"Un ser pequeño, puede a llegar ser algo muy especial, también muy importante"
'Tick, Tick'
El pequeño sonajero era movido por los brazos de la bebé mientras intentaba cantar.
La pequeña bebé Meredith había cumplido seis meses hace poco y había crecido bastante, aún no era capaz de hablar correctamente pero balbuceaba y se le podían llegar a entender algunas palabras. Claro que mal dichas pero se entendían.
La bebé era feliz y se veía realmente feliz.
Cristine, Eylen y Stephanie se veían muy felices alrededor de la bebé sentada en el suelo, que aplaudían alegremente y seguían el ritmo que intentaba hacer la princesa.
— La bebé se ve muy feliz Odela.
— Es feliz la pequeña princesa.
Aisha y Odela organizaban las sábanas recién lavadas y observaban a la pequeña niña jugar junto a las demás, había demasiado trabajo que hacer pero no iban a interrumpir el juego de un bebé.
— ¿Debería prepararle el biberón a la Princesa? ya casi llega la hora de la comida.
Le pregunto Stephanie a Odela observando como el sol se posaba en el punto más alto en el cielo y ya casi era la hora de comer de la pequeña, pero debía esperar la orden de la mujer mayor bajo el cuidado estricto de la princesa.
— Hazlo, Eylen por favor prepara un baño para la princesa, está llena de polvo al estar en el suelo.
— Lo haré Odela.
Respondió la mujer dándole un casto beso en la mejilla redonda de la pequeña bebé, quien reía ante tal felicidad.
Y finalmente ante la espera de la princesa, el biberón se abrió paso entre todo y emocionada estiró sus pequeños bracitos para poder tomarlo emocionada.
Pero, lastimosamente sintió una incomodidad en su boca al poner el chupete en su boca, le dolía, muchísimo e inevitablemente se puso a llorar.
— ¿Qué sucede?
— ¿Esta muy caliente el biberón Stephanie?
Tomando un poco de leche que depositó en su mano, la leche estaba de la temperatura ideal a la que siempre le ofrecían a la bebé, ¿Qué pasaba ahora?
— Está bien, ¿Crees que le duele algo?
— ¿Princesa que sucede?
Le preguntó Aisha a la bebé mientras la arrullaba suavemente en sus brazos, pero no dejaba de llorar y solo parecía llorar más fuerte.
— ¿Odela que está sucediendo?
Preguntaron finalmente asustadas las cuatro mujeres, por más que trataban la niña solo parecía llorar más fuerte y más saliva parecía escape de sus labios, no entendían que estaba sucediendo.
Odela ante la situación decidió tomar a la niña en sus brazos y revisar todo su cuerpecito, no era el pañal ni tampoco era hambre, su ropa estaba limpia y parecía no tener fiebre, pero estaba babeando demasiado y quizás debería tener sueño.
— Tal vez debe ser el calor, la llevaré a dormir un rato.
Hablo Odela mientras arrullaba a la bebé entre sus brazos y la llevaba a su cuna, pero a pesar de todo no dejaba de llorar, meciendo suavemente la cama, Odela pacientemente trató de carmal a la bebé hasta que cayó en un profundo sueño.
......................
A los ojos de la bebé, el dolor infernal en su boca le era insoportable y solo podía significar una cosa, en su vida pasada eso solo sucedía cuando a los bebés les estaban saliendo los dientes, que se debía tratar seriamente ante la hinchazón de la boca, la cantidad de saliva que escupía y el dolor del crecimiento de los dientes de leche.
Aunque había dejado de llorar y había tratado de dormir, el dolor punzante en su boca seguía ahí y parecía no desaparecer, seguido del rugido de su estómago al no haberse llenado con suficiente leche.
Su cabeza punzaba y no entendía el porqué y su pequeño cuerpecito parecía estar muy caliente, tal vez eran consecuencias de los dientes de leche, pero debía admitir que se un bebé y no poder hablar era la mayor desventaja que tenía al haber reencarnado.
Después de haber renacido en una princesa con mucho dinero, había sido feliz desde su nacimiento incluso estando lejos de su familia, claro era la habladura de todos los días en aquel lugar, y él como el Duque parecía no interesarse en ella y mucho menos responder las cartas que llegaban a sus manos sobre su condición.
Pero aquello era lo de menos a los ojos de Meredith, tenía 5 hermosas hermanas que la cuidaban y amaban y sobre todo jugaban con ella. No necesitaba más que a ellas cinco para ser feliz.
Entonces no le importaba realmente lo que sucediera con el duque y ella, o incluso con sus hermano si es que tenía, no le importaba y mucho menos le interesaba saber respecto a eso.
Con ese pensamiento en mente el dolor redujo y solo se durmió un rato.
…
La caída de la noche había sido más pronta que de costumbre, y la pequeña bebé Meredith aún no despertaba, y para Odela que había estado al pendiente de la situación alrededor de la bebé no sabía bien que tenía pero su cuerpecito con el pasar de la tarde se había puesto caliente,as de su temperatura habitual, algo malo si lo pensabas con detenimiento.
Y más a esa hora, debía darle de comer a la princesa, así que incómodamente la despertó y la niña solo sonrió a su aspecto, parecía alegre, se veía muy contraria a la imagen que parecía tener Odela acerca de su condición.
— Ya es hora de comer mi pequeña princesa.
Le susurró Odela y depositó un besito en su frente, sintiendo como las manos del bebé rodeaban el biberón y bebían de él, a pesar de esto la bebé volvió a llorar descontroladamente ante el dolor insoportable que se generaba en sus encías.
Al escuchar el llanto demasiado fuerte del bebé, las demás doncellas llegaron a la habitación a observar el estado de la niña, quien parecía eufórica al tomar el biberón y lloraba desconsoladamente.
— Quizás ya no le agrada el biberón.
— Es un bebé Eylen, debe beber biberón o tomar leche de su madre pero ¿adivina que?
— Oye, es solo una suposición.
Ante la habladuría de sus demás compañeras, Odela volvió a revisar el estado de la princesa, notando el exceso de saliva que escapaba de sus labios y el como su boquita estaba hinchada y su rostro extremadamente rojizo.
Ante la vista completamente extraña de la princesa, Odela se asustó y encargo a la bebé en brazos de Stephanie, quien la cargó con sorpresa y observó a Odela lavar un trapo para limpiar el rostro de la princesa más de una vez.
— Es la primera vez que crió un bebé, tal vez debamos llama un doctor y anunciar al Duque del estado desconcierto de la princesa.
— ¿A qué te refieres con su estado?
— No es normal que un bebé se enferme de esta manera de un momento a otro, tal vez un doctor pueda decirnos el estado de la princesa.
— Llamaré al doctor.
Anunció Aisha, alisando sus prendas para ir a la casa principal para llamar al doctor del Ducado.
— Stephanie, escribe una carta y Eylen llévala al Duque, no creo que sea algo riesgoso pero debemos salir de la duda, es tarde y puede empeorar si no hacemos algo.
Todas allí asintieron y acataron las órdenes de la mujer, quien solo observaba la boquita hinchada de la bebé con preocupación y lavaba la zona constantemente con un trapo frío para poder bajar la rojez, claro que eso solo generaba más llanto en la criatura.
Rezaría a Dios porque la bebé estuviera bien
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Editado.
**Atte: **Amelie Ross.
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Comments
Laura Elena Hernández Luna
son los dientes pero como son primerizas en cuidado de bebé no saben...
2025-03-22
2
Ana UwU
una vez a mi hermano le dio fiebre y lo metimos a un bote de agua helada con todo y hielos xd más adelante supimos q fue peligroso lo q hicimos pero pues ya que xd (no le pasó nada de hecho es el mas sano de la casa:v)
2022-09-16
5
Marmalin
Hermosa historia
2022-07-10
0