Meredith suspiró ante la negación rotunda de Odela allí. Para al final terminar aceptando la petición de la princesa de aprender a usar la espada.
Quizás era algo raro, pero era necesario.
Aún podía recordar perfectamente los rostros atónitos de los caballeros al oír su petición, o el rostro pálido de Aryed ante su mirada. Y debía admitir que ella misma no supo qué hacer ante tal silencio.
Y luego de un rato incómodo fue cortado por Odela oponiéndose a su decisión, e incluso Aryed se negó a enseñarle, como todos allí,
Pero nadie allí era capaz de entender que esa situación era de vida o muerte. Pero era algo obvio a su parecer, nadie más en ese lugar, aparte de ella conocía el futuro que los esperaba.
Suspiro sonriendo, al recordar ese momento, aquel suceso había sido tres años atrás, y habían hecho un trato con el Joven Duque.
‘Cuando la princesa cumpla 8 años, y sea capaz de tener una educación correcta aceptaré a tu petición’.
Y aquello había sucedido, Odela lo había aceptado. Adeus y Robert aunque mantuvieron su posición de rechazar su petición también la habían respetado, e incluso la ayudaban siempre que podían.
Y ese día tan esperado era ese.
Meredith había cumplido 8 años y era capaz de cargar una espada de madera. Sabía perfectamente la etiqueta, estudiaba constantemente e incluso se le creía un prodigio con una edad tan corta.
Todo porque estaba decidida a ser capaz de enfrentarse al futuro que estaba por venir.
Y no era mentira, que no era una tarea fácil. Ya que el adaptarse a un mundo distinto e incluso una época mucho más reservada que el de su mundo era difícil. Pero ella se había esforzado.
Había llorado de frustración, había transnochado con decisión y había memorizado con precisión.
Y lo había logrado.
No del todo pero era un paso mas cerca de lo que buscaba.
Pero en ese momento,
En ese preciso momento se arrepentía de su decisión tomada cinco años atrás.
El entrenamiento era muy difícil, demasiado a su parecer y jodidamente cansado.
Sus huesos dolian y sus tendones gritaban ante el inesperado peso que estaba ejerciendo su cuerpo. No estaba acostumbrada al ejercicio tan riguroso como aquel, por eso ahora su cuerpo sacaba factura.
— Vamos, princesa, de tres vueltas más, ¿O no es lo suficientemente fuerte?
— ¡Lo soy!
Meredith estaba frustrada. A pesar de que su relación con el villano de la novela había mejorado no dejaba de ser un demonio en carne y hueso que la mataba con sus entrenamientos.
En ese mismo instante estaba corriendo alrededor del infinito campo de entrenamiento que se abría paso ante sus ojos. Una larga zona cubierta de tierra y pasto que no parecía tener fin. Y aquello no era lo peor, ya que el peso extra en sus muñecas y talones reducían su velocidad y aumentaban su cansancio.
Y lo peor de todo era la mirada egocéntrica que tenía el castaño en sus ojos y sus labios fruncidos con burla.
— ¿Te volviste más lenta? Corre más rápido Princesa.
— ¡Wua! Cierra la boca.
Meredith estaba frustrada. Y cada vez que Aryed abría la boca solo era para molestarla. Pero aquellas clases de molestias le agradaban.
Debía de admitir que se había acercado más de lo debido a Aryed en los últimos cinco años, y debía admitir que su relación era demasiado buena, a pesar de él era 5 años mayor que ella.
Pero debía de aceptar que Aryed era demasiado atractivo a sus ojos e incluso llegó a pensar que cuando creciera un poco más podría llegar a sentir atracción por el. Claro que no debía, pero tampoco estaría mal tener tal sentimiento.
¿O si?
— Cabeza en la tierra, princesa, solo falta una vuelta más.
Aryed la alentó, pero una vuelta podrían significar más de cinco minutos corriendo alrededor del pasto y eso que llevaba más de treinta minutos en ese lugar bajo la luz ardiente del sol.
Con sus últimas fuerzas corrió lo más rápido que pudo, soltando todo el aire acumulado por su boca y sintiendo como sus pulmones se desgarraban.
— ¡Bien!
Aryed gritó, y Meredith desfalleció en el suelo, tomando aire y descansando sus piernas cansada, sus tendones respiraron y sus pulmones se llenaron de aire fresco de primavera.
— Si sigues así probablemente en menos de dos meses puedas blandir una espada.
— ¡Oh!, ¿De verdad?
— No.
Aryed negó su anterior afirmación, observando el rostro indignado de Meredith ante sus palabras contradictorias.
— ¡Oye!, Si es cierto lo que dices, podré blandir una espada de madera pronto.
Los ojos de la niña brillaron, pensando en que pronto sería capaz de blandir una espada tal como lo hacían Adeus y Robert antes de convertirse en caballeros.
Le emocionaba la idea de que cada vez faltaba menos para ser capaz de cargar una espada de verdad.
— Primero pasa la prueba de resistencia, princesa.
Aryed acarició suavemente su cabeza y se alejó, recostándose en la sombra bajo un árbol.
La prueba de resistencia era aquello que todos los caballeros en ese lugar, sin excepción debían pasar antes de blandir una espada.
Una en donde demostraban que su cuerpo era capaz de soportar el peso abismal de cargar con un objeto filoso y pesado de metal capaz de arrebatar vidas. Y ella estaba cerca de pasar por esa prueba.
— ¿Por qué quieres aprender a manejar una espada?
Oh mira, ahí va la pregunta que en cada uno de sus entrenamientos no podía faltar.
— Ya te lo dije, quiero ser fuerte, quiero protegerme por mi misma.
Silencio.
— ¿Por qué una princesa quería protegerse por sí misma? Tienes caballeros, Meredith.
Oh, ¿El había dicho su nombre?
Una suave risa se escapó de sus labios.
— No siempre podrán estar conmigo, Aryed.
— Si ese es el caso deberás huir.
Ah\~
Ahí volvía el con sus reproches.
Si a Meredith Hockey de cinco años atrás, le hubieran contado que su relación con el Joven Duque de Bailey sería tan buena se abría asustado y llorado, pero no era el caso.
— No querré hacer eso.
Meredith sonrió, sentándose a un lado del Joven duque, observándo sus antebrazos desnudos, y llenos de pequeñas cicatrices causadas en los combates.
Groseramente tomó el atrevimiento de posar su mano en su brazo, observando como el destello rosado se escapaba de entre sus dedos y cerraba las mínimas heridas en los antebrazos del hombre.
— No deberías hacer eso.
— No creo que suceda nada.
Aryed observó a Meredith.
Meredith, la bonita niña Meredith.
E inmediatamente su mirada se apartó de la de la mujer.
— Me han ordenado ir a la frontera, debo proteger el imperio.
— ¡¿Qué?!
Meredith se sobresaltó, ¿Cuando había sucedido eso?
— Fue orden del emperador, no puedo negarme a sus órdenes.
— Yo, lo entiendo.
Meredith suspiró preocupada. En la novela original a Aryed también había sido enviado a proteger la región Fronteriza de bandidos, a la edad de 16 años.
— Cuídate.
Sugirió, ¡No!, le suplico Meredith.
— Lo haré.
Contestó un Aryed despreocupado, pensando que el tiempo que estaría en aquella zona sería poco. No tardaría mucho en volver a la casa del Duque.
Lastimosamente no sería de esa forma, pasarían 6 años antes de que Aryed volviera a ver a la mujer de Aura preciosa que siempre cautivaba sus ojos.
...****************...
Un cabello azabache y unos rizos escandalosos volaban revoltosos en el viento. Mientras que una espada con el mando delgado y unas joyas preciosas brillaban con la luz del sol.
Una joven de ojos rosados, mejillas sonrosadas y cuerpo delgado sostenía fuertemente una espada de metal con gran control y destreza.
Meredith Hockey era una aprendiz excepcional en la casa del Duque.
En donde el Duque desconocía tal hecho. Y tampoco era necesario que lo supiera.
El sonido del golpe que provocaba su espada después de recibir un impacto de la espada contraria era complaciente a sus oídos. Su destreza era inigualable y su velocidad era su fuerte en aquella batallas.
Quizás llevaba mucho más tiempo que los egresados aprendices y por eso era capaz de derrotar a su gran mayoría.
Pero tampoco era desconocido que había gran cantidad de prodigios entre los egresados.
Un golpe inesperado fue lanzado cerca de su abdomen, y fue el momento ideal para tomar el brazo que cargaba la espalda y someter al soldado. Colocando finalmente, el filo de la espada en su cuello.
— Meredith es la ganadora de este combate.
Hablo fuertemente Adeus, quien se había convertido en capitán de una orden de los caballeros.
Y el bullicio estalló.
Inevitablemente pudo sonreír ante la felicidad que le causaba el ser capaz de blandir una espada.
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Editado
**Atte: **Amelie Ross.
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Comments
nana
no me cuadran las edades. el tuvo su mamá antes de los 12 años y la encontró a ella cuando ya tenía su mamá y si se hace cuánta de cinco años mayor es decir que la encontró cuando el tenía 10
2025-03-21
1
Isaura Joseph
son ¡7!
2025-03-23
0
Mary Salazar
excelente
2025-01-03
1