Capitulo 11

Al llegar a casa aun mi mal humor fue bastante notorio más porque entre seria y fui directo hacia la escalera para ir a su habitación. Me había olvidado completamente que mi madre estaba en casa.

-Hola Katie... -Me saluda mi madre desde la cocina. Al oír la puerta abrirse fue hacia el recibidor a darme la bienvenida y preguntarme como me fue.

-Hola mamá. -Respondí al saludo con una sonrisa.

-¿Cómo te fue en la escuela? -Me pregunto mi madre mientras venía de la cocina, pero cuando vio mi cara ya supo como me fue.

-Bien, el profesor nos contó una nueva historia -Respondi sonriente.

Mi madre no pudo evitar notar que algo ando mal en mí, eso era lo que más temia aunque mentiría si dijera que no me lo esperaba y es que ella siempre se da cuenta de las cosas. Podría ocultar mi estado de ánimo a cualquier otra persona, sin embargo, era imposible ocultarle algo a mi madre.

-¿Estás bien? -Me pregunto preocupada.

-Si, solo esa niñas tontas de la escuela que les gusta molestar pero no les hago caso. -Respondí llevando el dorso de mi mano a mi frente. -Me duele la cabeza.

-Muy bien, aún así recuerda que puedes decirle al maestro -Dijo mi madre algo preocupada. -¿Quieres una aspirina?

-Si, por favor. -Respondí intentando relajarme.

Tomé la aspirina pasándola con agua y le devolví el vaso.

-Gracias, mamá.

-Me alegro de que te hayas divertido.-Me respondió mi madre.-¿Quieres irte a descansar un rato y te despiertas para la merienda?

-Si, hoy ha sido un día muy pesado. -Exclame con una sonrisa fingida que no lograba engañar.

-¿Quieres que te despierte para la merienda? -Me preguntó mi madre.

-Si, gracias. -Le respondí antes de darme media vuelta para dirigirme a la escalera para ir a mi habitación. Al llegar a mi habitación entré cerrando la puerta detrás de mí.

Cuando la puerta se cerró pude notar algo extraño, la "piedra" de aquel collar comenzó a brillar de un tono violeta, la luz de mi habitación estaba apagada y aunque entraba algo de luz por la ventana supuse que debió ser de las que brillan en la oscuridad pero luego pensé y no había brillado así antes. Pensé que estaba tan cansada que ya estaba alucinando así que corrí hacia mi cama, entonces de un salto me recosté sobre las sábanas, y cerré mis ojos y me dormi. Una vez más para mí mala suerte había tenido un sueño extraño aunque no lo entendí, por más que intentaba buscarle sentido no podía pensar en nada hasta que me despertó el teléfono sonando. Estuve mi mano intentando tomar el teléfono acostada, sin embargo, mi mano solo tocaba la orilla de la mesita de luz, así que tuve que sentarme para contestar la llamada.

-Hola? -Pregunte antes de emitir un gran y largo bostezo.-Oh, hola Alice ¿Cómo estás?

-Yo estoy bien ¿Tú, cómo estás? -Me preguntó Alice

-Estoy bien, gracias. -Le respondí a Alice. -Estaban durmiendo.

-Genial. -Exclama Lara.

Alice y yo conversamos por teléfono emocionada porque ya mañana (sábado) es Halloween y será una noche fantástica. Al terminar de hablar mi madre entró por la puerta de mi habitación con un vaso de chocolatada en una mano y un plato con torta fritas en la otra.

-¿Estás despierta? -Me preguntó mi madre.-Pensé que estarías durmiendo.

-Acabo de despertar, mami. -Le respondí a mi madre.

-Aqui te traje la merienda me dijo mi madre poniendo el vaso y plato sobre la mesita.

-Gracias, mami. -Le dije a mi madre.

-¿Cómo te sientes? -Me pregunto mi madre aún preocupada.

-Si, ya me siento mejor, gracias. -Le respondí.-Solo necesitaba descansar.

-¿Estás hablando con Alicr? -Me preguntó mi madre.

-Sí, estaba hablando con ella. -Le respondí. -Quedamos en que mañana a las 7:00 pm nos reunimos para ir juntas a pedir dulces.

-Tengan cuidado. -Me suplicó mi madre.

-Vamos a tener cuidado, mami. -Le respondí.

-Ya aproveché para tener los adornos listos para ponerlos, solo falta tallar el nabo.

No te preocupes. -Exclamé sonriente.-Yo en la noche la tallo antes de dormir.

-Bien, te lo encargo entonces. -Me respondió mi madre.-Y ahora te dejo merendar tranquila mientras iré a poner los adornos y así lo hizo, mi madre fue a poner los adornos de halloween mientras yo merendaba. Me encantan las torta fritas que hace mi madre, la verdad es que son fantásticas.

Las tortas fritas de mi madre lograron alegrar el día y es que ¿a quién no le alegraría el día algo hecho por su madre con todo el amor del mundo?. Aun así mi plan quedé en mi habitación hasta la hora de la cena porque de vez en cuando tenía mis altibajos y no quería preocupar a mi madre pero mi plan cambio cuando luego de cenar mi madre llamo a la puerta del cuarto.

-Katie? -Dijo mi madre desde el otro lado de la puerta. -Te busca un chico.

-¿A mi? -Pregunte confundida. -¿Un chico?

-Si a ti. -Me dijo.

-Quien es? -Le pregunte mi madre.

-No le pregunté cómo se llama. -Respondio mi madre. -¿Le digo que estás ocupada?

-No, ya voy. -Le dije a mi madre.

Tal ves por curiosidad o aburrimiento fui a ver de quién se trataba y se podrán imaginar mi sorpresa al ver a shemp de pie esperándome en al sala.

-Oh.. Jose.. -Le dije sorprendida.

-Hola, Deby. -Me respondió con una sonrisa.

-¿Como supiste dónde vivo? -Le pregunte.

-Alice me pasó tu direccion. -Me respondió Jose. -Estaba preocupado por ti después de lo de la tarantula y quise venir a ver cómo estabas ¿Estuve mal?

-No, gracias por venir. -Le dije sonriente.

-Katie, ¿tu amigo quiere algo de beber? -Me pregunto mi madre asomendose desde la cocina.

-¿Quieres tomar algo? -Le pregunte.

-No puedo, tengo que ir a casa solo fui a comprar y aproveché que está cerca. -Mi padre no tiene mucha memoria.

-Dice que no, mami. -Le dije a mi madre.

-Esta bien, si quieren ahi jugo o gaseosa en el refrigerador. -Respondio mi madre desde la cocina.

-No te preocupes dice que ya tiene que irse. -Le dije.

-Tu madre es muy hospitalaria. -Alago Jose a mi madre.

-Gracias. -Le dije sonriente.-Hoy vendrá Alicr ¿Quieres venir a pedir dulces con nosotras?

-No puedo, mi madre me llevará -Pregunto Shemp.

-Genial. -Le respondí.

-Bien ya debo irme. -Dijo José despidiéndose.

-Nos vemos. -Le dije extendiendo mi mano hacia el.

En lugar de estrechar mi mano la había tomado para darle un beso, cómo si fuera una especie de damisela o algo así. No podía creerlo está ves no podía negarlo me estaba sonrojando y bastante. Cuando se fue volví a mi habitación emocionada aunque mi emocion duro poco al pensar en el pequeño momento que tuve para dormir;

En mi sueño todo estaba oscuro y frente a mi había una mujer que no había visto antes, estaba vestida con un kimono negro y rojo, tenía sus labios pintados del mismo color rojo carmesi al igual que la sombra en sus párpados y el esmalte en sus uñas, dos cintas negras que deja caer por su espalda. Sobre su apariencia física debo decir que tenía cara casi redonda, piel clara (blanca) y ojos de color negro que hacían juego con su cabello en el cual usaba un peinado de Geisha sujeto por numerosas peinetas.

No sabía quién era esa mujer, ni porque soñaba con ella no estaba segura dehaber visto o siquiera imaginado a alguien así, ella murmuraba algo que aunque intentaba decifrar no llegue a entender pero lo que más llamo mi atención fue su expresión, pude notar cierta malicia en su rostro.

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