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SEDUCCIÓN EN DOS ACTOS

SEDUCCIÓN EN DOS ACTOS

Status: En proceso
Genre:Romance / Comedia / Amantes pendencieros / Intrigante / Grandes Curvas / Juego de roles
Popularitas:8.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Cam D. Wilder

En el elegante y misterioso mundo de los multimillonarios, una mujer se esconde detrás de una fachada de pura seducción. Nina es la dama perfecta, la musa enigmática que los hombres desean y las mujeres envidian. Nadie sabe que Nina es la heredera de una de las fortunas más grandes del mundo.

Su misión es infiltrarse en el círculo íntimo de su futuro legado, descubrir quiénes son sus aliados y quiénes son sus enemigos. Y lo hará usando su belleza, su astucia y su encanto.

Entre cenas de lujo, conversaciones envenenadas y caricias furtivas, Nina comenzará a desentrañar una red de secretos que cambiará su vida para siempre. Con un pie en la alta sociedad y otro en las sombras, tendrá que decidir hasta dónde está dispuesta a llegar.

"Seducción en dos actos" es una historia sobre el poder, el deseo y la lucha interna de una mujer que juega a un juego peligroso. Una mezcla perfecta de comedia, erotismo y misterio que te hará cuestionar hasta dónde llegarías por una fortuna… y por amor.

NovelToon tiene autorización de Cam D. Wilder para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Ingreso Cinematográfico

El salón privado estaba bañado en una penumbra seductora, con las luces de los candelabros lanzando reflejos cálidos sobre las superficies de madera y cuero. Victor Lang estaba sentado en una de esas imponentes sillas de respaldo alto, como si fuera un trono diseñado para hombres que sabían cómo manejar el poder y la atención. Su postura era una obra maestra de control relajado: una pierna cruzada, el brazo apoyado despreocupadamente en el reposabrazos, y su otra mano sosteniendo una copa de coñac que giraba lentamente, permitiendo que el líquido ámbar reflejara las luces del candelabro.

Cuando Nina cruzó el umbral, no hubo necesidad de palabras. La atmósfera en el salón privado del Club Artemis cambió al instante, como si las mismas paredes reconocieran su llegada. Su presencia era magnética, una energía que se extendía por la sala y envolvía a cada uno de los presentes en un silencio cargado de admiración y deseo.

El vestido negro que llevaba no era solo una prenda; era una declaración. Ceñido como una segunda piel, seguía cada curva de su cuerpo con una devoción que bordeaba lo indecente. La tela satinada reflejaba la luz tenue de los candelabros, creando destellos que acentuaban sus movimientos, como si el vestido supiera que debía colaborar en su juego. Pero lo que realmente capturaba las miradas era la sutil transparencia que se revelaba al moverse. Bajo ciertas luces, se insinuaban los bordes delicados de la ropa interior de encaje que llevaba debajo, un detalle que transformaba el atuendo en algo más que elegante: una provocación calculada.

Cada paso que daba resonaba con una cadencia precisa sobre el mármol pulido, un eco que parecía sincronizarse con los latidos acelerados de quienes la observaban. Los ojos se volvían hacia ella sin disimulo, atrapados en el vaivén hipnótico de su caminar, en la forma en que el vestido parecía moverse con vida propia, dejando entrever lo suficiente para despertar la imaginación, pero no tanto como para satisfacerla.

Un hombre junto a la barra dejó caer una palabra a media frase, olvidando por completo lo que estaba diciendo. Su mirada se posó en el delicado trazo de la espalda de Nina, donde el vestido se ceñía como si temiera separarse de su piel. Una mujer, sosteniendo una copa de champán, la observó con una mezcla de envidia y fascinación, sus ojos fijos en la silueta que parecía flotar más que caminar.

El ambiente estaba cargado, no solo por la sensualidad que emanaba Nina, sino por la forma en que su presencia desafiaba a todos en la sala a desear algo que sabían que no podían tener.

Cuando llegó al centro del salón, se detuvo por un instante, permitiendo que el peso de su mirada recorriera el espacio, como si midiera a su audiencia. Sus labios se curvaron en una ligera sonrisa, el tipo de gesto que podía interpretarse como una invitación o una advertencia. Luego, con un giro elegante, continuó avanzando, su vestido rozando sus muslos con un susurro que solo los más cercanos pudieron escuchar.

El aire parecía contenerse mientras ella pasaba, dejando un rastro de perfume y promesas no dichas. Era el tipo de entrada que no se olvidaba, una que aseguraba que Nina no solo fuera vista, sino sentida, en cada rincón de la habitación. Y mientras las luces seguían jugando con las transparencias del vestido, ella sabía que había conseguido exactamente lo que quería: toda la atención, toda la curiosidad, y todo el deseo.

Victor la observaba, y aunque su sonrisa permanecía en su rostro, sus ojos delataban algo más: una mezcla de curiosidad, deseo y un ligero desconcierto. Sofía —o más bien Nina— no era una mujer fácil de descifrar, y esa noche parecía especialmente impenetrable.

—Sofía, querida —dijo finalmente, dejando su copa sobre la mesa con un movimiento preciso y estudiado—, pareces más... intensa esta noche.

La sonrisa que le ofreció estaba calculada, lo justo para parecer encantadora sin volverse vulnerable. Sin embargo, Nina no respondió de inmediato. Se detuvo a unos pasos de él, dejando que el silencio llenara el espacio entre ellos, como si fuera otra herramienta más en su arsenal.

—¿Y tú, Victor? —preguntó al fin, inclinándose ligeramente hacia adelante, lo suficiente para que él pudiera captar el aroma de su perfume, una mezcla embriagadora de jazmín y algo especiado—. ¿Qué haces tú cuando encuentras algo que no puedes explicar?

Victor alzó una ceja, su expresión cambiando a una de divertida intriga.

—Depende, querida. ¿Es algo que debería temer o algo que debería querer?

La tensión entre ellos era palpable, un hilo invisible que parecía tensarse con cada palabra, cada mirada sostenida. Nina lo sabía, lo sentía en la forma en que Victor la observaba, como si intentara leer algo que ella no estaba dispuesta a mostrar. Pero esa noche, Nina no iba a ceder el control tan fácilmente.

—Quizás ambas cosas —respondió, inclinándose un poco más hacia él, permitiendo que la luz del candelabro jugara con las líneas de su rostro y el escote de su vestido—. Pero esta vez no se trata de ti, Victor.

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Martina Peñuelas
me parece bien
Cam D. Wilder
Espero que esta historia les haya gustado hasta este capítulo. Apoyen con algún comentario, gracias
Eret Lopez
Excelente
Cam D. Wilder: Muchas gracias 😊 espero que sigas disfrutando de esta corta historia de seducción y doble rol. ¡Suerte! 😀
total 1 replies
ミ★ 𝘔𝘰𝘳𝘰𝘤𝘩𝘢-𝘤𝘩𝘢𝘯★彡
aún no lo voy a leer, voy a esperar un poco más ya que tengo más pendientes, pero la guarde en mi biblioteca🤣🤣🤣♥️♥️♥️♥️
Cam D. Wilder: Muy bien, 👍 espero que al leer la historia te agrade mucho, 🙂👍
total 1 replies
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