Cuando Me Perdiste Ya Era Tarde
Cuando finalmente se fue, no hizo escándalo. Dejó la alianza en un sobre junto con su carta de renuncia, un acuerdo de divorcio y un dosier que podía hundir a la familia más poderosa de São Paulo.
Marcus Almeida tardó cinco años en darse cuenta de lo que tenía. Tardó una semana en descubrir que todo lo que él creía sobre su matrimonio era mentira. Y tardó mucho más en entender que la mujer que lo cuidó en silencio durante media década no era la villana de la historia.
Era la heroína. Y ya se había ido.
Ahora Sofia tiene una confitería propia, un gato llamado Lua y un hombre decente que la mira como Marcus nunca supo hacerlo. Y Marcus tiene un departamento vacío, una empresa que se desmorona sin ella, y la certeza tardía de que el orgullo le costó la única persona que valía la pena.
¿Se puede reconquistar a alguien que ya aprendió a ser feliz sin ti?
Solo si estás dispuesto a dejar de ser quien eras.
Mi Imposible Amor
Ella ganó una beca para estudiar en una de las universidades más prestigiosas del pais.Nada será fácil ya que nadie está feliz con su presencia.. Pero encontrará el amor,podrán estar juntos??
El Lobo De Mis Pesadillas
Rebecca Holter es una mujer cuarentona que tuvo que terminar de criar sola a sus hermanos.
Antoine Dumont es un hombre lobo sexy y vanidoso que tendrá que aprender a amar, más allá de las apariencias.
LOS CAMINOS QUE NOS SEPARARON
Todo empezó cuando teníamos siete años. Yo vivía en la casa de la esquina, la que tenía el jardín lleno de margaritas que mi abuela cuidaba con tanto cariño, y él vivía justo enfrente, en la casa de l
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EL CAFÉ QUE SIGO PIDIENDO PARA DOS
Todos los días salgo de mi casa a las 7:12 de la mañana, camino exactamente 5 cuadras hasta la cafetería de la esquina de la plaza —la que tiene el cartel de madera que se está cayendo un poco por la
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LAS LUCES QUE DEJAMOS ENCENDIDAS
La lluvia había empezado antes del amanecer. No era una tormenta fuerte, ni una de esas lluvias dramáticas que parecen anunciar tragedias. Era una lluvia suave, persistente, como si el cielo estuvier
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La última carta que no quemé
No te llamé. No fui a tu casa. No miré tus historias en Instagram durante 47 días. Fue un gran récord. El día 48, a las 2:13 a.m., me encontré escribiéndote otra vez. No una carta. Cien.
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