Aura estaba absorta en su trabajo en la oficina cuando la puerta se abrió, revelando a uno de los mensajeros del pueblo sosteniendo una carta en la mano extendida. Levantó la vista, sorprendida por la interrupción.
"Mi lady, esta carta acaba de llegar del pueblo. Parece ser del líder, William", anunció el mensajero, ofreciendo la carta con respeto.
Aura tomó la carta con curiosidad, reconociendo el sello distintivo del líder del pueblo. Deslizó un dedo sobre el papel mientras rompía el sello y desplegaba la carta con cuidado.
Las palabras de William saltaron de la página, expresando preocupación por las recientes medidas propuestas por Aura y su equipo. Mencionaba las inquietudes de algunos miembros de la comunidad sobre los cambios en las políticas y solicitaba una reunión urgente para discutir estos asuntos en profundidad.
Aura reflexionó sobre la importancia de abordar la preocupación más apremiante que afectaba a las mujeres del ducado: el cuidado de sus hijos. Decidió que una solución fundamental sería establecer escuelas accesibles para todos los niños del ducado, no solo para los nobles privilegiados. Esta medida no solo proporcionaría educación a los jóvenes, sino que también liberaría a las mujeres de la carga de cuidar a sus hijos todo el día, permitiéndoles trabajar y contribuir al sustento familiar, por lo que le escribiría una carta en respuesta al señor William para calmar sus preocupaciones.
Sin embargo, al enfrentarse a la realidad financiera, Aura se dio cuenta de que no tenía suficiente presupuesto para llevar a cabo esta iniciativa. Era imperativo encontrar una fuente de financiamiento adicional, y recordó la cuestión del oro robado por el Barón.
Decidida a seguir este rastro, Aura se propuso descubrir el paradero del oro robado. Sabía que encontrar esos fondos no solo resolvería sus problemas financieros, sino que también podría ayudar a compensar las pérdidas sufridas por su ducado debido a la corrupción del Barón.
Con este nuevo objetivo en mente, Aura se preparó para una nueva fase de investigación y acción. Estaba decidida a seguir adelante con su plan de establecer escuelas para los niños del ducado y asegurarse de que ningún niño quedara excluido de la oportunidad de recibir educación y cuidado adecuados.
Luego de eso, Aura asistió a su chequeo médico semanal, como es de costumbre.
Cada día que pasaba, Aura se sentía más abrumada y todos comenzaban a preocuparse por la carga de trabajo que día con día crecía. El doctor, al percatarse de las ojeras que Aura portaba, le dedicó unas palabras: "Milady, usted ya casi tiene siete meses de embarazo. Llevo tiempo recomendándole que debe llevar las cosas con calma. Usted debe contratar un secretario y no depender solo de usted misma".
A lo que Aura le diría con un rostro cansado, "No hay nada de que preocuparse, Doctor. Puedo manejarlo hasta que llegue mi tercer trimestre. Mi vientre no está siendo tanto un obstáculo como podría parecer", diría mientras se acaricia el estómago. "Pero está bien, buscaré a alguien para que se encargue del plan de agricultura. No se preocupe más".
Después del almuerzo, Aura se sentó en su despacho, tratando de lidiar con la cuestión más urgente, que era el cuidado de los hijos de las mujeres del ducado y la creación de escuelas accesibles para todos los niños.
Esta era una preocupación que afectaba directamente a muchas familias y se interponía en gran medida al trabajo en el ducado y resolverla tendría un impacto inmediato en la calidad de vida de la población. Además, al proporcionar educación a los jóvenes, se estaba invirtiendo en el futuro del ducado y se estaba allanando el camino para un desarrollo más próspero y sostenible a largo plazo.
Con esta prioridad en mente, Aura se dispuso a establecer un plan para la creación de escuelas en todo el ducado. Sin embargo, también era consciente de la necesidad de abordar el problema financiero que enfrentaba el ducado. Recordó la cuestión del oro robado por el Barón y se propuso investigar su paradero. Encontrar esos fondos no solo resolvería los problemas financieros del ducado, sino que también ayudaría a compensar las pérdidas sufridas debido a la corrupción del Barón.
Aura llamó a su mayordomo, Jenkins, a su despacho y le encomendó una tarea crucial. "Jenkins", comenzó Aura con un tono grave, "necesito que te ocupes de algo urgente". Su mirada reflejaba la seriedad de la situación, una mezcla de determinación y preocupación. "Quiero que investigues y encuentres el paradero del oro que fue robado por el Barón. Necesitamos resolver este asunto lo antes posible para asegurarnos de que podamos financiar nuestros planes y mejorar la situación del ducado".
Aura miró fijamente a Jenkins, su mirada transmitió una determinación inquebrantable. "Jenkins", comenzó con voz firme, "si es necesario, quiero que pongan patas arriba la casa del Barón. No escatimen esfuerzos en esta búsqueda. Si es necesario, busquen hasta debajo de las piedras para encontrar ese oro. Nuestro ducado depende de ello".
Jenkins asintió, comprendiendo la gravedad de la situación. "Entendido, milady", respondió con seriedad. "Haremos todo lo que esté en nuestro poder para recuperar esos fondos".
Aura asintió con agradecimiento, pero también con una sombra de preocupación en sus ojos. "Recuerda, Jenkins, que si no encontramos nada, no dudaré en buscar ayuda externa. Incluso si eso significa pedir un préstamo a otro territorio. No podemos permitirnos fracasar en esto".
Jenkins asintió una vez más, comprometiéndose a cumplir la orden de Aura sin vacilar. "Lo tengo claro, milady. Haré todo lo necesario para cumplir con esta tarea".
Con un suspiro, Aura se despidió de Jenkins, sabiendo que la tarea que había encomendado era crucial para el futuro del ducado. Mientras veía al mayordomo salir de la habitación, una sensación de inquietud la invadió. Sabía que el tiempo apremiaba y que no podían permitirse ningún obstáculo en su búsqueda del oro robado.
Decidida a mantenerse firme ante cualquier adversidad, Aura se preparó para los desafíos que se avecinaban. Sabía que el camino hacia la recuperación del oro sería difícil, pero estaba dispuesta a enfrentarlo.
A medida que pasaban los días, Aura se sumergía más profundamente en la búsqueda del oro robado por el barón. Cada pista seguida, cada conversación con los lugareños, era un paso hacia adelante en su misión. Sin embargo, el tiempo apremiaba, y la presión sobre ella aumentaba con cada día que no se encontraba ninguna pista sólida.
Mientras tanto, las preocupaciones sobre el bienestar de las familias en el ducado seguían pesando en la mente de Aura. La creación de escuelas para todos los niños era su objetivo principal, pero sin los fondos adecuados, sus planes podrían desmoronarse.
Una tarde, mientras revisaba algunos documentos en su despacho, Aura recibió una visita inesperada. Era Jenkins, su rostro mostraba una mezcla de determinación y preocupación.
"Mi lady, he investigado exhaustivamente sobre el paradero del oro, pero hasta ahora no hemos tenido suerte", dijo Jenkins con voz apesadumbrada. "Parece que el rastro se pierde en algún lugar entre las propiedades del Barón y sus conexiones en otras regiones".
Aura asintió con comprensión, aunque una sensación de decepción se apoderó de ella. "Entiendo, Jenkins. Gracias por tu arduo trabajo".
Con determinación, Aura redactó cartas detalladas, explicando la situación en el ducado y exponiendo sus planes para mejorar la agricultura y la educación. Expresó su esperanza de recibir apoyo financiero de los territorios cercanos, ofreciendo una parte justa de los beneficios a cambio.
Además, decidió enviar una carta especialmente dirigida a su padre, explicándole la difícil situación y solicitándole un préstamo para ayudar al ducado a superar sus desafíos financieros. Consciente de la importancia de esta solicitud, escribió con sinceridad y humildad, exponiendo la gravedad de la situación y su compromiso para revertirla.
Una vez que entregó las cartas al mensajero, Aura sintió un peso enorme levantarse de sus hombros, pero el cansancio y la tensión acumulados comenzaron a hacer mella en su cuerpo. Se dejó caer pesadamente en su silla, sintiendo una punzada de dolor en su vientre, una señal de que el estrés y la fatiga estaban pasando factura a su salud.
A medida que el dolor en su vientre persistía, Aura se esforzaba por mantener la compostura. Sabía que no podía permitirse el lujo de desmoronarse en ese momento crucial. Respiró profundamente, tratando de calmar su mente y su cuerpo tenso.
Tiro de la cuerda que llamaba a su sirvienta y minutos más tardes Emily se aparecería con prisa en la oficina. "¿Milady, me ha llamado?. Diría con tono preocupando.
Emily al percatarse de la posición en la que se encuentra su ama se lanzó hacia ella para comprobar que estuviera bien.
Aura asintió débilmente, forzando una sonrisa para tranquilizar a Emily. "Estoy bien, Emily, solo necesito un momento para descansar", respondió, tratando de ocultar el malestar que la aquejaba. "Gracias por venir tan rápido".
Emily la miró con preocupación, notando el gesto forzado de Aura. "Mi lady, no debería estar trabajando en este estado. Debería descansar y cuidarse", instó, mientras ayudaba a Aura a levantarse de la silla.
Con un suspiro resignado, Aura asintió, reconociendo la sabiduría en las palabras de Emily. "Tienes razón, Emily. Me tomaré un descanso y luego me retiraré a mi habitación para descansar", dijo con voz cansada, permitiendo que Emily la guiara fuera de la oficina.
Juntas, se dirigieron hacia la habitación de Aura, donde la sirvienta ayudó a la dama a recostarse en la cama con delicadeza. Mientras Emily le preparaba una infusión calmante, Aura cerró los ojos, tratando de encontrar un respiro en medio de la tormenta de preocupaciones que la rodeaban.
"Mi lady, ¿necesita que avise al médico?", preguntó Emily, observando con atención el rostro pálido de Aura.
Aura negó con la cabeza, sintiendo una oleada de cansancio abrumador. "No, Emily, solo necesito descansar un poco. Estoy segura de que esto pasará", respondió con un débil intento de tranquilizar a su fiel sirvienta.
Emily le ofreció una sonrisa comprensiva y continuó con sus cuidados, asegurándose de que Aura estuviera cómoda antes de retirarse discretamente de la habitación, dejando a su ama en paz para descansar.
Mientras la infusión calmante comenzaba a surtir efecto, Aura se permitió relajarse por primera vez en mucho tiempo. Aunque las preocupaciones y los desafíos seguían acechando en su mente, por ahora, al menos, podía dejar que el sueño la reclamara, esperando que el descanso le trajera la renovada energía que tanto necesitaba para enfrentar lo que el futuro le deparaba.
Al abrir los ojos Aura se encontraba en el mundo moderno, estaba en un cafe charlando con sus amigas sobre chicos y la universidad, Aura estaba aturdida completamente y sus amigas al percatarce se preocuparon por ella.
Aurora se acomodó en su asiento, agradecida por el ambiente acogedor del café y la compañía de sus amigas. Sin embargo, la extrañeza de la situación aún la desconcertaba, y buscó distracción en la conversación animada que fluía entre ellas.
"¿Y qué tal tu nueva clase de Economía, Aurora?" preguntó Sarah, inclinando la cabeza con interés.
Aurora sonrió, agradecida por el cambio de tema. "¡Oh, es genial! El profesor tiene un enfoque tan apasionante y realmente nos desafía a pensar de manera diferente sobre los clásicos".
"Me alegro de que te esté yendo bien", comentó Emily, asintiendo con aprobación. "¿Y qué hay de ti, Lily? ¿Cómo van tus prácticas en el hospital?"
Lily, la más reservada del grupo, sonrió tímidamente. "Están siendo bastante intensas, pero me encanta. Cada día aprendo algo nuevo y siento que estoy realmente haciendo una diferencia".
Aura miraria la hora en su reloj y al descurbir que horas eran recordo que tenia que ir a su siguente clase por lo que se levanto de su asiento apresuradamente, se despidio de las chicas quienes la miraron y luego se miraron entre ellas preguntandose si la habian notado un tanto extraña el día de hoy.
Aura siguió con sus estudios como los hacía normalmente hasta que en cierto punto sus clases acabarian y se dispondria a regresas a casa mientras el día se oscurecía y recibiría la llamada de su madre preguntandole cuando regresaria a casa para la cena, a lo que Aura emocionada le responderia que iba de camino, una lagrima se asomaba por la mejilla de Aura a lo cuál ella se preguntaba por que estaba llorando. Mientras tanto pasaba por la mitas de un paso de cebra.
Sin embargo, en un momento de silencio, Aura se vio invadida por un fugaz recuerdo de su vida en el ducado, Segundos despues escucha el ruido de claxón que sonaba desesperadamente y cuando se volteaba para ver lo que ocurria una luz la arrastra hacia otro lugar.
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