Dame una oportunidad

Departe de la bella durmiente, o mejor dicho Abigaíl Lombardi

Abigaíl estaba asustada por ver a ese pervertido tomar su boca así.

—Tú… ¿¡Cómo te atreves a besarme, quién te crees! Soy una dama decente— dice ella ofendida, y su carita estaba roja por la ira.

Romeo, al escuchar la voz delicada de su amada, se levantó del suelo y quiso ir a ella, pero ve que ella retrocede.

—Mi amor, ¿no sabes quién soy?— dice el afligido y ella dice:

—No, no sé quién eres, pero vete de mi habitación, no quiero que nadie me vea contigo, y piense lo que no es— dice ella de mala manera.

—Abi, mi amor, no me hagas eso, soy yo Romeo, tu amor—dice él con los ojos rojos de la pena, ya que ser tratado así por su segunda oportunidad, es doloroso.

Cuando ella escuchó el nombre de Romeo, abrió los ojos de par en par, y sus recuerdos borrosos tomaron un rostro, y estaban claros.

Ella sintió un mareo, y por esa razón se tambalea, y Romeo corrió hacia ella para evitar que se caiga.

Cuando ella tuvo contacto con él, sintió un olor a manzana y canela, y una voz dentro de ella dijo (Mío) voz que fue ignorada por ella, pues no será destinada de un hombre lleno de mujeres.

Dispuesta a todo, ella aleja a Romeo de ella, quien cuando fue alejado de esa manera, sintió un vacío en su corazón, el cual le hace sentir triste.

Por su parte, Abigaíl mira de pies a cabeza al hombre, como buscando un defecto en él, pero por más que ve a ese sinvergüenza, no encuentra nada en lo absoluto, solo belleza y músculos.

Lo que para no quedar como ridícula ella habla:

—Romeo, te recuerdo que ya no tenemos nada, tú y yo ya estamos divorciados, y tú tienes 9 mujeres en tu palacio para pasar el rato, te aconsejo, que te vayas de mi habitación, y también de esta mansión. No quiero que nadie me vea con alguien como tú, olvídate de mí para toda tu vida, no quiero nada contigo— dice ella con mala cara, ya que aunque ese hombre sea su dichosa pareja destinada, ella no se humillara a ser algo de él, como la anterior Abigaíl, que se dejó engañar con palabras.

Romeo estaba perdido por esa palabra tan dura, y una lágrima salió de su ojo derecho.

—Pequeña, si me alejas de ti, moriré, no puedes pedirme que me vaya de lejos de ti, mira como estoy, me tienes totalmente enamorado, estoy a tus pies— dice él tomando una de la mano de ella y la coloca en su corazón, el cual late a toda prisa.

Ella al sentir eso, se sonrojó de la vergüenza, ya que el suyo también está de este modo, y ruega con que ese hombre no lo escuché.

Ella al ver aquello alejo su mano con disgusto.

—Romeo, no quiero nada contigo, vete de aquí, ya suficiente he tenido por tu culpa— dice ella con un semblante totalmente serio, pues si no pone seriedad en el asunto, aquel hombre descarado se aprovechará de ella.

—Abi, dame una oportunidad, me equivoqué mucho en el pasado, pero juro que te he extrañado todo este tiempo. Extraño besar tu piel, y hacerte mía, solo dame una oportunidad, y verás lo que es capaz de hacer un hombre enamorado por la mujer que ama— dice él firme, pues está dispuesto a todo por ella.

—Jaja, no me hagas reír, tú a todas le dices lo mismo, un perro como tú, no cambia nunca, ya me engañaste una vez, esas palabras conmigo no funcionan, nada de lo que digas funciona conmigo— dice ella con burla.

—Amor, juro por mi vida que te amo de verdad — dice el derrotado, ya que nunca se imaginó que su linda Abigaíl le diga esas cosas tan hirientes. Ella ha cambiado y no es la misma, hasta parece otra persona, pero aun así, le gusta.

—Romeo, haz tu vida, que yo hago la mía, soy joven, y puedo casarme con quien yo quiera—dice ella sin tomar en cuenta lo de casarse con otro.

Romeo, al escuchar esas palabras, entró en ira, porque no se imagina a su linda princesita casada con un bastardo.

La furia lo dominó totalmente, y sin que Abigaíl lo espere, él fue a ella y le besó con mucha fuerza, provocando que sus labios sangren.

Eso enfureció a la joven, y mordió el labio inferior de Romeo, pero ese salvaje también la mordió a ella, lo que provoca que ella lance un gemido de dolor, el cual fue aprovechado por él, quien entro su lengua en la boca de ella, y aun con el sabor a sangre de ambos, disfrutaba los labios de Abigaíl.

Él empezó a liberar sus feromonas masculinas, y eso hizo que la parte loba de Abigaíl se salga de control, y la loba hizo que el autocontrol de Abigaíl se fuera al abajo, y Romeo aprovecha eso para besar más y más a la pobre, quien solo puedo hacer llorar, ya que se sintió usada.

Romeo, al sentir las lágrimas de tristeza de su amor, dejó ir su boca, y beso su carita mojada para ver si ella se calma, pero no lo logro, en cambio, ella lloraba más, porque cuando era Anabel, nunca pasó semejante humillación.

—Abi, perdón, yo no soy así, pero amor, no me hago a la idea de que tú seas de otro, cuando eso, pase, prepárate para quedar viuda antes de casarte, quizás estás enojada ahora, pero ten en mente algo, tu lugar es estar a mi lado para siempre, tú eres mía Abigaíl Lombardi, yo soy tuyo — dice él secando las lágrimas de la joven.

— Romeo, eres un ser despreciable, ¿ya no tienes suficientes mujeres en el palacio?, déjame ir, yo nunca he sido mala contigo, vete en paz y déjame ir a mí también, no quiero ser tuya, no quiero ser tu amante, no quiero nada que tenga que ver contigo, ya no soy esa tonta, esa Abigaíl ya no está, ahora soy una persona totalmente nueva, estar al borde de la muerte me hizo recapacitar, si me amas como dices, déjame ir— dice ella alejando a Romeo de ella, pues aunque lo niegue, siente un terrible deseo de estar con él, eso se debe al vínculo de pareja.

Romeo por las palabras de Abigaíl rompió en llanto, ya que nunca pensó que su linda princesita lo rechace así sin darle una oportunidad.

Abigaíl al ver las lágrimas de Romeo se dio la vuelta para irse, ya que verlo llorar le rompía el corazón, pero este le abrazó por la espalda.

—Abi, dame una oportunidad, sé que en lo muy adentro de tu corazón aún queda un poco de amor para mí. No es posible que tu cuerpo olvidara lo bien que se siente estar juntos a mí, nena, no sea dura y volvamos a estar juntos, seamos lo que tú quieras, pero seamos algo —dice él llorando.

—Ya no tengo nada que hablar contigo, si me amas, déjame tranquila —dice ella firme.

—Está bien, pero al menos dame un beso de despedida. Ya hoy te dejaré ir, un beso no se le niega a un hombre que te ama —dice él usando sus encantos.

— No, ya estuve suficiente, mejor vete, no vuelvas a mi casa nunca más —dice ella tratando de liberarse de él y este, en cambio, la aprieta más a su cuerpo, y ella sintió en la parte baja del cuerpo del hombre, algo duro, y no es precisamente una roca, o un pedazo de madera.

Ante esa posibilidad, ella se sonrojó, ya que algo así era vergonzoso, pensar en eso, es algo que le apena.

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Comments

Ana Fernandez

Ana Fernandez

el muy!!! que le cueste!!

2024-08-11

3

Paola Martiz

Paola Martiz

que lo haga sufrir un poquito y después se vengue de la perra de Sofía 😡

2024-06-22

6

Paola Martiz

Paola Martiz

🙄🙄 si claro primero que demuestre su amor como dice

2024-06-22

2

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