Canción de Medianoche

"No te rías de mi"

Le decía Harry a Paola quien estaba atacada en risa, rodeando con sus brazos su abdomen mientras carcajeaba, estaban en la misma banca frente a la cancha de la escuela en horas de receso, de tanto insistir Harry decide seguir bebiendo su gaseosa hasta que Paola para de reír.

"Clase suerte andábamos esa noche, me di cuenta que murió un tipo en el parque"

"No me digas... Que creías que ella... Los había"

"En realidad no, pensé que ella buscaba a esa persona aunque en realidad suena estúpido"

"No me lo creo, que Margaret beba licor es algo inusual siendo ella"

"En realidad si lo hace, me invitó a una Shaler que estaba bien heladito y comimos papitas fritas cubiertas de queso rallado"

"Crees que tu papá lo sepa?"

"Es seguro, incluso creo que se conocieron en uno después de todo de dónde vienen son muy frecuentes, leí en una revista que hay un bar alusivo a Nicaragua allá en Manchester creo"

"Te creo comelibros, hay que irnos"

"Pero todavía..."

Suena el timbre en ese momento justo, ambos se pusieron sobre sus pies y se fueron de aquella banca y caminaron en dirección al aula de clases, a pasar las horas que quedaban hasta dar las 5:30 de la tarde cuando el timbre avisa a la población estudiantil del cierre diario escolar.

"Saldra hoy al bar"

Le pregunta Harry a Margaret mientras espera que le sedan el paso por el puente angosto junto al instituto del este, un furgón pasaba por el angosto paso con un volquete minero en la rastra, cuando ya estaba en pista abierta Margaret le da marcha al auto por la pista principal.

"Porqué?... Me quieres acompañar?"

"En realidad quería decirte que fueras en el auto, después de todo, no deberías preocuparte por combustible"

"Entiendo tu preocupación, pero me gusta ir a pie, pero... Lo haré más temprano, no quiero preocuparte más, además que dormir el tiempo suficiente estimula el desarrollo del organismo"

"Gracias por comprenderlo"

"Cómo te lo he dicho, por ti haria lo que fuera"

Llegaron a casa, Margaret fue a la cocina a preparar la cena mientras Harry se cambiaba de ropa para luego llevar el uniforme escolar a la lavadora, con el detergente y el suavizante vertido le dió inicio al lavado y se fue a bajar por las escaleras a llegar al comedor donde Margaret lo esperaba.

"Que hay de cena?"

"Según el libro, es sopa de queso pero no creo que me haya quedado bien"

"Bueno... No lo sabremos hasta probarlo"

Dijo Harry mientras tomaba la cuchara y tomaba un poco de la masa de maíz empapado con un poco de sopa y lo llevo a su boca, su rostro reflejaba sastifaccion mientras masticaba la comida, Margaret lo apreciaba como niña a los dulces.

"Y... Cómo me quedo?"

"Rico!"

Las horas pasaban, Margaret estaba en el bar, eran las 11:30 de la noche cuando Harry fue despertado por una ventisca fría que entró en la ventana abierta, se levantó de la cama y fue hacia el ropero a buscar una camisa, al final tomo un suéter y se lo puso.

Camino hacia la ventana con intención de cerrarla pero vio que sobre la carretera andaba alguien con un enorme vestido rojo que cubría sus pies y su cabello liso y largo que tapaba su espalda, Harry no hizo nada más que observar aquella figura a la orilla de la carretera.

"No es la Cegua, tampoco la Taconuda... Quien será?"

Aquello se detuvo y volvió la vista exactamente hacia Harry quien se quedó paralizado de la sorpresa, a pesar que la escena era aterradora había algo que no cuadraba y eso había notado Harry, no sentía escalofríos o las ansias de mirar a otro lado.

Pudo escuchar algo así como un susurro, como si cantará una canción de cuna cerca de el, en eso un camión paso por el lugar y su presencia desaparecio igual como Margaret lo había hecho alguna vez, Harry se quedó estático por un instante hasta reaccionar para cerrar la ventana.

Estaba a punto de acostarse en su cama cuando escucho los gritos que eran horribles por lo raro que se oían, incluso se escuchaba que algo rascaba, Harry salió de su habitación, bajo a llegar a la sala y de allí a la puerta, se asomó por la ventana de al lado y pudo ver lo que afuera ocurría.

Era el mismo personaje haciendo pedazos a un hombre en medio de la calle, aquel sujeto con sus manos buscaba en que sujetarse pero lo único que hacía era destrozar sus dedos en el asfalto mientras era desmembrado salvajemente por aquella figura de rojo.

"Que... Demonios... Esto"

Aquel hombre dejo de moverse y esa figura se incorporaba mientras sus manos goteaban sangre, sus dedos terminaban en punta y su vestimenta parecía no haber sufrido daño, pero algo parecía cambiar en esa silueta, en eso volvió la vista hacia la casa por lo que Harry soltó la cortina.

"Sera que ella..."

Dió la vuelta pensando en subir a la habitación pero frente a el una chica estaba parada, la miro de pie a cabeza, resultó ser aquella silueta que se paseaba en la carretera, noto que su rostro se estaba moldeando desvaneciendo un enorme agujero en su mejia izquierda.

"Yo... Este..."

Harry cayó al suelo desmayado, antes de perder la consciencia escucho otra vez esa melodía, despertó muy agitado y con la respiración muy alterada, cuando se tranquilizó volvió a ver por todas partes, vio que Margaret estaba al lado suyo sosteniendo una almohada entre sus manos.

"Yo... Cómo decirlo"

"Tranquilo, todo está bien... Solo te desmayaste, ahora no te esfuerces y descansa un poco más"

"Por cierto... Qué hora es?"

"Las 2:00 de la tarde porque?"

"DOS DE LA TARDE?!"

Dijo muy exaltado mientras se quitaba la sábana y se sentaba a la orilla de la cama, cuando se tranquilizó noto que no estaba en su habitación, sino en la sala de un centro médico, mostrando su piel a una joven enfermera que estaba roja como tomate tapándose los ojos con sus manos.

"LO SIENTO!"

Dijo al tomar la sábana y cubrirse hasta parecer un capullo, avergonzado guiaba la vista hacia el techo, la enfermera se retiró del lugar apresurada, Margaret seguía igual, era como si nada hubiera pasado.

"Es la clínica provisional?"

"En realidad el centro de salud, los de la clínica dijeron que era absurdo llevarte por nada, de donde vengo hasta para limpiar una pinchada de espina te atienden"

"Bienvenida a mi casa, por cierto... Usted me trajo?"

"Llegó la ambulancia, ocurrió un accidente del frente a la casa, están revisando las grabaciones de las cámaras"

"Que hallaron?"

"Nada... Aún, parece que pasó rápido, ten cuidado la próxima al bajar las escaleras"

"Huh?"

"Si, parece que pusiste el pie en falso y terminaste con la cara contra la zapatera"

"Eso pasó?"

"Así es"

Harry guío su mano a la cabeza, la cual dolía al tocarla lo que respaldaba su hipótesis, la puerta se abre rebelando a un doctor con una tabla en su mano que se acerca a Harry, pone aquella tabla sobre la cama y revisa detenidamente a Harry.

"A ver... Cómo te sientes?"

"Un poco sorprendido"

"Es normal, aún sientes dolor en tu cabeza"

"De vez en cuando"

"Lo bueno es que no pasó a mayores, apenas tiene lesiones pero con algo de Ibuprofeno se calmara, sea precavido al bajar de las escaleras joven"

"Si... Eso haré"

Iban ambos en el auto, eran las 6:00 de la noche cuando estaban en la salida de la ciudad, Harry veía desde el cristal la orilla de la carretera mientras Margaret iba al volante, el radio sonaba música instrumental moderno, Harry trataba de entender que había pasado en realidad.

"Pasa algo?"

"No... Nada"

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