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Reencarné Para Destruirte

Reencarné Para Destruirte

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Romance / Venganza
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Nancy Hurtado

Victoria Black fue víctima de una terrible traición por parte de su hermana y su esposo llevándola a una muerte con arrepentimientos, pero el universo le ha regalado una segunda oportunidad, esta vez con conocimiento del futuro le va a conocer el verdadero amor y los que la hicieron sufrir se las van a pagar con intereses.

NovelToon tiene autorización de Nancy Hurtado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La grabación

Capítulo 20

La grabación

La grabación no dejaba de repetirse en mi cabeza.

"Ya no confío en ti".

Mi abuela había dicho esas palabras a mi padre años antes, pero ¿por qué?

Decidí volver a escucharla y Patricia aceptó.

Esta vez prestamos atención a cada detalle. La voz de mi padre volvió a escucharse.

—No tienes derecho a acusarme.

—Tengo todos los derechos.

—La empresa también es de la familia.

—No cuando utilizas fondos para financiar a personas que trabajan contra mí.

Un frío me atravesó.

—¿Personas? —pregunté.

Patricia asintió.

—Parece que había más de una.

La grabación continuó.

—¿Quién está detrás de ti? —preguntó mi abuela.

Mi padre guardó silencio.

—Roberto.

—No puedo decírtelo.

—Entonces ya elegiste.

Hubo un golpe seco, como una mano contra una mesa. Después, la grabación terminó.

Nadie habló durante varios segundos.

—¿Qué significa eso? —preguntó Adrián.

Patricia negó con la cabeza.

—No lo sé.

Pero yo sí tenía una sospecha: mi padre no era el verdadero enemigo. Era una pieza.

Como Rodrigo.

Como Lucía.

Quizá incluso como otras personas que todavía no conocíamos. La diferencia era que aún no sabía quién movía las piezas.

Patricia regresó la grabación.

—Escucha esa parte otra vez.

La frase de mi padre volvió a sonar.

"No puedo decírtelo".

Sentí que la piel se me erizaba.

—No estaba negando que hubiera alguien —dije—. Estaba protegiéndolo.

—O protegiéndose a sí mismo —respondió Patricia.

Adrián apoyó ambas manos sobre el escritorio.

—¿Podemos saber cuándo se hizo la grabación?

Patricia revisó el archivo.

—Cinco años antes de la muerte de Elena.

Otra vez esa cifra: cinco años.

Miré a Adrián.

—Esto no es una coincidencia.

—No —respondió él—. Y creo que alguien quiere que encontremos exactamente estas piezas.

Aquella idea me inquietó, porque hasta ese momento había pensado que yo estaba descubriendo secretos.

Ahora comenzaba a preguntarme si alguien estaba colocándolos deliberadamente delante de mí.

—¿Y si quien me escribe quiere que encuentre a esa persona que está detrás de todo? —pregunté.

Patricia me miró.

—Entonces podría estar utilizando tu miedo para llevarte hasta otro lugar.

Guardé silencio.

No quería admitirlo, pero la grabación me había afectado.

Aunque descubrir que alguien quería decidir por mí también me llenaba de intriga.

Estaba jugando un juego peligroso y no sabía quién era mi contrincante. No solo eso: tampoco conocía sus reglas, y ya las había aceptado cuando decidí jugar.

—Sea quien sea, voy a encontrarlo —dije.

Adrián asintió.

—Entonces iremos.

—No sabemos si es una trampa.

—Precisamente por eso no irás sola.

Lo miré. Había aprendido a desconfiar de casi todos, pero no de él. Todavía no. Y eso también podía ser un riesgo, porque se convertiría en un punto débil listo para ser atacado.

En ese momento mi celular vibró, pero esta vez no era un número desconocido. Era Mateo quien me estaba escribiendo.

"Hola, Victoria. Necesito que hablemos".

Su mensaje me sorprendió. Era el mejor amigo de Rodrigo y, si me estaba escribiendo, lo más probable era que fuera por influencia de Rodrigo o de Lucía. No tenía tiempo que perder con ellos, así que respondí algo corto.

"¿Qué quieres?".

"Es sobre Lucía y Rodrigo".

Como lo pensaba, tenía que ver con ellos.

"¿Qué sucede con ellos?".

"Es sobre el video que Lucía me pidió que grabara. Tengo que hablarte de eso".

Mi boca se abrió de la sorpresa. Él solo había venido a mí sin que yo tuviera que hacer nada. Adrián notó mi expresión.

—¿Sucede algo?

Le mostré mi celular y él también abrió los ojos con sorpresa.

—¿Te vas a ver con él?

Asentí con la cabeza y respondí el mensaje de una vez.

"Está bien. Nos vemos en una hora en la cafetería de la universidad".

No confiaba en Mateo, pero tampoco pensaba desperdiciar la oportunidad que acababa de darme.

Nos fuimos de la oficina de Patricia lo antes posible. En el camino volví a leer sus mensajes una y otra vez.

Lucía fue quien le pidió que grabara aquel video en mi primera vida, aquella grabación había sido utilizada para humillarme delante de toda la universidad. Se había convertido en el inicio de todo. En esta vida había esquivado ese primer golpe, y parecía que, de algún modo, todo se estaba prestando para poder desenmascararlos.

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