Entre Nieve y Sorpresas parte 2.

El aire pareció evaporarse de la habitación mientras las palabras del médico resonaban en la mente de Aura. Embarazada. La sola idea parecía surrealista, casi imposible de creer. Sus ojos se abrieron con incredulidad, mientras su mente luchaba por procesar la noticia.

El silencio se hizo más pesado, como si el tiempo mismo se hubiera detenido en ese instante. Las criadas observaban con cautela, temerosas de la reacción de su señora. El mayordomo, por su parte, permanecía en silencio, pero su mirada reflejaba una mezcla de sorpresa y preocupación.

Aura se quedó sin palabras, su mente girando con una multitud de emociones. ¿Cómo podía ser posible? ¿Cómo iba a enfrentar esta nueva realidad? La responsabilidad de un nuevo ser creciendo dentro de ella pesaba sobre sus hombros, abrumándola con su magnitud.

Con una mirada cargada de determinación, se dirigió al mayordomo y a Emily, quienes la observaban con preocupación. "Aprecio su preocupación, pero necesito un momento a solas", dijo Aura con voz firme, aunque con un deje de vulnerabilidad que no pudo ocultar. "Por favor, déjenme estar sola en mi habitación por un momento".

El mayordomo frunció el ceño, evidenciando su preocupación por la salud de su señora. "Mi lady, no creo que sea prudente que se quede sola en este estado. Quizás sería mejor que el médico la acompañara mientras descansa".

Emily asintió, expresando su acuerdo con el mayordomo. "Sí, mi lady. Sería más seguro tener a alguien con usted en caso de que necesite ayuda".

Sin embargo, el médico intervino, interrumpiendo la conversación con su autoridad profesional. "Creo que la señora Aura necesita un momento a solas para procesar esta noticia", dijo con calma. "Es comprensible que esté sintiendo una amplia gama de emociones en este momento. Solo necesita tiempo para descansar y asimilar todo".

El mayordomo y Emily intercambiaron miradas, pareciendo aún preocupados, pero finalmente cedieron ante la autoridad del médico.

"Está bien, mi lady", dijo el mayordomo con resignación. "Pero asegúrese de llamar si necesita algo. Estaremos justo afuera".

Aura asintió con gratitud, sintiendo un alivio momentáneo al saber que tendría un momento de privacidad para procesar la noticia. Con paso lento, se dirigió hacia su habitación, con el peso de la nueva realidad pesando en su mente mientras se preparaba para enfrentar los desafíos que tenía por delante.

El mayordomo, al darse cuenta de que las sirvientas habían estado al acecho junto a la puerta, sintió una mezcla de indignación y frustración. Con un gesto enérgico, se volvió hacia las sirvientas, su voz resonando con autoridad.

"¡Fuera de aquí, todas ustedes!", exclamó el mayordomo, haciendo que las sirvientas retrocedieran con sorpresa. "¡No toleraré este comportamiento indiscreto y poco profesional! ¡Vayan a ocuparse de sus tareas y dejen de merodear como gatos callejeros!"

Las sirvientas, avergonzadas por ser descubiertas, se dispersaron rápidamente, murmurando disculpas apresuradas mientras se alejaban de la escena. El médico observaba la escena con una leve sonrisa, impresionado por la determinación del mayordomo para mantener el orden en el castillo.

Una vez que las sirvientas se hubieron marchado, el mayordomo se volvió hacia el médico y Emily, su expresión ahora más calmada pero aún firme.

"Lamento mucho la interrupción, doctor", dijo el mayordomo con una inclinación de cabeza. "Gracias por su paciencia y comprensión. Ahora, si me disculpan, debo asegurarme de que todo vuelva a la normalidad aquí".

Con eso, el mayordomo se retiró con paso decidido, dejando al médico y a Emily a solas. La atmósfera se relajó un poco después del incidente, aunque el médico no pudo evitar soltar una risa suave ante la forma en que el mayordomo había espantado a las sirvientas.

"Un hombre de acción, sin duda", comentó el médico con una sonrisa, antes de volver su atención hacia Emily. "Ahora, creo que es mejor que te asegures de que la señora Aura esté cómoda en su habitación. Si necesita algo, no dudes en llamarme".

Emily asintió con gratitud, agradecida por el apoyo del médico. "Gracias, doctor. Haré todo lo posible para cuidar de ella".

Con eso, el médico se despidió y se retiró, dejando a Emily sola con sus pensamientos mientras se preparaba para atender las necesidades de su señora.

Horas más tarde, Emily tocó suavemente la puerta de la habitación de Aura, preocupada por su estado. Al no recibir respuesta, decidió entrar con cuidado, llevando consigo una taza de sopa caliente. Al cruzar el umbral, el corazón de Emily se llenó de compasión al ver a su dama tendida en la cama, con las mejillas enrojecidas y rastros de lágrimas en su rostro.

Con movimientos delicados, Emily se acercó a Aura y colocó la taza de sopa en la mesita de noche. Observó a su señora con ternura, deseando poder aliviar su dolor y desconcierto. Aura parecía estar dormida, sumida en un sueño profundo y reparador después de la tormenta emocional que había experimentado.

Decidiendo no perturbar su descanso, Emily se retiró con la misma suavidad con la que había entrado, dejando la puerta entreabierta para que Aura pudiera despertar cuando estuviera lista. Mientras salía de la habitación, una sensación de determinación se apoderó de Emily. Estaba decidida a estar allí para su dama en cada paso del camino, apoyándola y cuidándola en los momentos difíciles.

Afuera, el castillo estaba envuelto en un silencio solemne, como si el mundo entero estuviera esperando en silencio para ver qué deparaba el destino para la valiente señora Aura. Pero dentro de esa habitación, en medio de la quietud de la noche, había un rayo de esperanza que brillaba en el corazón de Emily.

Esa noche, la nevada arreciaba con una ferocidad creciente, los copos de nieve danzaban en el aire como fantasmas gélidos, envolviendo el castillo en un manto blanco y crujiente. Cada rincón se llenaba con capas y capas de nieve, transformando el paisaje en un espectáculo majestuoso pero desolador.

El viento soplaba con furia, silbando entre las grietas de las ventanas y azotando las paredes del castillo con una fuerza que parecía querer arrancarlas de cuajo. El frío se colaba por cada rendija, penetrando en los huesos y envolviendo todo con su abrazo helado.

Dentro del castillo, el ambiente no era menos desolador. El crepitar del fuego en la chimenea era apenas un susurro en medio del aullido del viento, y las sombras danzaban en las paredes como espectros inquietos.

Los pasillos estaban desiertos, apenas iluminados por la luz temblorosa de las antorchas, y el silencio era tan espeso que parecía palpitar en el aire. En cada habitación, las velas parpadeaban débilmente, luchando por mantener su llama ante el embate del frío.

A medida que el frío de la noche se desvanecía, el sol comenzaba a filtrarse tímidamente a través de las nubes grises, iluminando el paisaje cubierto de nieve con una luz suave y dorada. El castillo emergía majestuoso en medio del blanco resplandor invernal, sus torres y almenas perfiladas contra el cielo despejado.

En los alrededores, el silencio del amanecer era roto por el crujido de la nieve bajo los pasos de los sirvientes que salían a realizar sus labores matutinas. Con escobas en mano, barrían los senderos y despejaban las entradas del castillo, dejando un rastro de pisadas frescas en la nieve virgen.

Dentro del castillo, el bullicio de la vida cotidiana comenzaba a hacerse sentir. En la cocina, los cocineros trabajaban diligentemente preparando el desayuno, mientras que en los salones principales, los sirvientes se apresuraban a encender las chimeneas y preparar las habitaciones para el día que comenzaba.

En la habitación de Aura, el ambiente era tranquilo y sereno. La dama aún descansaba plácidamente en su cama, ajena al ajetreo que se desarrollaba a su alrededor. Las cortinas de terciopelo rojo estaban entreabiertas, permitiendo que los primeros rayos de sol acariciaran suavemente su rostro.

De repente, un golpecito en la puerta interrumpió la calma de la habitación. Emily, la fiel sirvienta de Aura, entró con cuidado, llevando una bandeja con un desayuno caliente y humeante. Con paso suave, se acercó a la cama y depositó la bandeja en una mesita junto a ella.

"Mi lady", murmuró Emily con suavidad, tratando de no perturbar el sueño de Aura. "He traído el desayuno. Espero que se sienta mejor esta mañana".

Aura, aún adormilada, parpadeó lentamente y se despertó, sintiéndose reconfortada por la presencia de Emily. Se sentó en la cama y se frotó los ojos con delicadeza, dejando escapar un suspiro de alivio.

"Gracias, Emily", dijo Aura con gratitud, mirando el desayuno con apetito. "Realmente lo necesito después de la noche que tuvimos".

Emily asintió con simpatía y le ofreció una sonrisa cálida. "Estoy aquí para cuidar de ti, mi lady. Por favor, come y recupera tus fuerzas. Tenemos un día por delante".

Con un gesto de asentimiento, Aura tomó el desayuno y comenzó a comer, sintiendo cómo el calor reconfortante del alimento la llenaba de energía y vitalidad. Sabía que tenía mucho por hacer ese día, pero por ahora, se permitió disfrutar de ese breve momento de tranquilidad y calma en medio del bullicio del castillo.

El primer bocado de comida apenas había tocado los labios de Aura cuando una oleada de náuseas la golpeó con fuerza. Un repentino mareo la invadió, haciendo que su estómago se revolviera y su cabeza diera vueltas de forma vertiginosa. Un escalofrío recorrió su cuerpo mientras luchaba por contener las arcadas que amenazaban con salir.

"¡Oh no!", murmuró Aura con voz temblorosa, dejando la bandeja de desayuno a un lado y llevándose una mano a la boca en un intento desesperado por contener las náuseas.

Emily, alarmada por la repentina palidez del rostro de Aura, corrió hacia ella con rapidez. "Mi lady, ¿Realmente estás bien?", preguntó con preocupación, colocando una mano reconfortante en su hombro.

Aura negó con la cabeza débilmente, sintiendo cómo el malestar se intensificaba con cada segundo que pasaba. "No estoy segura... me siento... terrible", dijo entre jadeos, luchando por mantener la compostura mientras las náuseas la abrumaban.

Emily se apresuró a sostenerla, ayudándola a recostarse de nuevo en la cama mientras buscaba aliviar su malestar. "Tranquila, mi lady. Voy a llamar al médico de inmediato", dijo con determinación, saliendo de la habitación a toda prisa en busca de ayuda.

Mientras tanto, Aura se aferraba a la cama con fuerza, sintiendo cómo las náuseas la envolvían en una espiral de malestar. Cerró los ojos con fuerza, tratando de controlar la sensación de vértigo que amenazaba con abrumarla por completo.

El tiempo parecía detenerse mientras esperaba angustiada la llegada del médico, su mente luchando por encontrar una explicación para su repentino malestar. Una sensación de miedo y confusión la invadió, preguntándose qué podría estar causando su repentina indisposición y qué significaba para su salud y la de su futuro hijo.

Después de unos angustiosos momentos de espera, el médico llegó con prontitud a la habitación de Aura, seguido de cerca por Emily, quien había corrido a buscar ayuda. El rostro preocupado del médico reflejaba la gravedad de la situación mientras se acercaba a la cama de Aura.

"Mi lady, ¿Cómo se siente?", preguntó el médico con voz serena pero urgente, mientras comenzaba a examinarla con meticulosidad.

Aura, aún afectada por las náuseas, apenas pudo articular una respuesta coherente. "Me siento... muy mal", murmuró con voz débil, aferrándose a la mano de Emily en busca de consuelo.

El médico asintió con comprensión, reconociendo los síntomas como propios de su estado de embarazo. "Comprendo, mi lady. Parece que está experimentando náuseas matutinas, un síntoma común en las mujeres embarazadas", explicó con calma. "Le recomendaría que busque alimentos que no le provoquen náuseas, y que intente no saltarse las comidas para mantener sus niveles de energía".

Emily asintió con determinación, tomando nota de las indicaciones del médico. "Entiendo, doctor. Haré todo lo posible por ayudar a mi lady a encontrar alimentos que le sienten bien", respondió con firmeza.

El médico sonrió con agradecimiento, reconociendo la dedicación de Emily. "Gracias, Emily. Además, le recetaré algunos medicamentos para ayudarla con las náuseas, y le recomendaré algunas vitaminas especialmente formuladas para mujeres embarazadas", dijo mientras escribía la receta.

Aura asintió con gratitud, sintiéndose aliviada de recibir orientación y apoyo en este momento tan difícil. "Gracias, doctor. Aprecio mucho su ayuda y su consejo", dijo con sinceridad, su voz ligeramente más firme que antes.

El médico inclinó la cabeza en señal de reconocimiento y salió de la habitación con pasos ligeros pero decididos. Emily permaneció al lado de Aura, ofreciéndole una sonrisa tranquilizadora mientras la ayudaba a incorporarse en la cama.

"¿Estás bien, mi lady?", preguntó Emily con preocupación, notando el cansancio en los ojos de Aura.

Aura asintió lentamente, agradecida por la presencia reconfortante de Emily. "Sí, Emily. Gracias por estar aquí", respondió, su voz suave pero llena de determinación.

Emily le ofreció una taza de agua con manos temblorosas pero cuidadosas, asegurándose de que Aura bebiera lentamente para calmar su malestar.

"¿Hay algo más que pueda hacer por ti, mi lady?", preguntó Emily con deferencia, su expresión llena de preocupación genuina por el bienestar de su señora.

Aura le sonrió débilmente, conmovida por la dedicación y el cuidado de Emily. "Solo necesito un poco de tiempo para descansar, Emily. Gracias por tu ayuda", dijo con gratitud, sintiendo un profundo agradecimiento por la lealtad y el apoyo de su doncella.

Emily asintió con comprensión y se retiró discretamente, dejando a Aura a solas con sus pensamientos. Mientras se acomodaba en la cama, cerró los ojos y respiró profundamente, tratando de encontrar la calma en medio de la tormenta de emociones que la embargaba.

Aunque sabía que el camino por delante sería difícil, también sabía que no estaba sola. Con la ayuda de Emily, el cuidado del médico y su propia determinación, estaba decidida a enfrentar los desafíos que se avecinaban y a proteger la nueva vida que crecía dentro de ella.

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Comments

Monikita

Monikita

bien sospechas descartadas Emily aprobada James en espera

2024-05-05

4

Ivon Caraballo

Ivon Caraballo

espero que las chismosas de las sirvientas no salgan con su chorro de babas a decir que el bebé es de James

2024-04-09

0

Jazmín Gm

Jazmín Gm

pienso que en esta novela usan mucho la palabra determinación por favor autora corrige eso pienso que la usas demaciado

2024-03-16

1

Total
Capítulos
1 El Comienzo de una Nueva Realidad.
2 El comiendo de una Nueva Realidad parte 2.
3 La autoridad de la duquesa.
4 El castillo abandonado.
5 Entre Nieve y Sorpresas.
6 Entre Nieve y Sorpresas parte 2.
7 El inicio del rumor.
8 El honor de la Duquesa.
9 Una cálida tormenta.
10 El Misterio del Barón.
11 Los campos de Aura.
12 Una rata en el Castillo.
13 ¿Más problemas?
14 Oscuridad.
15 Hay esperanza.
16 Entre té y flores.
17 La Luna Atrapada.
18 La Luna Atrapada parte 2.
19 Algo de Luz.
20 El lugar al que llamo Hogar.
21 Despedida Apresurada.
22 Algo Sobre El.
23 Unión y Discordia.
24 Reconocimiento.
25 Una carta, un regalo y un banquete.
26 La conspiración de Iliana.
27 Una cena estrepitosa.
28 Corazones destrozados.
29 Un nuevo nacimiento.
30 El abandono del castillo.
31 En un barco a la libertad.
32 ¿Eres tú?
33 Una amistad recuperada.
34 Una despedida apresurada.
35 Confesión embarcada.
36 Duelo en el Barco.
37 Juego de niños.
38 La invitación de la familia real.
39 Algo de paz.
40 La llegada a la capital.
41 Los demonios de Desmon.
42 Las intenciones de la Reina.
43 Bajo la Mirada de la Realeza.
44 El compromiso de Kael.
45 El compromiso de Kael parte 2.
46 Una solicutud llena de anhelo.
47 Una noche turbulenta.
48 Una propuesta decisiva, Final de temporada.
49 Un jardín lleno de flores espinosas. Inicio de temporada.
50 La sinceridad de Desmon.
51 Refugiados en el Jardín de Alexander.
52 La flor escondida de Alexander.
Capítulos

Updated 52 Episodes

1
El Comienzo de una Nueva Realidad.
2
El comiendo de una Nueva Realidad parte 2.
3
La autoridad de la duquesa.
4
El castillo abandonado.
5
Entre Nieve y Sorpresas.
6
Entre Nieve y Sorpresas parte 2.
7
El inicio del rumor.
8
El honor de la Duquesa.
9
Una cálida tormenta.
10
El Misterio del Barón.
11
Los campos de Aura.
12
Una rata en el Castillo.
13
¿Más problemas?
14
Oscuridad.
15
Hay esperanza.
16
Entre té y flores.
17
La Luna Atrapada.
18
La Luna Atrapada parte 2.
19
Algo de Luz.
20
El lugar al que llamo Hogar.
21
Despedida Apresurada.
22
Algo Sobre El.
23
Unión y Discordia.
24
Reconocimiento.
25
Una carta, un regalo y un banquete.
26
La conspiración de Iliana.
27
Una cena estrepitosa.
28
Corazones destrozados.
29
Un nuevo nacimiento.
30
El abandono del castillo.
31
En un barco a la libertad.
32
¿Eres tú?
33
Una amistad recuperada.
34
Una despedida apresurada.
35
Confesión embarcada.
36
Duelo en el Barco.
37
Juego de niños.
38
La invitación de la familia real.
39
Algo de paz.
40
La llegada a la capital.
41
Los demonios de Desmon.
42
Las intenciones de la Reina.
43
Bajo la Mirada de la Realeza.
44
El compromiso de Kael.
45
El compromiso de Kael parte 2.
46
Una solicutud llena de anhelo.
47
Una noche turbulenta.
48
Una propuesta decisiva, Final de temporada.
49
Un jardín lleno de flores espinosas. Inicio de temporada.
50
La sinceridad de Desmon.
51
Refugiados en el Jardín de Alexander.
52
La flor escondida de Alexander.

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