Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
NovelToon tiene autorización de Daniella cantillo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 12 No juegues con fuego porque te puedes quemar
Seojun kwog
...****************...
-La luz regresó y al bajar la mirada, me doy cuenta de que Ariana está dormida. Continúo acariciando su cabello; es tan hermosa que cualquier ángel al verla lloraría. En este momento, parece una niña dulce e inocente, pero la realidad es que no refleja nada de esa fragilidad. Me pregunto, ¿por qué le teme tanto a la oscuridad? ¿Qué le ha sucedido, Ariana Brown? Tal vez por eso su comportamiento es tan distante fría; no muestra empatía hacia los demás como una forma de ocultar que en el fondo es solo una niña asustada que anhela afecto. ¿Por qué a mí? Me siento desgastado por dentro. Suspiro con pesadez, preguntándome qué estará haciendo en este momento, si será feliz con ese hombre. Siento cómo Ariana se mueve, me da la espalda y acerca su cuerpo al mío, mientras la escucho murmurar palabras. Me levanto con cuidado a apagar las luces y me recuesto a su lado....
Al despertar me levantó con cuidado para no despertarla, me voy hacia el balcón mientras veo el sol salir, no puedo evitar pensar en ella, siempre nos levantábamos a esta hora veíamos el sol salir mientras tomábamos un vaso de café, mis lágrimas cae como cascada. Se dice que los hombres no deberían llorar, pero nosotros también sentimos y las cosas nos afectan. Sin embargo, tratamos de no hacer sufrir a quienes nos rodean. Coloco mis manos en mi rostro mientras continúo llorando; esta es la única manera que encuentro para liberar este dolor. Cuando escucho el sonido de la cama, me limpio las lágrimas y, al voltear, veo a Ariana levantada, observándome sin expresión. La saludo y ella me responde. Ella entra al baño, mientras yo me dirijo a otra habitación para darme una ducha rápida. Luego me cambio y me pongo ropa de ejercicio. Bajo hasta el gimnasio, pero solo tomo unas pesas y me dirijo al jardín. Pasados 40 minutos, observo a Ariana sentada frente a mí, mientras la señora le lleva el desayuno. Ariana, al verme, me pregunta si ya he desayunado; le respondo que no, que lo haré al finalizar mi rutina. Ella acepta, y mientras come, revisa su teléfono. Al concluir mis rutinas, me acerco a la mesa y me limpio el sudor. La señora Alisa me sirve un vaso de jugo de naranja y, posteriormente, mi desayuno, por lo que le expreso mi agradecimiento antes de que se retire. Empiezo a comer cuando Ariana me dice- Dentro de una hora debes estar listo, saldremos a comprar ropa. En la noche iremos a una fiesta importante.
-Simplemente la observo. No me gustaría asistir a esa fiesta de personas adineradas, pero si me niego, ella se molestará y al final tendré que ir debido al contrato que firmé. Así que no tengo otra opción, por lo que he decidido aceptar. Le digo- si
-Después de una hora, llegamos a un centro comercial donde ingresamos a una tienda de ropa masculina de alta gama. Ella comienza a examinar las prendas mientras yo la observo. Por curiosidad, decido mirar los precios y casi me asfixio al darme cuenta de que, para poder comprar algo, necesitaría trabajar al menos seis meses. La veo seleccionar varias prendas y, en un momento dado, me dice- Acompaña a la asesora; ella te llevará al probador.
-Por lo tanto, me encuentro caminando detrás de la chica, mientras empiezo a probarme la ropa que me muestra Ariana. A medida que aprueba algunas prendas y rechaza otras, me siento incómodo con estas elecciones; simplemente no reflejan mi personalidad. Al mirar hacia las asesoras, noto que una de ellas me observa con una sonrisa tímida y ligeramente ruborizada, lo que me lleva a sonreír con un poco de vergüenza. Sin embargo, al ver la expresión de molestia en el rostro de Ariana, suelta la copa que le había traído una de las asesoras y, con desagrado, ordena- Recojan esto rápido y tráiganme otra.
-Una de las chicas avanza rápidamente mientras comienza a recoger los vidrios que se encuentran en su camino. Sin embargo, Ariana se levanta, me observa, y me detengo, ya que su mirada emanaba una amenaza. A pesar de esto, decido ayudar a la chica, quien me comenta que podría hacerlo sola, mientras me mira con aprehensión y rubor en sus mejillas. En ese momento, Ariana, con una voz firme y un tono amenazante, expresa- Quiero que me traigan ahora mismo al gerente. Tú, Seojun, aléjate de ella.
-No estoy seguro de cuál es su intención, pero me preocupa que esta situación pueda causarle problemas a la joven. Por eso, prefiero mantenerme al margen. Me acerco a Ariana y le susurro- ¿Qué piensas hacer? ¿Por qué llamaste al gerente? La chica no ha hecho nada.
-Ella no responde hasta que llega el gerente, quien dice- Buenos días, señorita Ariana Brown. Es un honor tenerla en nuestra tienda. ¿Podría decirme cómo la estamos atendiendo? ¿Se siente satisfecha con nuestro servicio?
-Ella respondió- La verdad es que no. Vine a comprar con mi novio y estas mujeres no hacen más que coquetearle. No entiendo cómo esta marca contrata personas así. No pienso volver y me encargaré de que mis conocidos tampoco vengan.
-El gerente se quedó paralizado, al igual que las empleadas, y entonces les dijo- Por favor, señorita, perdónelas. Son nuevas en el puesto. Le prometo que esto no volverá a suceder; hoy mismo serán despedidas. Por favor, no se vaya. Le ofreceremos un 20% de descuento en todas las prendas.
-Observo cómo le hace señas a las chicas para que se retiren, mientras una de ellas llora y menciona que necesita el empleo para poder mantener a su hijo pequeño. Esto me indigna, ya que lo que está haciendo Ariana es una injusticia hacia estas jóvenes. Por lo tanto, me dirijo al gerente y le digo- Por favor, déjenos solos.
-El gerente responde- Por supuesto, joven.
-Él sale casi corriendo, y por lo que veo, me giro hacia Ariana y le digo, molesto- Tú puedes hacer lo que desees conmigo, pero no permitiré que cometas una injusticia hacia esas mujeres. No puedes ser tan cruel, malvada e injusta; ellas no han hecho nada malo.
-Ella sonríe de lado y me dice- ¿Quieres ver qué tan malvada puedo llegar a ser? No solo puedo hacer que esas mujeres pierdan su empleo, sino que también puedo lograr que no la contraten en ningún lugar. Es tu culpa por haberte acercado a ella; te lo advertí desde el principio: no cumpliste las reglas. En lugar de pensar en ellas, deberías haber pensado en ti y en lo que tengo planeado hacerte cuando lleguemos a casa.
-Me acerqué a ella con un tono de súplica. Le dije- Por favor, Ariana, no pongas en riesgo el trabajo de ellas; una de ellas tiene un hijo que la necesita. Te prometo que no volveré a incumplir las reglas. -Al tomarla de la mejilla y mirarla a los ojos, añadí- Si decides proceder de esta manera, entonces no dormiré contigo; puedes hacer lo que desees, pero yo no lo haré.
-Me acerco cada vez más a sus labios, mientras ella traga saliva y se muerde el labio. Me advierte- Esto no volverá a suceder, porque no tendré piedad. No intentes amenazarme, Seojun; no juegues con fuego, porque podrías quemarte. Ahora, suéltame o ¿prefieres que tengamos sexo aquí?
-La suelto de inmediato y me alejo de ella mientras sonríe. Ariana está fuera de sí. La escucho llamar al gerente y le dice- Seguiré comprando, pero solo si me asignan a un asesor hombre.- La miro para que no despida a la chica.- Ella añade- Además, no despidas a las asesoras, como mencionaste; son nuevas y solo necesitan orientación sobre la importancia de no fijarse en lo ajeno.
-El gerente se retira y, más tarde, llega un asesor masculino. Ariana me pide que me pruebe varios conjuntos, lo cual me resulta agotador. Al finalizar, solicita que todo se envíe a su casa. Después, nos lleva a una peluquería donde me realiza un cambio de look que me agrada mucho. Al cabo de unas horas, ya estamos en casa, donde ella me muestra mi clóset y quedo sorprendido. -