En un imperio donde los matrimonios se sellan por deber y los secretos pueden decidir el destino de un territorio, un Omega queda unido a un poderoso general de guerra, un hombre casi siempre ausente por sus obligaciones en la frontera. Mientras espera su regreso en una residencia demasiado grande y silenciosa, el Omega se refugia en el amor de un joven conde, sin sospechar que sus sentimientos son utilizados para alimentar una ambición peligrosa.
El conde no desea su corazón, sino el sello militar del general, las tierras fronterizas y el poder que podría obtener mediante una falsa acusación de traición. Cegado por el amor, el Omega está dispuesto a sacrificar incluso al hijo que lleva en el vientre, sin imaginar que su decisión desencadenará la caída de su esposo y la muerte de ambos.
Pero cuando un alma de otro mundo despierta dentro de su cuerpo, el destino cambia de rumbo. Con el conocimiento de una tragedia que todavía no ocurre, el nuevo Omega deberá sobrevivir
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Cap 20: distancia
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Nair, un poco incómodo, se removía en la cama, cuando a su mente llegaron imágenes un poco subidas de tono. En dichos recuerdos, se veía a él teniendo sexo con Lysandre.
— “ ¿Lysandre y yo? No, ese no soy yo, es el verdadero Nair”
Las imágenes que pasaban por la mente del Omega eran un poco salvajes. Lysandre estaba en su despacho, cuando el aroma del Omega en celo llegó a su olfato, era un aroma dulce intenso, cargado y cálido, era como una invitación que su instinto salvaje no podía ignorar. Nair estaba de pie de la puerta, con sus feromonas inundando el aire del lugar, ante esto, Lysandre no pudo evitar entrar en su rut y comenzó a liberar sus feromonas. Su olor era terroso, profundo y dominante, una señal poderosa que recorrió cada rincón del despacho.
El Alfa se levantó de su silla con pasos firmes y seguros, dirigiéndose hacia el Omega. Cada movimiento era deliberado, sus sentidos estaban alerta, escuchando la respiración agitada de Nair, antes siquiera de llegar a su lado.
— ¡Omega!— exclamó el alfa con voz ronca y seductora
Cuando el alfa llegó junto a su Omega, lo sujetó de la cintura con fuerza y lo alzó en su hombro para llevarlo al sillón, dónde lo arrojó y le rasgó la ropa. Nair estaba inquieto y ante la presencia dominante del alfa, comenzó a mover sus caderas con nerviosismo y necesidad, su cuerpo estaba tenso por la urgencia de ese momento. Lysandre se desnudó, mientras observaba al Omega retorcerse de deseo, exponiendo su cuello y su garganta, para que el alfa observara su vulnerabilidad. Un gesto de sumisión que le indicaba al alfa que estaba listo para aparearse.
El general lo sujetó del cabello y olfateó profundamente esa zona, marcandolo con su olor y reafirmando su presencia y su vínculo. El alfa cegado por la necesidad, lo penetró de inmediato. No hubo delicadeza excesiva, pues la naturaleza los dominaba, sus respiraciones eran pesadas, sus cuerpos se buscaban con urgencia, las penetraciones eran suaves pero firmes y el roce áspero de sus cuerpos llenaban el lugar. Lysandre guiaba con fuerza y cuidado a la vez, protegiendo y sosteniendo al Omega en cada movimiento. Nair, perdido respondía con sus propios instintos alineados con los del alfa, sabiéndose seguro de satisfacer su deseo. Fue algo crudo, intenso, impulsado por la biología y el lazo profundo que los unía. Cuando al fin todo se calmó, se quedaron descansando juntos, con sus feromonas ahora mezcladas en una sola.
Nair sacudió la cabeza con su rostro totalmente sonrojado por dichas escenas y las sensaciones que estas causaron a su cuerpo.
— “ Ese general sabe lo que hace en la cama”— pensó mientras trataba de calmar su acelerado corazón
Después de calmarse y no poder conciliar el sueño, el omega salió de la habitación y se dirigió a la cocina para charlar con las sirvientas.
— Señor, si necesita algo, pudo haberle dicho a las doncellas. Aquí está demasiado sucio— comentó una de las cocineras
— No se preocupen, no soy tan exigente. Solo estaba un poco aburrido y vine a ver si puedo ayudar en algo.
— La cena está casi terminada. Siéntese y coma algo de fruta.
— Está bien, entonces charlemos sobre algo. Estoy un poco aburrido aquí encerrado.
— ¿Qué desea saber?
— Nada en particular, solo quiero tener una conversación con alguien que no sea el general o Rose.
— Sí
Las sirvientas un poco nerviosas comenzaron a hablar sobre la cena, luego sobre algunas anécdotas que les sucedieron. Cuando tuvieron más confianza, comenzaron a hablar sobre como Floyd perseguía a Lysandre y como trataba de adular a los ex duques Norfolk.
— Señor, debe tener cuidado con ese Omega. El está muy interesado en ser el esposo del general— aconsejó la doncella mayor
— Tendré más cuidado, ese Omega no es de confianza.
La conversación siguió unos minutos más, hasta que el Omega se despidió para irse de allí. Cuando iba subiendo las escaleras, se encontró con Lysandre que iba bajando.
— Lysandre, ¿Ya terminó su trabajo?
— Ya lo hice— respondió para continuar su camino
Nair un poco confundido y extrañado por la actitud del alfa, solo lo observaba irse.
— “¿Por qué estará molesto? ¿ La esposa de ese general habrá venido a causar más problemas o algún documento tendrá problemas?”
Dudando un poco, siguió hasta la habitación, ya tenía sueño y quería descansar. Lysandre por su parte, después de charlar con los guardias sobre la seguridad de la mansión, fue a cenar.
— ¿No han llamado al señor?— preguntó, observando el lugar de Nair vacío
— General, el señor ya ha cenado un poco en la cocina. También dijo que no era necesario avisarle para cenar, ya que estaba un poco cansado y quería dormir— respondió una de las doncellas
— Entiendo, pueden retirarse
La doncella asintió y el alfa continuó su cena, tratando de no pensar en el omega. Estaba decidido a poner un límite entre ellos y no seguir presionandolo con lo mismo.
— “ Siete meses casados……. Seis meses en una guerra fría dónde solo recibí su odio, su engaño e insultos….. este último mes no ha sido él mismo y tal vez por eso ha estado dispuesto a charlar con tranquilidad y venir conmigo, solo esperando el momento de irse nuevamente”
En medio de sus pensamientos, el alfa terminó de cenar, luego fue a una habitación para asearse un poco y descansar.
— “ Mañana le daré indicaciones al médico para que cuide el embarazo”
Siendo ya la madrugada, Nair se despertó viéndose solo en la habitación. El Omega buscó al alfa en el lugar y no lo vió, un poco extrañado se levantó de la cama para ver si estaba en el baño pero tampoco lo encontró.
— ¿No vino a dormir? ¿Tendrá problemas en el trabajo o está enojado conmigo?— murmuraba mientras se colocaba una capa
Sin darle más vueltas al asunto, se sentó junto a la ventana a ver la nieve caer, mientras recordaba sus días en el hospital y la manera en la que había llegado a ese mundo.
— “ ¿Si cumplo mi promesa de salvar al bebé, me podré ir de aquí?....... Pero, Lysandre me agrada y los Valois son bastantes amables y me dan su cariño”
Llegada la mañana, Nair se levantó de esa silla, para ir al baño a asearse y arreglarse un poco para bajar a desayunar. Al llegar al comedor, vió al alfa ya desayunando.
— Buenos días, Lysandre— saludó, para tomar asiento
— Buenos días, Nair.
— ¿No durmió en la mansión?_ preguntó con cautela
— Dormí en otra habitación
— ¿Tiene problemas con el trabajo?
— Algunos asuntos que resolveré hoy.
El Omega dijo nada más y se dispuso a desayunar. Si el alfa no quería contarle sus cosas, tampoco insistiría.
— “ Más tarde iré con el administrador para que me explique algunas cosas”
Al terminar de desayunar, Lysandre se levantó de la mesa y salió de la mansión, para ir al campamento.
que pasará ahora no quieren que este Nair se vaya
ellos seguirán siempre juntos si se ponen aclarar las cosas