Capítulo 11. Caminos separados.

—¿Qué mierda hiciste? —cuestionó con marcada irritación Adrien. Hace diez minutos había terminado de comer y ahora se encontraban en su despacho. Él había arrastrado a Carlo dentro.

—¿Comí? —respondió con duda. Adrien bufó completamente molesto. Si antes le era difícil saber qué pensaba Carlo, ahora estaba completamente perdido.

—No te hagas el estúpido, Carlo. —Adrien se recargó sobre su escritorio con los brazos cruzados y el entrecejo arrugado. Definitivamente estaba muy molesto.

—¿Ya no soy señor Mancini? ¿Dónde quedó el respeto de hace un rato? —Carlo parecía divertirse con esa situación. Sus manos en los bolsillos de su pantalón, su postura relajada y la curvatura en sus labios lo dejaban en claro.

—¿Por qué le dijiste a mi abuelo que íbamos a arreglar las cosas? Nosotros no tenemos nada que arreglar. Además, ¿Por qué no me dejaste decirle la verdad sobre nuestra supuesta relación? —Carlo dejó de sonreír y dio un paso adelante. La postura de Adrien le trajo muchos recuerdos en ese momento.

Esa oficina había sido testigo de innumerables besos candentes. Ese escritorio era el mismo donde Adrien se sentaba, lo abrazaba por el cuello y con las piernas alrededor de su cintura, mientras que él lo agarraba fuertemente de la cintura o los muslos. La sensación de sus lenguas enredándose en sus húmedas bocas era vívida aunque hubieran pasado meses desde la última vez que se besaron tan intensamente.

El golpe fuerte en el escritorio lo hizo reaccionar y regresar a la realidad. Miró a Adrien, el cual levantó una de sus cejas esperando su respuesta.

—Somos colegas, Adrien, tenemos que mantener nuestros problemas personales fuera de nuestros asuntos laborales —explicó. Adrien también lo había pensado, pero no estaba listo para enfrentarlo—. Y lo segundo, bueno, tu abuelo tiene una idea equivocada desde hace mucho, y no quiero romper sus ilusiones de golpe.

—Ahora resulta que te preocupas por mi abuelo.

—Aunque no lo creas, lo hago. Tu abuelo me ha ayudado mucho, sería descortés decirle de golpe que nunca hubo nada entre nosotros. —Carlo se acercó un poco más, quedando a una distancia moderada.

—No te preocupes tanto por él, no es tan débil —Adrien colocó sus manos en el borde del escritorio y se recargó aún más—, además, ahora está Cedric, él puede...

—¿Quieres dejar de mencionar a ese idiota? Durante toda la comida te la pasaste mencionando su nombre y lo bien que la pasas con él —Carlo se acercó bruscamente a Adrien y lo acorraló contra el escritorio, poniendo sus manos sobre la madera a un costado de su cintura—. Su rostro, su nombre, su voz, todo es malditamente irritante.

El aliento de Adrien se volvió más pesado con la cercanía repentina de Carlo. Aunque la situación era tensa, no podía evitar notar lo cerca que estaban sus rostros, casi rozándose. Sus ojos se encontraron en un silencio incómodo pero cargado de emociones.

—¿Te molesta tanto que mencione a Cedric? ¿Acaso te duele saber que estoy con alguien más? —la voz de Adrien era un susurro lleno de desafío. Carlo apretó ligeramente las manos contra el borde del escritorio, conteniendo la frustración que lo embargaba.

—No me importa lo que hagas, Adrien. Es tu vida, al fin y al cabo —respondió Carlo con una frialdad que intentaba ocultar el dolor latente en su interior. Adrien arqueó una ceja ante la respuesta tan indiferente.

—Parece que no te importa nada de lo que hago, ¿verdad? —la ironía se coló en la voz de Adrien mientras se apartaba del escritorio, creando una distancia entre ellos—. Bueno, si eso te hace feliz, así será.

Carlo permaneció en su lugar, observando a Adrien con una mezcla de sentimientos difíciles de descifrar. Había algo en la forma en que Adrien se alejaba que le hacía querer detenerlo, pero sus propias barreras emocionales se lo impedían.

—No es cuestión de hacerme feliz o no. Simplemente cada quien sigue su camino, Adrien —respondió Carlo con un tono más calmado, aunque había un dejo de tristeza en sus palabras.

Adrien se giró hacia la ventana, evitando el contacto visual directo con Carlo. Suspiró profundamente, tratando de mantener la compostura.

—Entiendo. Cada quien sigue su camino —repitió Adrien, pero su voz revelaba la lucha interna que estaba experimentando en ese momento.

El silencio llenó la habitación, cargado de palabras no dichas y emociones reprimidas. Ambos hombres se enfrentaban a una realidad que habían intentado evadir durante todo ese tiempo.

Carlo apretó los puños con fuerza, luchando contra la mezcla de emociones que lo invadían. "Cada quien sigue su camino", se repetía como un mantra, tratando de encontrar claridad en medio del caos emocional. Aunque Adrien había mostrado dependencia hacia él en el pasado, ahora las cosas habían cambiado drásticamente. La indiferencia y el desapego recientes de Adrien complicaban aún más las cosas.

—Adrien, ¿Por qué no podemos ser... solamente amigos? —Había soltado aquellas palabras sin pensar, casi como un deseo oculto que se deslizó de sus labios sin permiso.

¿Podrían ser simplemente amigos después de todo lo compartido?

Sabía que era incorrecto pedir eso cuando aún existían sentimientos profundos de Adrien hacia él, pero la idea de perder por completo a Adrien le resultaba insoportable. Él nunca había estado en el lugar de Adrien, nunca se había enamorado de alguien que lo rechazara ni mucho menos, pero sabía que era incorrecto pedir una amistad cuando había sentimientos de por medio.

La presencia de Cedric en la ecuación solo aumentaba la confusión y la incomodidad de Carlo. No entendía por qué sentía esa sensación de inseguridad ante la figura de Cedric. Quizás era el temor a ser reemplazado, o simplemente la incomodidad de ver a alguien más cerca de Adrien.

—¿De verdad me estás preguntando eso? —Adrien se giró hacia él y pudo ver el agravio en sus ojos, no tan presente, pero aún había rastro de ello—. Carlo, seremos colegas, más nunca podremos ser amigos, no en esta vida —mencionó con un rastro de coraje en sus palabras. Carlo abrió la boca para decir algo, pero simplemente no pudo—. Eso es todo, regresa a tu oficina.

La respuesta de Adrien resonó en su mente con un tono de coraje apenas disimulado. La idea de ser simplemente colegas y no poder mantener una amistad parecía un golpe más en medio de la tormenta emocional que lo rodeaba.

Al salir de la oficina, la presencia de Cedric solo intensificó su malestar. La sonrisa arrogante de Cedric contrastaba con la mirada de disgusto de Carlo. Sus interacciones pasadas no habían dejado una buena impresión en Carlo, y esa actitud prepotente y de superioridad frente a él solo empeoraba las cosas.

Mientras observaba a Adrien abrazando a Cedric con una sonrisa radiante, Carlo sintió un nudo en la garganta. Era como si una parte de él se rompiera al presenciar esa escena. Quizás era momento de aceptar que los caminos que antes habían sido tan cercanos, ahora se separaban en direcciones opuestas, dejando atrás una relación que parecía cada vez más distante.

Más populares

Comments

Estrella Guadalupe Martinez Vera

Estrella Guadalupe Martinez Vera

pues el con su enfermera también no, osea el si puede y Adrien no 🤨 Carlo si no lo amas dejalo libre así como el lo hizo por qué el si te ama y a pesar del dolor te dió tu libertad

2025-02-20

2

Margarita Espinoza

Margarita Espinoza

porque rayos Carlo no le muestra a Adrien las fotos que recibió por parte de Cedric

2025-01-05

1

Maria Quintero

Maria Quintero

te voy a decir algo Carlo por lo que se ve Edrien no te tuvo de una forma honesta, pero el busco ganarse tu cariño y tu mismo lo echaste, ahora aguántate

2024-10-28

2

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play