¡Haré que te Arrepientas, Amor!
Aluna Haryanti Wijaya, una joven dulce que se casó para proteger el honor de su familia. Su matrimonio con Barra Pramudya, un joven CEO heredero de una poderosa familia, parecía perfecto ante los ojos de todos. Sin embargo, detrás de esa promesa sagrada, Aluna solo sentía frío, soledad y dolor. Desde el principio, el corazón de Barra no le pertenecía. Su amor ya estaba ligado a Miska, su hermanastra. Una chica de apariencia inocente pero de corazón astuto, que desde pequeña siempre quiso arrebatarle todo a Aluna.
Tras un año de matrimonio, Aluna solo recibía miradas vacías de su esposo. Hasta que Miska regresó del extranjero, y todo se desmoronó. Aluna finalmente descubrió la devastadora verdad: su amor no era más que la sombra del amor de Barra hacia Miska.
¿Podrá Aluna mantenerse firme por su amor, o se irá dejando a Barra atrás para seguir con su vida?
Entre Amigos Y Secretos
Si alguien me hubiera dicho que la persona que más iba a marcar mi vida comenzaría siendo solo un amigo, jamás lo habría creído.
Reencarné En La ¿Villana?
Juana María, una Dominicana que reencarnó en una de sus novelas favoritas, pero no puede creer que corrió con la mala suerte de reencarnar en la villana de la historia.
—No, no, en la villana no, en la villana nooo ¡Quiero ser la protagonista!
Grita en medio de la sala del banquete.
LAS LUCES QUE DEJAMOS ENCENDIDAS
La lluvia había empezado antes del amanecer. No era una tormenta fuerte, ni una de esas lluvias dramáticas que parecen anunciar tragedias. Era una lluvia suave, persistente, como si el cielo estuvier
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KAEL Y ERYN ( DOS CHICOS Q SE ENAMORARON )
En el reino de Lúmora, la magia no era un don, sino un delito. Hacía más de un siglo que el rey había prohibido cualquier práctica relacionada con los antiguos espíritus del bosque, convencido de que
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Anatomíaㅤㅤﶧ᳟ﺬ𝔷ㅤㅤۣ♰㎽㎒ㅤde unㅤ𝟬꯭𝟬𝟱‰ۣㅤMosaicoㅤ⬚⬚⬚ㅤㅤㅤ.Roto
La penumbra de la habitación no era un accidente; era una elección. Mateo se sentaba cada noche en el borde de su cama, con las manos entrelazadas y los ojos fijos en el suelo de madera, donde las som
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La última carta que no quemé
No te llamé. No fui a tu casa. No miré tus historias en Instagram durante 47 días. Fue un gran récord. El día 48, a las 2:13 a.m., me encontré escribiéndote otra vez. No una carta. Cien.
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