Dos años pasaron y finalmente los Guardianes se volvieron a reunir luego de todo este tiempo.
*Segunda parte de Guardianes de la Luna: Reliquias de Selene
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Capítulo 7: Determinación
AERYN
Corría con Leif siguiendo el hechizo de rastreo buscando rastros de magia que sin duda alguna era bastante extenso el rastro. Podía sentir la presencia de alguien que estuvo antes en el lugar y no solo por el rastro de magia que el hechizo revelaba.
—Vamos, Leif. Debe estar cerca—El lobo a mi lado siguió corriendo a la par conmigo.
Llegamos a un río. El suelo era árido. Seco. Sin vida. No había nada más que hierba muerta. El hechizo de rastreo terminó hasta allí.
Entonces Leif soltó un poderoso aullido. Era su costumbre para llamar a los demás. Lo acaricié luego de que terminó de aullar.
—Esperemos aquí, Leif.
Leif, asintió y se quedó conmigo sentándose a mi lado junto al río. Apenas me senté miré el río y comencé a oír voces todas al mismo tiempo. Y luego lo vi.
"—Tenemos que irnos, nos van a encontrar—."
Oí una voz masculina. Por lo que supuse que era Damien Crowley. No podía ser... Seguí escuchando y viendo lo que el Akasha me estaba mostrando.
"—No, no podemos irnos con solo el estúpido anillo. Tenemos que...—" Dijo la chica y por el cabello y la voz supe que era Liliana. Liliana Sinclair.
"—Cállate, estúpida... es tu culpa esto, ahora tenemos que irnos—." La regañó otra voz masculina. Sonaba distorsionada y difícil de saber de quién se trataba. Luego su mano comenzó a emitir un brillo inusual. Miré más de cerca y vi que era el anillo de Celina.
Lo que me temía...
"—¡No es mi culpa que esto haya pasado!—" Exclamó Liliana indignada.
"—Cállate—" Le dijo la voz con una calma que me estremeció de miedo. Liliana cerró la boca.
"—Vámonos de aquí, no está lo que necesitamos—"
Abrí los ojos y Leif estaba a mi lado. Dándome consuelo y reconfortándome.
—Gracias, estoy bien, amigo—Leif me miró y luego fijó su mirada en el río. Luego de un rato llegaron Jayden y Jacob.
—¿Qué pasó?—Preguntó Jacob acercándose a mí. Pero Leif le gruñó haciendo que Jacob retrocediera. Sonreí en mis adentros.
—Hasta aquí llega el rastro de magia. Y no pude detectar más. Lo cual es extraño porque era un rastro muy poderoso—Expliqué mirando mi reflejo en el río con cierto pesar.
—¿Viste algo con el Akasha?—Asentí.
—Solo vi a tres personas enmascaradas, pero ninguno se dejó ver. Además, de que reconocí la voz de uno de ellos.
—¿De quién?—preguntó Jacob con impaciencia.
—De Liliana Sinclair—Respondí levantándome del suelo árido.
—¿Qué dijo?—Pregunté.
—Dijo: "Vámonos de aquí, no está lo que necesitamos."—Recitó cerrando las manos en un puño— Y luego de eso los otros dos estuvieron de acuerdo y se fueron. Y fue ahí que vi el anillo de Celina puesto en uno de ellos.
—Tenemos que informar esto—Regresamos al lugar de los hechos y Adler y Caelan ya estaban allí.
Les contamos todo y cuando les dijimos lo que vi, la mirada de Caelan cambió. Se hizo más profunda y oscura. Estaba molesto y a la vez impotente.
—¿Qué más viste Aeryn?—Me preguntó.
—El anillo de Celina lo llevaba puesto uno de ellos y no le hizo nada, lo cual refuerza el hecho de que posiblemente el portador sea Dmitri.
Caelan suspiró con derrota, antes de que dijera algo un ruido nos puso en estado de alerta.
—Sal de ahí y muéstrate—Habló Jacob con voz de Alfa. Leif, se puso en alerta protegiéndome.
—Hola, Jacob...
—¿Andrea?—Dijo con sorpresa—¿Qué haces aquí?
Andrea seguía siendo una mujer hermosa. Cabello rubio ceniza. Ojos verdes fríos, como el hielo. Piel pálida. Alta. Portaba el uniforme de su Academia que era azul oscuro y llevaba el símbolo bordado en el pecho. El Sol y la Estrella. Y por el diseño del uniforme supe que ella ya era Guardiana
—Tenemos mucho de qué hablar...—Andrea sonrió con ironía. Su cabello que antes era largo ahora era más corto y le llegaba arriba de los hombros.
—¿Qué te trae por aquí, Andrea?—Pregunté.
—Estoy aquí porque hace poco un trío enmascarado llegó a un pueblo cerca de la Academia Sol y Estrella. Y por poco lo queman. Sin embargo, solo fue una distracción para nosotros los Guardianes porque se robaron una reliquia.
—¿Reliquia?—preguntó Adler. Andrea asintió.
—¿Por qué los envió su Academia aquí, no necesitamos ayuda de Luna Sangrienta?—Dijo Andrea confundida.
—Venimos porque hace veinticuatro horas robaron el anillo de la Luna Celina—Explicó Adler. La mirada de confusión de Andrea cambió.
—Entiendo—Respondió con seriedad haciendo aún lado su cabello rubio que ahora era un poco más corto. Luego me miró y sonrió con cierta burla—. Vaya, vaya, vaya. Aeryn Volakis.
Un gusto verte, creí que luego de nuestro encuentro no tendría la oportunidad de verte progresar. Y sinceramente no creí que te convertirías en Guardiana de tercer grado luego de lo ocurrido—Solté un largo suspiro. Leif le gruñó y ella dio un paso atrás.
—No pensé que vería a la mujer que me acusó de robarle a su hombre en estas... circunstancias, pero creo que las cosas suceden por algo o al menos eso pienso—Respondí. Ella se puso roja y miró a Jacob con desprecio y este simplemente gruñó por lo bajo.
—Bien, ¿Dónde está tu equipo, Andrea?—Preguntó Adler.
—Están haciendo una exploración completa del lugar, a mí me enviaron hablar con el Alfa Rhaegar para que nos dé información sobre su hijo menor.
El silencio que siguió fue inquietante. Nadie esperaba eso.
—¿Por qué quieren información de mi hermano?—Preguntó Jacob poniéndose a la defensiva.
—Solo queremos saber detalles que nos ayuden a dar con él. No buscamos...
—Cállate—La detuve—. Cállate, no eres nadie para exigir o pedir información. Además, no puedes hacer eso sin un Guardián supervisor—Ella no dijo nada. Simplemente no lo hizo.
—No te daremos nada, ahora sí la Academia Sol y Estrella quiere cooperar en esta misión. No hay problema, pero no tienen permitido meterse donde nadie los llamó—. Le advirtió Adler con una severidad que la hizo dar un paso atrás.
—Retírate—Le dijo Caelan con voz de Alfa y eso la hizo retroceder aún más. Se dio la vuelta y se fue por donde vino.
Luego de eso sentí una mano sobre mi hombro. Era Jayden.
—Estoy bien—Dije y él asintió.
—Vamos, debemos recuperar ese maldito anillo—Dijo Adler decidido.