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EL REY ALFA QUIERE SALVAR A SU OMEGA

EL REY ALFA QUIERE SALVAR A SU OMEGA

Status: En proceso
Genre:ABO / Hombre lobo / Reencarnación
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabitha

El reino de los hombres bestia prospera bajo el mando del rey alfa Samuel Costa… o al menos así lo cree el mundo.
Porque detrás de la reina falsa que ocupa el trono, Samuel oculta un secreto mortal: su verdadero cónyuge es un omega humano, Camilo, cuya mera existencia está prohibida por la ley.
Cuando la verdad sale a la luz, la traición cae como un golpe implacable. Uno a uno, sus aliados son asesinados. Samuel y Camilo mueren juntos sin haber podido aceptarse como los destinados que siempre fueron… hasta que el destino les concede un milagro.
Samuel renace en el instante en que su tragedia comenzó. Ahora, con la memoria intacta y el corazón ardiendo de arrepentimiento, hará lo que no hizo antes: proteger a su omega, desafiar al consejo real y reescribir el futuro, aunque para ello deba destruir enemigos ocultos y el propio sistema que lo traicionó.

NovelToon tiene autorización de Gabitha para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EPIDEMIA

Lo sucedido dentro del castillo viajó rápidamente, como la brisa que llega desde lo profundo del bosque.

El movimiento de Brisa había sido sencillo, casi invisible, pero imposible de ignorar.

Su mayor estrategia siempre había sido la voz del pueblo, la palabra compartida entre quienes verdaderamente sostenían el reino.

—Escuché que lady Western no solo hizo todo eso, sino que se atrevió a ir contra las órdenes de su majestad —comentó una criada mientras barría el corredor.

—Eso dicen, pero no sabemos si es verdad —respondió otra, mirando a su alrededor antes de bajar la voz.

—No es mentira —susurró una tercera—. Oí de una de las criadas de la mansión del barón Western que planea mandar a su hija a vivir en el templo ancestral, como castigo por lo que hizo… y por la humillación vivida.

Las palabras viajaban rápido.

Los guardias sombra observaban desde las alturas cómo el mensaje de la reina madre se había esparcido. Por primera vez en semanas, la voz del pueblo fue más fuerte que las voces de los nobles.

Los murmullos y rumores fueron imposibles de detener, pese a los desesperados intentos del barón Western por silenciarlos.

Camilo se había ganado su puesto con honor, y la gente lo sabía. Habían visto cuánto se esforzaba por aprender la lengua del reino, por comprenderlos, por acercarse a ellos sin soberbia.

—Valde gaudeo te donum meum probasse, et spero te mihi permissurum esse ut huius regni consortem diu sim, (Me alegra mucho que les haya agradado mi presente, espero que me permitan ser el consorte de este reino por mucho tiempo) —dijo Camilo con emoción sincera.

—Gratias tibi agimus, Maiestas Tua Consort, (Le agradecemos a usted, su majestad consorte) —respondió la anciana jefa del pueblo con una leve inclinación—.

—Gratiam habeo tibi quod lingua nostra loqui conaris, sed non necesse est; iuniores iam suam linguam loqui didicerunt, et pauci ex nobis supersunt qui eam loquuntur, (Le agradezco aún más por intentar hablar nuestra lengua, pero no es necesario; los más jóvenes ya han aprendido la suya, y somos pocos los que aún la hablamos)

Ambos caminaron juntos hacia la casa de la mujer.

Camilo se había esmerado en prepararle un regalo digno de un jefe, aunque sabía que lo único que ella deseaba era que su aldea continuara protegida por el rey.

—Non piget me discere; sapientia seniorum iuvenibus thesaurus est, (No me molesta aprenderlo; la sabiduría de los mayores es un tesoro para los jóvenes) —dijo Camilo al llegar a la entrada.

La anciana sonrió con ternura.

Aquella sonrisa le recordó que en su natal Londres nunca pudo conocer a sus abuelos. La mujer despertaba recuerdos vagos de su vida antes de ser consorte, de un tiempo más simple, más humano.

Salió del lugar dirigiéndose nuevamente al carruaje, saludando a todos los que se cruzaban en el camino, recibiendo sonrisas, inclinaciones y palabras de gratitud.

Llevaba tiempo diciéndole a Samuel que quería viajar y conocer a los jefes de las aldeas e inclusive los lugares más importantes del reino, forjar amistad con ellos, pero fue una sorpresa cuando lo escuchó decir:

—No es necesario, mi precioso omega —dijo Samuel, abrazándolo con suavidad—. Ellos te aprecian por el solo hecho de estar aquí a mi lado.

Aun así, le había costado mucho a su cadera lograr que Samuel aceptara aquellas visitas.

—Majestad, estaremos llegando a la academia antes del atardecer —anunció Natalie desde el frente del carruaje.

Gracias a ella, Camilo había logrado aprender innumerables cosas del reino: costumbres, tradiciones y protocolos. Muchas veces había sido su salvadora.

—Gracias, Natalie —respondió con una sonrisa sincera.

Mientras él se dirigía con calma a su siguiente destino, una tormenta comenzaba a formarse dentro de sus muros.

La razón: la abuela de Samuel había llegado… y con ella, un nuevo problema.

—No puedo creer que dejaras a la linda de Alexandra por esa cosa —escupió Ofelia al entrar a la oficina del rey.

—Hola, abuela, yo también te extrañé —respondió Samuel con un sarcasmo afilado.

—Déjate de tonterías, Samuel —replicó ella cruzándose de brazos—. Ese muchacho no sabe nada de nuestro reino. ¿De qué sirve que hayas ascendido al trono si te vas a convertir en la burla del reino por ese gusano?

Samuel se levantó de golpe, golpeando el escritorio con la mano.

—No te permito que hables así de él. Si tantas ganas tienes de saber por qué no me casé con Alexandra, cásate tú con ella —escupió con furia.

Brisa no tardó en llegar tras enterarse de la llegada de su suegra. Tocó suavemente la puerta.

—Adelante —gruñó Samuel.

—Espero no importunar —dijo Brisa con una sonrisa elegante—. Suegra querida, qué gusto verla.

Si existiera una forma de matar con la mirada, ambas ya se habrían eliminado hace tiempo.

—Deja a un lado tus hipocresías —gruñó Ofelia—. ¿Por qué permitieron que Samuel se casara con ese humano?

—Ese humano tiene nombre y es Camilo —respondió Brisa con calma calculada—. Y creo que se le olvida que ni usted ni yo podemos entrometernos en el matrimonio de Samuel.

La serenidad de Brisa enfurecía aún más a Ofelia.

Sin medirse, se acercó y le propinó una bofetada.

—Ahora mismo van a pedir al consejo el divorcio. Mi nieto tiene un compromiso con el reino; debe dar un heredero, y con ese humano no podrá hacerlo.

Brisa la miró con frialdad.

Antes jamás habría respondido, pero ya no llevaba la corona… y tampoco estaba dispuesta a permitirlo.

Le devolvió la bofetada.

—¿Tú… cómo te atreves a golpearme? —gritó Ofelia llevándose la mano a la mejilla.

—Me atrevo porque ya no soy la reina de este reino —respondió Brisa quitándose los anillos—. Ese papel ahora lo lleva Camilo. Y además, suegra… eres una bruja.

Y sin pensarlo, le dio otra bofetada.

Klaus observaba divertido desde la puerta. Sabía que su esposa era de temer; por eso jamás se metía en problemas con ella.

Ofelia buscó su apoyo con la mirada, pero él simplemente apartó los ojos.

Un guardia irrumpió entonces, jadeando.

—Su majestad… —dijo intentando recuperar el aire—. Los médicos de la academia han encontrado… que en los barrios bajos se ha desatado una epidemia.

Todo se detuvo.

Brisa dejó de golpear a su suegra.

Samuel se levantó de inmediato.

Klaus ya estaba caminando hacia la salida.

Los tres se dirigieron a la academia sin imaginar que Camilo ya se encontraba allí.

Al llegar, lo vieron atendiendo a varios pacientes, con las manos manchadas, el rostro serio y los ojos llenos de preocupación.

"Ha llegado el momento", pensó Samuel.

Lo recordaba.

En su primera vida, aquella epidemia había surgido tras las lluvias, comenzando en los barrios bajos.

Había acabado con más de un tercio de la población.

Pero ahora sabía que podía cambiarlo.

Camilo había encontrado la cura…

pero en aquella vida, Alexandra y Félix se la habían arrebatado con ayuda de su abuela.

Esta vez sería diferente.

Esta vez ayudaría a Camilo.

Esta vez sería reconocido por el mundo.

Y esta vez, protegería esa cura a como diera lugar.

Aunque aún no sabía cómo lo había conseguido, esta vez no permitiría que se la arrebataran.

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Dayavi
Me gusta tu trabajo sigue así te deseo muchos éxitos 😘🥰🥰🥰
Afrodita Hada♥️
muchas gracias por el capítulo 🫶🫶♥️♥️♥️
Afrodita Hada♥️
😭😭😭
Afrodita Hada♥️
😭😭😭😭
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