El fuerte estallido de ira lo hizo lanzar contra el librero un búho que tenía sobre el escritorio, haciendo que los pedazos se esparcieran por el suelo. Soltó un grito de frustración y golpeó su mano contra el escritorio. Si no fuera porque su abuelo lo había enviado a ese lugar, él definitivamente no hubiese dejado que esa zorra se acercara a Carlo ni un centímetro.
—Uy, creo que vine en mal momento. —Adrien volvió la mirada hacia la entrada y su rostro se relajó un poco al encontrarse con el rostro preocupado de Cedric. El hombre empujó lentamente la puerta y entró con dos cafés en mano—. Ten, tal vez te relajes un poco.
Adrien caminó hacia él y agarró el café con cuidado—. Gracias, me servirá de mucho.
—¿Qué tal? —preguntó Cedric después de ver que le diera un sorbo y sonrió satisfecho cuando Adrien asintió, aprobando el sabor que tenía.
—Por cierto, dijiste que estarías ocupado el día de hoy, ¿qué haces aquí? —preguntó mientras lo invitaba a sentarse en la pequeña sala que había en la oficina.
—¿No puedo venir únicamente porque extraño a mi amigo? —preguntó juguetón y Adrien sonrió—. En realidad vine porque quería hablar contigo sobre unos negocios muy rentables en Italia, pero —Cedric hizo una pausa y miró el desastre que había del otro lado—, veo que llegué en mal momento.
—Un problema con una cosa insignificante en Italia, eso es todo. —Habló intentando restarle importancia, sin embargo, la tensión en su mandíbula, así como la fuerza utilizada para agarrar el vaso de café decían otra cosa.
—No preguntaré, pero, recuerda que siempre podrás decirme cualquier cosa. —Cedric se inclinó un poco y, dejando a un lado su vaso de café, agarró ambas manos de Adrien y las acarició con los pulgares.
—Sí, lo sé. Muchas gracias, Cedric.
Cedric se reincorporó en su asiento y siguió conversando con él de cosas triviales. Antes, Adrien le contaba cualquier cosa, por más insignificante que fuese, sin embargo, tampoco esperaba que después de años volvieran a ser como antes. Sabía que para que ambos tuvieran la misma confianza que en el pasado, tenían que recuperar el tiempo perdido.
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En un abrir y cerrar de ojos, había pasado un mes más. Adrien estaba cada día más alterado, y su malhumor comenzaba a afectar su trabajo. Incluso su abuelo le había llamado la atención y exigido que mantuviera sus asuntos personales fuera de los negocios.
Él lo había intentado, Dios sabe cuánto intentaba hacerlo, cuánto intentaba ignorar el hecho de que Carlo Mancini parecía no querer saber nada de él. Por supuesto, fue él el primero que lo ignoró e hizo una sarta de estupideces para ponerlo celoso, pero, Carlo no lo quería ni siquiera como amigo, y ahora estaba pagando el precio de haberlo ignorado primero.
Desde hace más de un mes, Carlo no contactaba con él ni siquiera por error. La desesperación por saber de él lo estaba matando, sin embargo, Carlo incluso lo había bloqueado. Intentó llamarle desde un número diferente, no obstante, cuando escuchaba su voz, cortaba inmediatamente la llamada.
Él realmente quería deshacerse de su presencia.
Adrien se dejó caer sobre el respaldo del sillón rojo de piel en el que estaba. El mesero puso un vaso de cristal cortado, puso algunos cubos de hielo dentro y vertió un poco de ron de la mejor calidad.
—Deja la botella y vete —ordenó Adrien con desgana. El mesero asintió, colocó la botella de ron sobre la mesa de vidrio y salió de la habitación privada.
Adrien se levantó con pereza y bebió el ron del vaso de un solo trago y volvió a servirse más y a repetir el mismo proceso hasta que la botella llegó hasta la mitad.
Odiaba sentirse tan malditamente inseguro. Las fotografías de esa enfermera y Carlo seguían llegando, los dos parecían haber tenido una conexión especial y, en el poco tiempo que había estado fuera, esa chica lo había desplazado por completo.
Las lágrimas circularon por sus mejillas mientras la botella de ron seguía bajando a un ritmo descomunal. Su orgullo le había jugado en contra o simplemente Carlo estaba aprovechando la oportunidad para dejarle en claro lo que él ya sabía: que no lo amaba.
Estaba más que claro, pero él se aferraba a esa relación unilateral tan fuerte, que las cadenas se habían incrustado en sus manos y le era imposible dejarlo ir.
—Hey, ¿qué sucede? —la voz conocida de su amigo le hizo girar la cabeza. Cedric le quitó la botella de la mano y la dejó sobre la mesa de cristal. Sujetó con cariño el rostro de Adrien con ambas manos y con cuidado limpió las lágrimas de sus mejillas con los dedos pulgares.
Adrien parpadeó un par de veces y su vista borrosa se aclaró. Miró a Cedric y no pudo evitar llorar más. El llanto se hizo sonoro y Cedric, con dolor en la mirada, lo abrazó, pegando el rostro de Adrien sobre su hombro y acariciando su espalda con ternura.
—Hey, bebé, ¿qué sucede? —cuestionó con voz baja. Adrien odiaba que le dijese bebé, pero en ese momento no tenía ni ánimos ni fuerzas para comenzar una de sus típicas peleas sin sentido.
Débilmente, se aferró con fuerza al brazo de Cedric y dejó que el llanto se extendiera hasta donde pudiera. Sus ojos dolían y sus cuencas habían quedado secas, pero el dolor seguía latente en su pecho. Quién sabe cuánto tiempo pasó, incluso la posición había cambiado. Ahora se encontraba recostado en el sillón, apoyando su cabeza sobre el regazo de Cedric.
—Gracias —expresó de repente Adrien—, agradezco que estés aquí.
Aunque la borrachera se disipaba lentamente, su cabeza comenzaba a pulsar con intensidad. Los ojos de Adrien estaban inflamados y le resultaba doloroso mantenerlos abiertos; optó por cerrarlos, sumiéndose en un silencio que le permitió saborear las suaves caricias de su amigo, las cuales lo transportaron momentáneamente hacia su infancia.
—Somos amigos, Adrien. Además, recuerda que te quiero… siempre te he querido. —Adrien asintió en silencio, aunque Cedric era consciente de que su "te quiero" era interpretado de manera diferente por Adrien—. ¿Me contarás qué sucede contigo?
Adrien se tensó en su lugar. Desde que se reencontraron, nunca había compartido nada con Cedric sobre Carlo. Sabía que probablemente se enojaría, pero necesitaba desahogarse. Además de su abuelo, no había nadie cercano a él; la soledad a veces resultaba abrumadora y aterradora. Adrien se incorporó lentamente y se sentó cabizbajo.
—Yo… me enamoré de una persona que nunca me verá más que como una molestia en su vida —confesó con la voz entrecortada. Las manos de Cedric se apretaron, marcando sus venas—. Peleamos, y mi orgullo me llevó a ignorarlo… pensé que insistiría, porque, aunque no me quiere, hemos estado juntos durante años… pero, fue demasiado estúpido pensar eso… él ni siquiera responde mis llamadas o mensajes.
—¿Qué clase de idiota es para hacerte llorar así? —expresó con enojo.
Si Adrien estuviera en sus manos, lo cuidaría como la pieza más valiosa del mundo. A pesar de su mal carácter y temperamento explosivo, Adrien no era más que alguien vulnerable encapsulado en una capa arrogante desde la muerte de sus padres. Esa era su forma de protegerse de todos.
—Él me desprecia por lo que le hice… pero, para mí no había sido importante hasta hoy, nunca me importó que me odiara mientras estuviera a mi lado —confesó, odiando ser tan malditamente dependiente de Carlo.
Cedric pudo percibir la desesperación en sus palabras y recordó lo que Adrien le había dicho una vez: "solamente quiero que alguien me ame como papá ama a mamá". Sabía que siempre fue su sueño, formar una familia como la que aquellos bastardos habían destruido.
Cedric se arrodilló frente a él, sujetando su rostro con ambas manos.
—Adrien, él no es la única persona que puede amarte —susurró cerca de su rostro. Su respiración se mezclaba con el aroma del alcohol que emanaba de la boca de Adrien; sus ojos recorrieron con cariño todo su rostro, y su corazón dio un vuelco cuando su mirada se detuvo en los rosados labios—. Mira más allá, te darás cuenta de que hay alguien dispuesto a amarte de la manera que tú mereces.
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Comments
Estrella Guadalupe Martinez Vera
date la oportunidad de ser amado y amar a otra persona no te sigas aferrado a alguien que te desprecio 🤨
2025-02-20
0
Gladys Zapata
ay Adrien ahora sí te toca sufrir
2024-10-29
0
Esperanza Zapata
todos merecen un amor bonito y adrien lo merece más que nadie.. el perder a sus padres a sido duro y difícil de afrontar para el sobre todo cuando aun era un niño es lógico que buscará un amor igual al de sus padres😀 espero y cedric lo ayude 😍
2024-06-13
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