NovelToon NovelToon
Ahora que me voy, ¿sí me amas?

Ahora que me voy, ¿sí me amas?

Status: En proceso
Genre:Maltrato Emocional / Malentendidos / Dejar escapar al amor
Popularitas:187
Nilai: 5
nombre de autor: Alma Varela

Durante seis años, Lucía Morales fue la esposa que Alejandro Valdés mantuvo en secreto. Ante el mundo, él seguía soltero. Con su primer amor, Valeria, era atento y cariñoso. Hasta dejaba que el hijo de ella lo llamara «papá».
Para Lucía, en cambio, solo había desprecio.
Ni siquiera después de una cirugía agotadora, en la que logró salvar una vida, recibió una palabra de preocupación de su marido. Alejandro solo quería exigirle explicaciones por haber tratado mal a Valeria.
Lucía ya había solicitado su traslado a otro hospital. Ahora también estaba lista para quitarse el anillo.
—Quiero el divorcio. Te dejo libre.
Por primera vez, no le pedía que la amara. Le pedía que la dejara ir.
Pero Alejandro se negó.
Creía que ella nunca sería capaz de abandonarlo. Cuando comprende que esta vez va en serio, empieza a perder el control.
Él quiere recuperar a su esposa.
Lucía quiere recuperar los años que perdió esperando que la eligiera.

NovelToon tiene autorización de Alma Varela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23

Capítulo 21. No vuelvas a meterte con ella

—Le pediré a Ana que te lleve a casa.

Alejandro apartó la mano de Valeria y se marchó. Al verlo alejarse y dejarla allí, ella apretó la pulsera con una mirada cargada de malicia. Maldita Lucía. ¡Como si tuviera derecho a disputarle a su hombre!

Se apartó con el teléfono en la mano y enseguida marcó un número.

Lucía llegó al estacionamiento sin esperar que Diego la siguiera. Se volvió, sorprendida.

—¿Diego?

Él se detuvo frente a ella y se encogió de hombros.

—Yo te creo, Luci. Tú no eres de esas personas.

—¿Por qué… me crees?

—Confío en el criterio del viejo Herrera. —Diego cruzó los brazos—. Él no se equivoca al juzgar a alguien. Y yo tampoco. Sobre todo cuando se trata de reconocer a una perra hipócrita.

Por la vida de Diego habían pasado innumerables mujeres. En su círculo incluso lo apodaban «el amigo de las mujeres». Había tratado con mujeres de toda clase; intentar engañarlo con pequeñas artimañas solo servía para perjudicarse a una misma.

Logró arrancarle una sonrisa a Lucía.

—Gracias.

—No tienes que agradecerme, Luci. —Se acercó un poco—. ¿Necesitas que te ayude?

Ella levantó la vista hacia él, sin comprender del todo. Una voz indiferente sonó a sus espaldas, no muy lejos.

—¿Le interesa, señor Salazar?

Lucía sabía quién era, pero no quiso volverse. Valeria le había tendido una trampa y eso la había lastimado. Sin embargo, quien más la había humillado era él.

Diego chasqueó la lengua.

—Señor Valdés, ¿por qué dejó sola a su noviecita? ¿O todavía no es su novia oficial?

Alejandro ignoró la burla. Se plantó delante de él, sujetó a Lucía del brazo y la atrajo a su lado.

—Tengo algo que hablar con ella.

—¿Sobre su noviecita?

—No es asunto suyo.

—Lo que le pasa a ella sí es asunto mío.

La expresión de Alejandro se oscureció.

—¿Ah, sí? Lo escucho.

Diego se apoyó en la puerta del auto y sonrió.

—Es la alumna predilecta del profesor Herrera. Como uno de sus mentores, ¿qué tiene de malo que intervenga?

—Esperemos que esté a la altura.

La sonrisa de Diego desapareció. Antes de que pudiera contestar, Alejandro se llevó a Lucía a la fuerza. Ella intentó soltarse, sin conseguirlo. Solo cuando estuvieron frente al auto de él logró zafarse de un tirón.

—¡Alejandro Valdés! ¿No es a tu primer amor a quien quieres defender? ¡Muy bien! ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Llevarme a la comisaría? ¿De qué vas a acusarme? ¿Quieres que me detengan o que me metan en prisión para poder vivir feliz con ella? Si es eso, divorciémonos cuanto antes. Así nadie le reprochará al señor Valdés haber tenido una exesposa ladrona…

—¿Terminaste?

Alejandro la empujó contra la puerta del auto. Lucía volvió el rostro para no mirarlo, pero él le sujetó la barbilla con los dedos y la obligó a sostenerle la mirada. Al ver aquella cara pequeña y sin color, frunció levemente el ceño.

—¿Por qué sacas conclusiones por tu cuenta? ¿Acaso dije que iba a hacer que te detuvieran o que fueras a prisión?

Lucía soltó una risa despectiva.

—Entonces quieres que me disculpe.

Al fin y al cabo, era lo que siempre hacía.

—Le diste una bofetada.

—¿Y? —La sonrisa de Lucía se apagó. Lo miró con calma—. ¿Vas a devolvérmela por ella?

Alejandro fijó los ojos en ella. Después de seis años de matrimonio, no sabía que también podía ser tan obstinada. Le resultaba mucho más agradable verla así que resignada a soportarlo todo, como antes.

—Yo que creía que eras de las que se dejan pisotear.

Lucía se quedó rígida.

—¿Qué quieres decir?

¿Que se dejaba pisotear? ¡Así que le estaba diciendo que era fácil de manejar!

Alejandro la soltó y se aflojó la corbata.

—Esto termina aquí. No vuelvas a mencionarlo ni a meterte con Valeria.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play