Valentina Buenavista está a punto de casarse con el amor de su vida cuando un hombre de su pasado lo destruye todo. Adrián Altamira —heredero de un imperio empresarial y su enemigo jurado desde la preparatoria— manda a destrozar la boda entera.
Pero eso es solo el principio.
Cuando la empresa de su padre queda al borde de la ruina, Valentina descubre que Adrián fue quien orquestó la caída. Y ahora le ofrece un trato imposible: casarse con él a cambio de salvar el Grupo Buenavista.
Atrapada entre la rabia y la desesperación, Valentina acepta. Lo que no esperaba era que vivir bajo el mismo techo que su peor enemigo despertara algo que no puede —ni quiere— controlar.
Adrián es arrogante, posesivo y exasperante. También es el único que la defiende cuando nadie más lo hace. A medida que las provocaciones se convierten en roces y los roces en besos que la dejan sin aliento, Valentina empieza a preguntarse si realmente lo odia... o si siempre lo ha sentido de otra manera.
Pero hay secretos mucho más oscuros detrás de este matrimonio. Emiliano, el hombre al que Valentina amó durante años, esconde un pasado manchado de sangre. Y la verdad, cuando salga a la luz, lo cambiará todo.
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Capítulo 35
—Quiero hablar contigo sobre Grupo Monaco. Me enteré de que están muy interesados en convertirse en el inversionista principal de esta empresa. Lo mejor es que lo apruebes cuanto antes, Valentina —dijo Roberto con firmeza.
Valentina se mostró reacia.
—No podemos aceptar a cualquier desconocido como inversionista de nuestra empresa, pa. Además, todavía no sé cómo opera Grupo Monaco.
Sin embargo, Roberto se mantuvo firme en su postura.
—Ya me informé sobre esa empresa. Grupo Monaco tiene su sede central en Singapur, con numerosas filiales, una de ellas en este país. Es una compañía enorme. Así que, ¿qué es lo que necesitas considerar?
Roberto clavó la mirada en Valentina.
—Desde el principio te lo dije: solo te pedí que te casaras con Adrián de manera temporal, Valentina. Hasta que esta empresa estuviera completamente a salvo. Una vez que consigamos un nuevo inversionista, debes dejar a Adrián.
Y la advirtió con dureza:
—Grupo Monaco nos dio una semana para tomar una decisión. Si en ese plazo no decides nada, yo actuaré por mi cuenta.
—Pero pa...
Roberto no quiso escuchar explicaciones. Se dio la vuelta y se marchó.
Valentina solo pudo exhalar un largo suspiro. Hasta ahora no lograba entender por qué seguía manteniendo a Adrián como inversionista principal de Grupo Buenavista.
...
Cuando Valentina llegó al estacionamiento subterráneo de la empresa, vio a Emiliano de pie junto a su auto. Parecía estar esperándola a propósito.
—Valentina, tenemos que hablar —le pidió Emiliano con voz suave.
Valentina respondió con sequedad, pasando de largo mientras se dirigía a abrir la puerta de su auto.
—Otro día. Tengo que irme ya.
Y en verdad llevaba prisa. Necesitaba llegar a la mansión antes que Adrián, porque había prometido cocinar para él.
Al ver que Valentina pretendía irse sin más, Emiliano avanzó rápidamente y le bloqueó el paso, impidiéndole abrir la puerta.
—Sé que sigues enojada conmigo por no haberte defendido. Pero tienes que entender mi posición. No puedo atreverme a contradecir las decisiones de tu padre, Valentina. No tengo ningún poder ahí adentro.
Valentina lo miró con frialdad.
—Eso significa que prefieres protegerte a ti mismo. Aunque sabías que estaba acorralada, que mi propio padre se puso del lado de Jimena. Tú solo te quedaste callado. En cambio Adrián, alguien a quien siempre consideré mi enemigo, fue quien apareció para defenderme.
Emiliano sintió que la rabia le hervía por dentro al escuchar a Valentina hablar así, como si estuviera elogiando a Adrián. Los celos le quemaron el pecho.
—Te equivocas si crees que vino a defenderte. Solo le importan sus acciones. Sabe que el puesto de CFO es crucial y que cualquier error repercute directamente en su inversión. No lo hizo por ti.
Emiliano añadió:
—Fui compañero suyo tres años en el colegio. Sé cómo es. Incluso me enteré de que nunca pudo superar a su primer amor. Así que, por más tiempo que pase, jamás le vas a importar. Solo le importa su propio beneficio.
Valentina se quedó en silencio. Sabía que el primer amor de Adrián al que Emiliano se refería era Fernanda.
Aunque sabía que Fernanda había muerto, por alguna razón sintió envidia. Existía un hombre cuyo amor era tan inmenso que había guardado ese sentimiento desde la preparatoria. Fernanda había sido tremendamente afortunada de ser amada de esa forma tan desenfrenada.