Le costaba admitir, pero no podía negar lo que estaba empezando a sentir por la joven duquesa. No podía creer que alguien tan hermosa, valiente y buena como ella, no tuviera algún pretendiente o la acosaran por haber estado en el ejército.
—¿Por qué me late tan rápido el corazón?—preguntó tocándose el pecho.
Suspirando con pesadez, Sintiendo sudorosas sus manos y pies, el médico real se colocó su bata y salió con cuidado de la casa de campo.
Los mayordomos querían ayudarlo, en especial por lo débil que estaba; sin embargo, pidió estar solo. Sintiéndose atraído por un laberinto que estaba en la parte trasera de la casa, donde en el centro estaba un invernadero, el médico real empezó a caminar en él.
—¿Alguien cómo yo soy digno de la duquesa?—preguntó en un susurro.
Solo había estado casado una vez en su vida, y esa fue con la madre de su hija; sin embargo, debido a lo mal que habían acabado las cosas, se había negado a estar con alguien.
Pero después de haber conocido a la duquesa, la posibilidad de casarse de nuevo volvió a inundar su mente. Fue así que, deteniéndose un poco, tocó su abdomen.
—¿Si adelgazo, seré atractivo para ella?—susurró.
Para nadie era un secreto que las mujeres casaderas preferían a los hombres tonificados, altos y espalda ancha. Aunque su gordura no dejaba lucirla, él tenía una altura y una espalda bastante notable.
—¿Sir Jeremy?—la voz de la duquesa se escuchó.
Volteándose con nerviosismo, el corazón de Jeremy latió a mil por hora. El hermoso cabello de Serena, lucía aún más bello con el resplandor del atardecer. En ese momento odió las paredes de hierba que componían el laberinto, deseaba que la brisa moviera su cabellera.
—Duquesa—saludó con una inclinación.
—No lo haga—respondió acariciando su mejilla—se lastimará aún más la cabeza.
Sin darse cuenta de la distancia tan cercana, acarició sus mejillas con delicadeza. Había tenido un día movido, su cabeza dolía por la situación de sus amigos, pero cada que veía a sir Jeremy su alma se calmaba.
—¿Tiene usted prometida?—preguntó Serena—¿hay alguien en su corazón?
Jeremy se sobresaltó por aquella pregunta; no obstante, fue así que se dio cuenta de que no sabía a donde estaba exactamente.
Serena, quien también se había dado cuenta de que estaban perdidos, tomó la mano de Jeremy y comenzó a caminar con él.
Mientras sus dedos estaban entrelazados, Jeremy sintió también que la duquesa estaba nerviosa. No fue hasta que se hizo de noche que al fin llegaron al invernadero.
Como el protocolo dictaba, si alguien se perdía, una vez llegara al invernadero, debía encender una farola en el piso más alto del mismo, para que al día siguiente el jardinero encargado del mantenimiento del laberinto fuera a buscarlos.
—Es bastante práctico—expresó con sorpresa.
El médico real observó descender por la escalera de caracol a la duquesa. La mujer traía consigo a un botiquín de primeros auxilios y unas mantas.
El segundo piso era aún más hermoso que el primero, ya que poseía un enorme ventanal que dejaba ver el cielo estrellado.
Jeremy se quedó admirando a la duquesa, la cual se recogió en una cola de caballo su larga cabellera. Las luces tenues de las pequeñas farolas del lugar y las estrellas hacían ver más hermosa a la muchacha.
—Sígame—ordenó.
Tomándolo de la mano, hizo que Jeremy se acostara en un largo sofá frente al ventanal. Con cuidado, cambió el vendaje de Jeremy y terminó por cobijarlo hasta el cuello.
—Debe tener cuidado, el golpe aún no cura—le habló acariciando de nuevo su mejilla—iré por algo de comida.
Observando la cocina cerca, se dirigió al lugar para ver si el jardinero había dejado alguna reserva, pero Jeremy la detuvo.
—¿Y usted dónde dormirá?—preguntó ansioso.
—En el piso—respondió de golpe.
—¡No!—se negó—puedo estar herido, pero jamás dejaré que una mujer duerma en el piso.
Como si de un cachorro se tratase, Serena volvió a acariciar su mejilla, haciendo que este entrara en trance y volviera a acostarse.
Ambos quedaron acostados, con Serena arriba de Jeremy, provocando que los latidos de ambos se sintonizaran al tiempo.
—¿Por qué usted es tan malo?—preguntó observando sus labios—¿no ve que su dulzura me hace querer besarlo?
Las palabras de Serena, como un canto de sirena, hicieron que Jeremy la abrazara por su cintura, haciendo que sus rostros quedarán más cercas.
—¿Cómo puede un viejo como yo besarla?—preguntó directo a sus ojos.
—Me gusta que sea mayor que yo—expresó—me atrae mucho, no me importa si soy menor que usted.
Jeremy aún tenía cierto recelo, puesto que la joven duquesa era menor que su hija; sin embargo, no podía negar más lo que sentía.
Dulce, con un leve aroma a rosas, fue lo que sintió Jeremy al besar por primera vez a Serena. La duquesa, extasiada ante la dulzura del médico real, dejó que este la abrazara con mayor fuerza y la cobijara bajo su manta.
—Lo siento...—susurró Jeremy.
—Quiero más—exigió Serena juntando de nuevo sus labios.
Solo cuando la duquesa o el médico real se quedaban sin aire, era cuando estos se separaban por unos segundos. Sin embargo, era tanta la pasión que sentía, que Jeremy inconscientemente juntaba ambas entre piernas.
—Duquesa, paremos—imploró besando los ojos de Serena—no aguanto más.
Serena, sabiendo que Jeremy aún estaba herido, sin querer que él se lastimara aún más, quiso levantarse, pero notó que la entrepierna del hombre estaba dura.
Sin darle tiempo de reaccionar, Serena descendió, ocultándose bajo la manta, haciendo que el rostro de Jeremy estuviera más rojo. Fue entonces que, tan rápido como pudo, sacó el compañero de Jeremy.
—Así que esto me dejará embarazada si nos casamos—susurró.
—¿Espere? ¿Qué?—preguntó confundido.
Jeremy jadeó un poco, al sentir como Serena saboreaba su masculinidad. Si bien los movimientos de la duquesa denotaban nerviosismo producto de la inexperiencia, se sentía muy bien.
Jeremy se acomodó, quedando en una posición en la que Serena estaba haciendo todo. Hacía años que no tenía contacto con otra mujer, solo había sido el mismo; no obstante, estaba feliz de que aquello estuviera pasando con Serena.
Luego de veinte minutos en esa posición, Jeremy arqueó su espalda al momento de depositar su semilla en la boca de Serena. Con la respiración aún agitada, la duquesa salió corriendo rumbo al baño, en lo que el padre de la princesa consorte recuperaba la compostura.
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Updated 45 Episodes
Comments
Alexandra Ortiz Posada
pero que atrevida, jajaja /Facepalm/
2025-02-01
0
Linupe
😱 que jovencita tan descarada 🤣🤣 menos mal ella no sufre de vergüenza o ese amor no floreceria 😅
2024-05-21
6
Mitsuki G
Sera que todo sea real o solo la imaginación de ambos aunque en verdad espero que sea verdad todo lo que sucedió y no sea con la falsa que quiere acabar con ella y le quiere robar a Jeremy en verdad espero que si sean ellos y que juntos estén contra esa que quiere separlos
2024-05-05
5