Capitulo 06

La profesora Nilda baja la mirada para ver a las personas que faltan de la lista y decir:

-Sidney Mall.

Una niña levantó su mano.

-¿Se que se disfrazara Sidney? -Le pregunto la profesora Nilda.

-De Jim Morrison. -Dijo ella.

-¿Quien es? -Pregunto la profesora con curiosidad.

-fue un cantautor y poeta estadounidense, célebre por ser el vocalista de la mítica banda de rock The Door y debido a sus canciones, personalidad y actuaciones, es considerado por críticos y admiradores como uno de los cantantes más representativos e influyentes de la historia del rock, y, debido a las circunstancias dramáticas que rodean su vida y muerte, en la última parte del siglo XX, fue uno de los iconos de rebeldía en la cultura popular, representando la brecha generacional y la contracultura juvenil. -Le contesto Sidney. -Con intención de difundir su poesía, Morrison enseñó un par de trabajos que podían ser musicalizados. Ray Manzarek pidió que le cantara alguno y, sobre la arena de Venice, tímidamente, entonó los primeros versos de «Moonlight Drive». Al escucharlo, Manzarek quedó sorprendido por su talento y le pidió que formaran una banda de rock, lo que Jim aceptó "para ganar un millón de dólares", como ya siendo famosos comentarían. Después de varios cambios en los integrantes del grupo, terminaron formando The Doors: Ray Manzarek en los teclados, Robby Krieger en la guitarra y John Densmore en la batería (estos dos últimos procedentes del grupo The Psychedelic Rangers), además de la voz de Jim Morrison.

-¿Que más? -Le pregunto Nilda. -El nombre que escogieron procede del título del ensayo Las puertas de la percepción, de Aldous Huxley, sobre la mescalina, inspirado a su vez en la cita de William Blake que dice: "Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito" ("If the doors of perception were cleansed every thing would appear to man as it is, infinite") y después de dar muchos conciertos en locales de Los Ángeles, consiguieron un contrato para tocar en el bar conocido como "Whisky a Go Go". Noche tras noche tocaban sus canciones más populares, entre las que se encontraba una larga canción compuesta a base de improvisaciones denominada «The End». Morrison añadía o quitaba de ella versos a placer, dependiendo de su estado de humor. Un día, después de haber consumido grandes cantidades de alcohol, marihuana y LSD, tuvo que ser llevado por sus compañeros casi a rastras hacia el bar y, de alguna forma, lograron hacerlo cantar. Al llegar a la interpretación de «The End», tal como hacía siempre, comenzó a improvisar sobre la música, pero aquel momento habría de terminar formando parte no solo de la leyenda de The Doors sino del imaginario roquero en general. Morrison compuso en directo una breve y original versión de la tragedia Edipo rey, de Sófocles, en la que Edipo, por azar del destino, termina matando a su padre y desposándose con Yocasta, su madre.

-Atlas Brisa. -Dijo La profesora Nilda.

Una niña de piel blanca Intermedia, de nariz romana y cabello enrulado levantó su mano.

-¿De qué se disfrazará?

-De Sirenita. -Responde Brie Pabón.

-Sirena, excelente. -Dice Nilda. -¿Que puede decirnos sobre las sirenas?

-Croner nos dijo que originalmente, en la Antigüedad clásica, se las representaba como seres híbridos con rostro o torso de mujer y cuerpo de ave (similares al Ba de la mitología egipcia) que habitaban en una isla rocosa; a partir de la Edad Media adquirieron apariencia pisciforme: hermosas mujeres con cola de pez en lugar de piernas que moraban en las profundidades y en ambos casos se les atribuía una irresistible voz melodiosa con la que atraían locamente a los marineros. -Replico Alice. -En el marco de la mitología clásica, las sirenas son criaturas ligeramente difusas debido al remoto trasfondo de su origen, probablemente ligado al mundo de los muertos. Se trataba de seres con cuerpo de pájaro y rostro o torso de mujer, exactamente parecidas a sus parientes las Harpías, poseedores de una voz musical prodigiosamente atractiva e hipnótica con la que embrujaban a los navegantes que pasaban junto a sus costas y los conducían a la muerte. La tradición las hacía habitar en una isla rocosa del Mediterráneo frente a Sorrento, en el litoral de la Italia meridional (en ocasiones identificada con la isla de Capri).

-No sabía eso de las aves. -Dijo Nilda.

-Distintos relatos las hacen descender de los dioses fluviales Aqueloo —una versión las hacía proceder de su sangre cuando ésta fue derramada por Heracles— o Forcis, sea sin intervención femenina o con la de las musas Estérope, Melpómene o Terpsícore, relacionadas con el canto y el baile. Su número es también impreciso, contándose entre dos y cinco. Los nombres registrados incluyen Agláope (la de bello rostro), Telxiepia (de palabras aclamantes) o Telxínoe (deleite del corazón), Pisínoe (la persuasiva), Parténope (aroma a doncella), Ligeia (empleado luego por Edgar Allan Poe para el célebre cuento homónimo sobre una mujer de mortal belleza), Leucosia (ser puro), Molpe (la musa), Radne (mejoramiento) y Teles (la perfecta) y en ocasiones se les atribuye el uso de instrumentos musicales como la flauta o la lira además de la voz. -Relico Brisa. -El primer testimonio escrito que se tiene de ellas es su mención en la Odisea de Homero, pero ya figuraban en representaciones artísticas de antigüedad mucho mayor, a menudo en monumentos y ofrendas funerarios. Se presume así su vínculo con el otro mundo, siendo muy plausible que al principio representaran iconográficamente a los espíritus de los difuntos y/o que se las considerara encargadas de transportar las almas al Hades (función que posteriormente asumiría el dios Hermes en su papel de psicopompo) y su fama deriva principalmente del célebre episodio que protagonizan con Odiseo (Ulises) en el citado poema homérico: el héroe aqueo, durante el periplo de regreso a su patria Ítaca y prevenido por la maga Circe, pasa junto a su isla y logra salir indemne del peligro de su canto, gracias a que se hace atar al mástil de su barco mientras que el resto de la tripulación usa tapones de cera para no sucumbir al hechizo. Con todo, las sirenas también figuran en otros episodios míticos, muchas veces con reminiscencias de ese anterior papel como deidades ctónicas de la otra vida: algunas versiones narran que acompañaban a Perséfone cuando fue raptada por Hades y que su apariencia bestial fue el castigo impuesto por Deméter por no proteger a su hija del dios del inframundo; en otras, el cuerpo alado es un don de Zeus para permitirles perseguir al raptor, y aun en otras es una pena impuesta por Afrodita por resistirse a la voluptuosidad o por envidia de su gran belleza. También se cuenta que perdieron sus plumas como castigo por retar a las Musas a una competición de canto que perdieron, aunque esta anécdota supone obviar su ascendencia materna.

-¿Que más? -Pregunto Nilda.

-Desde el asentamiento mismo del mito según esta acepción, es costumbre firmemente aceptada el asumir que las sirenas embelesaban a los marineros para que se estrellaran contra los escollos cercanos y así poder devorarlos, ya que Homero describe cómo las orillas aparecen repletas de huesos humanos. No obstante, nunca se menciona expresamente que el objetivo de estas criaturas sea el asesinato y la antropofagia, y se detalla que esos huesos todavía tienen la piel adherida que "se pudre al sol". Unido a que (según el texto de la Odisea) el contenido de la canción de las sirenas es la invitación al placer y al conocimiento, no pocos estudiosos apuntan que cabría la posibilidad de que se limitaran a atraer a los viajeros y éstos acabaran por morir de inanición en la isla, absortos en el éxtasis de esas subyugantes voces que les hacían olvidar todo lo demás. En cualquier caso, la naturaleza de las sirenas está siempre imbuída de cierta perfidia seductora. -Dijo Los antropólogos que suscriben el parentesco de las sirenas con el más allá plantean una hipótesis: en paralelo con arquetipos de otras culturas, quizá estos seres fueran inicialmente genios que guardaban el paso hacia las Puertas de la Muerte. Puertas que muy bien podrían estar simbólicamente emparentadas con el paso de Escila y Caribdis, al que las sirenas están próximas geográficamente según las fuentes. Eurípides, en una estrofa del coro de Helena (verso 168) las llama παρθηνικοι κοραι parthenikoi korai, ‘jóvenes doncellas’; en este fragmento se apoyan Laurence Kahn-Lyotard y Nicole Loraux para incluirlas dentro de las figuras del Más Allá, identificándolas con las cantoras de las Islas de los Bienaventurados descritas por Platón. -Replico Brisa. -En cuanto a su desaparición, la versión más extendida es que, cumpliéndose un oráculo de la diosa Gea, cuando Odiseo (u Orfeo en el caso de las Argonáuticas) se resistió al efecto de sus voces, las sirenas cayeron al mar y se convirtieron en riscos o perecieron. En esta última variante, el cadáver de una de ellas, Parténope, fue arrastrado por las olas hasta tierra firme y en torno a su sepulcro se fundó la actual ciudad de Nápoles.

-¿Que más? -Pregunto Nilda.

-En Medio Oriente: Las primeras historias conocidas sobre sirenas aparecieron en Asiria, antes del 1000 a. C. El hecho de representarlas con medio cuerpo de pez se debe a la leyenda referida por Diodoro Sículo en la que Derceto ofendió a Venus y entonces la diosa le inspiró amor hacia un pastor. De este amor nació una niña, Semíramis, que llegaría a ser reina de Babilonia. Después de nacer su hija, también por obra de Venus, acabó el amor. Derceto, llena de ira, abandonó a su hija, hizo matar al hombre a quien había amado y se arrojó al agua dispuesta a suicidarse, lo que los dioses no permitieron. Así dio origen a su morfología anfibia. Esta diosa Derceto es muy similar a la figura de Atargatis la diosa siria con forma de sirena a la cual los peces le eran consagrados. La diosa fue adorada en templos en los que había grandes estanques, y, puesto que era la deidad que gobernaba los mares, sus sacerdotes solían vender licencias de pesca a los marineros. -Le dijo Brisa. -La naturaleza de las rusalkas varía entre las tradiciones populares, pero según el etnólogo D.K. Zelenin todas comparten un elemento común: son los espíritus inquietos de los muertos inmundos. Suelen ser los fantasmas de mujeres jóvenes que murieron de forma violenta o prematura, quizás por asesinato o suicidio, antes de su boda y especialmente por aahogamient pero se dice que las rusalkas habitan en lagos y ríos. Aparecen como hermosas mujeres jóvenes con cabello largo de color verde pálido y piel pálida. Se les puede ver después del anochecer, bailando juntas bajo la luna y llamando a los jóvenes por su nombre, atrayéndolos al agua para ahogarlos. La caracterización de las rusalkas prevalece en la tradición de Rusia, Ucrania y Bielorrusia, y fue un punto de referencias para los autores rusos del siglo 15 y la más conocida de las óperas del gran compositor nacionalista checo Antonín Dvořák se llama Rusalka pero en las Islas Británicas: Las sirenas se observaron en el folclore británico como presagios de mala suerte. Las sirenas también podrían nadar en agua dulce y llegar hasta los ríos y lagos y ahogar a sus víctimas, haciéndoles creer que eran personas que se estaban ahogando. En ocasiones, las sirenas podrían curar enfermedades. Algunas sirenas eran descritas como monstruos grandes de hasta 600 m. y es muy conocida en Gales la historia de Dahud, la princesa de Caer Ys, una ciudad que, debido a los pecados de la hija del Rey (la joven y bella Dahud), fue condenada por los dioses a ser tragada por las olas. Cuando el padre de Dahud escapaba, su hija cayó al mar, y ahí sigue desde entonces, transformada en una sirena, nadando entre las ruinas de Caer Ys. Otra leyenda muy popular en Gales es la de Murgen: En el siglo vi, una sirena fue capturada y bautizada en el norte de Gales, y se le enseñó la lengua nativa. Se dijo que no era pez porque cosía y hablaba, pero no era mujer porque podía vivir bajo el agua. La sirena figuró como una santa en ciertos almanaques antiguos, bajo el nombre de Murgen que quiere decir mujer que viene del mar.En Irlanda a los sirénidos los llaman merrows. Creen que el número de hembras es superior al de los machos, aunque estos son más feos que sus compañeras: un merrow masculino poseen dientes puntiagudos y rostro semejante a un cerdo. Todos los merrows se caracterizan por las membranas de sus manos, su hostilidad hacia los humanos y sus prendas mágicas, que les permiten atravesar cualquier corriente oceánica. Todo hombre o mujer que le roba la prenda a un merrow tiene poder sobre él, y en muchos relatos, varios hombres esconden estas prendas obligando a las hembras a casarse con ellos. Los hombres ganan así esposas bellas y ricas (debido a los botines que las sirenas obtienen con los naufragios), pero si la esposa merrow recupera su prenda, la llamada del mar será tan fuerte que acabará abandonando a sus hijos y a su marido.

En la mitología escocesa, hay una sirena llamada Ceasg o "doncella de las olas". La parte inferior de esta sirena es la de un salmón. Se dice que a aquellos que la capturan les concede tres deseos si la devuelven al agua, pero cuando un hombre se enamora de ella, la mujer-salmón lo seduce y lo arrastra a las profundidades. Famosos son también en Escocia los selkies, hadas marinas que en el mar adoptan la forma de una foca, pero al llegar a la tierra se deshacen de sus pieles para tomar forma de mujer. Al igual que con los merrows, todo hombre que quiera una esposa selkie solo tiene que robarle la piel de foca, pero si ella encuentra la piel, volverá al mar para siempre. Los hijos nacidos de la unión de hombres y selkies tenían membranas que unían los dedos de sus pies o sus manos.

En China: En algunos cuentos antiguos, las sirenas son una especie cuyas lágrimas se convierten en perlas preciosas. Las sirenas también pueden tejer un material muy valioso que no solo es ligero sino también hermoso y transparente. Debido a esto, los pescadores siempre tenían ganas de agarrarlas, pero el canto de las sirenas lo dificultaba. En otras leyendas chinas, las sirenas son unas criaturas maravillosas, hábiles y versátiles y estaba mal visto que los pescadores quisieran capturarlas en la Península Ibérica: Las historias de sirenas también son muy famosas en la península, hay una gran cantidad de relatos acerca de mujeres-pez que seducen a los marinos, aunque en otros, estas ninfas son totalmente benevolentes pero es famosa en Cantabria la historia de La Sirenuca, una sirena que antes fue humana. Su madre, harta de que la desobedeciera para ir a los acantilados, gritó "Permita Dios que te vuelvas pez", y así sucedió. Desde entonces, alerta con su canto a los marineros de que se acercan peligrosamente a los acantilados. Esta es una de las pocas sirenas benévolas de la mitología europea.

En Asturias, además de esta leyenda, donde la niña se llama Serena, existe la leyenda del Gaviluetu. La leyenda dice que en Luarca, una sirena tuvo un hijo con un vikingo. Al volver éste al norte ella quedó triste y en soledad y abandonó al niño en las rocas. Las gaviotas le oyeron llorar y lo llevaron volando al párroco del pueblo, que lo crio y lo hizo cristiano. El niño se hizo un gran guerrero y luchó contra los moros.

-Excelente. -Responde Nilda antes de volver a ver la lista.

-Katherine Ehinger.

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