Me despedí de Alfred si me dijo su nombre, el hombre más frío y calculador que hasta el día de hoy he conocido, tiene un corazón noble.
Su color azul me lo hizo saber, no sé si es porque poseemos el mismo tono que nos llevamos bien y sentimos afinidad desde un principio.
Me ha apoyado en estos días, incluso más que mis propios padres.
Me pregunté intrigada quien era Mildred Peyton, pero decidí confiar, que otra opción tenía.
El tren avanzaba dejando atrás la ciudad que siempre fue mi hogar y también calabozo por mis más de 16 años.
Atras dejo mas que solo mi familia, dejo mis tristezas, mis miedos, asi como tambien mis amigos y su lealtad.
Mi corazón duele de una forma que no puedo describir, pero ya no hay vuelta atrás.
Tengo mí libertad al alcance de mi mano y no la voy a soltar.
Esta vez voy a ser egoísta y pensaré solo en mi.
El tiempo transcurre como en cámara lenta, hasta que el cansancio y la noche sin dormir pesan sobre mí y voy cerrando mis ojos hasta caer en un sueño profundo.
Despierto con los suaves toques de la chica a mi lado que me dice que ya llegamos a la última estación.
Agradezco y tomo mi morral y las gafas de sol, me cubro con la sudadera y salgo del vagón.
Subo las escaleras del subterráneo para buscar un taxi estoy algo desorientada, nunca había salido de mi ciudad.
Afortunadamente, hay taxi a montón y abordo uno.
Necesitó ir a esta dirección le entrego el papel al conductor que me mira por el retrovisor.
Es en las afueras no le será barato me dice, esperando que afirme o me baje para avanzar.
Está bien creo poder pagarle, cuanto más o menos es, hablo convencida y él arranca.
Son 100$ niña si no los tienes puedo dejarte cerca de la parada de buses.
No lleveme por favor le pagaré, dije y vi que volteo en una calle y cambio de dirección.
Pregunto varias cosas que me limite a responder con monosílabas, hasta que guardo silencio.
El viaje fue algo largo, conforme avanzábamos dejamos grades edificios y llegábamos a casas más chicas y lejanas una de la otra.
Paro frente a una casita pequeña de aspecto rústico, llena de hermosas plantas floreadas.
Le cancelé y agradecí, volteo y se marchó.
Camine y abrí el pequeño portón, ya en la entrada toque la campana y una anciana sonriente me recibió.
Oh querida te he estado esperando, pasa pequeña me hablo con ternura genuina, su brillo blanco perlado demostraba pureza y nobleza única.
Eres hermosa, mi sobrino me hablo maravillas de ti, lamento tanto lo de tus padres cariño, quedarse solo a tan temprana edad no debe ser nada fácil.
Por las palabras de la dulce ansiana Alfred le dijo que mis padres murieron, aunque quidiera sacarla de su error no puedo, quedara como mentiroso y yo como una oportunista.
La miro con una profunda tristeza, si bien mis padres estan vivos, y solo hace horas que me gui de su lado ya los extraño y me imagino lo preovupados que deben estar por mi.
Termino de ingresar a la hermosa y acogedora casa que vuenta con tres habitaciones y dos baños, una cocina pequeña, comedor y sala de estar, todos ambientes separados, aun asi no pierde su encanto rustico.
Esta sera tu habitacion querida, me dijo mientras abria la puerta.
La habitación era pequeña, pero contaba con todo lo necesario una cama de plaza y media con dosel que le da una apariencia antigua, dos pequeñas mesas de noche a juego y un escaparate de época victoriana.
Espero sea de tu agrado cariño, aqui abrio una de las puertas del armario hay toallas y sabanas limpias.
Muchas gracias, es más que suficiente señora.
Nada de señora llámame Josephie.
Te dejare para que te pongas comoda, hay agua caliente y jabon por gustas bañarte, estare en la cocina preparando algo para la cena, imagino que debes estar hambrienta.
Habia olvidado ese pequeño detalle y cuando ella lo recordo mi estomago rugio como diciendo presente.
Tome una toalla, mi gel de baño y fui por una ducha.
Tome un vestido de algodón que Mía me obsequio para mi cumpleaños y me vestí.
Baje con la ropa sucia, para preguntarle donde lavarla.
Cuando ingrese a la cocina el exquisito aroma a comida casera despertó mis sentidos, mi estómago volvió a rugir.
Toma asiento.
Josephie me sirvió el suntuoso guisado y mis papilas gustativas hicieron una fiesta con ese increíble gusto.
Luego de ayudarle a lavar todos los platos me mostró el lugar donde podía lavar mi ropa.
No puedo darme el lujo de no hacerlo, pues solo tengo dos conjuntos deportivos, un pantalón, dos blusas y dos vestidos sencillos.
Me sorprendió ver la cantidad de vegetales que doña Josephie cultiva en jardín.
Conversamos bastante y pude ver que no solo era dulce sino que en extremo agradable.
Me costo mucho dormir, creo se debe a que siento extraño el ambiente.
Al día siguiente me levante temprano, quería ayudar y no solo ser una carga para ella.
Sembramos nuevos vegetales y regamos los más grandes.
Josephie hizo una tarta de manzana de su propio jardín.
Creo que podría acostumbrarme a este estilo de vida.
Me vi tentada a comunicarme con mis amigos, pero sé que están siendo vigilados, así que desistí.
Así pasaron varios días y aunque la convivencia y las anécdotas de Josephie me encantaban, necesitaba platicar con alguien de mi edad.
Decidí pasear por el centro del pueblo, compre una tablet, anteojos sin aumento y tinte para el cabello.
Aunque amo mi cabello negro debo aclararlo y cortarlo bastante.
Alfred me aconsejó cambiar mi apariencia y eso haré.
Compre también algunos enceres necesarios en casa.
Pase por un par de tiendas con carteles publicitarios viejos y muy deteriorados, fachadas viejas, anticuadas y de mal gusto.
Si logro convencer a algún propietario de una de esas tiendas, seguro obtendré empleo y no dependeré de la bondad de Alfred y doña Josephie.
Contrate servicio de internet wifi y me lo fueron a instalar.
De alguna manera debo saber que está pasando y si todo está bien.
Sophi me enseño a encriptar mensajes y me comunicaré con ella vía correo electrónico.
Estoy dando pequeños aleteos hacia mi libertad, sé que pronto volaré muy alto cual águila.
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Comments
Irene Salas
Sí Elvira, poco a poco lograrás tu tan ansiada libertad 😌
2024-07-26
0
Bertha Texort
ho muy bien ojalá y no la ubiquen
2024-05-25
1
Betty Saavedra Alvarado
Elvira está empezando su nueva vida de libertad Josephie es un tierna abuelita que la va ayudar mucho en esta nueva aventura
2024-02-08
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