura de aquel testamento.

 

Una semana en la que ya no recibió más amenazas si se siguió viendo acosado por la familia de su padre.

 

“Supongo que Rivas se ha encargado de hacerles llegar mi mensaje por eso no han vuelto a molestarme”

 

Pensaba él.

 

-Ya debo irme abuela, nos vemos por la noche-

 

Le dio un beso a su abuela en la frente y salió de casa, de camino al trabajo muy alegre como cada mañana saludando a cada vecino, y al dueño de cada abasto que conocía. Era reconocido por su sencillez y su humildad.

 

Por otra parte, en la mansión Palacios, estaba Christell junto a sus hijos desayunando, llevando su cómoda vida de lujos sin haber trabajado nunca en su vida, sin haber movido si quiera un solo dedo, para obtener algo por ellos mismo

 

-Estamos a muy pocos días de la repartición de la herencia de su padre, estoy segura de que ese aprovechado no dudara en firmar lo que tenga que firma con tal de quedarse con algo. Por eso debemos pensar en algo muy rápido-

 

Dijo Christell a sus hijos con su mirada fija.

 

Maikol estaba equivocado, Rivas no les había dicho nada a ellos acerca de la decisión que él había tomado. Porque pensaba que podía hacerlo cambiar de opinión antes de que llegara el día de la firma de documento y repartición de la herencia.

 

-Así es mamá, tenemos que enviarle un recadito más. Es un cobarde ¿Recuerdan como salió corriendo el día que lo seguíamos? –

 

Dijo Martin con su risa burlona.

 

-Esta vez debemos ir más lejos, que él sienta realmente el verdadero temor para que no pase jamás por su cabeza tomar ni un solo peso-

 

Agrego Abril, quien no podía quedarse sin opinar.

 

Era igual a su madre, incluso mucho más astuta y malvada que su hermano Martín.

 

Todos hicieron silencio mientras cada uno maquinaba en su mente que era lo que podían hacer, en contra de Maikol quien ya había tomado la decisión de seguir con su vida de la manera en la que solía hacerlo, prefirió dejar de lado toda aquella fortuna antes de perder su paz y su tranquilidad.

 

-¡Claro eso es! Debemos hacerle una visita a su casa, y dejarle un pequeño recado- Sonrió Christell con una risa malévola. -Pero es obvio que yo no me encargare de eso, y ustedes mucho menos- Limpio su boca con un pañuelo. -Gonzalo, ven acá por favor-

 

Llamo a uno de los hombres que trabajaban para ella, era él uno de los que solían hacerle todo el trabajo sucio para que ni ella ni sus hijos se verían involucrados en escándalos.

 

-Dígame señora me ha llamado-

Gonzalo se paro frente a ella muy serio, tenías gafas y traje oscuro. Sabia muy bien que cuando ella lo llamaba no era para nada más que para realizar uno de sus trabajos.

 

-Así es, necesito que vayas a esta dirección- le dio una nota con la dirección de la casa de Maikol -Destruyas esa casa por completo, rompas todo lo que este adentro, que se den cuenta de que estuvimos ahí. Este es el trabajo más importante que podrás hacer en todos los años que tines trabajando para mi y será el mejor pagado ya que de eso depende mi seguridad y la de mis hijos-

 

-Muy bien señora, he entendido sus ordenes perfectamente. Si me disculpa iré a cumplir con eso ahora mismo-

 

Christell y sus hijos estaban allí gozando, disfrutando, cantando victoria antes de tiempo. Mientras que Gonzalo preparo a otros dos hombres más para que lo acompañaran a esa misión que acababan de encargarle.

 

Subieron a un auto negro, bastante lujoso y a toda velocidad comenzaron a conducir hasta la dirección que se le había dado.

 

- ¿A que chiquero nos has metido? -

 

Pregunto uno de los hombres que Gonzalo llevo al mirar el barrio en el que se estaban metiendo, todas las calles llenas de pantano, y muchas personas mal vestidas.

 

-Han sido ordenes de la señora Christell, y debemos cumplir- Contesto Gonzalo muy serio. -Esta es la casa, detente-

 

Bajaron del auto, y de una fuerte patada derrumbaron la puerta, los vecinos que vieron aquello no intervinieron no sabían quienes eran esos hombres, jamás los habían visto por ahí y temían que también pudieran hacerles algo.

 

- ¿Qué está pasando? ¿Quiénes son ustedes? –

 

La abuela de Maikol estaba en la sala, haciendo su trabajo planchando ropa de los vecinos y se asombro mucho al mirar a esos hombres entrar de esa manera.

 

Sin decir nada, uno de ellos la tomo a la fuerza, la sentó en una silla y la ato en medio de la sala, mientras que los demás arrojaban a todo al suelo destruían todo lo que ahí estaba incluso la plancha de la señora Elizabeth. Su única herramienta de trabajo.

 

-Deténganse ¡Por favor! ¿Por qué están haciendo esto? –

 

Antes de desalojar la casa, uno de ellos al salir le dio un fuerte golpe con un arma en la cabeza dejándola inconsciente.

 

Subieron al auto y volvieron a la mansión.

 

-Este hecho señora, hemos hecho lo que me ha encargado-

 

Christell, Abril y Martin lo miraban muy orgullosos.

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