Vivir como otra persona

Aquellos empleados sin dudarlo van a la oficina del duque, quien ese día estaba trabajando en unos documentos importantes.

—Señor duque, la señorita acaba de despertar—dice aquella doncella que llegó acompañada de otras más, aquella mujer tenía el corazón en la boca de lo rápido que corrió.

El duque, al escuchar esa noticia, salió corriendo de la oficina, y se fue a la habitación de su amada hija, y al hacerlo entró en ella, para encontrar que su hija estaba despierta.

—¡Dios, cuán feliz estoy de verte despertar!—dice el duque con los ojos rojos, en claras señales de que va a llorar.

La joven aún no sabe qué estaba pasando y por eso pregunta.

—¿Disculpe mi indiscreción, pero quién es usted y dónde estoy?— pregunta ella aún acostada en la cama, y el hombre casi se desmaya, ya que su hija no lo. recuerda y eso es malo.

—Cielo, estás en casa con tu familia, tu nombre es Abigaíl Lombardi, llevas dos años en coma y yo soy tu padre—dice el hombre preocupado.

Ella, al escuchar aquel nombre, sintió un dolor de cabeza fuerte, el cual le hizo lanzar un grito de horror.

De inmediato, recuerdos ajenos a ella llegaron a su mente, y en cada uno de ellos ve la vida de la tonta que encontró en el más allá. Ella no puede creer que algo así le pase, que la suerte la haya abandonado.

Un momento de recuerdos estaban claros en su mente, pero lo que no puede ver claro, es la cara del idiota del cual se enamoró Abigaíl.

Al ver la vida trágica de esa niña, sintió tanta pena que una lágrima se escapó de sus ojos, y eso fue visto por su padre, quien fue a ella y le dio un abrazo.

— No te preocupes cielo, ya estás en casa, nada te pasará—dice él mientras abraza a la joven, quien al sentir el abrazo de su padre, llora con más fuerza, pues ella extraña a su familia anterior, y desea en su corazón, que sus padres estén bien.

A ella solo le quedará fingir que es otra persona, o teme que la tachen de loca.

Por la puerta de la habitación entró una linda dama y ella se unió al abrazo también. Esa linda dama era la madre de la verdadera Abigaíl, quien ese día se encontraba tomando el té con unas amigas, y una empleada de la mansión ducal fue a decir la noticia.

Ella no lo pensó dos veces para salir corriendo y fue a ver si era real aquel suceso, y al llegar veía tan linda escena.

—Abi, mi corazón, estoy feliz por verte despierta, ya no debes llorar, nunca más regresarás a ese palacio, rodeada de tantas personas malas, aún no se sabe cómo acabaste rodando por las escaleras, y tu doncella María fue encontrada muerta, estoy segura de que alguien te lanzo por las escaleras— dice su madre alejándose de ella, su padre también lo hace, pues necesitaban hablar de algunas cosas.

Anabel, quien ahora es Abigaíl, sabe lo que habla su madre y por eso dice.

—Madre, padre, quiero irme de este lugar, así sea al campo. No quiero que ese hombre venga a buscarme y a estafarme, no quiero ser concubina—dice ella agraviada y los duques lo entienden.

—Claro, cariño, haremos eso, pero por ahora vamos a ver a un doctor, para que él diga cuál es tu condición. Aún necesitas llevarte de esa cama, pero tú solo confía, que nosotros te ayudaremos en lo que sea—dice él y su madre sale a buscar un doctor, el cual tarda en llegar unos treinta minutos.

El doctor era un hombre mayor con pinta amable, quien desde que llegó a la habitación, fue a examinar su cuerpo, para encontrar que solamente se está recuperando y que necesita un poco de descanso, cosa que le parece absurda, ya que ella llevaba demasiado tiempo en coma y permanecer en cama no sería nada bueno.

El mismo doctor, con delicadeza, tomó unas de sus piernas y la empezó a mover y eso causó mucho dolor en ella, debido a que sus músculos aún estaban rugidos.

Lo bueno es que la anterior Abigaíl, al caer por las escaleras no perdió la movilidad de su cuerpo o eso sí fuera una tragedia.

El doctor, luego de examinar bien a Abigaíl, se fue de allí con los padres de ella.

Al estar sola, Abigaíl, medita un poco y sabe que necesita levantarse de esa cama rápido y así irse de allí, antes de que aquel hombre falso e inmoral la encuentre, y la engañe con sus mentiras de amor.

Anabel, aunque no vea la cara del sujeto, ella en su mente puede escuchar las palabras de ese embustero de primera, y jura por ella misma que no se dejará engañar como la tonta de la anterior Abigaíl.

También jura, que en cuanto se recupere, va a entrenar ese cuerpo como lo hacía en su anterior vida, y de este modo cuando sea fuerte, darle una lección a esa tal Sofía, quien fue la causante de que ella en este momento esté así, fue la causante de que muera Camila, y que muera la tonta de Abigaíl quien cayó por un precipicio, y también es culpable de que su doncella María muera, pues no es casualidad de que luego de que ella no esté en el palacio, María apareciera muerta.

Lo importante es que ella ya no es Abigaíl, y es alguien diferente, alguien que le dará una lección a todo el que se meta con ella, y esa familia amorosa que tiene ahora. Una que tomara venganza por todo lo malo que le hicieron a Abigaíl, y también hará justicia por su pobre doncella María, aquella mujer pagará por la muerte de Camila, así sea ella lo último que haga.

Con los padres de Abigaíl.

Estos, cuando salieron de la habitación de su hija se fueron a la oficina del duque Lombardi a hablar un poco.

―Doctor, yo espero que usted por el bien de su familia, mantenga el despertar de mi hija en secreto. No quiero que ese chucho pulgoso llegue a mi casa a ver a mi hija y la engañe nuevamente, de usted depende que se sepa el asunto —dice él con una cara terrorífica la cual hizo asustar al doctor.

—Yo... Yo... No diré nada su excelencia, cuente con mi silencio —dice él y la duquesa que estaba a su lado dice:

—Es lo mejor, ya que sería lamentable que usted aparezca muerto —dice ella con una cara amable, la cual provoca que él tragara con dificultad.

—Amor, el doctor no dirá nada, mejor dejemos que se vaya. Ahora vamos a hablar con los sirvientes de esta casa, también debemos hablar con ese montón de víboras que tienes por amiga —dice el duque con cariño, para luego despedir al doctor.

Cuando el doctor se fue, el duque hizo algo que no hizo cuando la verdadera Abigaíl despertó, que era: hablar con los empleados. Las amigas de la duquesa Magdalena estaban allí.

—Bien seré directo, mi hija acaba de despertar, y ese rufián de Romeo por nada del mundo debe de saber tal cosa, si algo como eso llega a los oídos de ese hombre, tengan por seguro que sin importar que pase, todos ustedes pagarán caro, uno por uno serán torturados—dice el duque Camilo con una sonrisa amable, pero eso causó más miedo todavía, ya que aquel hombre es un verdadero demonio cuando se trata de hacer pagar a sus enemigos.

—Ya escucharon a mi esposo, hagan lo que decimos, y eviten caer en nuestras garras —dice la duquesa para luego irse de allí a despedir a sus amigas, las cuales estaban asustadas.

Ellas, cuando escucharon la noticia sobre el despertar de la hija de su amiga tenían planes de chismear sobre ella con sus demás amistades, pero las amenazas de esos dos duques, le hacen permanecer en silencio, o morirán jóvenes y bellas.

Por eso, ellas nada más llegar a sus casas, por su bien se olvidarán de lo que sucedió con esa familia.

Los sirvientes estaban iguales, y por sí mismo juraban no decir nada de lo que pasaba en esa mansión, o serían torturados hasta la muerte.

Con Abigaíl.

Abigaíl estaba en su habitación ajena a lo que pasaba en la mansión, y estaba en sus pensamientos, pensando algunas cosas.

«No quiero ser amante de ese descarado, sus dotes de don Juan no me van a conquistar, por eso tengo que irme cuánto antes de esta mansión, o quién sabe qué pueda pasar, pues aún no estoy preparada para nada, este cuerpo está más flojo que un diente de leche, y si no soy fuerte, no podré hacer justicia por nadie en lo absoluto» dice ella preocupada de la situación, pues si se le ofrece pelear con ese cuerpo tan blandengue, y débil solo le espera la muerte, algo que no desea que pase.

Para hacerse fuerte en sus músculos, Abigaíl, con ayuda de una doncella, empezó a comer alimentos con alto contenido en fibra y etc. Poco a poco, aunque no logró subir todo su peso al instante, el cambio se vio en ella, ya que logra grandes avances.

Ella también con la fuerza de voluntad, aguantaba el dolor de sus músculos, se levantó de la cama a los dos meses y aunque le dolía el cuerpo y hasta la vida, ella se esforzaba en estar de pie y dar pequeños pero significativos pasos.

Sus padres, para ayudarle, buscaron la ayuda de un sanador, para que él le ayude a tratar el dolor de su cuerpo; el resto, Abigaíl lo hacía sola.

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Comments

Ana Moscoso

Ana Moscoso

No escupas para arriba que te puede caer jajajajaj /Grin//Grin//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Joyful/

2025-01-30

3

Ana Moscoso

Ana Moscoso

Jajajaja a ver que harás Ana /Chuckle//Chuckle//Chuckle//Chuckle/

2025-01-30

3

Lismarien Rosales

Lismarien Rosales

ay autora se mas elocuente, " esta en sus pensamientos, analizando su situación" " esta en sus pensamientos, sumergida en la bruma de opciones" no se, algo asi, aunque yo soy exagerada pero por ahi va

2024-12-14

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