En un imperio donde los matrimonios se sellan por deber y los secretos pueden decidir el destino de un territorio, un Omega queda unido a un poderoso general de guerra, un hombre casi siempre ausente por sus obligaciones en la frontera. Mientras espera su regreso en una residencia demasiado grande y silenciosa, el Omega se refugia en el amor de un joven conde, sin sospechar que sus sentimientos son utilizados para alimentar una ambición peligrosa.
El conde no desea su corazón, sino el sello militar del general, las tierras fronterizas y el poder que podría obtener mediante una falsa acusación de traición. Cegado por el amor, el Omega está dispuesto a sacrificar incluso al hijo que lleva en el vientre, sin imaginar que su decisión desencadenará la caída de su esposo y la muerte de ambos.
Pero cuando un alma de otro mundo despierta dentro de su cuerpo, el destino cambia de rumbo. Con el conocimiento de una tragedia que todavía no ocurre, el nuevo Omega deberá sobrevivir
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Cap 9: capturados
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Con todos los documentos en mano, los soldados salieron de la mansión. Al llegar a la entrada, se encontraron con los padres del conde.
— ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué han irrumpido en nuestro hogar?— preguntaba la mujer
— Señores, ustedes y su hijo deben comparecer ante las autoridades por múltiples cargos, entre ellos el intento de asesinato del general Norfolk y su familia— Dijo el capitán
— Esto es un atropello, nosotros no hemos hecho nada— expresó el antiguo conde con molestia
— Capturenlos!— ordenó el capitán
Los soldados capturaron a la pareja y los amarraron en la silla de uno de los caballos. Así, se dirigieron hacia el palacio, a su paso se escuchaban los murmullos de algunos nobles y plebeyos.
— “ Mi Omega, te recompensaré bien”— pensaba con una sonrisa disimulada
Al llegar al palacio, los Agard fueron llevados a las celdas, mientras que Lysandre y el capitán se reunían con el príncipe heredero.
— Príncipe, aquí están todas las pruebas— dijo el capitán extendiendo los documentos hacia el joven
— Príncipe, revíselo, allí también hay cartas de algunos aliados del conde— pidió el general
El príncipe se concentró en los documentos y los revisó minuciosamente. Después de revisarlos, se disculpó con Lysandre por dudar de su palabra.
— General, iré de inmediato ante el emperador a solicitar audiencia. Me encargaré de que todos paguen por sus delitos.
— Gracias, su alteza.
Los cómplices de Agard ya se habían enterado de la captura del hombre y estaban furiosos, ya que su estupidez, los tenía a todos en peligro.
— Ese maldito no puede seguir con vida— rugió el segundo príncipe
— No se preocupe, alteza. Me encargaré de ese imbécil— respondió el ministro que apoyaba al segundo príncipe
La conversación siguió unos minutos más y luego cada uno se fue a tratar de eliminar cualquier rastro de su traición a la corona. El ministro se dirigió a las celdas, para comprar a algún guardia para que asesinara a Agard.
— La mitad del dinero ahora y la otra mitad cuando el trabajo esté hecho— le dijo el ministro al guardia
— Ministro, asesinar al conde Agard no es barato. Los delitos de atentar contra la familia del general Norfolk son graves y yo también podría ser ejecutado si me descubren— respondió el guardia
— bien, te daré el doble del dinero— extendiendo la bolsita hacia el hombre
Apenas el ministro extendió el dinero hacia el guardia, fue capturado por los hombres del príncipe y el príncipe.
— Ministro Rosebud, así que usted es uno de los que quiere al general muerto— saliendo de detrás de una columna
— ¡Príncipe!— exclamó asustado
— No tenemos tiempo que perder, vamos ante el emperador— ordenó el príncipe
Los soldados ataron bien al ministro, sacaron a los Agard de las celdas y siguieron al príncipe hacia el salón del trono. Al llegar, los capturados fueron dejados frente al emperador y el príncipe le dió todos los documentos encontrados en la mansión del conde.
— Majestad, todos esos documentos son prueba de la traición de los Agard. Además, el ministro intentó asesinarlo en las celdas para impedir el juicio— dijo el príncipe
El emperador se dispuso a revisar los documentos con detenimiento, mientras los acusados gritaban que eran inocentes. Después de revisar los documentos, el emperador sentenció a los Agard a muerte por el cargo de alta traición y al ministro lo despojó de sus cargos, de su título y sus bienes degradandolo a plebeyo junto a su familia.
— Majestad, perdoneme la vida, no sabía lo que hacía mi hijo— gritó la señora Agard
— Majestad, esto debe ser un error, mi hijo sería incapaz de traicionarlo.
El ministro no tenía nada que decir, ya que había sido el mismo príncipe quien lo había descubierto mandando a asesinar a Agard. Ante la sentencia de muerte, Agard gritó qué diría todo lo que sabía con tal de que le perdonara la vida.
— Habla y consideraré el perdonarle la vida— respondió el emperador
Agard comenzó a decir absolutamente todo, quienes eran sus cómplices, que planes tenían, cuáles ya se habían llevado a cabo y que todo esto era con el fin de que el segundo príncipe subiera al trono.
— Conde, su sola palabra no es prueba— dijo el príncipe
— Todas las pruebas están en la mansión de la madre del segundo príncipe. Ahí nos reuníamos siempre y dejábamos constancia de nuestra asistencia y planes que se han llevado a cabo……. Majestad por órdenes del segundo príncipe, los suministros de los soldados fueron recortados, las ayudas para los damnificados fueron desviados, el dinero para el armamento militar terminó en manos de segundo príncipe, además las obras para evitar las inundaciones fueron mal hechas para culpar al príncipe heredero……. Ministro, usted sabe que es verdad, usted se quedó con gran parte de ese dinero.
— Ministro, hable— ordenó el emperador
Temiendo la pena de muerte, el ministro corroboró las palabras de Agard y dió las indicaciones para encontrar nuevas pruebas contra el segundo príncipe y sus aliados.
— Majestad, perdóneme la vida, solo fue un momento de confusión— pidió Agard
— Majestad, es todo lo que sé. El segundo príncipe y su madre me amenazaron con la vida de mi familia— dijo el ministro
Ante esta confesión, el emperador le ordenó al príncipe ir a investigar y buscar las pruebas mencionadas. Al general Norfolk le ordenó dar captura a todos los mencionados por Agard y el ministro, mientras sus soldados daban captura al segundo príncipe y su madre.
— General, gracias a usted y su esposo, hemos podido capturar y conocer a todos estos traidores del imperio— dijo el príncipe, mientras salían del salón del trono
Lysandre asintió para ir a capturar a los cómplices de Agard. Por otro lado, Nair estaba en el jardín disfrutando de la brisa y algunos bocadillos.
— Rose, ¿Hay noticias del general?
— No hay información oficial, algunas doncellas que han regresado de hacer compras han dicho que el general y los soldados capturaron a los Agard.
— Entiendo, gracias
— De nada.
— “ Ojalá hayan encontrado todos los documentos y se deshagan de esos idiotas avariciosos”
Pasado el tiempo, el segundo príncipe junto a su madre y sus cómplices, estaban frente al emperador, mientras este revisaba todas las pruebas de traición en su contra. Todos pedían piedad y acusaban a la concubina de amenazarlos para que apoyaran a su hijo.
— Majestad, todos son culpables. Si quedan vivos pueden volver a atentar contra el príncipe heredero— dijo Lysandre
Después de revisar las pruebas, el emperador los sentenció a todos a muerte junto a sus familias. No solo habían robado, desviado dinero, desviado ayudas, arriesgado al ejército, atentado contra el general Norfolk. Sino que habían asesinado a los generales que custodiaban el oriente y el occidente del imperio, se habían aliado con el enemigo extranjero, estaban envenenando a la emperatriz y planeando la muerte del emperador para hacerse con el imperio
que pasará ahora no quieren que este Nair se vaya
ellos seguirán siempre juntos si se ponen aclarar las cosas