Arturo se sentía feliz de no depender de su padre, se sentía libre en su nueva vida, su madre se comunicaba con él y le ofreció su apoyo, aún en contra de lo que su padre había ordenado, Arturo era consciente que si aceptaba esa ayuda metería en problemas a su madre, así que le hizo saber a ella que estaba bien, que estaba trabajando y que su amigo le había prestado un departamento en el cual estaba quedándose, Anabel no estaba conforme, su hijo estaba en un buen lugar, pero no merecía ser tratado así por su padre, ella tenía dinero patrimonio de sus padres y al cual William no tenía acceso, por lo que compró un departamento cerca a la empresa de Federico y del departamento donde actualmente vivía, era un bonito Penthouse.
Arturo no quería aceptar el penthouse, hasta que su madre le dijo que era su regalo de cumpleaños, le entregó las llaves junto a las de un hermoso coche que le compro y una tarjeta donde tendría acceso al dinero de la familia de su madre, él no estaba de acuerdo en que su madre le entregará lo que era de ella, así que acepto tomar la tarjeta para dejarla tranquila, pero la guardo en un cajón donde permanecería, más adelante se lo devolvería junto con la reposición de lo que su madre había gastado en el departamento y coche, este lo acepto para poder moverse, ya que desde que salió de casa se movía caminando, en taxi o a veces su amigo le prestaba uno de sus coches.
Arturo llevaba unos meses sin novia, se había dedicado de lleno a trabajar y mostrarle a su padre que podría ser un buen elemento de trabajo sin necesidad de estar casado, tal como se lo recomendó James, padre de su amigo y una persona a la que admiraba mucho.
Arturo al ser un hombre muy guapo llamaba la atención de muchas chicas, en el trabajo se abstuvo de conquistar a alguna chica, no quería causar problemas y defraudar a su amigo o al padre de este, ya que le habían dejado aclarado las políticas de la empresa, así que cuando un día al llegar a trabajar, mientras ingresaba al ascensor sintió que era empujado por alguien, al voltear se encontró con una chica vestida algo coqueta y que le sonreía.
Disculpa, me tropecé por querer ganarle al elevador antes de que se cerrará.
Adelante, no vi que venía sino hubiera detenido la puerta para que entrará, dijo serio.
Lo importante es que ya estoy dentro, dijo coquetamente mientras se acercaba un poco a él.
¿Piso?, pregunto Arturo.
¿Cómo?, ahhh si, al quinto por favor, dijo al ver que tenía el dedo esperando para apretar el botón.
Mi nombre es Rafaela, trabajo en el piso de publicidad, mucho gusto, dijo estirando la mano para saludarlo.
Mmmm, que tal, soy Arturo.
Arturo, te gustaría ir a tomar un café conmigo saliendo del trabajo.
Lo siento, tengo un compromiso saliendo de aquí.
Ohhh, que triste me hubiera gustado que me acompañará.
No tienes miedo de tener problemas por andar coqueteando con otros compañeros, la chica se puso colorada.
Yo, yo no soy así, solo quise ser amable, disculpa si te molesto mi intromisión, dijo apenada.
Tal vez mañana podría aceptar ese café.
Al escucharlo, la chica sonrió, ella sabía perfectamente quien era Arturo, también conocía su fama, a ella le gustaba mucho Federico, pero al estar casado desvió su vista a Arturo, ella tenía la idea de que, por ser bonita, debía poder casar un hombre rico, guapo y joven, así que ahí vio su oportunidad, no le importaba meterse en problemas en la empresa, si lograba enamorar a ese hombre valdría la pena incluso perder su trabajo.
Arturo sonrió al ver la chica salir apresurada del elevador, por su amigo conocía a muchos de los que trabajaban en la empresa y por su amigo sabía que esta chica era una persona bastante coqueta, más con los jefes o los que parecían de mejor posición económica, incluso le habían llamado la atención en una ocasión por estar coqueteando con un visitante, posible cliente potencial, así que pensó Arturo que ya llevaba algo de tiempo en abstinencia por lo que, si la chica se comprometía a no causar problemas y verse solo cuando él quisiera y a escondidas, pero luego se acordó de lo que había prometido y estaba entre si ceder o no.
Ese día salió con su madre y hermana a cenar, casi no tenía contacto con su familia, a su hermana solo la había visto una vez desde que salió de su casa, a su madre la había visto más veces, ya que lo buscaba, necesitaba asegurarse que su hijo estaba bien y que no pasaba apuros, como toda madre, se preocupaba por sus hijos aunque estos fueran grandes, esa tarde noche, Jaqui, Anabel y Arturo cenaban en un restaurante, se ponían al día, Jaqui estaba feliz de ver a su hermano, ella era muy unida a su hermano y sentía que su ausencia le causaba mucho dolor, su madre quiso pagar la cuenta, pero él no lo permitió, tomando la cuenta y pasando su tarjeta, en la que recibía sus pagos por el trabajo que realizaba.
Al otro día, se vio a la salida con Rafaela y fueron a tomar un café, Rafaela no paraba de adular y coquetearle, por lo que Arturo decidió ser directo.
Veo que no dejas de mostrar tener interés hacía mí, así que seré directo ¿qué esperas al acercarte a mí?, porque no me creo eso que chocaste conmigo por casualidad o coincidencia.
Yo, yo no lo hice.
Si eres honesta igual y podemos llegar a un acuerdo, de lo contrario, esta será la primera y última, dijo serio esperando que la chica fuera sincera.
Yo, la verdad… es que desde que te conocí me gustaste, me gustaría tener una oportunidad de poder… tener algo contigo, sé que no tienes relaciones largas con tus novias, pero aún así me gustaría intentarlo.
Eso quiere decir, que me conoces, conoces de mi familia, de mis antecedentes, dijo dudoso.
Sí, desde que te vi la primera vez pregunté, me interesabas…
¿Yo o mi posición?
Las dos cosas, dijo agachándose.
¿Tienes claro que si algo se diera entre nosotros puedes perder tu trabajo?
Sí, y no me importa, dijo alzando la cara mientras lo veía con determinación.
Aun cuando fui desheredado por mis padres y solo vivó de lo que me pagan James y Federico.
¿Cómo?
Así es, por problemas familiares deje de ser parte de la familia Gutiérrez por lo que lo único que me pertenece es lo que estoy ganando con mi trabajo, tanto que ni casa tengo, vivo en el departamento que mi amigo Federico me presto.
Sí, no me importa, tú me gustas, dijo tratando de convencerlo, no podía ser verdad que su padre lo dejará en la calle, era su hijo, ¿qué padre podría abandonar de esa manera a su hijo?
Te lo voy a dejar claro, entre nosotros no abra nada formal, no debes involucrar tus sentimientos, esto es solo pasajero, no me interesa tener una relación duradera ni más allá de un noviazgo temporal, también deberás hacerte estudios y someterte a un método anticonceptivo que yo escoja.
Si, lo tengo claro, pero yo tomo pastillas, no es necesario cambiar de método…
Dije que yo lo escojo, ¿te quedo claro?
Está bien, resignada acepto, no perdería la oportunidad, ya vería otra forma de atraparlo.
Rafaela acepto el trato y al otro día se presentó en la clínica que le fue indicada por Arturo para realizarse los estudios, también para cambiar de método anticonceptivo. Con Arturo ya habían quedado que dentro de la empresa apenas y se hablarían para no generar conflictos, ella no tomaría fotos de ellos juntos, por lo cual tampoco publicaría mensajes que insinuaran o confirmaran que existía algo entre ellos. Tendrían una relación sin compromisos ni sentimientos de por medio, solo algo casual durante el tiempo que él quisiera, ella acepto pensando que lograría que todo saliera a su favor.
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Comments
Mary Diaz
Pobre ilusa😅
2024-06-07
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