Aitana es mujer joven orgullosa de sus logros, ya que logro por mérito propio convertirse en la vicepresidente de Marketing de la empresa familiar, eso le permite vivir cómodamente fuera de la casa familiar.
todo esto cambia cuando comienzan a acosarla, cuando la situación escala un poco su padre la obliga a tener un guardaespaldas, para no perder parte de su libertad ella acepta, y ahí su dinámica de trabajo y su vida cambian por completo.
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Capitulo 4
Hoy era el día de descanso de Estéfano, aun así por costumbre se levantó temprano, y salió a correr, a sus treinta años seguía siendo un hombre joven, debería estar divirtiéndose, pero tenía muchas preocupaciones.
Vivía con sus padres, él ganaba lo suficiente para vivir solo, pero su padre estaba jubilado ahora, el dinero de su jubilación no era suficiente, además la casa familiar era grande, así que no tenía motivos para marcharse.
El día libre de este hombre no era para divertirse, se puso a lavar ropa, y a limpiar, a la una y media dejo lo que hacía, y salió de su casa.
Estéfano Morgan, se podría decir que llevaba una vida muy diferente a los otros hombres de su edad, y que todo esto era debido a un error del pasado, o un descuido, aunque actualmente no podría llamar a eso, error, más bien diría que fue una decisión que cambio por completo su vida, y la de su familia.
A veces se preguntaba que habría sido de su vida si no hubiera conocido a esa persona que vino a cambiarlo todo, ¿habría ido a la universidad, como el resto de su generación? ¿Tendría un trabajo de oficina, o seria atleta nacional? Pero luego veía a esa personita sonreír, y la duda en su cabeza era, ¿sería feliz sin ella en su vida?
Detuvo el auto frente a su destino, se bajó, se quedó cerca de la entrada observando los alumnos salir en grupitos conversando, y recordó esa época de su vida, él también era uno de esos chicos despreocupados, antes de que pasara ese suceso que vino a alterar sus sueños, y a darle un giro de 360° grados a su vida.
Casi veinte minutos después vio salir esa personita, y no sabía si enojarse con ella o reírse, al verla, estaba toda despeinada, y tenía el uniforme de gimnasia sucio, además de pasto en el cabello, llevaba la mochila casi arrastrando, venía con otras compañeras, al verlo se le iluminó la cara, y le sonrió.
-¡papa! Viniste por mí – le dijo Priscila, su hija al verlo, se despidió de sus amigas y corrió hacia él -¿Qué crees que paso hoy? – le dijo está emocionada
-no lo sé, déjame adivinar, rodaste por el césped de toda la escuela – le dijo él tomando la mochila, para meterla al auto.
-muy gracioso – le respondió ella enseñándole la lengua – me aceptaron en el equipo de futbol de la preparatoria estoy muy feliz – le dijo su hija abrazándole
-Te dije que lo lograrías, heredaste eso de tu padre, yo era muy bueno en deportes, vamos sube al auto –
-lo sé, eras muy buen deportista y tenías un gran futuro por delante, entonces nací yo, y tuviste que dejar todo eso a un lado – le respondió ella subiendo al auto
Estéfano se subió al auto, su hija se estaba peleando con el cinturón que se trababa un poco – ya te lo he dicho Priscila, tú no tienes que culparte por las decisiones que yo, o tus abuelos tomamos en el pasado, nada de eso es tu culpa, nosotros decidimos quedarnos contigo y criarte –
-pero mis abuelos me iban a criar como hija suya, habría crecido como tu hermana, tú podrías haber seguido viviendo tu vida – respondió la chica, mordiéndose el labio inferior
-lo sé, pero yo elegí, ser tu papá, así que ni modo ambos tendremos que vivir con eso, por el resto de nuestra vida –
-tú también pa, tendrás que lidiar con ser el papá más guapo y joven de todos los papás de la preparatoria – respondió ella sonriendo
-puedo con esa carga, no te preocupes – respondió Estéfano
-por cierto, pa, voy a necesitar los zapatos para jugar futbol –
-ya decía yo que tanto halago no era gratis – dijo Estefano, y ella solo le respondió con una sonrisa, mientras ponía la música
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Aitana estaba molesta desde en la mañana, porque al salir rumbo a su trabajo, y se encontró con un guardaespaldas diferente, este le informo que era el día de descanso de Morgan, justo cuando ella iba decidida a seguir molestándolo, porque no podía dejarlo ganar.
Este hombre era demasiado obediente, y no decía más que lo necesario, no hubo una sola réplica cuando ella decía algo.
-creí que eso era lo quería – le dijo Lucy, cuando ella se quejó
-pues sí, pero sabes que detesto perder, la última vez que lo vi él ganó, y no soporto eso – Lucy solo suspiro – además ni siquiera aviso que no vendría –
-hay señora, mañana podrá reclamarle lo que quiera ahora vamos hay que salir a comer, recuerde que la están esperando –
Después de la comida, Aitana se fue al baño, mientras Lucy se salió a pedir el auto, cuando estaba en el cubículo escucho la puerta de los baños abrirse, y que alguien entro al cubículo de al lado, pero no le dio importancia, al salir, dejo su bolso a un lado, para lavarse las manos y retocarse el labial, de repente sintió que la estaban observando, se dio la vuelta, y no vio a nadie.
Saco su labial y mientras se lo estaba retocando, volteo otra vez, pero de nuevo no vio a nadie, se estaba sintiendo nerviosa, así que tomo su bolso y se salió –estás siendo paranoica Aitana – se dijo en voz alta, pero al llegar a la calle, estaba segura de que lo vio, solo por un momento, vio a un hombre tal como lo habían descrito antes, este la observaba, cuando ella lo cruzó miradas con él, este salió corriendo.
-¡ahí está! – le dijo a Lucy, esta volteo, pero cuando el guardaespaldas reacciono, el hombre se había ido, perdido entre la multitud
-¿Cómo puedes dedicarte a esto, siendo tan lento? ¿Sabes siquiera porque estás aquí? – Se quejó Aitana molesta -¿Dónde está el maldito auto? Quiero volver a la oficina ahora –
Una vez en el trabajo no pudo concentrarse ni un poco, así que volvió temprano, y siguió trabajando en casa, este guardaespaldas se fue al dejarla, ¿acaso no iba a revisar las cámaras como Morgan cuando se lo pregunto el hombre solo le dijo que el no tenía acceso a ellas.
Al día siguiente era sábado, solo trabajaba durante un rato, cuando salió para ir a la oficina estaba mas enojada que el día anterior, Aitana solo sabía que si tenía que lidiar con el hombre de ayer, terminaria golpeándolo.
Abrio la puerta, y ahí estaba Morgan de lo más tranquilo, recostado contra el auto revisando el celular, ella tenía ganas de lanzarle el bolso.
-¿Dónde carajos estabas? te necesitaba aquí – se quejó al pararse frente a él
-buenos días, señora, ¿Qué tal estuvo su día ayer? – pregunto de lo más calmado
-¿Cómo quieres que este? Si no me avisaste que sería tu día de descanso, y tu remplazo era inútil, tú no eres santo de mi devoción, pero al menos haces tu trabajo –
Sin dejar de sonreír Morgan le abrió la puerta del auto, ella se subió, antes de cerrar la puerta, el hombre se inclinó para asomarse al interior, mientras ella ponía sus cosas al lado – yo también extrañe su dulce voz señora, por favor póngase el cinturón, ya nos vamos – cerró la puerta, dejando nuevamente a Aitana desarmada, y sin saber qué decir.