Enfrentando a la familia de mi padre.

Al llegar la mañana siguiente, un rayo de luz del sol le aviso a Maikol de que ya era un nuevo día, el día que él ya tanto estaba esperando.

Abrió sus ojos, y miro sus despertador.

"Se me va hacer tarde"

Se levantó de prisa, fue hasta el baño lavo sus dientes, su cara rápidamente volvió a la habitación y se colocó un traje muy elegante justamente el único que tenía, se lo había regalado su abuelo el día de su graduación.

Tomo un bolso y fue a la habitación de su abuela tomo una de sus pijamas, cobijas y sábanas para su comodidad para los días que estuviera ahí.

Salió de casa y tomo un taxi de camino al hospital. Tomo su celular y marco el número de Rivas, pero antes de que pudiera llamarlo entro una llamada de él primero.

-Maikol, buenos días paso por ti en diez minutos para llevarte a la mansión -

Le dijo él.

-Buenos días Rivas, justamente estaba por llamarte. Nos vemos allá debo ir hacer unas cosas primero que no me llevarán mucho tiempo y luego me dirijo hasta alla-

Contesto Maikol.

Quería llegar el solo para darles esa gran sorpresa y ese desayuno amargo a la viuda de su padre y sus hermanos.

Llegó al hospital, bajo del auto y entro. Al hacerlo miro al doctor que llevaba el caso de su abuela. Así que se acercó a él para hablarle.

-Buenos días doctor- estrecharon sus manos -Aqui está lo que me ha pedido para mi abuela, debo irme hacer unas cosas pero antes me gustaría verla ¿Será posible?-

-Buenos días hijo, que bien que hayas llegado temprano debemos cambiarla de ropa. Aún no tiene permitida las visitas pero te daré cinco minutos para que puedas estar con ella-

Maikol sonrió, y siguió al doctor hasta llegar a la habitación donde estaba su abuela internada, abrió la puerta cuidadosamente al entrar sus ojos se cristalizaron, esto fue inevitable para él viendo a su abuela en esa condición.

Camino lentamente hasta ella y tomo su mano.

-Todo va estar bien abuelita, lo prometo aquí estoy contigo. Perdóname por haber ocasionado esto, no sé si puedas escucharme pero te amo mucho, recupérate pronto porque te necesito -

Le dijo en voz baja con la esperanza de que ella lo estuviera escuchando.

"No soporto verla de esa manera, tan frágil e indefensa ¿Como pudieron esos mal nacidos hacerle esto? No debieron meterse jamás con ella su problema es conmigo"

De pronto en el bolsillo sintió su celular vibrar.

-Disculpa que te llame otra vez, se que dijiste que resolverías unos asuntos pendientes. Solo quería saber si ya estabas cerca solo faltas tú para dar incio a todo-

Una vez más llamaba el abogado.

"Lo había olvidado por completo, mirar a mi abuela de es manera borro todas mis ideas solo estaba concentrado en ella"

-Si claro, llegaré cuanto antes. Solo te quiero pedir un favor no le digas a nadie que estaré ahí -

Él quería que todas esas personas se llevarán una gran sorpresa.

Se acercó una vez más a su abuela le dió un beso en la frente.

"Todo esto es por tu abuela, se que no te gustaría que me estuviera arriesgando de esta manera. Pero esto no puede quedarse así"

Salió de la habitación, directo hasta la salida donde había una línea de taxis. Subió en uno de ellos.

-A la mansión de los Palacios por favor-

Este lugar era tan reconocido y todos hablaban de esas personas, de lo poderosa que era esa familia que no fue necesario ni siquiera darle la dirección al chófer del lugar ya sabía cómo llegar.

Luego de unos minutos llegó a las afueras de la mansión, sentio como los nervios invadieron una vez más su cuerpo, no sabía lo que le esperaría del otro lado de la mansión pero ya estaba allí y decidido a ir con todo en contra de ellos.

Tocó el timbre.

Una de las empleadas de servicio abrió la puerta, y se quedó impactada al mirarlo ahí, sabía la reacción que tendría su patrona y no sabía si lo dejaría entrar.

-¿Que haces ahí parada como una inútil? ¿Quien es?-

Escucho Maikol cuando aquella mujer grito. Respiro profundo y contesto.

-¡Soy yo! ¡El heredero de la mitad de toda su fortuna!-

Con una gran sonrisa en su rostro aunque sus manos estuvieran sudorosas.

Rivas también sonrió al mirarlo ahí, la cara de Christell era de furia y si podía negar.

-¿Qué haces tú aquí? ¡No tienes lugar en esta casa!, ¡No hay nada aquí que te pertenezca!, ¡Fuera! ¡Vete de aquí ahora mismo!-

Lo empujaban en repetidas oportunidades hacia afuera.

-Se equivoca, por supuesto que mucho de lo que hay aquí me pertenece tengo todo el derecho de estar aquí -

Le contesto él esquivando todos esos golpes.

Martín se fue sobre él, lanzando un golpe hacia su rostro pero por suerte lo pudo esquivar.

-Paren ya con esto, nadie saldrá de aquí Maikol tiene todo el derecho de estar aquí así como a Martin y Abril se le entregará la parte de su herencia a él también -

Expresos Rivas mientras se ponía en medio de ellos dos.

-Veo que no te ha quedado claro los recaditos que te enviamos-

Dijo Abril con su voz de niña mimada, pero se dió cuenta de que había cometido un gran error al haber abierto la boca.

Rivas los miro algo extrañado.

-¿Recados? ¿Cuáles recados?

Preguntó él.

-Lo sabía, sabía que habían sido ustedes infelices ¿por qué lo hicieron?-

Maikol se alteró mucho, pero Rivas seguía sin entender nada, claramente a Christell no le convenía que el abogado se enterará de eso.

-No saben lo que dicen, no les hagas caso mejor vayamos al comedor -

Tomo a Rivas del brazo mientras miraba a Maikol con ojos de amenaza.

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